• No se han encontrado resultados

63 Lo expresado parece corroborar la influencia de aquellas estruc-

turas en la partición del dominio y el desarrollo de la urbanización, pero asimismo se deja ver en otras transformaciones del uso del suelo: en el plano de Saint-Rémy Urban se preveía o sugería una faja cultivable (“terreno arenizco regable”) junto al río, en la parte que ocupa el sector conocido por “Juniors” (urbanizado por una em- presa privada a mediados del siglo XX y que de acuerdo al catastro oficial es parte del barrio General Paz). No fue solamente una ex- presión de anhelos o una insinuación, puesto que en una reunión con viejos vecinos, éstos recordaban la periódica visita a esa área para adquirir productos “frescos” de granja 68. Además, esos mismos

vecinos señalaron las huellas de la antigua acequia, hoy cubierta (en la esquina de las calles Posadas y Dorrego 69), que López hiciera

construir para el riego y cuya bocatoma se hallaba aguas arriba, en la plaza de Carretas (luego Mercado de Abasto y ya en nuestros días, emplazamiento del edificio para el Concejo Deliberante).

En el plano de Córdoba, fechado en 1890 y ya citado, aparecen seis puntos de cruce del río (amén del puente ferroviario entre el Centro y General Paz), aunque por la representación gráfica no es posible afirmar que se trate de puentes y que sean los actuales 70.

Es más, es dable suponer que por la falta de continuidad vial en la margen izquierda, los puentes Tablada y Avellaneda no habrían sido en ese año más que vados. Se sabe que las crecidas del río habían

68 Para hacer posible un asentamiento definitivo en esas tierras inundables, se levantó un terraplén costero que lo aislaba del río y de San Vicente, que también utilizó idéntico recurso. La necesidad de comunicar ambos barrios -y dados los rodeos requeridos para hacerlo por el puente Maldonado-, determinó la construcción del vado de la calle Uruguay. Para acceder a éste, se valió de sendos túneles que atravesaban los dos terra- plenes y que resultaban ser puertas naturales para las aguas cuando el río crecía. Una vez satisfecha aquella comunicación por nuevos puentes, se cerró ambos túneles y se destruyó el vado.

69 Se advierten, en la esquina sudoeste, losetas de hormigón que no alcanzan a cubrir la zanja. Además, sendas tapas de fundición, con las siglas OSN, alineadas con aquélla, hacen presumir la posibilidad de que la acequia fuera naturalmente adoptada para alojar la cañería de agua corriente.

70 Bischoff –op. cit.- refiere que en 1890 se dio comienzo a las obras del puente Mal- donado, inaugurado en 1891 y rehecho muchos años más tarde, ya en el siglo siguiente, cuando el estado al que lo habían llevado las crecientes desalentaba su tránsito.

64

desalentado muchos intentos y que no es sino a partir de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX que se tienden estructuras más confia- bles y permanentes 71. Aquellos puntos de cruce que indica el plano

de referencia son (se los cita desde aguas arriba y con sus nombres actuales) Tablada, Avellaneda, Centenario, Alvear, Olmos y Maldo- nado.

No puede pasarse por alto que para la construcción definitiva de los puentes fue decisivo el aporte tecnológico emanado del ferro- carril, complementado por el financiero, debido en buena medida a la creación del Banco Provincial (luego, Banco de la Provincia de Córdoba) que tuvo la virtud de canalizar hacia la obra pública los depósitos de sus clientes brindando un exiguo respiro a la depen- dencia de créditos externos. Ya los grandes emprendimientos en infraestructura que se llevaban adelante en el país y el impulso dado a la educación técnica habían atraido a un número importante de in- genieros extranjeros (ingleses, franceses, alemanes e italianos). Fue precisamente el francés Esteban (acaso Étienne) Dumesnil, el que con Casaffousth también se abocaría al diseño, cálculo y construc- ción de los diques San Roque y Mal Paso, el encargado de las obras del puente Juárez Celman. Se trataba de un “puente de fierro” que continuaba la calle San Martín o Ancha (la actual avenida General Paz), según se desprende del contrato 72 que firma con la provincia

71 Si bien, como se desprende de la referencia precedente y como se verá, durante el siglo XX debieron ser reconstruidos casi todos los puentes tendidos en el siglo anterior, retornando a recursos tecnológicos ya experimentados, como los arcos y bóvedas de ladrillos.

72 Gobierno, 1881, tomo 4. Archivo Histórico de Córdoba. Es interesante la lectura de al- gunas de las cláusulas –o artículos- de dicho contrato. Por ejemplo, “Art. 6º. Es obligación del Contratista entregar el Puente completamente armado, con sus estribos de material, veredas de tablas de algarrobo de dos pulgadas de grosor, barandas de fierro fundido y la calzada empedrada; debiendo además poner diez faroles con sus linternas, y dar dos manos de pintura de Bleck á todos los herrajes, columnas, vigas, etc., y tres manos de pintura de aceite á las barandas”. Más adelante, “Art. 8º. El Contratista responde por todo accidente que pueda sufrir el Puente por el término de un año. Art. 9º. El Sr. Dumesnil dá como garantía de cumplimiento de este contrato al Sr. Don Augusto López, quien en prueba de aceptación también lo firma con el Sr. Ministro y el Contratista, á veintidos días del mes Abril del año de 1881”. El aval de López indica una relación ante- rior y más o menos profunda entre ambos, que podría deberse a la posible participación de Dumesnil en algún aspecto técnico del pueblo General Paz, de diez años antes.

65