• No se han encontrado resultados

Capítulo 2. Marco Teórico

2.2. Fundamento Teórico

2.2.6. Lenguaje audiovisual

2.2.6.4. Estructura de la imagen televisiva

audiovisuales, Guillén (1989), los concibe como parte de un proceso en el que dos o más personas tienen un propósito o intención comunicativa dentro de un contexto o situación e interactúan a través de un canal o medio para transmitir estructuras con sentido

mediante un sistema de signos o códigos, el cual queda plasmado bien sea en un texto verbal, pictórico o fílmico.

50

Se puede identificar dentro de este contexto semiótico, el componente semántico, sintáctico y pragmático. El primero, estudia la relación entre los signos y lo que estos representan. “Se ocupa de la relación entre significación y las condiciones de referencia, nos permite analizar el valor que toman los mensajes visuales en función de los objetos a los que se aplican” (Pericot, 2002, p. 25).

Por otra parte, se señala que la imagen en sí misma trasmite un significado, lo cual puede generar cantidad de interpretaciones, teniendo en cuenta la estructura de los contenidos y la percepción sonora-visual de sus referentes. Al igual que la escritura constituye un proceso que altera la espontaneidad oral, puesto que el uso de imágenes implica una técnica discursiva homogénea, en que se disocia la elaboración del mensaje de la emisión y recepción.

Al respecto se hacen algunas consideraciones con referencia a la significación. De acuerdo con Pérez y Ladevéze (2006), la comunicación audiovisual, se caracteriza por el tratamiento artificial de las imágenes orales y visuales que difunde, haciendo que la comunicación dependa de la manipulación tecnológica en la que se homogeniza la información y se hace uniforme la difusión de mensajes dentro de un esquema universal.

En este sentido, subyace una misma forma tecnológica, sujeta a diversos usos comunicativos. Se plantean variedad de construcciones mediadas por la eficacia,

expresividad y creatividad en una “una misma forma de construir un relato, de organizar las imágenes, de difundirlas y de comprenderlas y hasta compartir los mismos

51

De este modo, el análisis se enmarca no solo en el qué, sino en el cómo se construye, organiza y difunde el mensaje para obtener determinado impacto en el televidente.

Un segundo componente a considerar desde la perspectiva semiótica, es el sintáctico, el cual estudia las combinaciones de signos, entre unidades visuales y lingüísticas, así como las relaciones entre los signos y las condiciones favorables que permitan expresiones audiovisuales efectivas. Es de aclarar que los mensajes visuales se caracterizan por no tener una secuencia o sucesión lineal de elementos determinados sintácticamente, debido a complejas estructuras jerárquicas producto de las relaciones dependientes y no de determinación de los enunciados visuales y sus constituyentes. (Pericot, 2002).

De otra parte, se puede señalar que el componente sintáctico se enmarca en la relación equilibrada entre elementos sonoros, verbales y visuales, que conducen a dar coherencia a la información. En este aspecto se tienen en cuenta la adecuada selección de planos, ángulos y movimientos para lograr el propósito comunicativo. Al respecto, Gómez (2004), considera que “El texto se organiza sintácticamente en superestructuras que son esquemas globales y abstractos de la organización superficial del texto” (p.78) igualmente menciona a Van Dijk (1989), quien considera que “la superestructura debe componerse de determinadas unidades de una categoría determinada que están

vinculadas a esas partes del texto previamente ordenadas” (p.142). Los mismos esquemas pueden manifestarse en diferentes sistemas semióticos.

Siguiendo esta misma línea, Mortara (1991), hace su aporte con respecto a tres actividades esenciales a tener en cuenta al analizar el componente sintáctico. La primera

52

tiene que ver con la partición del discurso en secciones. En las que se identifica el exordio (introducción de la obra o preámbulo de la conversación) con el que se dispone y prepara la atención al espectador ya sea para la escucha, la visión o la lectura. La narración, permite situarse dentro del contexto, en ella se muestra cómo suceden los hechos. La argumentación en la cual se da validez al esquema presentado, en ella, se demuestran, justifican o refutan puntos a tratar y finalmente la conclusión que da fin al texto.

La segunda, relacionada con el orden de los contenidos dentro de cada parte, en los que se disponen los argumentos demostrativos, este orden se puede dar en forma creciente en el que se exponen los argumentos más fuertes al final de la exposición. La forma decreciente, en la cual los argumentos más sólidos van al principio. El orden nestoriano hace relación a la mezcla de los dos anteriores, en los que se intercalan los argumentos para mantener constante la atención del espectador. Finalmente, la

ordenación de las partes del discurso, mediante una secuencia lógica entre las partes que puede ser natural o artificial.

A partir de esta organización se continúa con la fase de estructurar este contenido globalmente, teniendo en cuenta la intención comunicativa para que pueda ser

interpretado correctamente por el público a quien se dirige. De este modo se integran las macro estructuras semántica y sintáctica, para dar sentido y estructura a la información.

Por otra parte Pérez (2006), plantea un protocolo categorial para analizar estos aspectos. En este protocolo se tiene en cuenta la identidad del programa, constituido por 3 referentes. El primero se relaciona con el origen de la producción, en segundo lugar la actualidad, teniendo en cuenta edad y formato de presentación, y el tercero relacionado

53

con el género, el cual puede ser de carácter educativo y de ficción (comedia, películas, serial, telefilme). El segundo, identifica las características retórico-formales,

relacionadas con el relato visual, la estructura programática y la fragmentación del discurso, en los que se tiene en cuenta el número de planos de la secuencia narrativa, intervalos y cortes publicitarios.

Un tercer elemento, lo constituyen los actores, se hace énfasis en las características de los personajes, tanto del protagonista como de los personajes secundarios, sobre los que se centra la acción del programa. A través del análisis de la configuración genérica, grado de personalización (individuo, dúo, o grupo). Su naturaleza (humano, no humano, animales, androides, virtuales). Su grado de actualidad. Su grado de realidad,

características socio demográficas (sexo, edad, raza, religión, nacionalidad, profesión). Características psico-sociales (optimismo, altruismo, idealismo, sinceridad, actitud, sumisión): entorno relacional del personaje, en la esfera personal y social: valoración global de la actitud del personaje (positivo, neutro, negativo) y finalmente, las

características psico-sociales del producto (violencia, sexo/erotismo y discriminación). Ahora bien, dentro de la estructura de la imagen televisiva no puede faltar el componente pragmático, relacionado con el estudio de los usos de la imagen en los medios de comunicación. Basado en el estudio de significaciones generadas de la

relación entre los signos y sus intérpretes. Según Pericot (2002), al situarse en el marco pragmático, se analiza el significado conceptual de la imagen como un hábito mental formado por la experiencia. En este sentido, se refleja en la generalización de las percepciones adquiridas a lo largo del tiempo.

54

Este autor coincide con Morris (1985), al referirse a los planteamientos de la teoría semiótica en torno a los signos tanto naturales como artificiales, trasmitidos por un canal, en el que la pragmática se define a partir de los efectos que causan los signos en sus intérpretes. En este sentido, la imagen asume una dimensión dinámica originada en el significado surgido a partir de la relación entre enunciador y la interpretación que se provoca.

2.2.7. Competencia audiovisual. Teniendo en cuenta los planteamientos de Ferrés

Documento similar