Capítulo 5. Análisis de resultados
5.2 La Práctica Directiva y su Relación con la Calidad Académica
Con relación a la influencia que los directores escolares tienen en el
mejoramiento de la calidad académica de los alumnos, las autoridades educativas les confieren un papel preponderante:
En general, los gobiernos de los estados coinciden en señalar que los directores de escuela son los encargados de apoyar a los maestros de grupo en lo que concierne a la enseñanza, mejorar las condiciones materiales en las que se presta el servicio, estimular el impulso de los padres de familia, todo ello, con el fin de garantizar un buen
aprovechamiento educativo de los estudiantes. (Barba, 2000, p.140).
Y no obstante que los tres directores estiman que el proceso de enseñanza- aprendizaje constituye la función prioritaria en la escuela, solo una de ellos, la directora de la segunda escuela, estima que la mayor parte de su tiempo la destina a ejercer su labor como líder pedagógica, dejando en segundo término su función administrativa en la institución. El director de la tercera escuela, aunque quisiera hacerlo, reconoce que antes ha debido atender las necesidades de equipamiento e infraestructura de su escuela para proveer de los espacios físicos necesarios para realizar la labor educativa, dejando de momento en segundo plano la calidad académica. Por su parte, el director de la primera escuela, quizá debido a su propia formación como maestro de educación física, delega esta función en gran medida al Consejo Técnico Consultivo de su Escuela, fungiendo él como facilitador, sin que esto demerite los resultados de la escuela, pues desde hace muchos años ésta escuela tiene un gran reconocimiento por su calidad académica, destacando muy por encima no solo de las otras dos escuelas analizadas en esta investigación, sino del resto de casi todas las escuelas de Chilpancingo.
Dotar a las escuelas de los recursos e infraestructura necesaria para su operación es un problema constante al que se enfrentan los tres directores entrevistados. En mayo de 1992 se firma en México el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEB), refrendado al año siguiente en la Ley General de
Educación (LGE) que rige actualmente, mediante los cuales se reestructuran las funciones de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) en materia educativa con el objetivo de descentralizar y aligerar la carga en materia administrativa del gobierno federal. Todos los activos, recursos y responsabilidades para operar la enseñanza básica y normal que dependían del gobierno federal, pasaron a los estados. No obstante, no se establecieron criterios claros para la distribución de los recursos en materia de educación (volumen de matrícula, número de habitantes, eficiencia, nivel de ingreso, PIB, etc.), y los estados más pobres del país, como es el caso del Estado de Guerrero, se quejan y sufren por la falta de equidad. (Latapí y Ulloa, 2000). Los tres directores entrevistados expresan que el Estado les proporciona solamente los recursos necesarios para sufragar la nómina, lo cual implica que ellos deben destinar gran parte de su tiempo a la búsqueda, mediante distintos medios, de los recursos necesarios para el mantenimiento, equipamiento, la modernización y el crecimiento de las escuelas. A este respecto, el director de la tercera escuela nos comentó que el mantiene una filosofía personal al gestionar recursos para su escuela y que ésta consiste en insistir a pesar de las negativas. Dice que frecuentemente logra lo que quiere, ya sea porque la otra parte de cansa y le da los recursos que solicita para no tener que seguirle escuchando, o bien,
porque se da cuenta de la importancia que esos recursos tienen para él y como premio a su constancia se los da.
En un esfuerzo por mejorar la calidad de la educación en México, el Gobierno Federal ha puesto en operación diversos programas compensatorios como son: el Programa para Abatir el Rezago Educativo (PARE), el Programa de Escuelas de Calidad, el Programa de Desayunos Escolares y el Programa de Escuelas de Tiempo Completo, entre otros. Mediante la aplicación de estos programas, especialmente en los sectores más desprotegidos, el Gobierno parte del supuesto de que logrará elevar la calidad educativa en la medida que logre incidir en las condiciones de la oferta educativa, es decir, del servicio que ofrece, esto mediante la dotación de materiales educativos, la ampliación del horario escolar, la capacitación a profesores y directivos, así como del equipamiento y mejoramiento de la infraestructura escolar. El impacto de estos programas en las escuelas analizadas es muy distinto según nos comentan sus directores. La directora de la segunda escuela ha obtenido muy buen resultado al inscribirse en el Programa de Escuelas de Calidad, comenta que otros directores se niegan a participar ya que les supervisan, no obstante, para ella solo implica poner cifras al PAT (que de todas maneras les solicita la supervisión escolar), y se lo dan, claro, después debe comprobar que haya sido empleado de manera correcta. El director de la tercera escuela comenta que estuvieron inscritos en el Programa de Escuelas de Calidad pero que en su opinión el programa ha decaído mucho y que este año ya no están en él, por lo que deben conseguir sus propios recursos.
El trabajo directivo requiere de una serie de habilidades, aptitudes,
conocimientos y técnicas personales y profesionales acordes a la importancia de esta labor, no obstante, los directores escolares entrevistados carecen de una formación específica para realizar su trabajo. En los tres casos, los directores asumieron su cargo después de desempeñarse como profesores de grupo por algún tiempo. Su formación corresponde a la misma que recibe el resto de la planta docente, es decir, la recibida en la Normal de Maestros del Estado y la capacitación que reciben por parte del Estado es casi la misma que recibe el resto de los profesores (a través del denominado Programa Nacional de Actualización Permanente de los Maestros de Educación Básica en Servicio -PRONAP-), lo cual coincide con la realidad nacional:
Como una constante, en todos los estados, se observó que la mayor parte de las experiencias formativas en las que participan los directores, están relacionadas con el manejo de contenidos en el nivel que dirigen y con temas relativos al trabajo en el aula… Éste es uno de los aspectos de la formación de directivos escolares que
recientemente se está analizando. Si se desea que el director realice una función directiva sólida y acorde con una gestión pedagógica y escolar orientada por los propósitos de calidad y equidad, entonces estos personajes, tan importantes, requieren de una
formación específica, no pueden estar siendo sujetos a lo mismo que se les ofrece a los docentes frente a grupo, ya que sus necesidades son otras. (Barba, 2000, p.141)
La labor de estos directores está regida por la intuición y la experiencia en el cargo. Solo la directora de la segunda escuela, como respuesta a la necesidad de
incrementar sus conocimientos y habilidades, comenzó a estudiar por cuenta propia una maestría, no obstante, no pudo concluirla por causas personales.
Quizá por esta necesidad de seguir complementando su formación y
desarrollando en sí mismos y en el resto de los profesores una serie de habilidades y conocimientos que les permitan seguir desarrollándose profesionalmente, los directores
han puesto especial énfasis en promover los programas de capacitación al interior de sus escuelas: “se preocupa (la directora) por el alumnado y planta docente tengan las
facilidades para aprender”, “le gusta estar actualizado y capacitarse y que su personal también lo esté”, “siempre busca la actualización del personal para resolver los
problemas”,” se actualiza permanentemente, además que de manera constante nos invita a dar lo mejor de nosotros, participar en cursos y en carrera magisterial, él lo hace con el ejemplo”. Solo en el caso del director de la primera escuela, los profesores reciben mensajes encontrados pues su director promueve los cursos pero no participa en éstos como ellos quisieran: “Sólo cuando se trata de impartir algún curso que le toca a él, le deja la responsabilidad a otro compañero(a)”, En ese mismo sentido, cuando le preguntamos al supervisor de la zona si creía que el director de esta escuela podría contribuir aún más en los resultados de la misma, nos contestó: “Sí, si asistiera en todas las capacitaciones habidas y por haber”.