ILUMINACIÓN ASPECTO DEL ESPACIO ESCÉNICO
EL ESPACIO DE LA REPRESENTACIÓN.
III. 3 ESPACIOS EXTERIORES DE LA REPRESENTACIÓN: 3.a El edificio y la sala
Nos proponemos aquí reflexionar sobre la importancia de los "espacios exteriores" a la representación ("espacios anteriores a la obra" en terminología de Bobes, 1987: 237-256) como lugares que están en los límites del texto espectacular, interfieren en éste y están relacionados con él en mayor o menor medida según el tipo de espectáculo.
Opinión contraria es la de Castagnino (1967: 85), pues para él los elementos constitutivos del teatro son el autor, la obra, el director, el actor, los accesorios escénicos y el público, y excluye entre otros elementos la sala y el edificio por no considerarlos incorporados a la esencia teatral sino como elementos externos adheridos a él. Sin embargo, nosotros creemos necesario incluir también elementos como el edificio o lugar de la representación y la escenografía. Puesto que no es lo mismo observar una representación teatral sentados en una butaca de un teatro tradicional a estar de pie en una plaza pública, o tener que moverse para ver el espectáculo. El edificio o lugar teatral abarca el espacio escénico y el que ocupan los espectadores e influye en la emisión y recepción del mensaje.
"El lugar teatral (..) es quizá el (elemento) más importante si se tiene en cuenta las últimas aportaciones de los grupos experimentales que surgen del magisterio de Artaud." (R. Salvat, 1983: 13)
Knapp resume en tres características la composición de un medio o entorno: 1- el medio natural; 2- la presencia o ausencia de otras personas; 3- los diseños arquitectónicos y objetos móviles. Incluye aquí la luz, el sonido, el color, y todo lo que corresponde a un orden visual y estético.
Como consecuencia, podemos decir que la presencia de los demás el concepto de "territorio" y la forma de distribución del espacio dentro de él forman parte del espectáculo teatral. El lugar donde se ha llevado a cabo la representación nos muestra las relaciones que podían y pueden establecerse entre el actor y el espectador ya que es el comienzo y la base misma de toda representación dramática.
La evolución histórica del edificio teatral y la sala ha dado forma a modos escénicos y literarios. El edificio y la sala donde se representa cambia según las épocas y las culturas de modo que nos puede servir como identificación de varios de los llamados teatros nacionales: teatro griego, isabelino o español; o de un estilo de representación: el teatro del dieciocho, el de corrales, o el palaciego. Pensamos -y para ello nos apoyamos en el estudio de M. L. Knapp (1980) sobre la comunicación no verbal- que el medio donde se produce el mensaje determina el mensaje mismo. El entorno tiene un valor significativo con respecto a él.
Los lugares de representación hasta el siglo XVIII
En este apartado esbozaremos la función del edificio y la sala en cuanto a portadora de sentido entre el público y la escena, seleccionando los cambios que consideramos más relevantes en la historia hasta llegar al teatro contemporáneo de principios del XX. Es decir, lo plantearemos según su función sémica dentro de los espacios de la representación.
Podemos descubrir la función del teatro en una sociedad a través del estudio de sus edificios. La primera noción de "edificio o lugar dramático" parte de la conciencia de ser el marco espacial que envuelve y posibilita las
relaciones entre actores y espectadores y pudo ser un simple círculo el primer trazado de un edificio teatral (v. L. Jouvet, 1950: 9).
En Grecia los teatros se construían fuera de la ciudad, lo que delata el origen de ritual religioso que se realizaba fuera de lo cotidiano, ya que los temas estaban alejados temporal y espacialmente del día a día por su trascendencia filosófica. Sin embargo, en la sociedad romana, donde el teatro era una diversión, se muestran temas sociales y urbanos independientes de la religión y, por tanto, los edificios se construyen en el centro de la ciudad, de la "polis". Asimismo, en la Edad Media europea el teatro se hizo independiente del ritual eclesiástico cuando salió del edificio de la iglesia. Pasó primero a representarse en los pórticos y más adelante en lugares ajenos a ella, luego se introdujeron temas más humanos y menos sagrados que hicieron cambiar la función del teatro en esa sociedad. Pero sus edificios se siguieron construyendo dentro de las ciudades y sus temas giraron en torno a las relaciones del hombre consigo mismo y con otros hombres. Todo ello demuestra que hay una relación significativa entre el edificio teatral y las formas de las obras.
Una modificación en los temas altera la función del espectáculo y esto, a su vez, cambia el edificio teatral. Ocurrió así en el teatro griego que, si en sus comienzos fue circular (el hombre olvidando lo externo se centra en sí mismo), se abre luego por una parte donde se construye, siguiendo una línea recta, un edificio que es lo que origina la escena. Esto provoca una transformación del resto de los espacios de la representación (exteriores o no) pues se divide el edificio en la zona que corresponde a los actores, al público y al coro. Los lugares se distribuyen según el modo de participación en la obra: A un lado, delante de la escena en el proscenio el actor, que dialoga con otros actores o con el coro. El coro, que sirve de intermediario entre las pasiones del protagonista y los espectadores, se