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Capítulo 2. Marco teórico

2.2 Marco Teórico

2.2.3 Evaluación de la calidad y la efectividad educativas

2.2.3.1 Calidad y efectividad escolar.

De acuerdo con Rosales (2000), el concepto de calidad de la educación incluye varios enfoques o dimensiones. Un primer sentido una educación de calidad se

deberían aprender de acuerdo a los planes y programas de estudio diseñados con el menor costo posible (humano, material y funcional). Una segunda dimensión relaciona la calidad con la relevancia y la pertinencia, es decir, cuando los contenidos responden a las necesidades (intelectuales, psicológicas, morales, etc.) de los individuos. Por último, una tercera dimensión de la calidad se refiere a los procesos y medios que se le

proporcionan al alumno para el desarrollo de su aprendizaje (contexto físico, materiales, profesores capacitados, etc.). El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) agrega una cuarta dimensión de la calidad: la medida en que una escuela consigue que los alumnos acudan y permanezcan en ella, es decir, la cobertura y la eficiencia terminal. (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 2004).

Para efectos de este estudio nos referiremos al término escuelas eficaces bajo la concepción de Grisay (en Pascual y Villa, 2001) “centros en los que los alumnos (independientemente de su origen y nivel de comienzo) alcanzan un nivel de rendimiento superior al que se observa, por término medio, en otras escuelas que escolarizan una población similar” (p. 232). Pues un aspecto importante a tener en cuenta cuando hablamos de calidad en educación es la evaluación de los resultados, condicionados fuertemente éstos por los procesos.

Existen numerosos modelos y teorías enfocados a mejorar los resultados de las instituciones, algunos ellos establecen criterios o indicadores de calidad, mientras que otros intentan incidir en un cambio de cultura para mejorar los procesos y por tanto, los resultados.

Para Grisay (en Pascual y Villa, 2001) algunos indicadores de escuelas eficaces son: aquellas en las que el tiempo disponible se utiliza de manera eficaz, de tal manera que, a pesar de existir un horario uniforme en todas, existen ligeras variaciones en la duración promedio real de la semana escolar, siendo mayor en las que obtienen buenos resultados y menor en las que obtienen resultados más bajos; por otra parte, en las buenas escuelas, los profesores tienen expectativas fuertes y positivas de sus alumnos que se relacionan también con un director que da prioridad a los aspectos pedagógicos y que es consciente de su responsabilidad en el aprendizaje de los alumnos; por último la coherencia y la claridad de su proyecto educativo y un director que es capaz de mantener el norte a pesar de los conflictos que puedan surgir.

Mañú (1999) enlista algunos otros indicadores de la calidad educativa, entre ellos: la frecuencia con que ex -alumnos visitan la escuela con motivo de fiestas,

aniversarios, etc.; el porcentaje de antiguos alumnos que llevan a estudiar a sus hijos allí; la concordancia entre el Proyecto Educativo y el estilo de vida de ex –alumnos; el

porcentaje de alumnos que aprueban todo el primer año de sus estudios posteriores; la respuesta de los padres a las convocatorias de juntas; el grado de ayuda económica que los padres aportan voluntariamente; la frecuencia con que llegan a la dirección elogios o críticas razonadas; la frecuencia con que se ven profesores fuera del horario obligatorio; la calidad de las relaciones entre profesores y directivos; así como el índice de

solicitudes recibidas para ingresar en los primeros cursos.

El Instituto de Educación de la Universidad de Londres (en Villa, 1998) ha identificado once factores de eficacia de un centro escolar: liderazgo profesional, visión

y metas compartidas; un ambiente de aprendizaje; propósitos de la enseñanza ; énfasis en el aprendizaje; altas expectativas; refuerzo positivo, control de progreso; derechos y responsabilidades de los alumnos; colaboración familia-centro; y una organización que aprende.

Por último, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) define una buena escuela como aquella que cuenta con insumos suficientes, que sus alumnos y maestros asisten de manera regular, cumple con los programas y planes de estudio, fomenta el aprendizaje significativo y el desarrollo de competencias, tiene un ambiente sano y favorece el desarrollo integral de los alumnos. (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 2003).

2.2.3.2 ¿Cómo se evalúan la calidad y efectividad educativas?

La iniciativa de evaluar surge generalmente de la percepción de una ruptura o incongruencia entre el estado presente de la organización y el deseado. Los padres de familia forman un grupo de presión para que las escuelas cubran algunas expectativas de calidad; lo mismo sucede con el sector productivo, el cual tiene expectativas depositadas en las escuelas respecto a los conocimientos, habilidades y valores que requiere en sus futuros trabajadores.

“Podemos definir el término evaluación educativa como un proceso, y tal vez como un producto, cuya aplicación nos permite estimar el grado en el que un proceso

educativo favorece el logro de las metas para las que fue creado”. (Valenzuela, 2004, p. 16).

La evaluación educativa permite no sólo reconocer a las escuelas que están trabajando bien, sino también a identificar errores, y áreas de oportunidad en otras. Para que las escuelas consigan los resultados de calidad que se espera, los especialistas ofrecen diversos modelos metodológicos para generar y evaluar una cultura que propicie la calidad, algunos de ellos han sido tomados de la cultura empresarial y adaptados al ámbito educativo. Analizaremos los modelos más recurrentemente empleados:

La ISO (Organización Internacional de Estandarización) es una red que agrupa instituciones de 147 países con sede en Ginebra, Suiza. La finalidad de las normas ISO es incrementar la productividad de las organizaciones manteniendo un compromiso de calidad con los clientes a través de estándares que es posible medir y comparar. Incluye dentro de estos estándares normas de gestión de calidad como son la responsabilidad de la dirección, la gestión de los recursos, de realización del producto y de medición y mejora. A fin de responder a las necesidades de mercados específicos, la ISO ha abierto la posibilidad de preparar documentos denominados IWA (Internacional Workshop Agreements) mediante talleres. En 2002, México encabezó la iniciativa para la primera edición de la Guía para la Aplicación de la ISO 9001:2000 en educación. Además, existe una guía, la ISO 10015 “Lineamientos para la interpretación en programas de educación”, para la interpretación de estas normas en organización educativas. (IWA-2. Sistemas de gestión de la calidad para organizaciones educativas, 2001).

el objetivo de obtener la certificación que por el hecho de establecer un proceso de mejora continua.

El Modelo EFQM (European Foundation Quality Management) es un modelo de autoevaluación que tiene su origen en las corrientes empresariales eficientistas (Villa y Álvarez en De Vicente, 2001) e intenta establecer planes de mejora basado en la evaluación de 9 criterios o indicadores (5 agentes que provocan la calidad y 4 de resultados) cada uno de ellos con un peso específico sobre el nivel de calidad de los procesos: liderazgo, política y estrategia, personas, alianzas y recursos, procesos, resultados en las personas, resultados en los clientes, resultados en la sociedad y resultados claves del centro.

Figura 6. El Modelo ISO 9001:2000 de Calidad. Extraída de: Poblete, M. (1999): El modelo europeo de gestión de la Calidad. Un reto por el desarrollo, un reto por la supervivencia. p. 20.

Millán, Rivera y Ramírez (2001) proponen la metodología Malcom Baldrige para construir una cultura de calidad totalmente enfocada a instituciones educativas, mediante ella, los integrantes de la organización establecen sus propios estándares conforme a sus metas y áreas críticas identificadas en torno a 7 categorías: liderazgo, planeación

estratégica, enfoque hacia los estudiantes y a grupos importantes, análisis e información; enfocar a los profesores y personal de apoyo; administración de los procesos educativos y de apoyo; y resultados del desempeño institucional.

2.2.3.3 Evaluación educativa en México

De acuerdo al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (2007) en México la evaluación educativa es relativamente reciente pues se remonta a no más de cuatro décadas atrás y se caracteriza por tres períodos de desarrollo:

ƒ Entre 1970 y 1980, período durante el cual la SEP comienza a sistematizar las estadísticas educativas y se realizan las primeras evaluaciones del aprendizaje en escuelas primarias, aún incipientes pues no se disponía entonces de técnicas

psicométricas y estadísticas que garantizaran la comparabilidad de los resultados y la estabilidad de las escalas.

ƒ En la década de los años 90 se implementan instrumentos de evaluación de

aprendizaje en los niveles de primaria y secundaria con diversos objetivos. Durante este período y bajo un proceso de federalización de la educación al que dio paso el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), se incentiva el desarrollo del Sistema Nacional de Evaluación de la Educación (SNEE).

Programas como el Diagnóstico de Alumnos de Nuevo Ingreso a Secundaria

(IDANIS), el Programa para Abatir el Rezago Educativo (PARE), el Programa para Abatir el Rezago en la Educación Básica (PAREB), el programa Evaluación de la Educación Primaria (EVEP), y las Olimpiadas del Conocimiento Infantil, entre otros, caracterizaron este período, algunos de ellos aún se encuentran vigentes.

Fue el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, firmado en 1992, el elemento que dio pie a la Federalización del Sistema Educativo, mediante el cual los gobiernos estatales pasaron a hacerse cargo de algunos establecimientos educativos con el compromiso del Ejecutivo Federal de transferirles recursos con este fin, involucrando a los estados y municipios en los problemas y necesidades más inmediatos de sus escuelas.

ƒ El último período se inicia partir del año 2001 y perdura hasta nuestros días. Dos son los avances importantes que le caracterizan, por un parte, la evaluación educativa toma un papel estratégico e imprescindible en la planeación y rendición de cuentas por parte de la autoridad educativa y por otra, en el ámbito institucional, se crea el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en el año 2002.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) fue creado con la misión de crear evaluaciones educativas confiables, transparentes y útiles. Es este organismo el encargado de construir y mantener el denominado “Sistema Nacional de Indicadores” que evalúa la calidad educativa en diez grandes áreas; así como de aplicar pruebas para medir el aprendizaje de los alumnos (como por ejemplo, los Exámenesde

la Calidad y el Logro Educativos – Excale-) y de establecer modelos de evaluación de las escuelas.

También en el año 2002, diversos sectores de la sociedad como son el Gobierno Federal, los gobiernos estatales, universidades y otras organizaciones sociales, firmaron el “Compromiso Social por la Calidad de la Educación” (Izaguirre, s.f.) como un gesto simbólico para lograr una concertación política en pro de la educación. En este

documento se acepta que el Sistema Educativo Nacional tiene fallas estructurales, de cobertura e inequidad, así como que la falta de recursos, la escasa evaluación y rendición de cuentas son factores que inciden en la insuficiente calidad educativa. A manera de innovación se propone el desarrollo de “comunidades de aprendizaje” para la educación básica.

A nivel escolar, corresponde a la Secretaría de Educación de cada estado la responsabilidad de normar y regular la operación de los supervisores de zona y determinar el tipo de evaluación que ha de realizarse en éstas. (Valenzuela, 2004).

En un contexto internacional, a partir de 1995 en México se han implementado tres evaluaciones de calidad para el nivel básico de educación: Trends in International Mathematics and Science Study (TIMSS), el Laboratorio Latinoamericano de

Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) y el Programme for Internacional Student Assessment (PISA). Los dos últimos tuvieron su más reciente aplicación durante el año 2006 y han proporcionado información relevante de tipo comparativo, respecto a otros países y al propio desarrollo de nuestro país a través del tiempo.

Además de la evaluación en términos de los resultados educativos de los alumnos, en nuestro país se han desarrollado incipientes esfuerzos para evaluar la

calidad de las condiciones y los procesos en que se desarrolla el aprendizaje. En relación a la evaluación de los docentes existen pocas referencias, el más cercano es el Programa de Carrera Magisterial creado en 1994 pero que es poco representativo pues su

adopción es de carácter voluntario y su diseño obedece al objetivo de incentivar a los docentes más que evaluarles.

2.2.3.4 Calidad para la SEP.

El Modelo de innovación y calidad SEP. En México, como en muchos otros países, en la búsqueda de una mayor calidad educativa, en los últimos años se han iniciado y ampliado una gran cantidad de reformas en el sistema educativo. En el año 2005, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emite el “Modelo de Innovación y Calidad” el cual fue diseñado a partir del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 y del Programa Nacional de Educación y que enfatiza como idea central “la necesidad de orientar todos nuestros esfuerzos y tareas a lograr resultados que generen valor a quienes han sido identificados como nuestros clientes: estudiantes, padres de familia,

empleadores, maestros y empleados de la SEP” (Modelo de Innovación y Calidad, 2005, p. 4). Para la SEP una escuela de calidad se define como:

Aquélla que asume de manera colectiva la responsabilidad por los resultados de

aprendizaje para todos sus alumnos y se compromete con el mejoramiento continuo del aprovechamiento escolar; es una comunidad integrada y comprometida que garantiza que los educandos adquieran los conocimientos y desarrollen las habilidades, actitudes y valores necesarios para alcanzar una vida personal y profesional plena, ejercer una

ciudadanía competente, activa y comprometida, participar en el trabajo productivo y continuar aprendiendo a lo largo de la vida. (SEP citada en Álvarez, 2003, p. 4).

El Modelo de Innovación y Calidad SEP se integra bajo 8 criterios:

1. Clientes y usuarios.- Conocimiento de sus necesidades y expectativas, y cómo éstos perciben el valor proporcionado por la SEP, se evalúa su nivel de satisfacción. 2. Liderazgo.- Incluye el papel y la participación del equipo directivo para satisfacer las

necesidades y expectativas de los usuarios y para diseñar, implantar y evaluar el proceso de mejora, así como promover una cultura basada en principios y valores. 3. Desarrollo del personal.- Forma en que la SEP profesionaliza y desarrolla al

personal, así como la metodología tendiente a medir, mejorar y reconocer el desempeño del personal.

4. Administración de la información, del conocimiento y la tecnología.- Forma en que la organización selecciona, reúne, analiza, administra y mejora sus bases de datos. 5. Planeación.- Incluye el desarrollo de objetivos estratégicos y planes de acción, así

como el seguimiento de su avance en toda la organización.

6. Administración y mejora de procesos.- Incluye el diseño, control y mejora de productos, procesos y servicios.

7. Impacto en la sociedad.- Hace referencia a la manera en que la SEP asume su responsabilidad social para contribuir al desarrollo de su entorno, así como la promoción de una cultura de calidad en la comunidad.

8. Resultados.- El último punto se refiere al análisis de los indicadores clave con los procesos educativos y administrativos, así como el comparativo de niveles de desempeño con relación a otras organizaciones.

Figura 7. El Modelo de Innovación y Calidad SEP. Extraída del Modelo de innovación y calidad. Reconocimiento a la calidad. SEP. (2005) p. 14

El programa de escuelas de calidad (PEC). Es una iniciativa gubernamental dirigida hacia escuelas públicas de educación básica que dio inicio durante el ciclo escolar 2001-2002 con el objetivo de mejorar el desempeño de las escuelas a través de abatir factores que obstaculizan su gestión, pues parte de la premisa de que la clave para elevar la calidad de los servicios educativos se encuentra en la organización de la escuela y en la capacidad de la comunidad educativa para identificar sus necesidades y desafíos y establecer sus metas y plan de trabajo (¿Qué es el Programa de Escuelas de Calidad?, s.f.) :

Para alcanzar su propósito, el PEC busca transformar la organización y funcionamiento de las escuelas que voluntariamente se incorporen, institucionalizando en cada centro la cultura y el ejercicio de la planeación y la evaluación, a través de la reflexión colectiva y la participación responsable de todos los integrantes de la comunidad escolar. Se busca avanzar no sólo en la construcción de un nuevo modelo de gestión escolar, sino sobre todo, en la promoción de prácticas pedagógicas innovadoras y flexibles. (Álvarez, 2003, p.1).

A través del programa del PEC se busca que cada escuela desarrolle un programa de trabajo a mediano plazo en el cual se refleje una visión compartida, una serie de metas a 1 y 5 años, las acciones que se realizarán para conseguir dicha metas y la forma en que se utilizarán los recursos que se le proporcionen. Las escuelas inscritas al PEC se comprometen a recibir capacitación y asesoría para la elaboración y presentación de su Plan Estratégico de Transformación Escolar (PETE) o equivalente y su Programa Anual de Trabajo (PAT).

Figura 8. Metodología para el diseño del PETE y PAT. Extraída del Portal electrónico de la SEP. Programa de Escuelas de Calidad.

Las escuelas reciben como monto máximo de $150,000 anuales durante 5 años, recursos que inicialmente se estimaba que provendrían en un 60% del gobierno federal, en un 20% del Estado, en un 10% del Municipio y en otro 10% de la iniciativa privada, con el objetivo de fortalecer el compromiso de todos los sectores sociales sobre sus

gobierno federal proporciona el 75% y el estatal el 25% a su Fideicomiso Estatal del PEC . La decisión de cómo utilizar los recursos se deja en manos de cada centro escolar, de tal manera que éstos pueden utilizarse para cubrir deficiencias en infraestructura física, en aspectos relacionados con la capacitación de los docentes y directivos, adquisición de materiales escolares y didácticos, equipo, libros y útiles;

La proyección sobre la cantidad de escuelas a ser atendidas por el Programa Escuelas de Calidad hacia el final del ciclo escolar 2006-2007 era al inicio del programa de 35,000 escuelas (Bracho, 2006). El ingreso a este programa para cada centro escolar es voluntario pero requiere de la firma de convenios anuales de desempeño. Los

estándares de desempeño de las escuelas en el PEC implican una autoevaluación que comprende los siguientes puntos:

ƒ La comunidad escolar cumple con las metas que ella misma se fijó. ƒ El liderazgo académico y social del director.

ƒ El trabajo de equipo con intereses y metas comunes. ƒ Capacitación y actualización continua del personal

ƒ Dominio de directivos y docentes sobre enfoques curriculares, planes, programas y contenidos.

ƒ Cumplimiento del calendario escolar y optimización del tiempo de estudio. ƒ Mantenimiento y mejora de la infraestructura material.

ƒ Participación de la comunidad escolar en las decisiones y en la ejecución del plan de trabajo.

El Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal establece la obligación de realizar una evaluación de resultados del PEC y para ello la Subsecretaría de Educación Básica encomienda al Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) esta importante labor año con año.

Así mismo, la Dirección General de la de Evaluación (DGE) de la SEP, y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), realizan encuestas entre los alumnos para conocer los cambios de las percepciones de los alumnos de escuelas primarias en este programa, divididas en dos grandes secciones de indicadores: evaluación cualitativa y evaluación del rendimiento escolar de los alumnos. Se consideraron las siguientes categorías: cambios en las percepciones de los alumnos respecto a la rotación de docentes y otras cuestiones relacionadas con la gestión escolar, participación de los padres y/o tutores en el proceso de aprendizaje de los alumnos, el ambiente escolar, la labor pedagógica de los docentes, y la relación entre los padres de familia y los

maestros. Los resultados muestran la siguiente información: se confirma el problema de rotación de maestros en las escuelas a nivel nacional, y que por ahora el PEC no ha podido mejorar este problema; en relación con la participación de los padres a nivel escuela, se registran efectos positivos en cuanto que los padres han logrado involucrarse