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de minerales andaluces en europa no cesó de crecer

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El protagonismo andaluz en la expansión minera (siglos XIX y XX)

fue muy parcial hasta la segunda década del siglo XX, como consecuencia, tal vez, de las restricciones energéticas señaladas más arri- ba. Los requerimientos de mano de obra de las minas fueron cubiertos en muchos casos con la fuerza de trabajo de origen agrario que encajaba el trabajo en la mina dentro de las estrategias campesinas de pluriactividad (proletarización incompleta).

A las ya citadas habría que añadir otras cir- cunstancias favorables a la expansión mine- ra como el abaratamiento de los fletes o la depreciación de la peseta y que fueron un estímulo general para toda clase de exporta-

ciones, dentro de las cuales las mineras su- pusieron entre 1880 y 1913 casi el 25 % del total de las españolas.

La coyuntura minera se transforma, sin embar- go, profundamente en los años de la Primera Guerra Mundial. La caída inicial de las ventas fue consecuencia del encarecimiento de los fle- tes durante la guerra. Pero el desplome gene- ralizado posterior al conflicto va a responder a razones de demanda y de oferta. En el primer caso, la incorporación de nuevos competido- res (productores de cobre en Estados Unidos y Chile; de plomo en Estados Unidos, Australia y Canadá) o la renovación de los procedimien-

34 Industrialización y desarrollo económico en Andalucía

tos siderúrgicos o de obtención de azufre, que permitieron a los consumidores europeos do- tarse de sustitutos de la materia prima andalu- za, dotaron de una mayor elasticidad a la de- manda internacional y abocaron a un descenso generalizado de las cotizaciones. Por el lado de la oferta, el encarecimiento de las explota- ciones, como consecuencia del agotamiento de las capas más superficiales de los criaderos, se veía agravado por el encarecimiento de los precios de la energía y de la mano de obra. En este contexto se justificará una profunda rees- tructuración técnica de la minería andaluza, de la mano del absoluto predominio de la gran

empresa minera. Se va imponiendo una mi- nería «a cielo abierto», cada vez más intensiva en capital, con una creciente mecanización de sus labores unida a la electrificación, y con un predominio de grandes empresas de capital foráneo que son el germen de algunas gran- des compañías multinacionales de la minería mundial en el siglo XX: la británica Rio Tinto Company Ltd., o la francesa, financiada por los Rothschild, Société Minière et Métallurgi- que de Peñarroya, que controlan, a la altura de los años 1920, el 50 % de las piritas y la casi totalidad de la producción de plomo andaluza, respectivamente.

3. LAs «mIneríAs» AndALuzAs

La visita a los restos y los escenarios del pa- trimonio legado por la expansión minera y la lectura de las monografías disponibles nos in- duce a subrayar la extraordinaria pluralidad de la minería andaluza. Bajo este epígrafe se han dado situaciones tan diferentes como la «pequeña minería» penibética de la primera mitad del siglo XIX, o la protagonizada por la presencia de grandes empresas mineras como Peñarroya o Río Tinto. Las diferencias que se- paran estos dispares escenarios no son solo de cronología o geografía, sino sobre todo, de productos, de tecnología, de formas de orga- nización económica y empresarial, de pautas de inserción en los mercados y de impacto en el medio social y natural preexistente.

gráfico 2. distribución del valor bruto de la producción minero-metalúrgica andaluza en 1845 Sevilla 4% Almería 76% Huelva 8% Jaén 2% Málaga 10%

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El protagonismo andaluz en la expansión minera (siglos XIX y XX)

Durante la primera mitad del siglo XIX predominaría la «pequeña minería au- tóctona» articulada en torno a centenares de empresas locales. La actividad mine- ra se encontraba concentrada en la zona oriental de la región, en la provincia de Almería, en torno a los distritos plomífe- ros de Sierra de Gádor y Sierra Almagre- ra. La fuerte demanda internacional, la mejor renta de localización de la costa del Sureste para su conexión con la plaza de Marsella, capital del negocio del plomo en la primera mitad del XIX y los bajos re- querimientos técnicos para el desarrollo minero y metalúrgico en unos criaderos todavía vírgenes, explican el vigoroso na- cimiento de sendos centros mineros en los barrancos de la Penibética.

El agotamiento de estas cuencas y la inviabi- lidad tecnológica y económica del minifun- dio minero, irían relegando a la provincia almeriense a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Hasta los años 1850, el plomo de Sierra Morena no había sido capaz de competir con el de la costa mediterránea. En el antiguo distrito de Linares serán las inversiones de una serie de compañías bri- tánicas las responsables de la reactivación minera. A las tres empresas promocionadas por la agencia Taylor & Taylor (Pozo Ancho, Fortuna y Alamillos) se les unirá en 1864 la instalación integral organizada por Tho- mas Sopwith en torno a la mina La Tortilla. La tecnología moderna aportada por el uso generalizado del vapor para las tareas de

desagüe y la integración entre instalaciones mineras y metalúrgicas, está detrás del éxi- to del plomo linarense. Pero también van a resultar decisivas las mejoras en la red de transportes en la reactivación de los riquí- simos veneros de la zona. La apertura del ferrocarril hasta Sevilla en 1865 dotó de un embarcadero próximo a la cuenca que des- de entonces tuvo un desarrollo fulgurante

hasta la última década del siglo XIX. La inauguración posterior (en 1868 y 1873) de los enlaces ferroviarios Belmez-Almorchón y Belmez-Córdoba aproximaron las hullas del Guadiato a las fábricas de Linares. La primacía de la provincia jiennense como primera productora de plomo se afianzaría, finalmente, con el crecimiento del vecino distrito de La Carolina.

Sin embargo, la concurrencia de un número cada vez mayor de productores, con la en- trada del metal estadounidense, australiano o la recuperación de la producción alemana, colocará al sector ante la absoluta urgencia de la modernización tecnológica y de una integración que facilite la consecución de economías de escala en un mercado mucho menos dinámico que el de la primera mitad

la aplicación de la tecnología

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