5. Capacidades cognitivas en mindfulness e interpretación
5.5. Estudios sobre el impacto de mindfulness en estudiantes de interpretación
Como previamente mencionábamos, los estudios sobre el efecto de mindfulness en la interpretación son escasos. Para este trabajo sólo contamos con un total de cuatro estudios sobre los efectos de esta técnica en estudiantes de traducción e interpretación, uno llevado a cabo por Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud (2013) y tres por Johnson (2016). Ambos enfatizan los beneficios potenciales del entrenamiento en mindfulness en el estudio y aprendizaje de la IS e IC, dada la relación que existe entre ambos ejercicios
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en lo relativo a la atención y al control ejecutivo, además de los potenciales beneficios en para el aprendizaje y de la posible capacidad para contrarrestar el estrés asociado con
la interpretación.
El estudio de Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud (2013) recogió datos durante 4 años e incluyó a un total de 371 estudiantes de la Universidad Jaume I con el mismo número de prácticas en IS e IC, así como en técnicas de concentración y relajación. Los estudiantes fueron asignados al azar en 3 conjuntos formado por 9 grupos cada uno para el test final: un conjunto de control (129 estudiantes), otro que recibió instrucciones sobre relajación justo antes de la prueba (121) y un tercero que recibió instrucción en
mindfulness justo antes de la prueba (121). El ejercicio consistió en la interpretación (tanto consecutiva como simultánea) de discursos no especializados del inglés al español. Las interpretaciones fueron evaluadas en una escala sobre 10 puntos, teniendo en cuenta factores como la presentación del discurso (fluidez, pronunciación, entonación, pausas, etc.), la expresión en la lengua meta (oraciones completas, vocabulario, gramática, etc.) y el contenido (en relación con el original). Los resultados muestran una mejor ejecución en general por los grupos que recibieron instrucciones en
mindfulness antes de la prueba, superando incluso al grupo que realizó técnicas de relajación.
Los estudios llevados a cabo por Johnson (2016) incluyen dos estudios piloto y un tercer estudio principal. El primer estudio piloto tomó un total de 19 estudiantes voluntarios de un máster en interpretación –originariamente 26, pero perdieron interés tras la primera sesión– que participaron en un curso de cuatro semanas de mindfulness
(sesiones de una hora por semana más 10 minutos de práctica individual diarias), recopilando datos sobre la experiencia personal de los participantes y sus aportaciones y
sugerencias. “Pilot 1 showed that scheduling, continuity and duration clearly presented the biggest obstacles to regular attendance and practice. Only four participants persisted beyond the first week and attended at least half of the sessions” (Johnson, 2016: 89). Además los participantes comentaron que de haberse tratado de un programa más largo, no hubiesen participado. Se hizo una encuesta final y una serie de diarios semanales por parte de los participantes para recopilar información cualitativa sobre el experimento. En su segundo estudio piloto participaron 38 estudiantes (11 en el grupo de mindfulness, 27 en el grupo control). El grupo de mindfulnessrecibió un programa de formación de cuatro semanas como un curso semi-cuatrimestral optativo matriculable (con una recompensa en créditos académicos). El pre-test y post-test incluían el uso del
12-item Cognitive and Affective Mindfulness Scale—Revised (CAMS-R) y en la interpretación consecutiva de un discurso. Los resultados obtenidos indican una mejora en los niveles de atención plena por parte del grupo de mindfulness pero una mejora inferior en la interpretación comparada con el grupo control.
El estudio principal de Johnson (2016) contó con un total de 67 estudiantes de la Universidad de San Francisco de varios programas de interpretación (inglés - español/francés/alemán/chino/ruso/japonés/coreano) divididos en dos grupos: un grupo con entrenamiento en mindfulness (21 estudiantes) y otro control (46 estudiantes). Ambos grupos pasaron por un pre-test y un post-test separados por un periodo de 6-8 semanas en el cual el grupo de mindfulness asistió a dos cursos de formación de cuatro semanas (un total de 4 semanas y 16 horas presenciales y un retiro de 4 horas). Al comienzo del pre-test, todos los estudiantes contaban con un total de siete semanas de formación en interpretación consecutiva, y con un total de 13-15 semanas durante el post-test. Ambos test evaluaban la ejecución de una interpretación de un discurso de
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entre 4-5 minutos de duración, un test sobre la atención (d2 Test of Attention) y dos formularios autoevaluables sobre el nivel de atención plena (CAMS-R) y de estés (Perceived Stress Scale). Los resultados parecen ser mejores en el grupo de mindfulness
en el post-test comparados con los del grupo control, pero no son resultados estadísticamente significativos, aunque sí lo son los resultados de la comparación entre los resultados del pre-test y del post-test del grupo de mindfulness, mientras que los resultados del grupo control no mejoran entre pre-test y post-test. En lo referente a los niveles de mindfulness y atención, los resultados de ambos grupos no se vieron alterados entre ambas pruebas, y los niveles de estés se vieron reducidos por igual en ambos grupos.
En estos trabajos, pese a su reducido número, son de gran ayuda para la elaboración de futuros estudios en lo referente a la aplicación de mindfulness en el aprendizaje de IS e IC. Cabe destacar que los resultados obtenidos por Johnson (2016) no son tan positivos como los obtenidos por Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud (2013) probablemente por la diferencia en el nivel de experiencia de los estudiantes en mindfulness. Mientras que en los estudios realizados por Johnson de media adquirieron aproximadamente un total máximo de 11 horas de experiencia en meditación, los del estudio de Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud se desconoce el número total de horas de experiencia, aunque sí se conoce que la práctica se realizó con regularidad y durante un periodo de tiempo más extendido que el de la instrucción realizada en el estudio de Johnson. Recordemos también que según los datos observados por Tang et al., (2015:217) los estudios sobre
mindfulness con una duración corta no suelen obtener datos significativos, mientras que aquellos basados en una práctica prolongada (varios meses o años) suelen obtener resultados. Además, la muestra en el estudio de Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud era significativamente mayor y sus grupos de estudio estaban repartidos más equitativamente, descartando posibles alteraciones en los resultados derivadas de cálculos estadísticos. Quizá sea importante también la inmediatez con la que se realizó las pruebas en el estudio de Jiménez Ivars y Pinazo Calatayud, lo que podría indicar que parte de los beneficios de mindfulness pueden potenciarse practicando meditación antes de realizar una tarea cognitiva compleja o que requiera altos niveles de atención.