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Evolución de la obra de G Pascol

y Gabriele D’Annunzio

3. Desarrollo del capítulo 1 Giovanni Pascol

3.1.3. Evolución de la obra de G Pascol

Su poesía procede por expansión a partir de unos cier- tos núcleos de ideas y temas, que persisten a lo largo de los años sin demasiada evolución, desarrollándose progre- sivamente. De ahí que su obra no siga una verdadera pro- gresión lineal. Por tal motivo, hemos organizado (siguien- do una parte de la crítica) su producción poética juntando títulos como Myricae y Canti di Castelvecchio, que se ha- llan de hecho separados por unos veinte años de distan- cia. Veremos también como Pascoli desarrolla paralela- mente diferentes proyectos, a menudo incluso bien dis- tantes, y ello no sólo en la poesía, sino también en sus es- tudios (por ejemplo, sobre Dante).

3.1.3.1. Myricae y Canti di Castelvecchio

La primera edición de Myricae es, como dijimos, de 1891, a pesar de que incluye poesías que fueron compues- tas ya en 1877. Las sucesivas reediciones de este volumen incluirán muchas más composiciones (de las 22 iniciales, se pasa a las 156 de la edición de 1900). Este aspecto nos muestra la gran importancia concedida por el autor a la revisión constante de su obra. Coincide en el tiempo con la composición y publicación de Poemetti (1897, año de la cuarta edición de Myricae), y con la redacción de buena parte de Canti di Castelvecchio, que no se publicarán has-

ta 1903. Hay una innegable afinidad entre estas poesías, que son, por otra parte, buenos ejemplos de la poética que Pascoli defiende en il Fanciullino. Esta etapa cuenta con un aspecto más lírico y simbólico (Myricae, continuada en

Canti…), y otro más narrativo, que corresponde al desa-

rrollo estrófico de los Poemetti. El tono humilde estaba ya implícito en el título del primer volumen, que alude al lema de Virgilio (Bucólicas, IV, 2): “Arbusta iuvant humiliasque

myricae” (“me gustan los arbustos y los humildes tamarin-

dos”) — importante también, por cierto, en Montale—. La mayor parte de Myricae corresponde a los años 1890-1894, y destaca por la humildad de sus temas (por contraste con Poemetti y Odi e inni, que evocan, al contra- rio, una temática más elevada). Sin embargo, la poética humilde contrastará, en cambio, —y esa es una constante del mejor Pascoli— con el uso del latín y la referencia lite- raria culta (Las Bucólicas de Virgilio). La estructura del volumen sigue un criterio orgánico que la crítica remite, en su origen, a la lección de Dante. Esta organicidad se presenta en el aspecto retórico y formal, más que semán- tico. En este sentido, proliferan los sonetos, los poemas de estrofas sáficas, otros de estrofas cerradas y versos bre- ves…, todos ellos elementos de la métrica tradicional, que Pascoli recrea y presenta casi como en un repertorio. Se estructura en 15 secciones bien delimitadas –-no sin una precisa simbología numérica—, que responden a varios temas, como los recuerdos, los pensamientos, las penas del poeta, o sus alegrías, la contemplación del campo, los árboles y las flores, etc.), anticipadas por una introduc- ción (“Il giorno dei morti”). Se producen constantes ecos y referencias intertextuales internas, de tal modo que po- demos hablar de un diálogo interno entre las secciones con paralelismos, referencias y simetrías que obligan a una interpretación compleja. A todo ello se añade la riqueza entre los diferentes planos poéticos: estrófico y métrico,

estilístico y temático. Cabe señalar que la ausencia de un desarrollo cronológico pone de manifiesto la estaticidad de su poesía, y hasta la substancial desconfianza en la evo- lución temporal.

Los temas del volumen son básicamente dos, según el mismo autor manifiesta en el prólogo (1894): el tema fúnebre, relacionado con la muerte violenta de su padre y las desgracias familiares que le siguieron (de ahí el carác- ter trágico que adquiere ese mito de la familia en Pascoli), y el de la naturaleza, vista en su aspecto idílico y compen- satorio, donde aflora la dicotomía, tan común en el Deca- dentismo, entre Naturaleza (ámbito de la pureza y de la redención) y Sociedad (ámbito de la degradación y la ma- sificación alienante del individuo). Sin embargo, cabe se- ñalar que la relación con la Naturaleza no será siempre tan serena ni idílica en Pascoli. A menudo el poeta pro- yecta en ella su sentimiento de culpa y el afán de una ex- piación personal velada, así como esa obsesión fúnebre que es recurrente en él, confiriendo a la contemplación natu- ral una inquietante dimensión simbólica. La alienación respecto a la Naturaleza se intentará resolver gracias a la mediación de los lares familiares: esos difuntos de la fa- milia que le protegen y que han depositado en el poeta una “misión” en la que se proyecta esa ya frágil función social de la poesía en la época. Del mismo modo, se inten- tará solventar la situación con una actitud vital regresiva, es decir, de búsqueda de refugio en el núcleo familiar esen- cial, con el consiguiente rechazo de la vida adulta en sus varios niveles. Así, hallamos que una característica de Pascoli es precisamente esta tensión entre la dimensión social del poeta-vate y el polo más intimista de su obra, entre lo áulico (o la aspiración a lo áulico) y lo humilde; una dicotomía que no sólo preside su obra, sino que cons- tituye la clave de la ambivalencia que nos explica por en- tero a Pascoli. De ahí que la representación de la Natura-