SECCIÓN III: El campo etno y arqueoastronómico
3. La estimación del tiempo: el rol cultural del sol
Al explorar las ideas y prácticas astronómicas tradicionales de los colonos y sus descendientes, surgen unas experiencias del tiempo vinculadas a la rutina cotidiana y a las prácticas productivas en sus chacras. Así, he podido dar cuenta que, en este contexto, la observación directa o indirecta del movimiento diurno del sol, era considerado como un importante marcador temporal. En términos de mis interlocutores, “los horarios eran más solares que del reloj”, haciendo referencia a la forma de apreciar el tiempo en el contexto de las actividades agropecuarias diarias.
En este sentido, los métodos o prácticas recogidas apuntan a estimar momentos importantes del día en el contexto productivo, como el descanso de media mañana o el del mediodía solar. Estas prácticas puede que les llegaran a partir de tradiciones de campesinos de diferentes regiones del centro, sur y este de Europa (Vaiskunas 2006a; Belmonte Avilés y Sanz de Lara Barrios 2001; Vanin 1991; Moszyński 1967; Szyfer 1969), pero poseen elementos análogos a las prácticas de algunos grupos guaycurúes habitantes de esa región del Chaco (López 2009a; Gómez 2010a).
Las posiciones del sol a lo largo del día han sido tradicionalmente utilizadas por todos los colonos y sus descendientes para dividir la jornada diurna. En referencia a esta práctica, pude observar en campo que la referencia temporal, en estos casos, va siempre acompañada del gesto que señala al sol y su posición en el cielo, lo cual asocia esos períodos de la jornada con zonas del espacio celeste y terrestre. En el sentido de caracterizar el modo en que se realiza esta estimación del tiempo, cabe aclarar que el uso de la altura del sol debe ser entendido en el contexto de prácticas de observación de límites flexibles, que no solo no necesitan de una exactitud “al minuto”, sino que muchas veces requieren de un margen importante de ambigüedad.
Por otro lado, también diversas variantes de gnomon eran utilizadas por los diferentes grupos de colonos y sus descendientes para identificar los momentos del día. Algunas muy simples -utilizando “ramitas”, “palitos”, o hasta observando “la sombra del caballo” con el que se araba- se usaban en el contexto de las tareas laborales, para determinar los intervalos de descanso en las tareas, principalmente el mediodía.
Además, he recogido en campo que, particularmente algunos inmigrantes judíos alemanes de la última oleada inmigratoria “colonizados” en Moisés Ville, aprendieron de “peones criollos” o “italianos” métodos para estimar “la hora de descanso” observando la variación de longitud de la sombra proyectada por objetos colocados en posición vertical. En relación a esto, un colono judío de origen alemán, comentó que:
“por ejemplo nosotros, cuando yo tuve, yo araba con lo caballos, y…pucha che, no tenemos reloj, entonce agaramo el látigo, lo clavamo en la tierra, derecho…pucha, ya pasó, son más de las doce, había que desatar lo caballos, eran má de las doce ¡Con un palito! Hay que clavar un palito en la tiera, entonces si la sombra está para acá [señala región oeste], no son las doce. Si cruza un poquito, ya está, ya pasó. Ese era el reloj nuestro, también por este mismo criollo que yo te cuento”
Max Zamory. Colonia Moisés Ville. Junio de 2013.
Vemos a través de estos testimonios de colonos inmigrantes, cómo estos conocimientos astronómicos fueron incorporados a través de las relaciones con otros grupos humanos presentes en las colonias, en el proceso de adaptación al trabajo agrícola y ganadero en sus chacras.
Siguiendo esta idea, ya en el primer día de campo en Moisés Ville, un descendiente de lituanos judíos me mencionó que “italianos” que trabajaban en su chacra tenían un particular método de estimar “la hora” con la mano. Posteriormente el mismo método me fue señalado por inmigrantes judíos alemanes, pero esta vez como propio de “criollos”.
de italianos en Moisés Ville, pude registrar que la misma consistía en utilizar el dedo mayor como gnomon, orientando la mano “apuntando al sol”, con todos los dedos menos el mayor extendidos horizontalmente, y posteriormente observar la longitud y posición de la sombra del dedo mayor en posición vertical proyectada sobre la palma.
Este interesante método de “la mano”, como fue señalado por los interlocutores, aparece mencionada en literatura etnográfica vinculada a prácticas tradicionales entre campesinos en Europa. Gabriele Vanin testimonia esta tradición en su libro Le Meridiane Bellunesi, publicado en Feltre en 1991, donde informa sobre sistemas donde es empleada la mano, descritos por los agricultores italianos:
“También habia algunos métodos bastante ingeniosos basados en el uso de las manos y los dedos. Uno consistia en colocarse delante del Sol con la mano abierta y, levantando el dedo medio [ver figura 1], evaluar la longitud de la sombra del dedo sobre la palma de la mano, teniendo en cuenta naturalmente la estación del año [...]” (Vanin 1991:24, traducción de A. Mudrik)
Figura 1: Disposición de los dedos de la mano adoptado detrás del método recogio entre interlocutores “judíos” e “italianos” en Moisés Ville. La idea del método es que el dedo mayor funcione como gnomon, proyectando sombra sobre la palma de la mano. Para estimar “la hora”, se observa la longitud de la sombra proyectada. Fuente: Vanin (1991:24).
Por último, y no por ello menos interesante, al vincularme con una familia de descendientes de colonos de origen suizo establecida en colonia Portugalete, me fue mencionado que en su antigua “casa del campo” (construida alrededor de 1890) había un reloj solar vertical orientado hacia el norte –correctamente para el hemisferio sur-, ubicado en el frente la casa (ver figura 2). Según
Héctor Kalbermatter, bisnieto de estos colonos suizos:
“[…] el reloj era de piedra con números romanos hechos de una chapa especial y con un hierro redondo en el medio y cuando el sol giraba iba dando... poca diferencia con relojes. El reloj, miraba hacia el norte, a la laguna Palos Negros”.
Héctor Kalbermatter. Marzo de 2010. San Cristóbal.
Figura 2: Izquierda: Fotografía del archivo de Hector Kalbermatter, que muestra “el reloj de sol” vertical que poseía su familia en su chacra de colonia Portugalete. Derecha: Hector Kalbermatter junto a una maqueta “de la casa construida en 1888” en cuyo frente “norte” se ubicaba el mencionado “reloj de sol”. Según el testimonio y como se puede ver, el espacio doméstico de la chacra, poseía un “mangrullo”, donde había “un imaginaria”, dado que “la casa miraba hacia la laguna Palos Negros”, zona en la que “estaban las tolderías de los indios”. Fuente: Archivo fotográfico del autor.
Considerando la historia de vida recogida en campo de esta familia, se sabe que la misma era terrateniente y perteneciente a un alto estrato social en Suiza, y según Schechner (2001) y Vanin
(1991), la construcción de relojes solares en los frentes de las casas era, en Europa de los siglos XVIII y XIX, un símbolo de status social, no sólo desde una valoración arquitectónica sino también por el conocimiento astronómico involucrado en su desarrollo. Aun así, si bien puede que un “reloj” haya sido parte de la decoración del frente de “la casa” en la chacra de estos colonos de origen suizo, como vimos, los datos etnográficos muestran que el movimiento diurno del sol era observado en el contexto de las tareas agropecuarias, lo que sugiere que este antiguo instrumento pudo ser utilizado por los colonos en su chacra.