A continuación, examinaremos la velocidad de trabajo efectiva del operario por correlación con la idea que tenga el analista de lo que debe ser el ritmo tipo. La forma como abordaremos este problema se basa en la experiencia. La valoración del ritmo y los suplementos son los dos temas más discutidos del estudio de tiempos. Se han ideado varios métodos para evaluar el ritmo de trabajo del operario, y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes.
1. EL TRABAJADOR CALIFICADO.
Ya se dijo que los estudios de tiempos se deberían hacer, en lo posible, con varios trabajadores calificados, y que es preferible evitar a los muy rápidos o muy lentos, por lo menos mientras se efectúan los primeros estudios de una operación. Por tanto, en primer lugar hay que tener claro ¿qué es un trabajador calificado?.
Definición : Es aquel que tiene la experiencia, los conocimientos y otras cualidades necesarias para efectuar el trabajo en curso según normas satisfactorias de seguridad, cantidad y calidad. El obrero experimentado tiene sobre el inexperto las siguientes ventajas:
• Da a sus movimientos soltura y regularidad.
• Adquiere ritmo.
• Reacciona más pronto a las señales.
• Prevé las dificultades y está más preparado para superarlas.
• Ejecuta su tarea sin forzar la atención y por tanto relaja más los nervios.
El ideal sería poder estudiar cualquier trabajo con la seguridad de que todas las personas que lo hacen están debidamente calificadas, pero en la práctica es mucho esperar. El trabajador representativo es el que tiene una destreza y desempeño que corresponden al promedio del grupo estudiado: no es necesariamente un trabajador calificado.
Claro está que, si el grupo está formado total o casi totalmente por trabajadores calificados, habrá uno o varios que, además de ser calificados, se puedan considerar como representativos.
2. EL TRABAJADOR PROMEDIO.
El trabajador verdaderamente promedio no es más que una abstracción y no existe en realidad, es una noción necesaria para las estadísticas y que no hay en el mundo dos seres exactamente iguales. De ahí, que no profundicemos más en este apartado.
La medición del trabajo se utiliza principalmente para fijar tiempos tipo a las diversas tareas de la empresa, con propósitos diversos tales como la planificación, el cálculo de costos o el sistema de primas. Los tiempos tipo deben estar al alcance de la mayoría de los trabajadores de la empresa. Fijarlos al nivel de los mejores obreros conllevaría que nunca se cumplirían los programas o cálculos basados en ellos, y fijarlos a niveles <<cómodos>> bajaría el rendimiento de la empresa.
Para evaluar el ritmo de trabajo del operario al que observa, el analista dispone del proceso denominado valoración del ritmo.
Definición: Valorar el ritmo, es justipreciarlo por correlación con el concepto que se tiene de lo que es el ritmo tipo.
Cuando los trabajadores calificados trabajan utilizando el método que corresponde y se les ha dado motivo para querer aplicarse se obtiene el ritmo tipo, al que se le atribuye el valor 100 de la escala de valoración. Si un trabajador mantiene el ritmo tipo y descansa de forma apropiada se dice que tiene un desempeño tipo durante la jornada o el turno.
Definición: Desempeño tipo, es el rendimiento que obtienen de forma natural y sin esforzarse los trabajadores calificados, como promedio de la jornada o el turno, siempre que conozcan y respeten el método especificado y que hayan sido motivados para aplicarse. Corresponde al valor 100 en las escalas de valoración del ritmo y del desempeño.
El ritmo tipo más comúnmente aceptado en los Estados Unidos y el Reino Unido equivale a la velocidad de movimiento de las extremidades de un hombre de físico corriente que camine sin carga en terreno llano y en línea recta a 6,4 km/h. Este ritmo tipo es la base teórica de comparación con los resultados de otras partes del mundo para realizar los ajustes necesarios. Establecer los tiempos tipo como base de los salarios por rendimiento hacen que el obrero calificado representativo o promedio pueda ganar entre 20 y 35% más cuando alcanza el desempeño o el rendimiento tipo. Si el sistema de primas está bien concebido todos los trabajadores trabajarán con mayor constancia.
4. COMPARAR EL RITMO OBSERVADO CON EL RITMO TIPO.
Será la práctica en operaciones de muchas clases la que nos permita comparar con mayor o menor exactitud el ritmo del trabajo observado con la norma teórica. La confianza en la exactitud de las propias valoraciones se adquiere únicamente después de larga experiencia y práctica en operaciones de muchas clases, y esa confianza es esencial para el especialista en
Es por esto, que los poco experimentados nunca deberán arriesgarse a fijar tiempos tipo, salvo bajo la dirección de un experto, particularmente si esos tiempos han de utilizarse para establecer sistemas de primas.
5. OBJETO DE LA VALORACIÓN.
La valoración tiene por fin determinar el tiempo tipo que el trabajador calificado medio puede mantener para así plantear una planificación, control y sistema de primas realistas. Ya que lo único que se puede medir con el cronómetro es el tiempo invertido en ejecutar los elementos de la operación, el analista debe determinar, a partir de esta medida, la velocidad con que el operario ejecuta el trabajo en relación con su propia idea de velocidad normal.
Lo único que importa es la velocidad útil de la operación; valorable sólo si se conocen a fondo las operaciones que se observan. Otro aspecto que se puede medir es el esfuerzo. Peor ya que es difícil hacerlo, se hace a través de la medida del cambio de velocidad. La intensidad del esfuerzo y el grado de dificultad de la tarea a realizar se determina en función de la experiencia en esa clase de trabajo. Es particularmente difícil evaluar las actividades mentales.
Efectuar un estudio de métodos adecuado antes de fijar los tiempos tipo puede hacer que la valoración se reduzca simplemente a una evaluación de la velocidad.
6. FACTORES QUE INFLUYEN EN EL RITMO DE TRABAJO.
Las variaciones del tiempo efectivo que lleva un elemento pueden deberse a factores que dependan del operario o que sean ajenos a su voluntad como:
• las variaciones de la calidad u otras características del material utilizado, aunque sea dentro de los límites de tolerancia previstos.
• la mayor o menor eficacia de las herramientas o del equipo dentro de su vida normal.
• los pequeños cambios inevitables en los métodos o condiciones de ejecución.
• las variaciones en la concentración mental necesaria para ejecutar ciertos elementos.
• los cambios de clima y otros factores del medio ambiente, como luz, temperatura, etc.
Los factores que dependen del operario pueden ser:
• las variaciones aceptables de la calidad del producto
• las variaciones debidas a su pericia
• las variaciones debidas a su estado de ánimo, particularmente respecto de su empresa.
Los factores que dependen del operario pueden influir sobre los tiempos de elementos de trabajo análogos al modificar:
• El esquema de sus movimientos.
• Su ritmo de trabajo.
• Uno y otro, en proporciones variables. El ritmo óptimo de cada operario depende:
• Del esfuerzo físico que exija el trabajo
• Del cuidado con que deba hacerlo
• De su formación y experiencia
Un esfuerzo físico mayor hará más lento el ritmo de trabajo, influyendo la facilidad con que se realice ese esfuerzo. Es importante no confundir la lentitud causada por la fatiga con la debida al esfuerzo. También decae el ritmo cuando una tarea, por una modificación, requiere mayor cuidado que antes.
El analista tiene asimismo que aprender a notar y a rectificar cualquier indicio de modificación del método (chapuza) o de añadir el elemento superfluo <<reflexión>> (titubeo), señales de falta de formación del trabajador.
Hay que tener cuidado de no atribuir valores demasiado altos cuando:
• El trabajador está preocupado o parece apurado
• El trabajador pone a todas luces demasiado esmero
• La tarea da la impresión de ser demasiado difícil
• El propio analista está trabajando muy aprisa, como cuando registra los tiempos de elementos muy breves.
A la inversa, se corre el peligro de pecar por defecto cuando:
• El trabajador hace pensar que la tarea es fácil.
• El trabajador tiene movimientos armoniosos y rítmicos.
• El trabajador no se detiene a pensar cuando el analista lo preveía.
• El trabajador realiza trabajo manual pesado.
• El propio analista está cansado
Todos esos factores deben tenerse en cuenta. Cuánto más sencillo sea el método, menos habrá que tasar el factor capacidad y más se concretará la valoración a una simple apreciación de la velocidad.
Utilizando una escala numérica podemos comparar el ritmo de trabajo observado con el ritmo tipo. La valoración se puede utilizar entonces como factor por el cual se multiplica el tiempo observado para obtener el tiempo básico, o sea el tiempo que tardaría en realizar el elemento al ritmo tipo el trabajador calificado con suficiente motivo para aplicarse. Existen varias escalas, pero la más reciente (0-100) tiene ventajas importantes. En ella, 0 representa la actividad nula y 100 el ritmo tipo.
8. CÓMO SE EFECTÚA LA VALORACIÓN.
Si la operación se realiza a una velocidad inferior aplicará un factor inferior a 100 y si es superior a la normal un factor superior a 100. Si la valoración fuera siempre exacta tendríamos que:
Tiempo observado x Valor atribuido = Constante
Pero, en la práctica, es raramente constante a lo largo de muchos cronometrajes debido a:
• variaciones en el contenido de trabajo del elemento.
• inexactitudes en la anotación y registro de los tiempos observados.
• inexactitud de valoración.
• variaciones debidas a que los valores se redondean. 9. CÓMO SE ANOTA LA VALORACIÓN.
En general, el ritmo de cada elemento deberá valorarse durante la ejecución del trabajo, antes de registrar el tiempo y sin tener en cuenta los elementos anteriores o posteriores. Tampoco se contará el aspecto fatiga, ya que el suplemento para recuperar fuerzas se evaluará después por separado.
Es de suma importancia efectuar la valoración cuando se está ejecutando el elemento y anotarla antes de cronometrar, pues de lo contrario se corre el gran peligro de que los tiempos y valoraciones anteriores del mismo elemento influyan en la apreciación.
Como valorar un elemento significa calcular el ritmo promedio de ejecución de ese elemento, cuánto más largo sea éste, más difícil le será al analista formarse una idea de ese promedio. Se ha comprobado que redondeando los valores a cero o cinco se obtiene suficiente exactitud en el resultado final, y sólo se la puede mejorar con un largo período de capacitación y práctica. Se sigue cronometrando durante un número suficiente de ciclos, después de lo cual se deja el cronómetro en marcha hasta que se lo pueda comparar con el reloj con el que se lo había sincronizado, y entonces se puede mirar y anotar el tiempo transcurrido desde el final del cronometraje de la tarea en sí. El estudio se aproxima a su fin, y el especialista puede ya dedicarse a calcular el tiempo básico de cada elemento.
CAPITULO 23
ESTUDIO DE TIEMPOS: DE LOS DATOS REUNIDOS AL TIEMPO TIPO.