ESTADO DEL ARTE
2.2. APLICACIONES DEL CONCEPTO SOSTENIBLE EN LOS PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN
2.2.1 Evaluación sostenible en Edificación
El concepto de construcción sostenible se centró inicialmente en el sector de la edificación. De hecho es en este sector donde se han producido numerosas investigaciones, guías y aportaciones para poder alcanzar los nuevos objetivos de la edificación sostenible. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) junto al Ministerio de Fomento de España publicaron en 1999 una Guía de la Edificación Sostenible para servir de ayuda a los diferentes actores del proyecto en la elección de criterios sostenibles para la construcción de edificios. Sin embargo, es una guía que se centra casi exclusivamente en la eficiencia energética del edificio que, aun siendo muy importante, debería ser una variable más dentro de la sostenibilidad.
Los intentos para homogeneizar los criterios de sostenibilidad en la edificación a nivel global se reflejan en la formación de proyectos europeos como PRESCO (Practical Recommendations for Sustainability Construction) o CRISP (Construction and City Related Sustainability Indicators) que buscan establecer las bases de una construcción sostenible mediante unos indicadores y estándares que sirvan como buenas prácticas ambientales así como también herramientas para evaluar la sostenibilidad. Sin embargo, se ha tendido a dar excesiva importancia a los efectos medioambientales y se dejan de lado los aspectos sociales y económicos (Alarcón, 2005).
Fernández-Solís (2006) realiza en su tesis un meticuloso análisis del sector de la edificación y de su influencia en la sostenibilidad concluyendo que son necesarias herramientas y metodologías innovadoras, claras y sencillas en el sector de la construcción para poder incluir los nuevos conceptos derivados del desarrollo sostenible y las implicaciones del cambio climático.
Según la organización CRISP mencionada anteriormente, estos nuevos objetivos en la edificación relacionados con la sostenibilidad pueden gestionarse mediante un sistema de indicadores, al igual que ocurría a escala urbana o municipal, por las siguientes razones:
- La toma de decisiones en los proyectos de edificación han de ser tomadas en las etapas previas (planificación y diseño) y para ello se necesitan herramientas que permitan calificar el edificio en las diferentes dimensiones de la sostenibilidad. - La complejidad inherente al concepto de sostenibilidad hace que unos
indicadores sencillos simplifiquen el problema de un modo lo más objetivo posible de modo que se pueda estudiar fácilmente el impacto (positivo y negativo) que tendrá el edificio sobre el entorno en el ciclo de vida.
- Los indicadores analizan el edificio mediante criterios que evaluarán los objetivos sostenibles que se quieren alcanzar en las diferentes fases y permite que desde etapas iniciales se pueda gestionar correctamente un proyecto.
De hecho, la aplicación más común de la sostenibilidad en la edificación se ha hecho mediante indicadores. Como justificación, se ha realizado una búsqueda de las herramientas existentes de evaluación de la sostenibilidad de edificios que trabajan por medio de sistemas de indicadores en todo el mundo, obteniendo un total de 73 sistemas de indicadores de edificación (Fernández, 2008). Las bases de datos consultadas han sido la disponible en la web de CRISP, del U.S. Department of Energy “Building Technology Programs”, el trabajo de Fowler y Rauch (2006) y de la International Energy Agency (IEA, 2001). De estos sistemas de indicadores identificados, los más empleados y conocidos son actualmente LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) certificación sostenible gestionada por el USGBC (United States of Green Building Council) basada en una checklist y que dispone ya de 500 proyectos certificados y más de 5,400 proyectos registrados con el fin de certificarse en más de 26 países del mundo (Oteiza y Tenorio, 2007); SBTool (Sustainable Building Tool 2007) con su aplicación a España denominada VERDE, basada en criterios- indicadores y promovida por iiSBE (International Iniciative for a Sustainable Built Environment) en un proyecto que involucró a más de 25 países desde 1998 y que permite que muchos grupos nacionales particularicen la herramienta a las condiciones nacionales (Macías y García, 2010); BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) orginario del Reino Unido y gestionado por BRE, es el sistema de análisis medioambiental más antiguo que existe y, al igual que LEED, se basa en una checklist; o CASBEE (Comprehensive Assessment System for Building Environmental Efficiency) originario de Japón que comenzó en 2001 y está basado en la valoración de impactos utilizando el concepto de eco-eficiencia (relación entre calidad del servicio y cargas ambientales). Como se muestra, el desarrollo de este tipo de herramientas es ya muy común en la edificación.
Actualmente, dos proyectos de investigación buscan la homogeneización de los sistemas de evaluación de la sostenibilidad en el sector de la edificación. Por un lado se encuentra LEnSE (Label for Environmental, Social and Economic Buildings) del Sexto Programa Marco de Investigación Europeo finalizado en diciembre de 2007; y por otro, el sello de evaluación sostenible que el World Council of Civil Engineers (WCCE) está llevando a cabo en la actualidad.
Al margen de los sistemas de indicadores de sostenibilidad mencionados, existen avances en el sector de la edificación basados en la ingeniería de valor y que trata de gestionar la sostenibilidad de estos proyectos. Se trata de la aplicación CVEP -Continue Value Enhancement Process- (Pulaski y Horman, 2005) que aparece como respuesta precisamente a la necesidad de gestionar un proyecto de modo construible además de sostenible. El único problema que presenta es que no se puede generalizar, pues es únicamente aplicable al sector de la edificación, y es sólo compatible con el sistema de indicadores LEED. Existe también una aplicación de las funciones de valor como la tesis de Alarcón (2005) creada para edificios industriales, basada también en indicadores de sostenibilidad e incluida dentro del proyecto MIVES –Modelo Integrado de Valor para Estructuras Sostenibles-.