ANÁLISIS DE LA OBRA “DE PRINCIPIIS”: TEOLOGÍA TRINITARIA
6. La Escritura en el prefacio
2.2 Exposición sintética de la fe
El numeral cuatro del prefacio es una exposición de la fe cristiana sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Orígenes la presenta a modo de símbolo, aunque en ninguna parte del texto usa la palabra creo o creemos. No obstante, es su profesión de fe, el cimiento de su teología. Así, inicia con la afirmación de un solo Dios creador de todas las cosas, haciendo referencia implícita al libro del Génesis. Además, da a conocer que Dios se ha manifestado en la historia de la salvación a través de muchos personajes bíblicos, a los que menciona en orden histórico:
“Primero, que hay un Dios, que creo y ordenó todas las cosas, quien, cuando nada existía, hizo ser todas las cosas. Dios desde antes de la creación y constitución del
180 “Orígenes, heredero de gnosis tradicional judeocristiana tradicional, concede un mayor margen junto
a ella (enseñanzas apostólicas) a las especulaciones personales. Por otra, parte, pretende haber tomado de las Escrituras esas doctrinas superiores. Orígenes aparece aquí más bíblico que Clemente, pero por otro lado introduce un elemento más personal, de base filosófica. ” Y en otro párrafo se refiere al KCWWV en Orígenes: “representa para él igual que para Clemente, la enseñanza de la Iglesia, es decir la
interpretación autentica de la Escritura frente a las herejías. Pero mientras que Clemente tendía a aproximar la enseñanza oficial y la tradición teológica, Orígenes opone en cierta medida la enseñanza común a la investigación teológica. De este modo reserva a la especulación personal un margen más amplio que el que le otorgaba Clemente.” (DANIELOU, Jean, Mensaje evangélico y cultura helenística siglos II y III, Madrid, Ediciones Cristiandad, 2002, p. 156.)
mundo; el Dios de los justos, de Adán, Abel, Set, Enós, Noé, Sem, Abraham, Isaac, Jacob, los doce patriarcas, Moisés, y los profetas”181 Ese mismo Dios envío a Jesucristo a salvar la humanidad, primero a los judíos y
después a los pueblos gentiles. En el mismo párrafo, Orígenes hace una referencia implícita a la herejía de los gnósticos, quienes hacían una oposición de un Dios del Antiguo Testamento puramente justo y un Dios del Nuevo Testamento lleno de misericordia. Ante este error profesa que Dios es justo y bueno; quien dio la Ley y los Evangelios, es el Dios de los apóstoles y ambos Testamentos. La fuente para combatir esta herejía es acudir a la misma historia de la salvación narrada en la Escritura.
En segundo lugar, profesa la existencia de Jesucristo, quien tiene una condición distinta de todas las criaturas. Orígenes se detiene en precisar la generación del Hijo respecto del Padre,182 cuestión que estará en el desarrollo posterior de la obra. Destaca el acontecimiento de la encarnación (incarnatus est), el nacimiento de Jesús de la Virgen María y del Espíritu Santo, como respuesta a los gnósticos quienes negaban que Jesucristo poseyera un cuerpo real. Asimismo, Él transmite la fe en su resurrección de entre los muertos (a mortuis resurrexit) y su posterior ascensión. Orígenes se preocupa de acentuar el carácter real-histórico de los acontecimientos pascuales de Cristo, hace frente a los docetas quienes en los primeros siglos negaban la Encarnación del Verbo, su muerte y resurrección; solo veían en la humanidad de Cristo una apariencia (SoKeiv)183 . En el trasfondo de la profesión de fe en Cristo está el dato bíblico implícito: los evangelios y las cartas de san Pablo. Sin embargo, la formulación ya tiene elementos que no son solo de la Escritura sino también del lenguaje posterior, lo que ayuda a precisar lo que el cristiano cree.
181 ORÍGENES, De Princ, prefacio n. 4: “Primo, quod unus est Deus, qui omnia creavit atque
composuit, quique, cum nihil esset, esse fecit universa, Deus a prima creatura et conditione mundi, omnium iustorum deus, Adam Abel Seth Enos Enoch Noe Sem Abraham Isaac lacob duodecim patriarcharum Moysei et prophetarum”
182 ORÍGENES, De Princ, prefacio n. 4: “Jesucristo mismo que vino al mundo, nació del Padre antes
de todas las criaturas, y después de haber sido el siervo del Padre en la creación de todas las cosas”
En latín: “Christus Iesus, ipse qui venit, ante omnem creaturam natus ex patre est. Qui cum in omnium
conditione patri ministrasset,”
183 Este error doctrinal cristológico, fue abordado por Orígenes en el “Contra Celso”, libro II, 16. El
Respecto al Espíritu Santo (ayiov Uvev\ia), Orígenes afirma que hay temas que no están suficientemente aclarados en la regla de fe; aquí entra la teología que tiene la tarea de abrir perspectivas, profundizar y ayudar al magisterio eclesiástico:
“Pero acerca de Él (Espíritu Santo) no podemos decir claramente si ha de ser considerado como engendrado o inengendrado™, o si es o no Hijo de Dios; ya que estos son los puntos que tienen que ser investigados desde la Escritura sagrada según lo mejor de nuestra capacidad, lo que exige una investigación cuidadosa”185
Sin embargo, hay dos puntos que sí están fijados en la regula sobre el Espíritu santo: en primer lugar, tiene honor y dignidad junto al Padre y al Hijo, de ahí que no puede ser colocado entre las criaturas. En segundo lugar, el Espíritu Santo tiene como característica procedente de la Escritura la inspiración a diversos personajes bíblicos: “este Espíritu inspiró a cada uno de los santos, tanto profetas como apóstoles”
Cada uno de los fragmentos de la regla de fe anteriormente expuestos se puede desarrollar en un corpus doctrinal que explique el misterio de la Santísima Trinidad. Lo desarrollaremos más adelante. Esta formulación trinitaria que Orígenes pone por escrito guarda estrecha relación con el Credo de Nicea (325) en cuanto que la prepara y otorga los puntos a clarificar.
En los siguientes numerales del prefacio (5-8.10) sigue exponiendo los puntos fundamentales de la regula: la realidad del alma humana y su destino final según sus méritos: la herencia de la vida eterna y felicidad (vitae aeternae ac beatitudine hereditate), o el fuego eterno y castigo (igni aeterno ac suppliciis), así como la resurrección de los muertos (5), la existencia de los demonios (6), el mundo (KOG^IOS) creado por Dios a partir de un determinado tiempo (a certo tempore coeperit) (7), la inspiración de la Escritura por el Espíritu Santo (8), la realidad de los
184 Sobre este punto hay una polémica en la traducción: San Jerónimo sostiene que Orígenes habría
escrito: creado o no creado y no “engendrado o inengrendado”, lo que implica que consideraría al Espíritu santo como una criatura. El error al parecer es en la transcripción ya que creado y no creado es en griego yev^TÓs - ayev^TÓs. En cambio “engendrado e inengrendado” es ye VICTOS - ayew^TÓs. La distinción de estos términos solo se dará a finales del siglo IV en el contexto de la controversia arriana, antes se considerará como términos sinónimos. Al parecer San Jerónimo se deja llevar por las acusaciones de los adversarios de Orígenes en un contexto totalmente lejano ya que se basan en las formulaciones del Concilio de Nicea (325)
ángeles y su cooperación en la salvación de los hombres (XeLTOupyLKas TTIS acopias TCÜV avepamcov) 186 (10). Sin embargo, entre esos mismos numerales Orígenes asevera que no todos los temas están claros en la regla apostólica; el teólogo tiene la tarea de investigar. Así, tenemos las cuestiones sobre: el origen del alma humana, la naturaleza y modo de ser de los demonios, si el mundo es eterno o no, la naturaleza y funciones de los ángeles en la historia de los hombres, y si los astros celestes son animados o no (influencia platónica). Un tema de gran interés para Orígenes es la incorporeidad (aaco^aTov) o corporeidad de Dios, de ello depende todo los demás temas acerca de Dios y las criaturas racionales, por eso es la primera cuestión que examina en el libro I.187