3. La Obra “De Principiis” (Περί αρχών)
3.2 Importancia de la obra para la teología de su tiempo y posterior
El “De Principiis” es una de las obras más importantes y emblemáticas del pensamiento teológico patrístico. Desde un punto de vista histórico, se presenta como el primer intento de dar una explicación profunda de los datos de la revelación cristiana, cuya base es la Sagrada Escritura y la razón. Esta obra está conectada de forma homogénea y orgánica para rebatir la acusación de ignorancia y de inferioridad intelectual impuesta a los cristianos. Es el arma de defensa y confrontación para su tiempo e inicio de un tipo de literatura cristiana para los próximos siglos.
Desde la perspectiva antignóstica, el “Peri Archon” recoge de forma ordenada las principales afirmaciones gnósticas del tiempo, que son incompatibles con la revelación. También rechaza la pretensión gnóstica de formar una élite de privilegiados que de forma exclusiva se sentían capaces de profundizar “más allá” de los datos elementales de la fe. Con todos esos elementos, el “Peri Archon” se convierte en un hito importante para recuperar a los cristianos ricos y cultos inmersos en las confusiones gnósticas. Ello significa, junto con toda la obra origeniana, “el arranque de la teología cristiana hacia la madurez”75
Ha ejercido una influencia en el pensamiento cristiano ya que los seguidores de Orígenes tendrán como referencia sus enseñanzas. Según san Jerónimo, Eusebio de Vercelli, Hilario de Poitiers y Ambrosio de Milán fueron sus principales imitadores en
74 ORÍGENES,TratadodelosPrincipios,prefacion.3:“Illud autemscireoportet,quoniamsancti
apostoli fidem Christi praedicantes de quibusdam quidem, quaecumque necessaria crediderunt, Omnibus credentibus, etiam bis, qui pigriores erga inquisitionem divinae scientiae videbantur, manifestissime tradiderunt, rationem scilicet assertionis eorum relinquentes ab bis inquirendam, qui Spiritus dona excellentia mererentur et praecipue sermonis, sapieutiae et scientiae gratiam per ipsum sanctum spiritum percepissent; de aliis vero dixerunt quidem quia sint, quomodo autem aut unde sint, siluerunt, profecto ut studiosiores quique ex posteris suis, qui amatores essent sapientiae, exercitium
habere possent, in quo ingenii sui fructum ostenderent, hi videlicet, qui dignos se et capaces ad
recipiendam sapientiam praepararent.”
el mundo de habla latina, para los que Rufino de Aquileya tradujo el “De Principiis”. Pero no todos fueron sus discípulos, también tuvo detractores sobre su pensamiento, uno de ellos es Metodio de Olimpo (inicios del S. IV), quien ataca sus tesis sobre la antropología, preexistencia de las almas y la resurrección de los cuerpos, puesto por escrito en el “Peri Archon”.
Las controversias continúan en la segunda mitad del siglo IV con las consideraciones de Epifanio de Salamina acerca de tesis origenistas difundidas entre los monjes de Palestina. Su punto de dificultad alcanza fuerza en el siglo VI con las condenas a las doctrinas de Orígenes extremas en el concilio de Constantinopla en el año 553. Condenas discutibles, puesto que, se censura las ideas origenistas procedentes de los monjes palestinenses, no a la persona de Orígenes, ni a su pensamiento original.
En la actualidad, se ha dado una rehabilitación global de la figura de Orígenes y de sus obras, entre ellos el “Peri Archon”; el interés por adentrarse en su pensamiento permite conocer también los albores de la teología católica previos al Concilio de Nicea (325). Manlio Simonetti, en la introducción a la edición italiana del “Peri Archon”, lo considera dentro de la historia del dogma como un KTnna eLS aei76(tesoro para la
eternidad).
Asimismo, el “Peri Archon” por ser un primer ensayo de elaboración teológica no debe sorprendernos que tenga defectos tanto en la forma como en el fondo. Cae en repeticiones y no hay la debida conexión entre las partes. Por eso no es justo compararlo con estudios teológicos de autores posteriores a él o con manuales de teología dogmática contemporánea; ya que, caeríamos en un anacronismo. Crouzel señala un ejemplo de la injusta interpretación a los textos del “Peri Archon”: Teófilo de Alejandría considera escandalosas y contradictorias entre sí dos frases que se encuentran en la obra a media página de distancia (IV, 4, 4); trata sobre la humanidad y divinidad de Cristo. No da ninguna explicación convincente. “El escándalo de Teófilo muestra la ausencia de un método elemental de interpretación que consiste en
esclarecer mutuamente diversos elementos de un texto en vez de oponerlos como si cada uno fuese un absoluto”77
Aún con todo eso, “De Principiis” da los primeros pasos como reflexión teológica, en ella se refleja una actitud de Orígenes: no quiere presentar un sistema cerrado y rígido, sino investigación abierta, y recomienda a todos que la continúen por su propia cuenta78; su búsqueda por la verdad está presente en el texto. Tiene una poderosa influencia en la elaboración del dogma cristiano y, por tener dicha actitud, afrontará en esta obra temas que no se habían reflexionado antes de manera rigurosa: creación, antropología, interpretación de la Escritura.
En su prefacio establece una distinción entre verdades definidas y verdades aún no definidas; en esto su obra es ejemplar e influyente, pues intenta ahondar en el misterio y lo presenta al lector cristiano brindándole las herramientas necesarias para defender la pureza de la fe. El “Peri Archon” invita al teólogo a seguir estudiando en los datos ya recibidos de la predicación apostólica; en último término, la investigación favorece a todos los miembros de la Iglesia en cuanto que reciben las clarificaciones de temas no definidos: el “Peri Archon” se presenta como una obra al servicio de la edificación de la Iglesia.
Por otro lado, una de las características más influyentes e importantes en “De Principiis” es su trasfondo eminentemente bíblico. Orígenes es uno de los mejores teólogos de la antigüedad en hacer uso de la Sagrada Escritura. Como veremos en el último capítulo, al elaborar la doctrina trinitaria la referencia a la Biblia es permanente. Así también su alta fidelidad a la Iglesia es ejemplar: reconoce que hay verdades que le son reveladas, pero siente que tiene el deber de indagar y profundizar, con la ayuda de la razón, en lo predicado por los Apóstoles. Su intención nunca será llegar a la herejía o promover la confusión; todo lo contrario, busca la unidad de la Iglesia en la confesión de una misma fe. A pesar de las dificultades, esta obra señala
77 CROUZEL,Henri,Orígenes, p.239
78 Entre finales del siglo IV y principios de siglo V se dio una disputa entre seguidores de Orígenes
(Rufino de Aquileya, Juan de Jerusalén) y detractores (Epifanio, Jerónimo y Teófilo de Alejandría) sobre los textos del “De Principiis”. Los contrarios a Orígenes no tuvieron en cuenta el contexto de su obra y lo presentan como un hereje; basaban sus argumentos en textos aislados. Teófilo asume la sede de Alejandría, convoca un sínodo regional en el año 400 en el que condena a Orígenes. Esta
una época en la historia del Cristianismo y debería suscitar interés en la teología contemporánea por su método basado en la Escritura.
CAPÍTULO II