Stoïciens face au problème de Vau-delà (Paris, 1971).
170 Filosofía helenística en las cosas individuales, si su
pneuma
posee «tensión» de cierta clase y la clase de vida depende del grado de tensión. En los vivientes, elpneuma
se ordena de modo diverso según sean ellos plantas, animales u hombres; y sólo los dos últim os grupos de vivientes tienen alma(SVF,
II , 714-16).Los estoicos hablaban de partes, cualidades o facultades del alma. Son ocho — los cinco sentidos, las facultades de reproducción y el lenguaje, y algo llam ado «principio rector»
(hêgemonikon) (SVF,
II, 827). Esta pa labra es, gram aticalm ente, un adjetivo usado librem ente antes de los es toicos para significar «con potestad de m ando»; mas ellos fueron los pri meros filósofos que formaron de él el sustantivo que designa a cierto com ponente del alma. Como su nombre im plica, el principio rector es «la parte dominante del alm a» (D .L., V II, 159), y se halla situado, como la facultad central de sentir en deParva naturalia
de Aristóteles, en el corazón. Desde el corazón irradia a la otras partes del alma como «corrientes de aliento cá lid o »(pneumata)
por todo el cuerpo, dirigiéndolas y, a través de ellas, el cuerpo mismo. En una comparación, Crisipo retrata el principio rector como una araña, con los hilos de su tela correspondiendo a las otras partes del alma(SVF,
II, 879). Igual que una araña es sensible a toda pertur bación de la tela, controlada por sus pies, así el principio rector recibe men sajes concernientes al mundo exterior y a estados corporales internos por me dio de las corrientes aéreas que él adm inistra.El principio rector es la sede de la conciencia, y a él corresponden todas las funciones que asociaríamos con el cerebro. Una de esas funciones es lo que los estoicos llam aban «im pulso», «un movimiento del alma hacia o apartándose de algo»
(SVF,
II I , 377). Impulso es un movimiento que puede iniciar el alma al recibir alguna impresión(phantasia)
. Juntos, im presión e impulso, proporcionan una explicación causal de los movimientos animales dirigidos a un fin.M as esto es algo demasiado simplificado. Supuesto que todos los ani males manifiesten un comportamiento dirigido a un fiin, ¿por qué ocurre que persigan unas cosas y rechacen otras? La respuesta estoica a esta pre gunta es muy interesante. Razonaban que todo animal viene genéticamente determ inado para manifestar justo aquellas preferencias y aversiones apro piadas a su natural constitución
(SVF,
II I , 178-88). Todas las criaturas están constituidas por la Naturaleza de manera que se hallan «en buena disposición consigo m ism as». La palabra traducida «en buena disposición»(oikeios)
es usada comúnmente en griego para significar «relacionado afín perteneciente a » ; mas los estoicos lo utilizan como concepto técnico, que sin duda puede ser tenido como original, aunque Zenón, si hay que creer a Antíoco, fuera influido por el académico Polemón (Cic.,Fin.,
IV , 4 5 ) 54.Oikeiósis
define una relación de un animal con su entorno, mas aquello con que prim ariam ente se halla en buena disposiciones con sí mismo (D .L., V II, 85). Su propio hacerse cargo es una relación afectiva, y todo su comporta miento puede ser interpretado como una extensión o manifestación del “ Para un detallado estudio, cf. S. G. Pembroke, Problems in Stoicism, cap. 6.El esioicismo 171 mismo principio. A sí, la dirección de los impulsos de un animal viene deter minada tanto por lo que siente, como por su innata capacidad de reconocer aquello que le cuadra o pertenece. Si observamos a un perro buscando un hueso, es razonable inferir que el perro ha visto el hueso y siente un impulso de roerlo. Mas la razón de por qué sienta un impulso de esta clase puede remontarse a una predisposición a reconocer lo que le cuadra como a perro.
Otro factor más se halla im plícito en el comportamiento del perro. Tiene la impresión sensorial de un hueso, mas la fuente de esta impresión pudo haber sido una piedra que pareciera un hueso. Supongamos que el perro va hacia la piedra y luego se vuelve atrás. Este cambio aparente de intención ha de explicarse por una nueva facultad del principio-rector, «e l asentim iento». Nuestros sentidos están transm itiendo innumerables mensa jes en todo momento; nosotros sólo atendemos a una fracción de ellos, a aquellos «a que asentim os». A sentir a una impresión sensible es tomar nota de un mensaje e identificar su fuente. De aquí que el asentim iento sea la condición necesaria para el impulso (SVF, II I, 171). No nos vemos im pelidos o repelidos por cosas que dejamos de reconocer como fuentes de provecho o daño. A l lanzarse hacia la piedra con apariencia de hueso, el perro tomó lo que veía por un hueso; asintió a la impresión y experimentó un impulso a causa de su predisposición a roer huesos. Una mirada más próxima fue seguida de una diferente respuesta; el perro no continuó asin tiendo a que la piedra era un hueso y su comportamiento cambió su estruc tura en conformidad.
Las facultades que hasta ahora han sido descritas son comunes igual mente, a hombres y animales (SVF, II, 979-991). La posesión de un prin cipio-rector implica la capacidad de escoger del entorno aquellas cosas que son necesarias para la propia preservación de una criatura. No implica nece sariam ente la posesión de razón 55. La racionalidad es sólo característica del principio-rector en los hombres maduros. El infante «no es todavía racional» (Sen., Ep., 124, 9), pues el lo g o s tarda siete (o catorce) años en desarro llarse. El impulso, prim er determ inante del comportamiento animal, es también la facultad que dirige a los seres humanos en sus primeros años, de manera que su primer pensamiento es la propia conservación. Pero, gra dualm ente, al tiempo que un niño se desarrolla, su principio-rector se mo difica fundamentalm ente por el crecimiento de la razón, lo g o s. En palabras de Crisipo, «sobreviene la razón como artífice del im pulso» (D .L., V II, 86). El lenguaje está escogido deliberadamente para recordarnos que el principio causal universal está operando.
La razón, el últim o «desarrollador», es una facultad que conforma, mas no destruye, aquellas facultades que preceden a su emergencia. En la teoría estoica del desarrollo humano, los impulsos innatos resultan transformados por el florecimiento de la razón, de manera que cesan de existir como facul tades independientes. Son dominados por la razón. La naturaleza humana
“ Para el principio rector de los animales en general, cf. Cic. N.D., II, 29; Sen, Ep„ 121, 10.
17 2 F ilo so fía h e le n ístic a está constituida de m anera que se desarrolle, a p artir de algo no racional y como anim al, en una estructura regida cabalm ente por la razón. E sta con cepción es de la m ayor im portancia en la ética estoica. E l desarrollo de la racionalidad acarrea consigo un cambio en la dirección del im pulso. Nuevos objetos de deseo toman precedencia sobre la satisfacción de necesidades cor porales elem entales. Se descubre que la virtu d es algo que «pertenece al hom bre», en un sentido más fundam ental que el alim ento, la bebida, el co bijo y lo demás (C ic.,
Fin.,
I I I , 20 y ss.). M as los procesos en m archa son todavía los mismos, en el sentido de que, tanto el hom bre como la bestia, actúan naturalm ente cuando persiguen aquellas cosas que les «son p ropias».Dejo para la próxim a sección un am plio estudio sobre este desarrollo «n a tu ra l» hacia una vid a m oral. Pues introduce una dim ensión norm ativa que no se puede captar adecuadam ente hasta que no hayamos com pletado la des cripción de las facultades m entales. M as los hechos y los valores no pueden, en últim o análisis, m anterese aparte unos de otros en el estoicism o. E ste punto aflora m uy sutilm ente en un pasaje de Epicteto, relevante para nues tra inm ediata disensión:
«H allarás muchas cosas sólo en el hom bre, de las que e l anim al racional tiene p articu lar necesidad, pero tam bién hallarás otras m u chas que son comunes a nosotros y a los irracionales. A hora bien, ¿comprenden tam bién ellos la relación existente en tre los hechos? De ningún modo. N ecesidad y comprensión son dos cosas distintas. Dios necesita de los anim ales para u tiliz ar las im presiones, y de nosotros para com prender su uso. Por eso a aquéllos les basta el com er, e l be ber, el reposar y el engendrar, más a nosotros, a quienes Dios donó la facultad de com prender, esas cosas no nos satisfacen. A menos que no obremos adecuadam ente, conforme a la naturaleza y disposición de cada uno, no lograrem os nuestro propio fin. Pues esos fines son dife rentes según la constitución de cada uno. Dios ha hecho al hombre como espectador suyo y de sus obras, y no sólo espectador, sino también intérprete de ellas. Por eso es vergonzoso para el hombre comenzar y acabar donde lo hacen los irracionales; debe comenzar precisam ente allí donde ellos term inan, y también acabar donde acabó con nosotros la naturaleza» (I, 6, 12-20).
Las observaciones acerca de la naturaleza humana en este texto son holga dam ente no-empíricas. Qué signifique ser m oralm ente consciente, experi m entar esperanza, júbilo, respeto, pesar, reconocer que el mundo es m u lti dim ensional no son eso facetas de la naturaleza hum ana susceptibles de
ser establecidas en sentido científico ordinario
56.
M as, a tal punto formanparte de lo que es ser hom bre, que toda teoría com prehensiva de la natu raleza humana que no las incluya carecerá de valor. Los estoicos se mani-
54 Una obra sugestiva que desarrolla este punto es A R um our o f A ngels (Har- mondsu'orth, 1969), por Peter L. Berger.
El e sto icism o 173
festaron sensibles a este punto. Su concepto de la naturaleza humana es descriptiva y prescriptiva a la vez. Por una parte, incluye un número de facultades m entales que dan cuenta del comportamiento humano en un sentido fáctico. M as tam bién sanciona un modo de conducta que es el use de facultades para el propósito señalado por la N aturaleza universal.