DESCRIPCIÓN DE LA TESIS
AUTOR:
APELLIDOS: Montaña González NOMBRES: Teresa de Jesús TITULO: Los Atributos de la Política en Hannah Arendt
CIUDAD: Bogotá D.C.
AÑO DE ELABORACIÓN: 2007 NUMERO DE PAGINAS: Noventa (90)
TIPO DE ILUSTRACIONES: Ninguna ANEXOS: Ninguno FACULTAD: Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales PROGRAMA: Maestría en Estudios Políticos
TÍTULO OBTENIDO: Magistra en Estudios Políticos MENCION: Ninguna
DESCRIPTORES: Arendt, Filosofía Política, Política, Pensamiento Político.
RESUMEN DEL CONTENIDO:
Este trabajo de investigación presenta una descripción de los atributos que a la política asignó Hannah Arendt, a partir del análisis de contenido de algunas de las obras. En el trabajo no se da una definición de lo qué es la política, lo que se presenta es la relación de unas categorías, desde la cuales es posible acercarse a una comprensión de lo qué es y no es la política en la edad moderna, desde el pensamiento político de Hannah Arendt.
Bogotá D.C., 13 de septiembre de 2007
Señores:
Biblioteca General
Pontificia Universidad Javeriana Ciudad
Estimados señores:
Autorizo a los usuarios interesados, consultar reproducir (parcial o totalmente) el contenido del trabajo de grado titulado “LOS ATRIBUTOS DE LA POLITICA EN HANNAH ARENDT”, presentado por la estudiante TERESA DE JESUS MONTAÑA GONZALEZ, como requisito para optar por el título de Magistra en Estudios Políticos, en al año 2007, siempre que mediante la correspondiente cita bibliográfica se le de crédito al trabajo de grado y a su autor.
LOS ATRIBUTOS DE LA POLITICA EN HANNAH ARENDT
TERESA DE JESUS MONTAÑA GONZALEZ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS
Y RELACIONES INTERNACIONALES
LOS ATRIBUTOS DE LA POLITICA EN HANNAH ARENDT
TERESA DE JESUS MONTAÑA GONZALEZ
Trabajo de grado para aspirar al título de Maestría en Estudios Políticos Director: Prof. Manuel Vidal Noguera
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS POLTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
1. LA VITA ACTIVA 7
1.1 VITA ACTIVA Y VITA CONTEMPLATIVA 7
1.2 LA POLÍTICA NO ES LABOR 10
1.3 LA POLÍTICA NO ES TRABAJO 12
1.4 LA POLÍTICA ES ACCIÓN 16
1.5 INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA ACCIÓN Y EL TRIUNFO DEL
ANIMALS LABORANS 18
2. ATRIBUTOS DE LA ACCION 24
2.1 LA POLITICA ES UN FIN ES SÍ MISMA 24
2.2 LA PLURALIDAD 27
2.3 LA NATALIDAD 31
2.4 IMPREVISIBILIDAD, IRREVOCABILIDAD Y FRAGILIDAD DE
LA ACCIÓN 34
2.5 LA ACCIÓN SE REVELA A TRAVÉS DEL DISCURSO 38
2.6 PODER Y VIOLENCIA 42
2.7 LIBERTAD Y ACCIÓN 47
2.7.1 ¿Qué es la libertad? 47
2.7.2 La revolución un nuevo comienzo 49
2.7.3 La libertad pública 51
2.7.4 El sentido de la política 53
3. LA ESFERA DE LOS ASUNTOS HUMANOS 59
3.1 LA ESFERA PRIVADA 60
3.2 LA ESFERA PÚBLICA 63
3.2.1 Espacio de aparición 63
3.2.2 El mundo común 66
3.2.3 La relación entre lo público y lo privado 68
3.3 LA ESFERA SOCIAL 70
3.3.1 La irrupción de lo social en la esfera pública 70
3.3.2 La revolución la búsqueda de la libertad 74
3.3.3 La transformación del ciudadano en individuo 79
4. CONCLUSIONES 84
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
El pensamiento político de Hannah Arendt, siempre estará vigente por su oposición a toda la tradición filosófica de la Edad Moderna, su originalidad radica en proponer una novedosa concepción de la política creando nuevas categorías, para pensar la Acción desde la mirada de las teorías clásicas. Y aunque, su perspectiva política continua provocando hasta hoy intensas polémicas, por la dificultad que resulta al intentar encajar su pensamiento dentro de las corrientes tradicionales de la filosofía política, hecho que ha resultado en que algunos la califiquen como aferrada al mundo griego, otros como conservadora y elitista ó como republicana, lo cierto es la propuesta de Arendt invita ha repensar la política.
Tratar de abordar en un trabajo de grado, el pensamiento de Arendt, es un reto por la complejidad del mismo, pues sus presupuestos analíticos y distinciones conceptuales son exigentes, sin embargo la autenticidad de su propuesta impulsa a correr el riesgo. Aunque, es difícil seguir sus argumentos a lo largo de su obra, el objetivo de este de esta monografía es identificar los atributos que a la política asignó Arendt, con fundamento en el análisis de contenido de los siguientes textos:
Conferencia Labor, trabajo, Acción. Probablemente pronunciada en 1957. El manuscrito de la conferencia se halla depositado en «The Papers of Hannah Arendt» de Library of Congress. Recopilado en De la historia a la acción, en esta Arendt sintetiza La vita activa, en tres actividades fundamentales bajo las cuales se ha dado la vida del hombre en la tierra, que son expuestas de manera extensa en el contenido de La Condición Humana.
La Condición Humana (1958), específicamente la introducción y los capítulos I, II IV y VI, Este libro presenta un estudio sobre las actividades que integran la Vita Activa, Labor, Trabajo y Acción, donde se destaca la especificidad de la Acción excluyéndola de la relación medios fines y de las esferas doméstica y social.
Sobre la Violencia (1969), donde se aborda el tema de la violencia, con un doble objetivo: primero desligar el poder del fenómeno de la violencia y el segundo en afirmar un concepto de poder, como colectivo y comunicativo opuesto toda coacción.
El documento Arendt sobre Arendt. Un debate sobre el pensamiento (1972). También recopilado en “De la Historia a la Acción”, que es una trascripción de las respuestas dadas por Arendt, en un Congreso organizado por la “Sociedad para el estudio del pensamiento social y político” con el patrocinio de Cork University y del Canadá Council, en 1972, porque a través de las respuestas recogidas de manera directa a la preguntas que indagaron sobre su obra, es posible una compresión más cercana de su concepción política, en dicha conferencia, por ejemplo, aclara las diferencias entre lo social y lo político, dentro de su sistema de pensamiento.
El documento ¿Qué es la política? (1993), compilado por Ursula Ludz. A pesar de ser el esbozo inconcluso de una obra que probablemente se titularía Introducción a la política, es clave para comprender el pensamiento político de Arendt, pues allí se encuentra respuestas fundamentales, a su repetitiva inquietud acerca del interrogante ¿Qué es la política?, de las cuales se pueden inferir algunos atributos de la Acción.
En este orden de ideas, en el trabajo se presentará una descripción de las principales categorías y acontecimientos, que Arendt expone en los textos seleccionados, con el propósito de oponer los atributos positivos y negativos asignados a la política y comprender que es política y que no es la política, en la actualidad.
La metodología de investigación utilizada para realizar el trabajo fue la revisión bibliográfica, a través de la cual se estudiaron de manera exhaustiva los textos elegidos como unidades de análisis y otros documentos complementarios, además se recurrió a la técnica de análisis de contenido, bajo la perspectiva de realizar un estudio integral, que permitió alcanzar el objetivo principal de este trabajo de grado.
Para realizar el análisis cualitativo de contenido∗ y llegar a conclusiones objetivas acerca de lo que Arendt califica como político, se tuvo como universo de la investigación la obra de Hannah Arendt, como unidades de análisis los textos seleccionados y como categorías los tópicos o temas que dentro de cada unidad de análisis se referían a la política, por ejemplo: pluralidad, poder, discurso, revolución, libertad, espacio público, etc.; logrando así una codificación que permitió identificar en cada texto las características relevantes de la política, que son las que se describen a lo largo del trabajo.
El trabajo se estructuró en cuatro capítulos, con el propósito de presentar de manera organizada las categorías y acontecimientos, de los se infieren los atributos positivos y negativos de la política. En el primero, titulado La Vita
∗ Según Roberto Sampieri. El análisis de contenido se efectúa por medio de la codificación, el proceso
Activa, se expone brevemente las características de cada una de las actividades que la integran Labor, Trabajo y la Acción, y se explica como la Acción fue relegada al último lugar dentro de la jerarquía de las actividades humanas gracias al proceso de instrumentalización a que fue sometida en la Edad Moderna; el segundo, Los Atributos de la Acción, presenta una descripción de los elementos propios de la política, que la distinguen como la actividad humana por excelencia; en el tercer capítulo, La Esfera de los Asuntos Humanos, se hace una explicación de lo que son esfera doméstica, la esfera pública y la social, con la finalidad de identificar las características propias la esfera pública, como condición fundamental para el desarrollo de los asuntos humanos y como lugar exclusivo para la acción y la libertad; por último en las conclusiones se presenta una reflexión en torno a lo que es la política, haciendo énfasis en que esta perdió su sentido en la Edad Moderna, que acogió una compresión de la Acción fundada de la relación medios a fin, que terminó por reducirla a un simple instrumento para preservar la vida humana, desvirtuándola por completo y despojándola de su sentido.
El trabajo no pretende de exponer un concepto definitivo de la política, toda vez que ni siquiera Arendt lo hizo, su intención es que a partir de la descripción que se presenta, se reconozcan algunos atributos de la política, que en la Edad Moderna se ha suplantado por categorías contrarias a la esencia de la Acción, hecho que ha traído como resultado que en torno a la política se hayan generado una cantidad de prejuicios, que se caracterizan por confundirla con aquello que no es y amenazan con hacerla desaparecer.
tentación de liberarnos de ella y considerar que en lugar del poder no hay nadie. Pero como observa Arendt esto significa el más terrible de los despotismos: «no hay nadie que pueda hablar con este nadie ni protestar ante él»”1.
1 BIRULÉS, Fina. Introducción. En : ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política?. Barcelona. Ediciones
1. LA VITA ACTIVA
Ya se mencionó en la parte introductoria de este trabajo que el objetivo principal es identificar los atributos que Arendt le asignó a la política en los textos objeto de análisis, por esta razón es necesario exponer brevemente las características de cada una de las actividades fundamentales de la Vita Activa Labor, Trabajo y Acción, pues es una constante en la obra de Arendt distinguirlas∗, con la finalidad de establecer los espacios, actividades y sujetos de cada una, precisando las fronteras entre éstas; con el propósito fundamental de dar relevancia a la acción, es decir, a la política, como actividad exclusivamente humana.
1.1 LA VITA ACTIVA Y LA VITA CONTEMPLATIVA
Antes de considerar las diferencias entre cada una de las actividades fundamentales de la vida del hombre, en necesario determinar que se entiende por Vita Activa, pues dentro del pensamiento de Arendt es clara la diferencia entre Vita Activa (bios politikos) y Vita Contemplativa (bios teorétikos), además de su preocupación por mostrar como la Vita Activa ha
∗ No sólo en
La Condición Humana, Arendt explica la importancia de la distinción entre las
actividades que integran la Vita Activa, pues en documentos como ¿Qué es la política?, La conferencia
Labor, Trabajo y Acción (pronunciada en 1957) entre otros, es constante su preocupación por este tema. Al respecto es prudente el siguiente comentario de Fina Birules en la introducción al texto ¿Qué es la política? “Para dar cuenta de la acción, Arendt establece un contraste entre ésta y las otras dimensiones de la condición humana, la labor y el trabajo. “En relación con estas últimas remite al hecho de que todas las lenguas europeas, antiguas o modernas, contienen dos palabras no relacionadas etimológicamente para lo que hemos llegado a pensar como la misma actividad: de esta forma el griego distingue entre polien y ergazesthai, el latín entre laborare y facere o fabricari, el
francés entre travailler y ouver, el alemán entre arbaiten y werken” 2. A partir de ello distingue la
acción de estas otras dimensiones de la condición humana.
sido despreciada dentro de la tradición filosófica y política occidental, en perjuicio de la política.
Desde el punto de vista clásico el bios político era considerado esencial, la participación en política era consustancial a la existencia de la polis; sin embargo Platón en su afán de proteger la labor del filósofo en su enfrentamiento con la Polis, eleva al más alto lugar dentro de las diversas formas de vida la Vita Contemplativa, planteamiento que termina con la tradicional división entre conocimiento teórico y praxis, glorificación de la Labor y degradación de la de La Vita Activa, en la Edad Moderna, tal como lo expresa Arendt:
Con la desaparición de la antigua ciudad-estado (…), la expresión Vita Activa perdió su específico significado político y denoto toda clase activo compromiso con las cosas de este mundo. Ni que decir que de esto no se sigue que la labor y el trabajo se elevaran a la jerarquía de actividades humanas y alcanzaran la misma dignidad de una vida dedicada a la política. Fue, más bien lo contrario: a la acción se le consideró también entre las necesidades de la vida terrena, y la contemplación (el bios teorétikos, traducido Vita Contemplativa) se dejo como el único modo de vida
verdaderamente libre3.
De aquí la preocupación filosófica de Arendt, por la Acción y su deseo de reencontrarla en la Edad Moderna, época en que Acción y Discurso han perdido poder, en perjuicio de la política que hoy parece carecer de sentido.
Con la intención de rescatar la actividad política, Arendt se opone a la tradicional jerarquización y a la definición de La Vita Activa desde La Vita
Contemplativa, para lo cual asume una postura prefilósofica –preplatonica∗- respecto de la ordenación de las formas de vida, y en consecuencia presenta una explicación conciliadora de este choque en que ninguna de las dos formas de vida es superior o inferior respecto a la otra, tal como se infiere de la siguiente afirmación: “mi empleo de la expresión Vita Activa presupone que el interés que sostiene todas estas actividades no es el mismo y que no es superior ni inferior al interés fundamental de la Vita Contemplativa”5
.
En otras palabras, Arendt considera que la Vita Activa, no es una condición previa a la Vita Contemplativa y que tampoco es de naturaleza inferior, ambas están en igualdad, esto es el resultado de su constante interés por comprender los fenómenos políticos, sin apartar la interpretación filosófica, pues es característico su propósito por convenir el bios polítikos y el bios teoretikos.
Lo que me interesa poner de relieve respecto de la distinción expuesta, para ir demarcando los límites de este trabajo, es que el mismo hará énfasis en la Víta Activa, pues conforme al pensamiento de Arendt, la política –praxis- sólo puede tener lugar dentro de éste contexto, ya que pluralidad, inmortalidad mundana, reconocimiento en el espacio público, deliberación, comunicación y participación, entre otros, no son posibles en la contemplación.
∗ Cristina Sánchez, respecto a la posición preplatonica de Arendt frente a la jerarquización de las forma
de vida explica: “La postura que arendt sostiene hunde sus raíces en un momento anterior a Platón y Aristóteles: en la tradición que enlaza la vida de la Polis, que tendría sus comienzos en Homero y
alcanzaría su máxima gloria en la Atenas como modelo normativo de política, hemos de referirnos a ese momento de apogeo de la ciudad-estado griega”4
.
4 SANCHEZ MUÑOZ, Cristina. Hannah Arendt : El espacio de la política. Madrid. Centro de
1.2. LA POLÍTICA NO ES LABOR
Es en “La Condición Humana”, donde Arendt se propone explicar los limites entre cada una de las actividades de la Vita Activa, con el propósito de delimitar el espacio propio de la política, de los asuntos humanos.
Arendt, define Labor así: “Es la actividad correspondiente al proceso biológico del cuerpo humano, cuyo espontáneo crecimiento, metabolismo y decadencia final están ligados a las necesidades vitales producidas y alimentadas por la labor en el proceso de vida. La condición humana de la labor es la vida”.6
Haciendo un análisis descriptivo de la definición de Labor se pueden identificar las características que la hacen incompatible con la Praxis, según Arendt, la Labor es la actividad orientada en primer lugar, a preservar la vida como proceso biológico, es decir está encauzada a satisfacer las necesidades como el hambre, el descanso, la reproducción, entre otras, urgencias que los seres humanos tiene en común con otras especies y en consecuencia no distinguen su esencia, como si sucede con la Acción que es exclusiva de los seres humanos.
En segundo lugar, Labor, al estar vinculada con la preservación de la vida desde el nacimiento hasta la muerte, tiene una temporalidad cíclica, en otras palabras, es repetitiva, no tiene un fin específico tal como lo ratifica Arendt al referirse al proceso vital: “a pesar de conducirnos en un progreso rectilíneo de declive desde el nacimiento a la muerte, es en sí mismo circular la propia actividad de la labor debe seguir el ciclo de la vida, el movimiento circular de nuestras funciones corporales lo que significa que la actividad de la labor no
conduce nunca a un fin mientras dura la vida; es indefinidamente repetitiva”7,
en tanto que la acción es un fin es sí misma.
Otra de las características, de la Labor que la hacen contraria a la praxis es la naturaleza de los bienes que produce, son bienes para el consumo cuyo propósito es satisfacer la necesidad humana de vivir, son tangibles, no acumulables, de muy corta duración, condenados a ser consumidos o degradados por el hombre. “Son las cosas menos mundanas y al mismo tiempo, las más naturales y las más necesarias de todas las cosas”8, además son intrascendentes, no generan ningún tipo de grandeza en los hombres; contrario sensu la Acción produce bienes intangibles y transcendentales, como las hazañas y el discurso, a través de los cuales se conoce la dignidad humana en todos los tiempos. En consecuencia, sólo a través de la acción se logra la grandeza, la inmortalidad, tal como lo afirma Arendt: “Es un elemento indispensable del orgullo humano la creencia de que quien es alguien trasciende en grandeza e importancia a todo lo que el hombre puede hacer y producir”9.
Respecto al espacio en que se desarrolla la Labor, también existe una gran diferencia entre ésta y la Acción, es en la esfera privada, en el hogar doméstico, en donde tiene lugar la Labor, y el objetivo de este espacio no es más que garantizar la supervivencia de los integrantes, bajo unas relaciones interpersonales autoritarias, jerarquizadas, desiguales, sustentadas en el principio dominio mando-obediencia; cualidades que contradicen la condición sine qua non de la Acción, a saber la igualdad.
Además, la Labor carece de una cualidad fundamental la Libertad, pues su sujeto el Animals laborans actúa por mera necesidad, y en tanto los hombres actúen en ese sentido es imposible el desarrollo de la Praxis, ya que esta
7 ARENDT, Hannah. De la historia a la acción. Barcelona. Ediciones Paidós, 1995. p. 89. 8 Ibid., p. 94.
sólo es dable entre los hombres libres, ajenos de las tareas dedicadas a producir meros bienes consumo, libres del dominio de otros, libres de comenzar nuevas cosas, tal como lo precisa Arendt al afirmar: “está claro que la vida pública sólo era posible después de haber cubierto las urgentes necesidades de la vida”10.
En otras palabras, aunque la labor “es el único modo por el que podemos permanecer y girar contentamiento (sic) en el ciclo prescrito de la naturaleza”11, sin embargo, no es la actividad que ofrece las condiciones necesarias para que los hombres desarrollen los atributos que los distingan de las otras especies de la naturaleza, pues la Labor, como ya se dijo, implica la sujeción de estos a las necesidades del ciclo biológico, dependencia que les impide actuar libremente y ser rectores de su destino.
La labor es una actividad improductiva, repetitiva, rutinaria, es simplemente
un medio para garantizar la supervivencia. Sólo el ejercicio de la Acción permite al hombre ser libre y sólo el desarrollo de la praxis lo distingue como humano.
En este orden de ideas, la labor “no puede ser política, porque la política es una actividad no natural y artificial; la política es una creación humana desplegada a través de acción y discurso, por eso la labor no provee la igualdad sino la identidad”12.
1.3. LA POLÍTICA NO ES TRABAJO
10 Ibid., p. 82. 11 Ibid., p. 95.
12 URIBE, Maria Teresa. Esfera Pública, acción y política. Una Mirada desde Hannah Arendt. En :
Entiende Arendt, por Trabajo “la actividad que corresponde a lo natural de la exigencia del hombre, que no está inmerso en el constantemente repetido ciclo vital de la especie. El Trabajo proporciona un “artificial” mundo de cosas, claramente distintas de todas las circunstancias naturales. Dentro de sus límites se alberga cada una de las actividades individuales, mientras que este mundo sobrevive y trasciende a todas ellas. La condición humana del trabajo es la mundanidad”13.
Al hacer un análisis descriptivo de la definición de Trabajo que propone Arendt, se pueden identificar los rasgos de esta actividad, que le restan la dignidad para ser considerada bios*. La primera característica del Trabajo es que es un proceso encaminado a la producción de bienes de uso duraderos, que constituyen el mundo en que vivimos. Estos objetos se identifican por su durabilidad y objetividad, primero porque no están destinados a ser consumidos ó destruidos, sino usados; y segundo porque tienen cierta independencia de los hombres que los elaboran y los utilizan, tal como lo afirma Arendt, “sólo porque hemos erigido un mundo de objetos a partir de lo que la naturaleza nos da y hemos construido este ambiente artificial dentro de la naturaleza, que así nos protege de ella podemos considerar a la naturaleza como algo “objetivo”. Sin un mundo entre hombres y naturaleza, habría movimiento eterno, pero no objetividad”14.
Según Arendt, los bienes de uso a diferencia de los bienes de consumo de la labor, no están destinados a desaparecer, una de sus características es la
* Al respecto Arendt comenta: La diferencia entre el empleo de la expresión en Aristóteles y el medioevo radica en que el bios politikos denotaba de manera explícita sólo el reino de los asuntos
humanos, acentuando la acción , praxis, necesaria para establecerlo o mantenerlo. Ni la labor ni el
trabajo se consideraba que poseyera suficiente dignidad para constituir bios, una auténticamente humana forma de vida; puesto que servían y producían lo necesario y lo útil, no podían ser libres, independientes de las necesidades y exigencias humanas. (ARENDT, Hannah. La condición humana.)
13 ARENDT, Op. cit., p. 35.
durabilidad, sin embargo, esta durabilidad no es absoluta, pues si bien es cierto no consumimos las cosas producidas por el trabajo las usamos, y si no lo hacemos se degradan, retornan al proceso natural general del cual nosotros los habíamos extraído. En tanto que los productos de la Acción no se agotan ni degradan, por el contrario permanecen a través de los tiempos, como sucede con las hazañas y el discurso.
La segunda característica del Trabajo, de acuerdo con lo descrito por Arendt es el de la violencia, todo proceso de fabricación es destructor de la naturaleza –materia -, es necesario destruirla para transformarla en material. “Este elemento de violación y violencia está presente en toda fabricación, y el hombre como creador del artificio humano ha sido siempre un destructor de la naturaleza”, el Homo Faber se convierte así en amo y señor de la naturaleza, a diferencia del Animals Laborans que depende de naturaleza por la necesidad. Aunque en principio Arendt, considera que el trabajo gracias al dominio que ejerce sobre la naturaleza, es una actividad particularmente humana, explica luego que este avance del Homo Faber no es suficiente, porque sólo a través del ejercicio de la Acción se logra una total independencia de la naturaleza* y en consecuencia una verdadera identidad
humana.
Es claro en Arendt que la política Praxis trasciende la naturaleza, en tanto que la Labor depende de ésta y el Trabajo simplemente la domina, razón por la cual ambos son antipolíticos, tal como se infiere de la siguiente afirmación:
persona entrometida y ociosa charla, y por lo general juzgan las actividades públicas por su utilidad con respecto a fines supuestamente más elevados: hacer el mundo más útil y hermoso en el caso del homo faber, hacer la vida más fácil y larga en el caso del animal laborans15.
La tercera propiedad por destacar del Trabajo se refiere a que no está inmerso en el repetido ciclo vital de la especie humana como la labor**; el Trabajo tiene una temporalidad distinta tiene un fin, el objeto acabado, en tanto que la Acción a pesar que puede tener un comienzo definido, nunca tiene, como veremos un fin predecible”16. Sin embargo, a pesar de que el objeto producido es el fin del proceso de fabricación, la actividad del Trabajo como lo afirma Arendt “queda inmersa en una cadena interminable medios a fin en virtud de su utilidad, sin llegar nunca a ningún principio que pueda justificar la categoría, es decir la utilidad de la misma”17, “frente a la
procesualidad de la labor y a la proyectabilidad del trabajo, la acción se distingue por su constitutiva libertad, por su impredicibilidad. A pesar de tener un comienzo definido, nunca tiene un fin”.18
El hecho que el Trabajo, este inmerso en una cadena interminable medios fin, conduce a la creación de un mundo utilitario, en el que secuencialmente los fines se van transformando en medios para alcanzar otro nuevo fin,
* Cristina Sánchez, comenta respecto al esquema de pensamiento de Arendt, “ser propiamente humano significa trascender a la naturaleza, porque esta impone sus características a las relaciones que tienen lugar cuando nos relacionamos con ella: sujeción a la necesidad, aislamiento, falta de espontaneidad y de iniciativa…. Por el contrario, alejarnos de los patrones de la naturaleza supone necesariamente un dominio sobre ésta: establecer los límites al proceso natural, construir un dominio sobre ésta: establecer límites al proceso natural, construir un mundo artificial y estable iniciar acciones…” (En: Hannah Arendt. El espacio de la Política. p. 145.)
** Arendt, afirma respecto a la temporalidad cíclica de la labor que se mueve siempre en el mismo
ciclo prescrito por el organismo vivo, y el final de sus fatigas y problemas sólo se da con el fin, es decir, con la muerte del organismo individual. (ARENDT, Hannah. De la historia a la acción p. 93.)
15 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 233. 16 ARENDT, Hannah. De la historia a la acción, Op. cit., p. 99. 17 Ibid., p. 101.
condición que distingue el proceso de fabricación de la Acción, pues esta es un fin en sí misma, pues no es un instrumento para las consecución de otros, es ésta cualidad la que coloca a la Acción en el lugar más alto dentro de la jerarquización de las actividades fundamentales del hombre.
Por último, otra cualidad del Trabajo que lo diferencia de la Acción, es el aislamiento, pues el proceso de fabricación se puede realizar sin la necesidad de estar entre los hombres, condición fundamental para la acción. “El hombre fabricante, del artificio humano, de su propio mundo, es realmente un dueño y señor, y no sólo porque se ha impuesto como amo de la naturaleza, sino también porque es dueño de sí mismo y de sus actos. Esto no puede decirse de la labor en la que permanece sujeto a sus necesidades vitales, ni de la acción, en la que se depende de sus semejantes, sólo con la imagen del futuro producto, el Homo Faber es libre de producir, y también sólo frente al trabajo de sus manos es libre de destruirlo”19.
1.4 LA POLÍTICA ES ACCIÓN
Arendt, se refiere a la Acción, como “única actividad que se da entre los hombres sin la mediación de cosas o materia, corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el Hombre, vivan en la Tierra y habiten en el mundo*. “Sólo la acción es prerrogativa exclusiva
*Arendt, entiende por mundo lo siguiente: El mundo y las cosas del mundo, en cuyo centro suceden los asuntos humanos, no son la expresión o, como quien dice, la reproducción impuesta al exterior de la esencia humana, sino al contrario el resultado de que los hombres son capaces de producir algo que no son ellos mismos, a saber, cosas e incluso los ámbitos denominados anímicos o espirituales son para ellos realidades duraderas, en las que el poder de moverse, sólo en la medida en que dichos ámbitos están cosificados, en que se presentan como mundo de cosas. Este mundo de cosas les condiciona y por este motivo toda catástrofe que sufre repercute en ellos y les afecta. (ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política? p. 58.)
del hombre; ni una bestia, ni un dios son capaces de ella, y sólo ésta depende por entero de la presencia de los demás”20
Dentro del pensamiento de Arendt sólo la Acción, da un significado humano a la vida de los hombres, “es gracias a la acción y a la palabra que el mundo se revela como un espacio habitable un espacio en el que es posible la vida en sentido no biológico”21. Sólo a través del ejercicio de la Acción los hombres pueden interrumpir los procesos naturales y sociales, toda vez que la Acción da originen a un nuevo comienzo y permite agregar algo al mundo, como lo afirma Arendt: “Lo que el hombre inserta con la palabra y la acción en la sociedad de su propia especie es la unicidad. A dicha inserción no nos obliga la necesidad, como a la labor, ni es provocada por las exigencias y deseos, como el trabajo”22.
“Actuar, en su sentido más general, significa tomar una iniciativa, comenzar, como indica la palabra griega arkhein, o poner algo en movimiento, que es el significado original de agere latino”23. Es decir, únicamente a través de la Acción los hombres son capaces de un segundo nacimiento, de la posibilidad de interrumpir los procesos naturales, de romper con la repetición de la labor y de insertar en el mundo lo innovador, en beneficio de todos.
Es entonces, la Acción para Arendt la actividad política por excelencia, da significado y distinción a la humanidad, “sin la capacidad de comenzar algo nuevo y de este modo articular el nuevo comienzo que entra en el mundo con el nacimiento de cada ser humano, la vida del hombre, que se extiende sería una cadena sin salvación…La acción, con todas su incertezas, es como un
recordatorio siempre presente de que los hombres, aunque han de morir, no han nacido para eso, sino para comenzar algo nuevo”24.
En consecuencia, es a través de la praxis de acuerdo con nuestra autora, que los hombres se insertan en el mundo de los asuntos humanos y alcanzan la libertad, que es el contenido mismo de la política. La Acción, entendida así, es la única actividad específicamente humana en el sistema arendtiano.
Sin embargo, Arendt considera que la Acción, perdió todo su prestigió como actividad específicamente humana en la Edad Moderna, debido a el proceso de instrumentalización, que logró colocar la praxis en la último lugar dentro de la jerarquización de las actividades humanas y degradar la política. Proceso trascendental para nuestra autora, porque aquí se encuentra el fundamento de su crítica al pensamiento filosófico y político de la modernidad, que convirtió la política en un simple medio para preservar la vida, como se expondrá en el siguiente apartado.
1.5. INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA ACCIÓN Y EL TRIUNFO DEL ANIMALS LABORANS
Uno de los aspectos más relevantes de La Condición Humana, es la crítica que Arendt hace a la filosofía política occidental en la que se han presentado dos inversiones en la jerarquización de las actividades humanas, la primera que elevó al Homo Faber y su proceso a la más alta posición y la segunda referida a la derrota del Homo Faber por el Animas Laborans, que trajo como consecuencia la imposición de la Labor sobre las demás actividades
humanas y la degradación de la política a un mero medio para preservar la vida.
Para nuestra autora, “hacer y fabricar, prerrogativas del homo faber fueron las primeras actividades que ascendieron al puesto ocupado anteriormente por la contemplación”25, de ahí que durante las fase inicial de la Edad Moderna se haya concebido la praxis como poiesis, y que aún hasta nuestros días sea cotidiano observar las características del Homo Faber “su instrumentalización del mundo, su confianza en los útiles y en la productividad del fabricante de objetos artificiales; su confianza en la categoría de los medios y fin, su convicción de que cualquier problema puede resolverse y de que toda motivación humana puede reducirse al principio de utilidad; su soberanía, que considera lo material como lo dado y cree que la naturaleza es un inmenso tejido del que podemos cortar lo que deseemos para recoserlo a nuestro gusto”26, como prueba de la primera degradación de la política en la modernidad.
Este primer desplazamiento de la Acción por el Trabajo, desvirtúo la política, pues “actuar en forma de fabricación, razonar en forma de «tener en cuenta la consecuencias»27, significa omitir lo inesperado, el propio hecho ya que
sería irrazonable o irracional esperar lo que no es más que una «infinita improbabilidad», pues la praxis por esencia es impredecible, como se explicará más adelante.
Arendt, sostiene que aunque el Trabajo y el proceso de fabricación se generalizaron como actividades propiamente humanas, rápidamente este paradigma fracasó, cuando el principio de utilidad fue reemplazado por el de máxima felicidad “decayendo la convicción de la época relativa a que el
25 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 316. 26 Ibid., p. 325.
hombre sólo puede conocer lo que fabrica”28. Hecho que trajo como
resultado, una nueva jerarquización de las actividades humanas, en la que la Labor, pasaría a ocupar el lugar más importante, desplazando al Trabajo.
Sin embargo, la preocupación* de Arendt a este respecto, no se centró en la explicación acerca de la pérdida de estima del Homo Faber, sino en el proceso por medio del cual la Labor y el Animals Laborans se elevaron al más alto lugar de las actividades humanas y en consecuencia la vida se convirtió en el bien supremo en la época moderna, degradándose por segunda vez la política, al convertirse en instrumento para preservar la supervivencia humana.
Explica nuestra pensadora, que los principios de utilidad y suprema felicidad fueron superados por uno más fuerte, el de la vida misma, que poco a poco se impuso hasta convertirse en el valor supremo para las sociedades modernas, desplazando a la libertad que les había dado el origen, así: “La razón de que la vida misma se afirmará como fundamental punto de referencia de la Época Moderna, radica en que la inversión moderna operó en la estructura de una sociedad cristiana cuya creencia principal en la sacralidad de la vida ha sobrevivido, e incluso permanecido inamovible a la secularización y a la general decadencia de la fe cristiana”.29
Esta inversión fundamentada en el cristianismo trajo como consecuencia que la vida humana individual se transformó en inmortal, hecho que destruyó el principio del bios políticos en el que el ciudadano sólo alcanzaba la inmortalidad mundana, “por su habilidad en dejar huellas imborrables a pesar
* Arendt, en “Sobre la Revolución”, explica ampliamente, a partir de un estudio comparativo entre las Revolución Francesa y Revolución Americana, como la necesidad paso a ocupar el espacio que a la libertad correspondía en la esfera de los asuntos humanos. Tema que expondrá en el capítulo tres de este trabajo, al describir la esfera social.
de su inmortalidad individual”30; y si bien es cierto, que gracias al proceso de
secularización la fe en la inmortalidad de la vida humana individual desapareció, lo más preocupante para Arendt fue que ésta perdida de fe se tradujo paradójicamente en un fortalecimiento de Animals Laborans, porque al perder el hombre la certeza sobre la vida después de la vida, se vio obligado a la introspección que lo llevó al inevitable encuentro con su proceso vital, que se convertiría en el bien supremo de toda sociedad moderna*, tal como lo fue la inmortalidad del cuerpo político en la Edad Antigua y la vida Individual en la Edad Media.
Arendt de igual forma, ilustra el proceso en que la vida se convirtió en el bien supremo de la sociedad moderna, en su texto “Sobre la Revolución”, donde explica claramente, como una de la causas que impulsó el desarrollo de las revoluciones modernas fue precisamente el “desquiciamiento de la antigua trinidad romana religión, tradición y autoridad”31, que obligó a los revolucionarios a la construcción de un nuevo principio de autoridad, la libertad pública, que debía ser el paradigma orientador de la esfera de los asuntos públicos en adelante; sin embargo, muestra también en ese mismo texto cómo las necesidades de la vida invadieron la esfera de los asuntos humanos a tal punto, que hoy, la sociedad moderna está dominada por la necesidad y no por la libertad, suceso que se describirá al explicar lo concerniente a la esfera social.
Lo que interesa poner de relieve en este trabajo, acerca de la instrumentalización de la acción, es que la inversión en la jerarquía de las actividades humanas, en la que definitivamente se elevó al Animals Laborans y la Labor como referencia fundamental de la Edad Moderna, trajo un gran
* Para Arendt, la naturaleza se refiere esencialmente a aquello que tenemos en común con los demás seres vivos y por lo tanto no nos distingue como humanos.
30 Ibid., p. 44.
perjuicio para la política según Arendt, “dicha inversión fue desastrosa para la estima y dignidad de la política. La actividad política, que hasta entonces se inspiró fundamentalmente en anhelar una inmortalidad mundana, se hundió al nivel más bajo de una actividad sujeta a la necesidad destinada a remediar las consecuencias de la pecaminosidad por un lado, y a complacer los deseos e intereses de la vida terrena, por otro”32.
Para concluir este capítulo, lo importante de la descripción de las actividades que integran La Vita Activa y del proceso de Instrumentalización de la Acción, para el desarrollo de este trabajo, está en la compresión, en primer lugar, que dentro del esquema de pensamiento arendtiano, la Acción es una creación exclusivamente humana, independiente de todos los procesos de la naturaleza*; en tanto que Labor y Trabajo, son actividades prepolíticas vinculadas a la naturaleza bien sea por la necesidad o por la violencia.
En segundo lugar, que la Acción es la única actividad por medio de la cual el hombre es auténticamente humano y libre, con fundamento en la clasificación de actividades humanas de la antigüedad griega que creía que “ni la Labor ni el Trabajo se consideraba poseyera suficiente dignidad para constituir bios una autónoma y auténtica vida; puesto que servían y producían lo necesario y lo útil, no podían ser libres, independientes de las necesidades y exigencias humanas”33, creencia que justifica que Acción,
deba ocupar la más alta jerarquía dentro de las actividades humanas, como lo considera Arendt.
Y por último, en la compresión de la preocupación de Arendt, respecto a que en la Edad Moderna, con el proceso de instrumentalización de la política, se despojó a la Acción de su dignidad degradándola e igualándola al nivel de la
Labor y el Trabajo. Punto de trascendental importancia dentro de su pensamiento, porque precisamente a partir de la crítica a este fenómeno, es que nuestra autora se propone recuperar el significado de la Acción, recobrar para la praxis el lugar principal que debe tener dentro de la jerarquía de las actividades humanas y oponerse aguerridamente a que la necesidad siga ocupado el campo que antes correspondía a la libertad en la esfera de los asuntos humanos.
2. ATRIBUTOS DE LA ACCIÓN
La preocupación de Arendt como ya se mencionó, es recuperar el sentido de la política y reencontrar el significado perdido en el proceso de instrumentalización de la Acción en la Edad Moderna, “en donde tanto teórica como prácticamente, lo político vale únicamente como medio para proteger la subsistencia de la sociedad y la productividad del libre desarrollo social”34, paradigma que en términos arendtianos contradice la esencia misma de la política que es un fin en sí misma, cuyo contenido es la libertad.
En esa tarea por reencontrar el significado de la política, Arendt a lo largo de su obra, por medio de un análisis fenomenológico describe una serie de categorías y acontecimientos, de los cuales se pueden inferir los elementos propios de la política.
Por las razones antecedentes, el propósito de este capítulo es describir los atributos que Arendt le asignó a la Acción, en los textos seleccionados, para calificar la política como la actividad humana por excelencia, diferenciándola de otras actividades, que a pesar de hacer parte de la vida de los hombres, no son exclusivas de la humanidad.
2.1 LA POLÍTICA ES UN FIN EN SÍ MISMA
Arendt, insiste en afirmar, que la política en sí misma es un fin, razón por la cual para ella es una incoherencia tratar de comprender la Acción
aisladamente mediante una referencia de medios a fin, que corresponde exclusivamente a la instrumentalización de la política en la Edad Moderna.
La Acción afirma Arendt, está clasificada entre las “actividades que no
persiguen un fin son (atelis), y no dejan trabajo tras de sí (no par` autas erga) sino que agotan su pleno significado en la actuación35, sin embargo, esto no significa que la acción no produzca nada, su resultado es intangible, son los actos vivos y la palabra hablada, que no persiguen finalidad alguna, pues son un “fin en sí mismo”, a diferencia de los productos de la labor y del trabajo que son tangibles y tienen como propósito específico, por un lado garantizar la sobrevivencia humana y por el otro proporcionar objetos duraderos a través de los cuales se puede dominar la naturaleza y lograr el bienestar humano.
Con la acción y discurso no se persigue fin (telos), sino que yace en la propia actividad que por lo tanto se convierte en entelecheia, y el trabajo no es lo que sigue y extingue el proceso, sino que está metido en él; la realización es el trabajo, es energeia*. Aristóteles en su filosofía política, es plenamente consiente de lo que está en juego en la política, o sea, nada menos que el ergon tou anthropau («el trabajo del hombre» qua hombre), y al definir este trabajo como vivir bien, claramente quería decir este trabajo no es producto del trabajo, sino que sólo existe en pura realidad. Este logro específicamente humano se sitúa fuera de la categoría medios y fines; el trabajo del hombre, no es un porque los medios para lograrlo –las virtudes o aretai- no son cualidades que puedan no realizarse, sino que por sí misma son realidades36.
Entonces, Arendt, siguiendo la tradición griega afirma que acción y discurso son realidades en sí mismas, son la únicas actividades que tiene existencia real, que no tienen ninguna relación instrumental y son autosuficientes, por
* Los dos conceptos aristotélicos de energeia y entelechia están estrechamente relacionados
(energeia… siynteinei pros ten entelechein): la plena existencia real (energeia) no efectúa ni produce
nada aparte de sí misma, y la plena realidad (entelechia) no tiene otro fin aparte de sí misma.
(ARENDT, Hannah. La condición humana. p. 269.)
consiguiente deben ocupar la más alta jerarquía dentro de las actividades humanas; es precisamente en esta clasificación aristotélica, donde encuentra fundamento su crítica a la instrumentalización de la acción, que transformó la praxis en mero medio para alcanzar un fin, que en la Edad Moderna no es más que la preservación de la vida, proceso natural y como tal antipolítico.
Dentro de este contexto, Arendt considera que la grandeza de la acción se perdió en la Edad Moderna, cuando se dejó ingresar a la esfera de los asuntos humanos la necesidad, acontecimiento que excluyó a la libertad como matriz de todas las actuaciones del espacio de lo público; y condujo inevitablemente a que hoy creamos que la política es un mero medio para alcanzar fines, a que no se pueda impedir que la premisas como el “fin justifica los medios” ó que conceptos como el de Clausewitz “denominado a la guerra como la continuación de la política por otros medios”, sigan desprestigiando la política y generado un número de perjuicios en su en torno, que amenaza con hacerla desaparecer.
Los prejuicios que en la crisis actual se oponen a la compresión teórica de lo que sea propiamente la política conciernen a casi todas las categorías políticas en que estamos acostumbrados a pensar, sobre todo a la categoría medios-fines, que entiende lo político según un fin último extrínseco a lo político mismo; también a la presunción de que el contenido es la violencia y, finalmente, al convencimiento de que la dominación es el concepto central de la teoría política. Todos esto juicios y prejuicios se originan en una desconfianza frente a la política en sí misma no ilegítima37.
Según, Arendt, el proceso de instrumentalización a que se ha sometido la política a lo largo de la Edad Moderna, encuentra su fundamento precisamente en el desconocimiento que es de su esencia ser una realidad en sí misma, acontecimiento que ha traído como consecuencia que trate de
justificarse su existencia en fines externos a ella, que se comprenda en el marco de las relaciones mando-obediencia y lo más grave que su contenido haya pasado a ser la violencia en lugar de la libertad.
En este sentido Arendt sostiene, que concebir la política dentro de la relación medios fin, es erróneo porque de esta interpretación se deriva la justificación moderna del uso de la violencia y la fuerza como medio para la defensa y protección de la vida. Hecho que ha generado la crisis actual en torno a la naturaleza de la política, debido a que en el centro de toda Acción aparece la violencia y no la libertad, violencia que amenaza paradójicamente con acabar con la existencia de la humanidad, en lugar de salvaguardarla; situación que ha originado toda una serie de prejuicios38 en contra de la política, que amenazan con hacerla desaparecer, razón por la cual hoy más que nunca la pregunta, ¿tiene la política algún sentido?, es completamente vigente.
Pregunta importante, que justifica el desarrollo de este trabajo, pues en búsqueda de dar respuesta a esa interrogante, Arendt se propone la tarea de encontrar los elementos propios de la política, a partir de un análisis fenomenológico, con la intención de recuperar su sentido de la acción. Cometido que la lleva a estudiar a lo largo de su obra categorías como pluralidad, natalidad, fragilidad, libertad, discurso, entre otras, en las cuales se pueden identificar los atributos de la política que son el propósito de esta monografía.
2.2 LA PLURALIDAD
“La política trata del estar juntos y los unos con los otros de los diversos”,39
afirma Arendt, en consecuencia la pluralidad humana es la condición para la acción y el discurso, “–no sólo la conditio sine qua non, sino conditio per
quam – de toda la vida política”40. La pluralidad, como un elemento
constitutivo de la acción tienen un doble carácter, igualdad y distinción; pues la sola presencia de otros no la configura; esta necesita por un lado que esos otros disfruten de la igualdad*, que no se da por el nacimiento sino que se adquiere en el ámbito público a través del uso de la palabra, además esta igualdad no elimina las diferencias que existen entre los “pares”, lo cual permite tomar en consideración la dimensión de la distinción; y por otro lado la distinción se refiere a que cada “ser humano es distinto de otro que exista, haya existido o existirá”41, es decir, a la unicidad del hombre, la cual sólo es posible revelar a través de la praxis y palabra en la esfera pública.
Para Arendt la pluralidad no es idéntica a simple alteridad (otherness) tiene que ver con distinción, tiene que ver con lo que se muestra a través de la acción y del discurso. Con las cosas compartimos alteridad –la curiosidad de alteriras que posee todo lo que es-, pero la distinción es propia de la acción humana. En la medida en que la pluralidad significa distinción, es posible la revelación –en el medio público- de la individualidad de cada uno de la identidad (whoness).42
En consecuencia, “todas las actividades humanas están condicionadas por el hecho de la pluralidad humana, por el hecho de que no es un hombre, sino
* La igualdad entendida en el contexto de la antigüedad griega, es decir como Isonomía, no significa que todos sean iguales ante la ley, ni tampoco que la ley sea la misma para todos, sino simplemente que todos tienen el mismo derecho a la actividad política y esta actividad era en la polis preferentemente la de hablar los unos con los otros, por tanto libertad de palabra. (ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política? p. 70.)
39 ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política?, Op. cit., p. 45. 40 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 35. 41 Ibid., p. 205.
los hombres en plural quienes habitan la tierra y de un modo u otro viven juntos”43 a pesar de ser distintos.
De ahí, deriva la importancia de dos críticas fundamentales que Arendt hace al pensamiento occidental, porque constituyen acontecimientos que amenazan o desconocen la condición de la pluralidad; la primera se refiere a la “preocupación moderna por el Hombre que manifiesta el talante filosófico contrario a la pluralidad y a la opinión derivada de la presencia de muchos. El filósofo reduce la pluralidad de voces a una sola persona. «El hombre es a-apolítico. La política nace entre los hombres, por tanto completamente fuera del hombre»44
Arendt, explica esta crítica al pensamiento occidental, afirmando que la filosofía tiene dos buenos motivos para no dar un lugar a la política, el primero como ya se mencionó la preocupación moderna gira exclusivamente en torno a el hombre, y la política sólo nace entre los hombres, por lo tanto en el hombre no hay esencia política; y el segundo la representación monoteísta de Dios, a cuya imagen y semejanza debe haber sido creado el hombre.
A partir de aquí, ciertamente, sólo puede haber el hombre, los hombres son un repetición más o menos afortunada del mismo el hombre creado a semejanza de la soledad de Dios es la base del hobbesiano state of nature as war of all agaisnt all. Es la guerra de uno contra todos, que son odiados porque existen sin sentido- sin sentido para el hombre creado a imagen de la soledad de Dios45.
Concepción filosófica que además de impedir el surgimiento de la política, toda vez, que ésta es imposible en referencia exclusiva a el hombre, trajo
43 ARENDT, Hannah. De la historia a la acción, Op. cit., p. 103.
* Arendt, hace todo un estudio del totalitarismo, en su obra “Los orígenes del totalitarismo”, que no hace parte de los textos sujetos a estudio, en esta trabajo.
44 BIRULES, Op. cit., p. 31.
como consecuencia que la política se transformará en historia, en donde “la pluralidad de los hombres se diluye en un individuo humano que también se denomina humanidad. De ahí lo monstruoso de la historia, que al fin se impone plena y brutalmente a la política”46.
La segunda crítica, se refiere al peligro que representa el totalitarismo*, como
amenaza a la distinción elemento constitutivo de la pluralidad, pues conforme a Arendt “el fin último del totalitarismo es la transformación de la naturaleza humana, “esta transformación significa la calculada y premeditada destrucción de las condiciones que hacen posible la acción política misma: la espontaneidad, la natalidad, la individualidad y la pluralidad”47. Aquí se encuentra el origen de su repulsión al totalitarismo, pues Arendt logró establecer “que la dominación totalitaria se alcanzaba mediante la destrucción de toda diferencia en los individuos, y los campos de concentración y de exterminio sería la culminación de este proceso” 48, de ahí su constante rechazo a la homogenización del género humano, pues sí los hombres fueran idénticos, no necesitarían de la acción y el discurso para conciliar sus diferencias, es decir, no existiría la política.
En este orden de ideas, para Arendt la política sólo es posible de realizarse “entre hombres” iguales y distintos, en consecuencia nunca puede darse en aislamiento, “estar aislado es lo mismo que carecer de la facultad de actuar”49, la acción y el discurso requieren de la presencia de otros para realizarse, esta es la razón por la que considera la tiranía una forma de gobierno no política, que atenta en contra la condición de la pluralidad, al reducir a los hombres a la esfera privada donde no hay lugar a acción y discurso, las únicas actividades propias de toda forma política.
46 Ibid., p. 47.
47 SANCHEZ, Op. cit., p. 174. 48 URIBE, Op. cit., p. 293
Lo importante de este aparte, es que dentro del esquema de pensamiento de Arendt, la pluralidad además de ser la conditio sine qua non, es un elemento propio de la acción que permite distinguirla como una actividad específicamente humana, es decir política. Toda vez, que mientras la Acción solamente es posible entre los hombres, la Labor y el Trabajo pueden darse en aislamiento. Además, porque la pluralidad entendida como distinción también, es condición para el discurso a través del cual los hombres revelan su unicidad en la esfera pública, sin la pluralidad no procedería la revelación, es decir, la exposición de la individualidad de los hombres, ante los demás, por medio de la cual muestran que son alguien en el mundo, tal como lo afirma nuestra autora “la condición indispensable de política es la irreductible pluralidad que queda expresada en el hecho de que somos alguien y no algo. Estos argumentos explicarían los comentarios críticos de Arendt sobre la desaparición de la esfera pública en las sociedades modernas, en las que la distinción y la diferencia han pasado a ser un asunto privado de los individuos, de modo que la conducta ha devenido el substituto de la acción”.50
2.3 LA NATALIDAD
Arendt, habla de la natalidad, como una categoría central del pensamiento político en oposición a la mortalidad que era el eje del pensamiento filosófico*, considera que la acción requiere de la condición de la pluralidad,
* Al respecto hace el siguiente comentario: Los filósofos, los hombres de pensamiento, han tomado la experiencia de la mortalidad como experiencia radial de la finitud humana morir significaba separarse de la comunidad, aislarse. En cambio la referencia a la natalidad hace aparecer al hombre en su condición plural, en su condición de agente. Quizás aquí radica una de las diferencias importantes entre el pensamiento de Heidegger y el de Arendt (sobre este tema vid. Taminiaux, J. «Arendt, disciple de Heidegger?» en Etudes Phénomémelogiques, n. 2, 1985). (BIRULÉS, Op. cit., p. 20.)
tanto como de la de natalidad, ya que esta es la otra condición sine qua non de la acción, acontecimiento por el que nos insertamos en el mundo para comenzar. “La natalidad es, pues, matriz de todas las acciones, acto de ruptura con el pasado mediante la introducción de algo nuevo en el
continuum temporal, de la naturaleza, en la vida cotidiana.”51
En tanto que la función principal de la natalidad es insertar a los hombres en el mundo, a la acción corresponde realizarla, a través del acto el discurso, por este motivo el vínculo entre acción y natalidad es necesario, toda vez que en la acción se refleja el acto de nacimiento humano, porque actuar no es más que iniciar algo que no existía, algo improbable. Esta interdependencia entre natalidad y acción se ve reflejada en la siguiente explicación de Arendt: Filosóficamente hablando, actuar es la respuesta humana a la condición de la natalidad. Como todos llegamos al mundo por cuestión del nacimiento, en cuanto recién llegados y principiantes somos capaces de comenzar algo nuevo; sin el hecho del nacimiento, ni siquiera sabríamos qué es novedad, toda acción sería, bien mero comportamiento, bien preservación.52
Con el nacimiento* de cada hombre, se inserta algo nuevo en el mundo, pero
esa inserción no es posible sino a través de la acción por medio de la cual se pone en marcha lo novedoso, lo inesperado. A través de la novedad se
* Ciertamente, cuando Arendt habla de los hombres como inicios e iniciadores, las resonancias agustinianas son totalmente evidentes. Así cita repetidas veces el texto agustiniano “[Initium] ergo ut esset; creatus est homo, ante quem nullus fuit (“para que hubiera comienzo, fue credo el hombre,
antes del cual no había nadie”). Para ella es de suma importancia la lectura que hace San Agustín de la creación: el hecho de que los hombres hayan nacido a imagen de Dios supone que son radicalmente libres; como Dios, los hombres son creadores, son los únicos capaces de iniciar algo completamente nuevo. La interpretación que Hannah Arendt hace de la cita agustiniana es la siguiente: “Aquí [en el texto de san Agustín], el hombre no tiene tan sólo capacidad para comenzar, sino que es el inicio mismo. Carmen Corral. “La natalidad: La persistente derrota de la muerte”. (En: En torno a Hannah Arendt. Compilación de Manuel Cruz y Fina Birules. Centro de Estudios Constitucionales de Madrid 1994, p. 215.)
51 Ibid., p. 19.
52 ARENDT, Hannah. Sobre la Violencia. En : Crisis de la República. 2 ed. Buenos Aires. Editora
substrae a la esfera pública de la monotonía, la incerteza y se garantiza su permanencia constantemente amenazada gracias a su fragilidad; es de la natalidad de donde se deriva la categoría de milagro como salvadora de la esfera de los asuntos humanos, pues es a través de ésta que enfrenta la muerte que amenaza con extinguirla:
El milagro que salva al mundo, a la esfera de los asuntos humanos, de su rutina normal y natural es en último término el hecho de la natalidad, en que se enraíza ontológicamente la facultad de acción. Dicho en otras palabras, el nacimiento de nuevos hombres y el nuevo comienzo es la acción que son capaces de emprender los humanos por el hecho de haber nacido. Sólo la plena experiencia de esta capacidad puede conferir a los asuntos humanos fe y esperanza, dos esenciales características de la existencia humana…53
En consecuencia, “la natalidad es aquello que define y trasciende a la inmortalidad de la vida individual y de los procesos cíclicos naturales la que rodean, cada nacimiento representa por sí mismo una creación, y podría decirse que la acción, a causa de su relación con la natalidad, también es un medio para poseer la inmortalidad, para recuperar la inagotable experiencia”54
Otro aspecto que se deriva del nacimiento, es la originalidad del hombre, pues con cada nuevo nacimiento ingresa al mundo un hombre singularmente nuevo, es decir, diferente a cualquier otra persona que exista o haya existido, de donde deriva precisamente, su capacidad para iniciar acontecimientos imposibles de haber existido en el pasado, hecho que garantiza la continuidad de la historia, la permanencia de la esfera pública y afirma la ilimitación de la acción. El nacimiento además, le confiere al hombre la
53 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 265.
54 CORRAL, Carmen. La natalidad: La persistente derrota de la muerte. En : CRUZ, Manuel, En
facultad de crear, a través de sus acciones, puede interrumpir la cotidianidad de la vida y los monótonos procesos biológicos.
Sin la acción entendida como la capacidad de iniciar algo nuevo, “el lapso de vida del hombre en su carrera hacia la muerte llevaría inevitablemente a todo lo humano a la ruina y destrucción si no fuera por la facultad de interrumpirlo y comenzar algo nuevo, facultad que es inherente a la acción a manera de recordatorio siempre presente de que los hombres, aunque han de morir no han nacido para eso sino para comenzar.”55 “Sin la acción sin la capacidad de comenzar algo nuevo y de este modo articular el nuevo comienzo que entra en el mundo con el nacimiento de cada ser humano, la vida del hombre, que se extiende desde el nacimiento hasta la muerte, sería condenada sin salvación 56”.
Lo importante a destacar en este trabajo, es que para Arendt, la acción desde la perspectiva de la natalidad, es inicio, origen, germen de acontecimientos nuevos, en el sentido de que no existieron en el pasado y que además son capaces de interrumpir el mecánico devenir de la vida; la acción entendida así, es inicio de una cadena de acontecimientos; “los humanos tenemos el extraño poder de interrumpir los proceso naturales, sociales e históricos, puesto que la acción, hace aparecer lo inédito”57.
2.4. IMPREVISIBILIDAD, IRREVOCABILIDAD Y FRAGILIDAD DE LA ACCIÓN
La praxis como actividad política, posee a unas características específicas de las cuales se deriva la denominada la fragilidad de los asuntos humanos, estas son la ilimitación y la imprevisibilidad ó falta de predicción.
Explica Arendt, que la “acción y la reacción entre hombres nunca se mueve en un círculo cerrado y nunca puede confinarse a dos partícipes”58, por el contrario todo acto humano trasciende en un sin número de relaciones humanas, “el acto más pequeño en las circunstancias más ilimitadas lleva la simiente de la misma ilimitación, ya que un acto y a veces una misma palabra, basta para cambiar cualquier constelación”59, esta explicación también la ratifica así:
La desmesura, como decían los griegos no reside en el hombre que actúa y su hybrys sino en que la relaciones surgidas de la acción son y deben ser de tal especie que tiendan a lo ilimitado. Toda relación establecida por la acción, al invocar a hombres que a su vez actúan en una red de relaciones y referencias, desencadena nuevas relaciones, transforma decisivamente la constelación de referencias ya existentes y siempre alcanza más lejos y pone en relación y movimiento más de lo que el agente había podido prever. A esta tendencia a lo ilimitado se enfrenta el nomos griego circunscribiendo la acción a lo que pasa entre hombres dentro de una polis y sujetando a esta todo lo externo con que en su actividad deba establecer vínculos. Sólo así, conforme al pensar griego, la acción es política, es decir, vinculada a la polis, y por lo tanto, a la forma más elevada de convivencia humana60.
Respecto a la falta de predicción de la Acción Arendt sostiene que las consecuencias de la acción son imprevisibles, una vez ejecutada el actor no tiene el mínimo control sobre sus efectos y sostiene, diferenciando una vez más, Acción y la Fabricación:
58 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 218. 59 Ibid., p. 218.
La fabricación se distingue de la acción por su comienzo definido y su fin predecible: termina con un producto elaborado, que no sólo sobrevive a la actividad de la producción sino que también, de inmediato, tiene especie de vida propia. Por el contrario, la acción como los griegos lo descubrieran, es en sí por sí misma absolutamente fútil: jamás deja detrás un producto final. Si tiene alguna consecuencia, en principio será una nueva cadena interminable de acontecimientos cuya consecuencia eventual, el agente, el agente es totalmente incapaz de conocer con anticipación. Lo máximo que puede es hacer que las cosas vayan en determinada dirección e incluso nunca estará seguro de ello. Ninguna de estas características esta en la fabricación61.
A causa de la ilimitación y la imprevisibilidad la Acción casi nunca logra su propósito, lo que la hace frágil, de cada acto político se deriva en primera instancia una trama de relaciones humanas ilimitadas y en segundo lugar, la imposibilidad del actor de predecir el resultado; a diferencia de la fabricación, donde el artesano ó fabricador pueda imaginar su producto final a partir de modelos o imágenes y finalmente percibirlo en un objeto tangible, el actor no puede prever los resultados de su acto y normalmente su resultado, las historias, surgen cuando éste ha muerto, hecho que da a la praxis el calificativo de poco fiable, tal como lo expresa Arendt, “ en la acción por oposición al trabajo, es verdad que nunca podemos realmente saber qué estamos haciendo”62.
Además, de las dos características mencionadas que atribuyen a la acción fragilidad y falta de fiabilidad, debe agregarse otra más que “parece convertirla en más peligrosa de lo que tenemos derecho a admitir”63, la irreversibilidad, el actor no tiene la posibilidad de deshacer lo que ha hecho a pesar de prever que las consecuencias pueden ser perjudiciales.
La fragilidad e irreversibilidad de la acción, serían inaguantables y conducirían inevitablemente a la desaparición de la praxis, de no ser como lo explica Arendt, porque existe el remedio para ambas; respecto de la irreversibilidad, la facultad de perdonar y para imprevisibilidad la facultad de hacer promesas y mantenerlas. “Las dos facultades van juntas en cuanto una de ellas el perdonar*, sirve para deshacer los actos del pasado,… y la otra, al obligar mediante promesas, sirve para establecer islas de seguridad, que es el futuro por definición, islas de seguridad sin las que ni siquiera la continuidad, más aún la duración de cualquier clase, sería posible en las relaciones entre hombres”64. Sin las facultades de perdonar y cumplir promesas los hombres estarían condenados, al error y en consecuencia a la soledad y oscuridad al no ser aceptados en la esfera pública.
El perdón y facultad de prometer y cumplir promesas, a igual que otras categorías políticas, dependen de la pluralidad, es decir de la presencia de otros, “ya que nadie puede perdonarse ni sentirse ligado por una promesa hecha únicamente así mismo; el perdón y la promesa realizados en soledad o aislamiento carecen de realidad y no tienen otro significado que el de un papel desempeñado ante el yo de uno mismo.”65
Lo importante, es que a pesar de la fragilidad de la praxis, de su falta de fiabilidad y de la irrevocabilidad de los actos, en el esquema de pensamiento arendtiano, el perdón y el cumplimiento de las promesas aparecen como
* Respecto a la facultad de perdonar es prudente traer a colación la siguiente afirmación de Arendt: Las gestas son las cosas de la acción. En primer lugar es propio de ellas que de suyo son perecederas, no tienen ninguna permanencia, y, por otra parte no pueden revocarse o destruirse. El perdón, la compasión y la reconciliación no revocan nada, sino que continúan la acción iniciada, si bien en una dirección que no daba en ella. La grandeza de estas formas de comportamiento está en que interrumpen el automatismo del «no puede revocarse». Son la autentica reacción espontánea. Ahí radica su productividad. Establecen un nuevo comienzo dentro de la realización de una acción que había comenzado ya. (ARENDT, Hannah. Diario Filosófico. Diario Filosófico. Barcelona. Herder Editorial, 2006. p. 302.)
elementos estructurales de los asuntos públicos, no para regresar las cosas al estado en que estaban antes de la acción, sino con el propósito, de permitir actuar de nuevo:
Sin ser perdonados, libertados de las consecuencias de lo que hemos hecho, nuestra capacidad de actuar estaría por así decirlo confinada a un acto del que nunca podríamos recobrarnos; seríamos para siempre víctimas de sus consecuencias, semejantes al aprendiz de brujo que carecía de la fórmula para romper el hechizo. Sin estar atados al cumplimiento de promesas, no seríamos nunca capaces de logar el grado de identidad y continuidad que conjuntamente producen la «persona» acerca de la cual se puede contar una historia [story]; cada uno de nosotros estaría condenado a errar desamparado, sin dirección, en la oscuridad de nuestro solitario corazón, atrado en sus humores, contradicciones y equívocos…. Perdonar y hacer promesas son como mecanismos de control establecidos en el propio seno de la facultad de iniciar procesos nuevos y sin fin”66
Lo que justifica Arendt, es que a pesar de la ilimitación, imprevisibilidad y la irrevocabilidad de la Acción, atributos que le han causado el calificativo de actividad poco fiable y ociosa; gracias a la capacidad de perdonar y de hacer y cumplir promesas, la política sigue conservando la dignidad de ser la única actividad específicamente humana, pues en ninguna otra especie se encuentran las dos capacidades mencionadas.
2.5 LA ACCIÓN SE REVELA A TRAVÉS DEL DISCURSO
Si bien es cierto, que la acción es la actividad humana por excelencia, esta por sí sola, no es política afirma Arendt. Entonces, ¿Cuándo la Acción es política?, es el interrogante a contestar en este aparte, según ella “la acción es política si va acompañada de la palabra de lexis de discurso”67, más aún