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LA ETAPA DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

EL FIN DE LA ETAPA

4. LA ETAPA DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

“Pero para cumplir con este programa en el que están considerados: impulsar la educación del pueblo; explotar las riquezas naturales por nuestros nacionales mismos; elevar el poder adquisitivo de los obreros; la distribución de las tierras a los pueblos que carecen de ellas; y desarrollar la industria del país por medio de la organización cooperativa de los trabajadores, es indispensable que los pueblos se organicen para que las mismas organizaciones sean el más fuerte sostén de sus propios intereses”. (…) “Sólo el Estado tiene un interés general y, por eso, sólo él tiene una visión de conjunto. La intervención del Estado ha de ser cada vez mayor, cada vez más frecuente y cada vez más a fondo”.

(Lázaro Cárdenas, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, discursos en 1934) En esta fase de desarrollo, en toda América Latina ocurren sucesos que modifican el modelo de sociedades basadas en la venta de agroexportables producidos en latifundios. Movimientos sociales como la Revolución Mexicana o convulsiones internacionales como la crisis de la década de 1930 o la Segunda Guerra Mundial, generan cambios en las formas de utilización de los recursos naturales y en las condiciones de vida de la población, incluyendo su medio ambiente.

Existen situaciones comparables, pero no simultaneidad entre las mismas, debido a las propias características de cada país. La Revolución Mexicana y su lucha contra los latifundios se inicia en 1910. Las políticas marcadamente estatistas del presidente Lázaro Cárdenas se inician en 1934341. Pero la Constitución argentina que nacionaliza algunos de los recursos naturales es recién de 1949, mientras que en Brasil el monopolio estatal del petróleo se declara en 1953342. En la mayor parte de los países, sin embargo, estos cambios se inician en la tercera década del siglo XX.

Una de las características más relevantes de esta etapa es la presencia ominosa de la guerra mundial, tanto como amenaza o como hecho. El período anterior, (que llamamos de europeización) fue el del reparto del mundo entre las grandes potencias. Esta etapa será la del reparto del mundo entre las ideologías y los intereses que ellas representan.

Esta fase incluye la Guerra Fría en su totalidad, con la consiguiente amenaza de holocausto nuclear. Al respecto, es sugestivo el que la mayor parte de los estudios ambientales referidos a este período hayan omitido completamente los peligros de guerra nuclear. Durante casi medio siglo se mantuvo el riesgo cotidiano de desaparición de nuestra especie y de la mayor parte de la vida sobre la tierra. Se produjo, sin embargo, una naturalización de estas condiciones extremas, las que llegaron a ser consideradas como la normalidad de la vida cotidiana. Visto en perspectiva, llama la atención la relativamente escasa atención que mereció el que fue, de lejos, el tema más importante de ese medio siglo.

Procesos históricos locales e internacionales concurrentes desencadenan situaciones que llevan a darle otros usos a los recursos naturales y cambian el rol de los Estados nacionales. Las dos guerras mundiales, la gran crisis económica de la década de 1930 y la Guerra Fría entre Estados Unidos y el bloque socialista crean situaciones inéditas y, al mismo tiempo, generan espacios de oportunidad para otras formas de definición de la relación naturaleza-sociedad. La división internacional del trabajo había funcionado en un contexto en el cual las grandes potencias compraban materias primas y alimentos al Tercer Mundo y les vendían productos manufacturados. La interrupción de algunas de esas corrientes comerciales estimuló muchos de los desarrollos industriales de la periferia, con los consiguiuentes cambios ambientales.

Ésta es, además, la etapa de descolonización, con la emergencia de muchas nuevas naciones independientes. El Tercer Mundo deja de ser un espacio residal en la política internacional. También es la etapa en la que cientos de millones de personas en todo el mundo ingresan a la economía monetaria. Esto significa que cobran salarios en dinero y que compran bienes y servicios que antes no podían comprar. Se llamó “sociedad de consumo” a este período, en el cual el consumo de los particulares fue el componente más dinámico de las economías nacionales y de la economía mundial. Fueron las fábricas automotrices las que dinamizaron la economía de los Estados Unidos. En otras sociedades, la gente tuvo acceso a una bicicleta, una heladera o una radio, bienes cuya existencia apenas habían imaginado. Con altibajos, con profundas desigualdades, con sangrientos conflictos sociales, el período que va del final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la crisis del petróleo de 1973 fue la etapa de mayor crecimiento económico de la historia humana. Nunca antes se había producido algo así y, hasta ahora, no volvió a repetirse. En América Latina, el elemento dinámico de estos cambios son las industrias.

Es, también, la etapa en la que hay intensas discusiones sobre la naturaleza del desarrollo y las características de los países subdesarrollados. Los organismos financieros internacionales adoptan la teoría de Walt Whitman Rostow, que sostiene que el desarrollo económico es un camino semejante que siguen todas las sociedades humanas. “Es posible clasificar todas las sociedades, teniendo en cuenta sus aspectos económicos, en cinco categorías: sociedad tradicional, precondiciones para el despegue hacia un crecimiento autosostenido, camino hacia la madurez y etapa de alto consumo. Estas etapas no son sólo descriptivas; no son una mera forma de generalizar las observaciones de ciertos hechos sobre la secuencia del desarrollo en sociedades modernas, sino que tienen su propia lógica interna y continuidad. Estas etapas constituyen finalmente tanto una teoría sobre el crecimiento económico como una teoría más general (aunque todavía muy parcial) de toda la historia moderna”343. Lo que equivale a decir que los países pobres

deben seguir las mismas estrategias económicas que siguieron los países ricos. Se espera que los organismos financieros internacionales orienten este camino, impulsando en los países del Sur políticas asociadas a las inversiones extranjeras. En términos de políticas ambientales, las implicancias de esta teoría son claras: hay que acelerar el desarrollo sin preocuparse por la contaminación y después, cuando seamos ricos, habrá oportunidades para mejorar las cosas.

La teoría de Rostow tiene la ventaja de parecer “natural”, ya que asimila la evolución de las sociedades al desarrollo individual de las personas. Sin embargo, para otro punto de vista, el subdesarrollo es una realidad relacional y el avance de unos se explica en función del retraso de otros. “El subdesarrollo –dice Celso Furtado- es un proceso histórico autónomo y no una etapa por la que debían haber pasado, necesariamente, las economías que ya alcanzaron un grado superior de desarrollo"344. Los estudios de CEPAL analizan profundamente las implicancias de esta asimetría de poder económico y político. Entre ellas, el deterioro de los términos del intercambio, que hace que los productos primarios que América Latina vende valgan cada vez menos en relación con los productos industriales que compra. Otra característica de esta etapa es que en algunos países como Brasil o México “el contingente de población afectada por el desarrollo se mantiene reducido”345.

De esta corriente de opinión, sin embargo, no se deducen políticas ambientales claras. En esta etapa, gran parte del pensamiento de la izquierda considera que las propuestas ambientales son una forma de distraer a los pueblos de los conflictos principales, es decir, la lucha contra las potencias capitalistas.

Con respecto a la ocupación del territorio, América Latina pasa de 104 millones de habitantes en 1930 a 437 millones en 1990. Una consecuencia de esto es el fin de algunos de los grandes espacios vacíos que habían caracterizado a este continente en las etapas anteriores. El desierto sobre el cual se expanden las sociedades empieza a dejar de existir en muchos sitios. Sin embargo, aún subsisten zonas de difícil accesibilidad que posbilitan el desarrollo de movimientos guerrilleros como el de Fidel Castro en la Sierra Maestra de Cuba a fines de la década de 1950. O la existencia de varias repúblicas comunistas independientes en Colombia, en las décadas de 1940 a 1960346. De este modo, la experiencia de los quilombos formados en la selva por los esclavos fugados del Brasil colonial aún puede repetirse.

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