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1.3.2 Concepción de temperamento

1.3.2.2 Evolución de los tipos de temperamento

Los médicos de la antigüedad, entre ellos los griegos Hipócrates que vivió entre los años 460-370 antes de Cristo y el Galeno que vivió entre los 129-200 antes de Cristo, hicieron una diferenciación de los tipos de temperamentos, los cuales los consideraban como una emanación del alma por la interrelación de los humores del cuerpo del ser humano, entre ellos tenemos:

 Los Sanguíneos, considerada personas con humor muy variable.

 Los Melancólicos, personas tristes y soñadoras.

 Los Coléricos, quienes se caracterizan por una voluntad fuerte y sentimientos impulsivos, en quienes predominaba la bilis amarilla y blanca.

 Los Flemáticos, son aquellas que se demoran para tomar decisiones, son apáticas, a veces con mucha sangre fría, en las cuales la flema es el componente predominante de los humores del cuerpo.

El fisiólogo ruso Iván Pavlov que vivió entre los años 1849 y 1936 indicaba que es el sistema nervioso el que determina las características del temperamento, es decir la fuerza, el equilibrio y velocidad de correlación; y que la combinación de estas características da origen a los tipos de sistema nervioso que caracterizan a cada temperamento:

a) El temperamento sanguíneo: Sistema nervioso rápido y equilibrado b) El temperamento flemático: Sistema nervioso lento y equilibrado c) El temperamento melancólico: Sistema nervioso débil

d) El temperamento colérico: Sistema nervioso fuerte, rápido y desequilibrado

El comportamiento nervioso según Adler (1870-1937), como consecuencia del género de educación que ha recibido, de sus dones o deficiencias intelectuales, cada uno adquiere lo que Adler conceptúa como un sentido de la vida que le caracteriza. Este sentido de la vida es un juicio inconsciente sobre los valores de nuestra sociedad que difiere extraordinariamente según los individuos.

Adler saca de aquí su clasificación de las conductas inconscientes, tipología bipolar basada en el complejo de inferioridad superioridad. Un complejo de inferioridad según Adler lo pueden producir dos causas principales: una educación mal comprendida, que hace a un niño mimado o abandonado. Y una inferioridad en el plano físico, es frecuente que el complejo de superioridad intelectual sustituya a una insuficiencia física.

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) establece la distinción entre los extravertidos y los introvertidos. Poco antes que Jung el psicólogo francés Alfred Bidet

había distinguido ya entre los tipos subjetivos y los tipos objetivos. En la subjetividad el sujeto está vuelto hacia el mundo interior, mientras que en la objetividad hacia el mundo exterior. Jung enriqueció notablemente este concepto justificando así el renombre universal de los términos introversión y extroversión. Demostró que estos tipos de actitud se basan en un conflicto entre el consciente y el inconsciente de los individuos.

El extrovertido se centra en el mundo y el introvertido en el yo. El extravertido acaparado por las solicitudes provenientes del exterior, corre el riesgo de descuidar las que provienen de su yo profundo, no está a la escucha de su inconsciente y por ello desconoce sus aspiraciones profundas, que guardan a menudo un carácter pueril o inconcluso, por el contrario el introvertido, que se adapta difícilmente a la vida social, posee una vida interior intensa y profunda.

Hans Eysenck (1971) ha pretendido hallar en su sistema de análisis de la personalidad los cuatro temperamentos de Hipócrates, sorprende que lo lograra a partir no de un modo empírico, sino a través de cálculos estadísticos. Una vez aisladas las variables de introversión-extraversión y estabilidad-inestabilidad advirtió que combinadas obtenía cuatro tipos que se correspondían bastante bien con los cuatro temperamentos de Hipócrates y Galeno. Introvertido-Inestable resulta el Melancólico. Introvertido- Estable resulta el Flemático. Extrovertido-Inestable resulta el Colérico. Extrovertido-Estable resulta el Sanguíneo. Eysenck establece por otra parte un anillo en el que se inscriben los rasgos de carácter vinculados estadísticamente a los cuatro tipos.

Según Hock (2008) El colérico se excita fácil y fuertemente; se siente impulsado a reaccionar de inmediato; la impresión queda por mucho tiempo en el alma y fácilmente conduce a nuevas excitaciones. El sanguíneo, así como el colérico, se excita fácil y

fuertemente, sintiéndose asimismo impulsado a una rápida reacción; pero la impresión se borra luego y no queda mucho tiempo en el alma.

El melancólico se excita bien poco ante las impresiones del alma; la reacción o no se produce en él o llega después de pasado cierto tiempo. Las impresiones, sin embargo se graban muy profundamente en el alma, sobre todo si se repiten siempre las mismas. El flemático no se deja afectar tan fácilmente por las impresiones, ni se siente mayormente inclinado a reaccionar; y las impresiones, por su parte, muy luego se desvanecen.

El temperamento colérico y sanguíneo son activos; el melancólico y el flemático son más bien pasivos. En el colérico y el sanguíneo hay una fuerte inclinación hacia la acción, y en el melancólico y el flemático por el contrario hacia la tranquilidad. Los temperamentos coléricos y melancólicos son apasionados; conmueven y repercuten muy hondamente en el alma; al paso que los sanguíneos y los flemáticos no tienen grandes pasiones, ni inducen a fuertes arranques del alma.

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