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ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS, BAJAS LABORALES DE

CAPÍTULO 3. ESTRÉS Y BURNOUT EN PROFESORES

2. ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS, BAJAS LABORALES DE

En la década de los 80, uno de los primeros detonantes que comenzaron a señalar la importancia del estrés y burnout en la profesión docente, fueron los datos que las diferentes delegaciones de educación tenían sobre las bajas laborales de los profesores y su evolución a través de los años. Estos resultados, señalaban una proliferación anual de bajas, de tipo psiquiátrico, que no se encontraban en otras profesiones y tenía como consecuencias un incremento del absentismo laboral, un enorme gasto en sustituciones y un bajo rendimiento en el trabajo (García Calleja, 1991).

La asociación que se establece entre las bajas de tipo psiquiátrico, el estrés y el burnout laboral, es asumida por todos los investigadores de la materia (Esteve, Franco y Vera, 1994, García Calleja, 1991, Vandenberghe y Huberman, 1999). De esta forma, algunos estudios analizan la incidencia de estos procesos, en la población de profesores. Algunas características que se dan de manera generalizada en estas investigaciones son:

1º. La utilización mayoritaria de medidas de autoinforme, generalmente el MBI. 2º. La utilización de estrategias correlacionales y ausencia de las experimentales. 3º. Los estudios epidemiológicos son meramente descriptivos del número de bajas, tipo, duración, etc., durante un determinado número de cursos.

4º. El análisis de numerosas variables sociodemográficas, de la personalidad y de la organización, buscando correlaciones de estas con el burnout.

5º. El gran número de resultados contradictorios que lleva a plantear la posibilidad de que los procedimientos metodológicos utilizados sean muy flexibles. La fiabilidad y validez de estas investigaciones también pueden ser sensibles a las dificultades en conceptualizar muchos de los términos utilizados.

A continuación, se presentan algunas de las principales investigaciones realizadas tanto en España como en otros países extranjeros, en las que se pone de manifiesto el aumento del nivel de estrés y burnout entre el profesorado y las bajas laborales de tipo psiquiátrico. A lo largo del capítulo se harán referencias a estos y a otros estudios a medida que vayamos tratando diferentes temas relacionados con el estrés y burnout docente.

En nuestro panorama nacional podemos destacar las siguientes investigaciones: Esteve (1995), realizó un estudio sobre la evolución de la salud de profesores de Málaga, en el período que abarca desde el curso 1982-83 a 1988-89, analizando los datos de bajas laborales de todo tipo (embarazos, traumatología, neuropsiquiatría, etc.), observando un aumento del triple de bajas en este período. Respecto a las producidas por diagnósticos relacionados con la salud mental, en el curso 88-89 se registraron un total de 105 profesores en situación de baja por enfermedades

neuropsiquiátricas, frente a las 50 registradas en el curso 82-83. El diagnóstico principal fue depresión, la duración media de la baja fue de 41 días por profesor lo que suponía una pérdida de 4328 días de trabajo por estos trastornos. El incremento de este tipo de bajas en este periodo de tiempo fue de un 110 %.

En otro estudio, García Calleja (1991), analizó las bajas por enfermedad producidas en el territorio MEC, durante los años 1989 a 1995. La proporción de bajas del curso 89-90 fue 15,09 % frente a un 19,68 % del curso 94-95. El mayor incremento de bajas se producía en enseñanzas medias, a pesar de que el porcentaje mayor lo tenían los profesores de EGB. Destacaba la proliferación de bajas por depresión, que en el curso 94-95 se situaba en segundo lugar, por debajo de los procesos gripales, suponiendo un total de 1600 bajas, con una duración media de 85,22 días. Estos datos suponen un incremento del 30,84 % de enfermedades psiquiátricas desde el curso 89-90 al 94-95. Si nos centramos en el último año, las bajas de salud mental ocupaban el segundo puesto de número de días de baja por debajo de los embarazos, (García-Calleja, 1991).

Ferrando (1991), estudió una muestra de 1474 docentes de primaria y secundaria en la ciudad de Barcelona, administrando el MBI, el Teacher Stress Inventory y el General Healt Questionnaire, encontró unos niveles de estrés de ligeros a moderados, destacando los estresores relacionados con el trabajo y problemas derivados de la baja motivación y mala disciplina de los alumnos. Llega a la conclusión de que los profesores de primaria tienen más estrés que los de secundaria y que las profesoras obtienen puntuaciones más elevadas de estrés que los profesores, siendo la franja de edad de mayor estrés la que ocurre entre los 30 y los 39 años.

Valero y Amores (1996) realizaron un estudio correlacional para determinar posibles factores que incidieran en la aparición de estrés en 159 profesores de diversos niveles de primer y segundo ciclo, pertenecientes a 10 colegios de Málaga. Utilizaron el MBI de Maslach y Jackson (1981), autoinformes de salud mental

general, ansiedad y depresión, recogiendo múltiples variables sociodemográficas y laborales. Su objetivo era estudiar las relaciones entre problemas psicológicos, burnout y variables personales y laborales. Entre los resultados más relevantes del estudio encuentran un 37 % de los maestros con problemas de salud en general, un 19 % con problemas depresivos, un 51 % con síntomas de ansiedad situacional y un 33 % que superaba el punto de corte del MBI (Valero, 1997). En cuanto a su relación con el burnout, el tener en clase niños difíciles, alumnos conflictivos, alto absentismo y falta de disciplina en general así como trabajar en centros suburbanos resultaban variables significativas. Asimismo constatan la relación existente entre el burnout y la ansiedad. Destaca el análisis funcional del comportamiento bajo burnout para los profesores representado por Valero (1997) que distingue entre eventos antecedentes (alumnos difíciles, problemas de disciplina, etc.), respuestas (verbales-cognitivas, motoras) y eventos consecuentes (crítica social de los padres, crítica profesional, etc.), relacionadas con las condiciones del organismo que inciden en las respuestas y otras variables que mediatizan el efecto de sus consecuencias.

En otro estudio llevado a cabo por Ortiz (1995), se realizó una investigación en Salamanca sobre 2090 profesores de EGB. y 904 de Enseñanzas Medias en el curso 87-90. Analizó las bajas laborales de los docentes estableciendo que estas ocupaban el séptimo lugar por motivos de baja, dándose un mayor número de estas en EGB.

Por otro lado, Calvete y Villa (1997), desarrollaron un estudio sobre absentismo laboral por enfermedad del personal docente en Vizcaya, durante el curso 94-95. Determinaron que las ausencias producidas por trastornos mentales afectaban a un 3,17 % de la población de profesores, siendo la tercera causa de baja por enfermedad. El porcentaje de días de baja respecto a los trabajados es de 0,89 %, el más elevado de todos los grupos diagnósticos siendo su duración media de 86,36 días.

Guerrero (1997,98), realiza un estudio similar en Badajoz, analizando 11117 registros de bajas laborales de profesores de EGB, BUP y FP.

Finalmente, Durán, Extremera y Rey (2001), señalaron en un estudio realizado sobre 91 profesores a los que se la administra el MBI, que un 16,48 % de los docentes estudiados presentaban todos los síntomas del síndrome de burnout, este porcentaje, aumenta a un 28,57 % si se tienen en cuenta los que puntúan elevado en uno de los factores y moderado en el resto, siendo considerados por los autores como población de riesgo.

En el ámbito internacional la proliferación de estudios es muy elevada por lo que nos limitaremos a señalar algunos de los más importantes y las conclusiones a las que llegaron.

Leithwood, Menzies, Jantzi y Leithwood (1999), realizaron un estudio en el que analizaron 18 investigaciones relevantes sobre el fenómeno del burnout, agrupando puntuaciones obtenidas, fundamentalmente, con el MBI y características demográficas y actitudinales recogidas en entrevista. Los autores realizaron un metaanálisis de los datos de estas investigaciones analizando puntuaciones de más de 7.000 profesores, dando lugar a un modelo explicativo del burnout de los docentes.

De enorme interés son los estudios que relacionan bajas laborales de tipo psiquiátrico, puntuaciones en medidas de burnout (entre ellas la más utilizada es, con diferencia, el MBI) y otras variables sociodemográficas (sexo, edad, etc.) con diferentes profesiones comparadas con la de profesores (Travers y Cooper, 1997; De Heus y Diekstra, 1999). Las más estudiadas han sido enfermeras, trabajadoras sociales, psicólogos/as, dentistas, amas de casa, trabajadores/as de hacienda, médicos, población clínica, población general, etc. y los resultados obtenidos, señalan a la profesión docente como la más afectada por el síndrome de burnout.

En Alemania, Knight-Wegenstein (1973), realizó uno de los estudios pioneros en el ámbito de la educación en el que obtuvo que un 87,6 % de los 9.129 profesores

estudiados aparecían como afectados por un elevado grado de tensión en el trabajo. También en Alemania, Kohnen y Barth (1990), en un estudio realizado sobre 122 profesores, señalaron que solo un 28 % informaba de mínimos síntomas de burnout frente a un 43 % con síntomas moderados y un 28,7 % con síntomas severos. Por otro lado, Brenner (1982) en Suecia encontró entre un 25 y un 50 % de los profesores estresados. Biener (1988), por su parte, concluye que un 60 % de 325 profesores estudiados tiene elevadas experiencias de estrés. En Inglaterra, Kyriacou (1980), señalaba que un 23,4 % de los profesores estudiados considera su trabajo como extremadamente estresante. En este mismo país, Capel (1987) expone que un 19 % de profesores indican niveles de estrés moderados, mientras que en este mismo país, Chakravorty (1989) afirmaba que un 77 % de las bajas de larga duración eran debidas a trastornos mentales en una muestra de 1500 profesores con baja laboral. En Malta, Borg y Falzon (1989) obtienen un 30 % de 844 profesores, como extremadamente estresados. En Austria, Temml (1994) obtuvo que el 86 % de mujeres y el 82 % de hombres dedicados a la enseñanza, presentan elevados niveles de estrés. En Ucrania (Tomaschevskaja, 1978) el 90 % de los profesores consideraba su trabajo como muy tenso mientras que el 10 % restante lo califica como tenso. En Estados Unidos, Pines, Aroson y Kafry (1981), afirmaron que cerca de un 50 % de los profesores quieren dejar su trabajo. En este mismo país, otros autores (Maslach y Jackson, 1986; Barth, 1992) reflejan resultados similares sobre las puntuaciones obtenidas por profesores en las diferentes dimensiones del burnout.

Prácticamente la totalidad de estudios realizados señalaban un aumento de los índices de estrés, burnout y bajas laborales de los profesores, a medida que transcurrían los cursos académicos, esto es, cada año que pasa aumentan estas cifras. Las metodologías utilizadas, como puede observarse, han sido muy diversas: recogida de autoinformes, entrevistas, datos de los servicios de inspección médica, metaanálisis, comparaciones con otras profesiones, etc.. La mayoría de los estudios son meramente descriptivos y los diseños correlacionales que estudian la relación entre estrés, burnout y otras variables, fundamentalmente sociodemográficas, se

repiten en casi todos los países. Las investigaciones anteriormente descritas son las más citadas en la literatura y han sido realizadas con muestras considerablemente grandes siendo las responsables de abrir nuevos campos de interés posibilitando el estudio posterior de aspectos más específicos en muestras más pequeñas y accesibles.

3. CAUSAS Y VARIABLES RELACIONADAS CON EL ESTRÉS Y EL