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es evidente la labor de una generación de investigadores que

ha llamado la atención sobre la

trascendencia del factor energético

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Energía y medio ambiente en la industrialización de Andalucía

2. AnáLIsIs seCtorIAL

2.1. El carbón, el «pan de la industria» El médico, naturalista y gran animador de la Compañía del Guadalquivir, que explotará las minas de carbón de Villanueva del Río en Sevilla, Gregorio González Azaola, ensalzaba en una memoria publicada en 1829 las casi in- finitas posibilidades que ofrecía la explotación del carbón, «la gran palanca a la que tenemos que aplicar la mano, si deseamos mover de un impulso todos los ramos principales de la industria, es ese negro, feo, despreciado pero preciosísimo mineral que llamamos hor- naguera o carbón de piedra»15. Esa relación

tan estrecha y, a veces casi taumatúrgica que, especialmente en el siglo XIX, se establecía en- tre crecimiento económico y este combustible fósil (como el «pan de la industria» es califi- cado por González Azaola), ha llevado a con- fundir en ocasiones, como le ocurre al propio Nadal, el «problema carbonífero» con el «pro- blema energético». Nada por otra parte extra- ño aunque solo fuera por el peso tradicional de este mineral en el mix energético regional (algo, obviamente, similar se podría decir del ámbito nacional o del internacional, especial- mente en el siglo XIX). En realidad, todos po- dremos estar conformes con la mayor, esto es, con la evidente importancia que desde la Re- volución Industrial adquirió el carbón; ahora bien, señalar a la fuente de energía fósil como la única causa del desarrollo económico plan- tea problemas teóricos (y prácticos) de mucha enjundia16; por otro lado, Sudriá ha puesto en

evidencia la complejidad y diversidad de los factores que afectan al consumo energético y ha recurrido al concepto de elasticidad-renta para mostrar que la relación entre crecimiento económico y grado de intensidad energética (cantidad de energía por unidad de producto) no necesariamente tienen que ir en la misma dirección17.

En cualquier caso, algunas de las más desta- cadas iniciativas empresariales de la primera revolución industrial en Andalucía tuvieron mucho que ver con el carbón, especialmente aquellos sectores de alta intensidad energé- tica como el plomo o la siderurgia. Son bien conocidas las distintas estrategias de los He- redia-Loring-Larios para abastecer de hulla a sus fábricas malagueñas ante los problemas para alimentarlas con madera procedente de la sierra malagueña: a los procesos acelerados de desforestación se unían los requerimientos técnicos del «sistema inglés» que obligaban,

Pozo Antolín. sociedad minero metalúrgica de Peñarroya (principios del siglo XX).

52 Industrialización y desarrollo económico en Andalucía

especialmente para el pudelado, a utilizar car- bón mineral. Los empresarios malagueños tu- vieron que recurrir a los carbones asturianos y, en mayor medida, a la importación de mineral inglés, para lo cual no dudaron en presionar al Gobierno para que rebajara los aranceles.

Ante la carestía de los transportes, se vieron obligados a reubicar instalaciones en zonas del litoral. Por otro lado, estuvieron implica- dos desde muy pronto en la construcción de líneas ferroviarias que acercaran el carbón de la cuenca cordobesa del Guadiato a Málaga y fueron socios fundadores de Ferrocarriles An- daluces. Como señalara Nadal, todo fue inútil: el mineral cordobés no pudo sustituir al im- portado que, en todo caso, elevaba los costes productivos hasta tal punto que impedía la competitividad de los productos siderúrgicos andaluces. Y todo ello a pesar de que todavía en 1856 los sucesores de Heredia seguían sien- do los mayores consumidores de carbón de España18.

El sector del plomo, también necesitado del combustible cordobés, optó finalmente por una solución inversa, y a la postre exitosa: la construcción de fundiciones próximas a los yacimientos de carbón. De hecho, la con-

centración de grandes empresas en la zona modificó el mapa del plomo en este siglo: ese desplazamiento cambió el tradicional dominio en este sector de provincias coste- ras como Granada, Almería y Murcia o, en el interior, Jaén (Linares), por la supremacía a finales de siglo de Córdoba. También Na- dal (en 1972 y en otros trabajos posteriores) nos advirtió sobre este fenómeno y sobre la trascendencia en este proceso de la multi- nacional Société Minière et Metallurgique Peñarroya. Sin embargo, a pesar del induda- ble éxito empresarial, considera que el plo- mo penibético sufrió también un fenómeno de desindustrialización, aunque de distinto signo al de la siderurgia malagueña: en este caso el fenómeno está relacionado con la masiva presencia de grandes compañías de capital internacional, especialmente francés. La fiebre minera de mediados del siglo XIX, previa a la llegada de Peñarroya a mediados del siglo XIX, se conoce bien gracias a los trabajos de dos especialistas de esa naciona- lidad. La cuenca de Bélmez se había dividido tradicionalmente en dos importantes con- juntos de concesiones: las relacionadas con las minas Santa Elisa y Cabeza de Vaca y las que se reúnen alrededor de la mina El Terri- ble. Las primeras van a ser explotadas por la empresa franco-andaluza Fusión Carbonífe- ra y Metalífera de Bélmez y Espiel, estudia- da en dos pioneros artículos por G. Chastag- naret (1974-1975). Otra compañía francesa con un fuerte respaldo financiero, la Societé Houillére et Metalurgique de Bélmez, que va

la primera industrialización

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