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MARCO REFERENCIAL

3. Establecer el saber ser (valores, actitudes y normas) Estos

2.3.5. Evaluación por competencias

Las orientaciones educativas definidas en los programas de estudios de la Educación Básica General, determinan y encausan nuevos procesos de evaluación, que den cuenta de los aprendizajes logrados por los estudiantes. Con ello se hace necesario renovar las prácticas pedagógicas, contextualizarlas y adecuarlas a las necesidades e intereses de los estudiantes; además, vincularlas con la resolución de problemas de su entorno. Dicha innovación demanda una evaluación auténtica,

57 concebida no como el fin último de la intervención didáctica, sino como fundamento y elemento creador de nuevos y mejores aprendizajes.

La adquisición de una competencia implica un proceso educativo, que desde su diseño determine los objetivos de aprendizaje que se desean lograr, los cuales deben ser susceptibles de valorar y verificar a través de evidencias que muestren el nivel de desarrollo de la competencia. La evaluación de los aprendizajes se enfoca en el acopio de información pertinente, que será analizada e interpretada con el propósito de emitir un juicio de valor sobre el logro de la competencia. Por consiguiente, el diseño de un proceso de evaluación debe considerar los objetivos de aprendizaje ya que estos se convierten en los referentes principales del diseño puesto que en su formulación se concretan las finalidades educativas en términos de lo que los estudiantes serán capaces de hacer y deben constituirse como la representación de una capacidad aplicada a un contenido y desarrollada mediante una estrategia didáctica específica.

La evaluación, vista desde esta perspectiva, supone fases de observación, recolección, reflexión, modificación, adecuación, realimentación, valoración, y determinación para enjuiciar el desempeño del estudiante, entendido como el conjunto de saberes que el estudiante moviliza para el logro de los aprendizajes estipulados para un nivel o asignatura.

Medina Z. Judith (2010), considera que el otorgamiento de una calificación desde el enfoque por competencia implica:

 Haber observado y reflexionado con el estudiante durante su proceso de aprendizaje.

58  Haber advertido sus acciones y reacciones, lo que implica percatarse de sus opiniones e intereses; descubrir sus procesos de razonamiento, sus dificultades y capacidades.

 Haber ofrecido realimentación sobre la ejecución de la tarea.

 Haber determinado las estrategias didácticas más adecuadas para subsanar las dificultades y potenciar las capacidades (ajustes o modificaciones a estrategias y actividades de enseñanza y de aprendizaje, así como a los tiempos, espacios y recursos).

 Haber determinado el valor del desempeño y del producto mediante la comparación con un criterio o una norma.

Dentro de este enfoque es necesario que el estudiante sepa que se espera de él, por tanto debe conocer los criterios e indicadores de logros, que le permitirán conocer su progreso y sus debilidades y de esta forma podrá reorientar su desempeño. De igual forma se le debe considerar durante el diseño del proceso de evaluación, ofreciéndole al estudiante posibilidades formativas que se transforman en desempeños más significativos. Por ello, es necesario diseñar procedimientos evaluativos que proporcionen evidencias de que el estudiante interrelaciona sus conocimientos previos con los nuevos presentados a través de la acción mediadora del docente para desarrollar las competencias. Esta perspectiva de la evaluación trae consigo cambios a las formas en que se valoran los conocimientos, habilidades y actitudes. Se trata de dar cabida a otros métodos e instrumentos que permitan desarrollar, observar y valorar el nivel de logro de la competencia; por lo que se requiere estimar integralmente conocimientos sobre contenidos específicos, destrezas, habilidades mentales y ciertas actitudes relacionadas con la competencia.

59 La evaluación por competencias, entonces, se configura en una experiencia significativa de aprendizaje y formación, que parte de la determinación de logros y aspectos a mejorar en una persona en relación directa con la competencia a desarrollar teniendo estas particulares, es recomendable que los docentes:

 Promuevan la participación activa de los estudiantes en la planificación de los procesos considerando sus reflexiones y sugerencias para determinar los criterios de evaluación, evidencias e instrumentos.  Orienten a los estudiantes para que reflexionen a partir de las

experiencias de evaluación realizadas para detectar las áreas que deben mejorar (autorregulación).

 Iniciar el planeamiento de la acción didáctica desde la misma evaluación prosiguiendo con los contenidos y actividades (planificación invertida).

 Hacer énfasis en la valoración de desempeños más que en aspectos puntuales de contenido.

 Brindar seguimiento y monitoreo al aprendizaje de los estudiantes mediante informes que registren el nivel de desarrollo de las competencias, logros alcanzados y aspectos a mejorar.

 Valorar tanto las competencias de los estudiantes como las de los docentes.

La evaluación de los aprendizajes desde el enfoque de competencias es un proceso que implica hacer acopio sistemático de información y de datos, que se analizan e interpretan, con el fin de emitir un juicio de valor, que permita orientar las

60 decisiones e instrumentar acciones de mejora (modificaciones, innovaciones, adecuaciones).

Por tanto, no es sólo medición, entendida ésta como la descripción cuantitativa de comportamientos, sino que va más allá de la consideración de aspectos cuantitativos, ya que estima aspectos cualitativos y, además, incluye la elaboración de un juicio; esto es, la evaluación comprende la medición, pero el proceso no se concluye ahí, pues prosigue hacia la elaboración de un juicio de valor sobre los progresos de la actuación de los estudiantes.

El juicio de valor se traduce en una calificación, cuya representación simbólica se apega a la normatividad del sistema educativo.

2.3.5.1. Metodología de la evaluación de aprendizajes desde el enfoque de competencias.

La evaluación de los aprendizajes es un proceso sistemático y continuo mediante el cual se determina el grado en que se están logrando los propósitos de aprendizaje. Por ende, contempla la utilización de variados métodos y procedimientos para posibilitar la estimación de evidencias relacionadas directamente con las competencias a desarrollar en los estudiantes.

Se requiere un proceso de acompañamiento y de la valoración de información acerca del aprendizaje del estudiante, para lo cual se siguen procedimientos de observación, recolección, registro, medición e interpretación de información. En este enfoque, los resultados de aprendizaje no deben plantearse en términos de memorización de contenidos conceptuales, de resolución mecánica de problemas o de ejecución irreflexiva de ejercicios, sino que se deben proyectar en términos de

61 representación cualitativa y cuantitativa de la disposición y aplicación de conceptos, habilidades y actitudes.

Los resultados se determinan de acuerdo con la forma en que el estudiante organiza, estructura y usa los contenidos en un contexto para resolver problemas complejos. Por tanto, la aplicación de pruebas tradicionales no sería suficiente, pues se requieren otras estrategias (demostraciones, ejecución, simulación por computadora, portafolios), se necesita diseñar situaciones en las que el estudiante muestre el uso que hace del conocimiento; situaciones que permitan considerar aspectos como el esfuerzo, el desempeño, la motivación, el interés, la constancia, entre otras, en tal sentido Arredondo C. Santiago. y Diago C. Jesús (2010) proponen la necesidad de contar con una metodología que considere por los menos tres etapas: