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La evaluación crítica de la literatura sobre e-readiness 3.2

Examinando a fondo la literatura disponible sobre los índices tecnológicos e-readiness, esta nos muestra que existen todo tipo de perspectiva (conscientes de que la mayoría de la

5 www.webuse.umd.edu/sdaweb/ 6 Impacto Social de la Internet

documentación disponible se ha escrito durante los últimos 25 años). Como hemos analizado estos indicadores e índices son muy útiles tanto para las organizaciones gubernamentales como para las entidades privadas, ya que estos permiten acceder a un conjunto de indicadores que muestran la situación de las economías, facilitando su comparación así como las planificaciones futuras (Picci, 2006). La facilidad de la comprensión de la información es esencial, especialmente para entender las debilidades ante las que se encuentran (Purcell y Toland, 2004).

Está claro que niveles mínimos de educación, infraestructuras y soportes de las TICs complica los beneficios que se pueden recibir (CID, 2006) siendo los índices de preparación tecnológica los que miden estos factores. Por ejemplo el comercio electrónico es imposible si los clientes no compran on-line, el e-government es también imposible si la población no puede acceder a la tecnología, y así sucesivamente. Además está demostrado que niveles altos de preparación tecnológica llevan a las economías a altos niveles de competitividad nacional, creando riqueza que indirectamente crea para la población empleo y reducen notablemente los niveles de desigualdad y pobreza (Lanvin y Qiang, 2004).

El Economist Intelligence Unit (EIU) evalúa su índice de forma anual siendo una herramienta muy utilizada para los países desarrollados. Los datos del EIU se facilitan de forma gratuita a los gestores públicos y privados. La metodología utilizada se actualiza con los mensajes que se reciben desde los gestores. Esta actualización correcta, siempre que se proteja la transparencia de la metodología está muy bien vista para conseguir resultados óptimos (Bridges.org, 2005). Por otro lado, la evaluación de los e-readiness es una herramienta muy utilizada en los países en desarrollo, sin duda a la hora de decidir hacían donde tenemos que ir, se necesita saber donde se está. Estas herramientas facilitan los procesos de planificación públicos y las inversiones a realizar (CID, 2006).

Las limitaciones de los índices y los indicadores e-readiness, son muchas desafortunadamente, dado que estos intentan facilitar soluciones sencillas a problemas complejos. Diseñar continuamente nuevos marcos de trabajo válidos (Maugis et al., 2005; Bui, 2003) complican la claridad de los mismos. Ya en 2001 Bridges.org elaboró un informe centrándose en las principales limitaciones localizadas. Este informe expone uno a uno cada índice, con sus beneficios y limitaciones, así como los principales retos. El informe añade una parte final sobre las mejoras que se podrían realizar. Posteriormente desde el MIT se publicó el informe Global e- Readiness - for WHAT?, que es una revisión profunda de lo que ellos llaman la primera generación de e-readiness, esta revisión incluye 13 herramientas establecidas y dos encuestas. La conclusión final es que estos indicadores no son lo suficientemente transparentes a la hora de explicar cómo se calculan cada uno de ellos. Otra de las limitaciones más notorias es que los hard data no suelen estar estandarizados

Dentro de nuestra metodología nos hemos centrado en su orden como ranking (Tukey,1974;Bakry, 2003;Maugis at al., 2005), crítica que ya se puso de manifiesto en la

comparativa estadística que se planteo en el World Summit on the Information Society in 2003 (WSIS, 2003). Ante estos problemas, en 2005, fue la International Telecommunication Union (ITU) la que creó el DOI, el Digital Opportunity Index, que se diseño sobre un marco de indicadores que se habían pactado internacionalmente, para poder analizar la Sociedad de la Información. El DOI nace con los valores estandarizados, al igual que nace nuestro índice sintético NRI(A) (véase el apartado 3.3.8.).

En la mayoría de los índices del e-readiness existen ciertas dificultades de entendimiento o desde la práctica o desde la teoría. De hecho se denuncia que se utilicen las mismas variables / características para todas las naciones (fraude para algunos investigadores (Maugis et al., 2003)). Las distintas definiciones de los indicadores e-readiness son debidas, a los diferentes contextos (naciones, regiones, localidades, etc.) y los diferentes objetivos de cada uno. Estas grandes diferencias se potencian más cuando se evalúan desde un marco meramente teórico, reduciéndose desde un marco práctico. Estas discrepancias se potencian aun más cuando se evalúan casos reales (Purcell y Toland, 2004). Un ejemplo fue el análisis de las Islas de Samoa en el sur del Pacífico, donde a pesar de un incremento muy notable de los accesos a Internet el comercio electrónico no se incrementó, se dió el caso de que aunque la tecnología estaba (teóricamente muy buenos resultados, entorno) los habitantes no estaban preparados (la visión práctica, usabilidad, quedaba en una posición media baja). Dentro del contexto gubernamental Bannister en 2004 apuntó que estos indicadores solo son capaces de dar posicionamiento sobre los valores medibles, con lo que para él, las medidas cualitativas no tienen peso alguno. Otros investigadores aclaran que esta valoración reduce notablemente la veracidad de los resultados. La crítica no es el único camino que se sigue para invalidar los índices de preparación tecnológica. Por ejemplo, ante un análisis de nueve economías africanas, se identificaron problemas en la utilización de los indicadores existentes y se tuvo que desarrollar un nuevo indicador ad-hoc (Ifinedo, 2005). Por otro lado, el sociólogo Tarantola en 2005 enunció y demostró que para los responsables políticos los indicadores de preparación tecnológica servían únicamente para atraer la atención de la sociedad y conseguir un debate político, especialmente cuando socialmente hay otros problemas latentes que se pretendían ocultar. Los índices del e-readiness son, a pesar de sus limitaciones, unas buenas herramientas de evaluación (Picchi, 2006), especialmente en el sector privado, donde las decisiones a tomar requieren la cohesión social dentro de un entorno sostenible. Bajo estas premisas, Picchi se cuestionó la importancia de las relación entre el conjunto de variables a tener en cuenta y el impacto de los cambios que se tienen que producir. Las explicaciones de Chu y Tang en el 2005 analizan esto en el caso de Hong Kong, donde inicialmente a pesar de los altos niveles de preparación tecnológica en la ciudad, la mayoría de las entidades privadas tardaron en adoptarlas. Un caso similar es el estudio sobre las iniciativas gubernamentales en América Latina (Altman, 2002), donde se evalúo la preparación de las sociedades y la relación de estas con las soluciones del e-government implantadas.

El contexto de la competitividad económica