CAPÍTULO Nº 3: ESTADO DE LA CUESTIÓN
3.4. EXPERIENCIA FÍLMICA E INTEGRACIÓN SENSORIAL
Aunque la película o video editado, con sus grandes saltos espaciales y temporales puede presentar una carga informativa significativamente diferente a la que percibimos en nuestra interacción cotidiana, confía en nuestra capacidad de integrar diversos puntos de vista y focos de la atención multisensorial en un solo pensamiento. Apenas el realizador audiovisual puede crear un mundo con coherencia espacial y temporal mínima, nuestro sistema neurológico posee la capacidad de integrarlo y procesar una sucesión de visiones y audiciones fragmentarias para formar una percepción del mundo, continua y totalmente coherente en el tiempo y el espacio. El ojo humano no coloca toda la información en el arsenal óptico del ambiente que está disponible en un punto dado de la fijación (Palmer: 1999). Nuestros órganos sensoriales tienen control sobre qué es seleccionado, dirigen los ojos hacia objetos, situaciones de interés y de importancia para el sujeto. La movilidad del ojo permite que el sistema visual explore el ambiente en busca de información de manera selectiva y en diversas direcciones o localizaciones. Este hallazgo es fundamental porque la capacidad perceptiva es más alta en la fóvea (centro del ojo), decayendo progresivamente cuando avanza hacia la periferia. El detalle de la información proviene de diferentes sectores del espacio visual, esto obliga a dirigir la fóvea y efectuar una cadena de visualizaciones para que los diferentes objetos relevantes recaigan en su área. Estos movimientos muy rápidos, precipitados del ojo, se conocen como sacádicos (Palmer: 1999). Un sacádico es un movimiento muy rápido del ojo, una vez que ha comenzado su trayectoria no puede ser alterado. Tiene una duración aproximada de entre 150 a 200ms desde el inicio hasta su
ejecución integral (Palmer, 1999). Entre sacádicos, los ojos fijan un objeto del interés en alrededor de 300ms, sin embargo, durante este lapso la percepción se atenúa, a este fenómeno se llama Supresión Sacádica (Palmer: 1999). La instantaneidad de estos movimientos hace que una cantidad muy limitada de información visual se encuentre disponible en una sola fijación, debiéndose integrar con otras para formar una percepción unificada (Anderson: 1996). El sistema visual trabaja constantemente detectando imágenes móviles y reconstruyendo el mundo visual mediante la decodificación e integración de esos datos físicos.
Por su parte, en cuanto al sonido, nuestro sentido auditivo discrimina primeramente las señales sobre la base de nuestra configuración y sensibilidad perceptiva a determinadas ondas y características contenidas en el estímulo. La noción de umbral de audición, representa un primer nivel mediante el cual nuestro sentido del oído efectúa el reconocimiento de las vibraciones existentes en el medio ambiente, fijadas según un intervalo de frecuencias. Dichas señales pasan a ser reconocidas y asociadas en el marco del conjunto del flujo sonoro y visual, en el continuum de la experiencia perceptiva cinemática. De este modo, nuestro sistema de procesamiento obtiene uno o varios patrones de significación, tanto de lo extraído directamente del mensaje, como por el ensamble de dichos datos con nuestros patrones culturales, previamente conocidos y almacenados en la memoria. Ante este conjunto podemos responder de diferente manera y no únicamente decodificando el sentido semántico del texto portador, sino también, a través del impulso de otras características perceptivo-significativas del discurso como la intensidad, la frecuencia o el ritmo de la secuencia impuesto por la estructura del discurso sonoro. Consideramos que este conocimiento brinda un abanico de posibilidades estéticas y narrativas impresionante para reconducir el sentido de las formas sonoras hacia objetivos comunicativos más complejos como la motivación, la persuasión o la activación de estados emocionales en el receptor.
Sin embargo, nuestro sentido auditivo, al igual que nuestra visión, está más habituado a la percepción de fenómenos sonoros dotados de estabilidad y equilibrio en su forma. Esto supone que las variaciones abruptas de la forma física del sonido pueden ser significativas
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para nuestros órganos sensoriales. Las alteraciones del flujo sonoro se distinguen claramente en la representación gráfica de la forma de onda por el oscilograma o mediante el sonograma. Desde el punto vista perceptivo, la variación de dichos patrones de la onda puede interpretarse por ejemplo como: a) un cambio en las cualidades acústicas del sonido, que se traduce en la alteración de una forma sonora previamente reconocida por el oyente. b) el ingreso de un sonido nuevo, con diferente forma, que sustituye al anterior formando una nueva cadena significativa. c) el ingreso de uno o varios sonidos nuevos que se superponen con el sonido previo, forma un conjunto perceptivo multidimensional, más complejo. Estos esquemas funcionan en virtud a la coherencia semántica global de los subsistemas participantes: voz, música, efectos, silencio; similar a nuestro procesamiento habitual de la información del mundo real.
3.4.1. Estudios empíricos
Experimentos recientes han demostrado que las rupturas inesperadas en el flujo de información audiovisual provocadas por algunas modalidades de corte activan la atención y contribuyen a la asignación de recursos destinados a la comprensión del mensaje (Anderson y otros: 2006; Anderson y Lorch: 1983). La investigación acerca de los procesos y efectos implicados en la visión de los mensajes audiovisuales realizada desde la década de los setenta, apoya fuertemente la tendencia de la respuesta reflexiva accionada durante la visión de la televisión y otros mensajes audiovisuales. Este fenómeno sugiere la posibilidad que la atención de un espectador y su capacidad de procesamiento puedan ser controladas a partir de las características físicas del mensaje y mediante el control consciente de la información presentada (Reeves y otros; 1986; Singer: 1980; Mander: 1978).
Desde la perspectiva de nuestra investigación, estas evidencias empíricas proporcionan un marco referencial importante para el estudio referido a los diferentes problemas de la comunicación audiovisual, como el efecto perceptivo del adelantamiento del sonido y de los valores de intensidad sonora y/o visual.