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CAPÍTULO II. TURISMO EN ÁREAS RURALES:

II. TURISMO EN EL MUNDO RURAL: LAS OTRAS MIRADAS

II.3. LA CONSTRUCCIÓN DEL TURISMO EN UN TERRITORIO RURAL 1 El turismo endógeno

II.3.4. El espacio turístico

La construcción del turismo en un territorio, aún más al hablar de un territorio virgen de cualquier iniciativa turística, necesita integrar el concepto de la invención del espacio turístico, llamado también “turistificación de un lugar” (Boutouyrie, 2001 ; Sacareau, 2006). Esto refiere a la construcción de una imagen hacia el exterior de un lugar (Gagnon,

2007), la cual puede ser ejemplificada desde la literatura con la pieza de Tristan Corbière1.

Esta cita muestra de manera estética cómo se puede inventar un espacio turístico (en este caso, un casino), en un lugar a priori inadecuado para ello (una costa moldada por las olas), mediante un campo semántico bien elegido para procurar emociones al lector o al turista. “Es aquí donde invento un casino”. En donde “las costas se rompen”, en donde hay “tormentas” y “naufragios”. Un lugar salvaje, aparentemente inhóspito, en donde el poeta inventa y reconstruye otro destino. Cuando un espacio adquiere cierta significación a partir de la historia, de la literatura, de la experiencia, etc., cuando lo social interpenetra lo físico, el espacio se convierte así en un lugar y se opera un proceso de ‘turistificación’si hablamos de un lugar creado para fines turísticos.

Este proceso de turistificación, es decir de cambio de imagen de un lugar, puede basarse en la función preexistente del territorio o estar totalmente desvinculado de él. Por ejemplo algunos inventaron (y esta vez realmente, no como Corbière que solo inventa en su mente) otro destino a una estrecha y larga franja de arena blanca inhabitada y solo frecuentada por algunos pescadores, donde las tortugas anidaban y los manglares protegían la costa y servían de refugio a la vida acuática y escondía gran parte de la cadena alimentaria de muchas especies. Otros inventaron en medio del desierto un espacio de perversión, de lujo indecente, de consumo desmesurado, un lugar salvaje que se transformó en un lugar para salvajes. El cambio de imagen se vuelve necesario para turistificar un territorio en la medida en que los potenciales turistas deben identificar el espacio geográfico como un espacio turístico. La imagen creada logra su propósito cuando hace corresponder las expectativas del turista con el tipo de actividad que se desarrolla en el territorio, o sea

1 “Un pays, -non, ce sont des côtes brisées de la dure Bretagne: Penmarc'h, Toul-Infern, PoulDahut, Stang-an- Ankou... Des noms barbares hurlés par les rafales, roulés sous les lames sourdes, cassées dans les brisants et perdus en chair de poule sur les marais... Des noms qui ont des voix.

Là, sous le ciel neutre, la tourmente est chez elle: le calme est un deuil. Là, c'est l'étang plombé qui gît sur la cité d'Ys, la Sodome noyée.

Là, c'est la Baie -des-Trépassés où, des profondeurs, reviennent les os des naufragés frapper aux portes des cabanes pour quêter un linceul; et le Raz-de-Sein, couturé de courants que jamais homme n'a passé sans peur ou mal.

Là naissent et meurent des êtres couleur de roc, patients comme des éternels, rendant par hoquets une langue pauvre, presque parfaite, qui ne sait rire ni pleurer...C'est là que j'invente un casino” (Corbière. 1873, cit. en Boutouyrie, 2001: 5).

cuando el turista identifica al territorio (mejor dicho la imagen del territorio) como un lugar que pueda satisfacer las necesidades que busca. Se opera entonces cognitivamente (y también operacionalmente si hablamos de turismo a gran escala) un proceso de cambio de la función territorial original del espacio a una función turística. “Sólo se puede conocer el espacio o los atributos del mismo mediante la experiencia, y la imagen que los sujetos se hacen de él corresponde a un espacio percibido con el que cada sociedad se identifica” (Barbini, 2008: 213). La interpretación de un paisaje es una imagen mental que difiere para cada uno de nosotros (Urquijo y Barrera, 2008). Las intencionalidades del observador pueden hacer cambiar las interpretaciones del paisaje, pero incluso adentro de la misma categoría de las cuatro que destaca Gómez (2006), puede haber variaciones de una persona a la otra. Según el autor esas cuatro intencionalidades son las siguientes:

-­‐ La mirada estética que se manifiesta posteriormente en la pintura, la fotografía, la literatura o la tradición oral. Esa mirada da cuenta del paisaje visible.

-­‐ La óptica vivencial o utilitaria, cuando el paisaje se percibe como espacio proveedor de recursos. Se deriva el sistema de utilización de los paisajes.

-­‐ El paisaje identitario o vivido, aquél que inspira el sentimiento de pertenencia. Se trata de la percepción de los paisajes.

-­‐ Una óptica científica o técnica, analítica y en la que se argumenta su fragmentación para facilitar el entendimiento del conjunto.

Cada categoría de intencionalidad tiene entonces una interpretación propia del paisaje y participa de manera diferente en la construcción de una imagen colectiva, la cual se va a la vez modificando por las acciones de las personas que lo acercan. Del espacio como condición previa a cualquier actividad turística se desprende un ambiente que está transformado a su vez por el humano que vehicula afuera de este mismo lugar cierta imagen. Esta imagen, como resultado de la percepción de un espacio, conllevada por diferentes medios (arte, literatura, periódicos, boca en boca, etc.) no siempre es idéntica a la que percibe la misma gente que vive en este espacio. Según la imagen trasmitida por los actores del territorio (que sean internos o externos, directos o no) y sus medios, la imagen, es decir la representación mental que se hace la gente de este paisaje, será diferente para

cada quien (según la información que recibió) y cambiará en el transcurso del tiempo (Urquijo y Barrera, 2008).

Ahora entendemos que un espacio turístico es una imagen, una percepción creada por la sociedad mediante varios métodos. La valorización de un destino turístico entra entonces en relación con las imágenes y representaciones del destino desde la perspectiva de los diversos actores: locales, institucionales, privados, turistas, etc. La literatura, como otros medios que son la pintura, el dibujo, la publicidad, etc., también dan la posibilidad de transfigurar un espacio geográfico, dar a la mirada estética del paisaje una importancia mayor de su función utilitaria. Se puede decir que gran parte del éxito de la introducción de una propuesta de TRC depende de la capacidad de los actores involucrados en inventar una nueva imagen de su territorio la cual necesita corresponder a las expectativas de los turistas potenciales.