al río en diagonal, contraviniendo el principio más antiguo y de sentido común de la construcción de puentes y del uso de vados, que indica que éstos deben disponerse a 90º del cauce para reducir al mínimo la luz de cálculo y/o la travesía. De aquí es de suponer que la traza de la avenida 24 de Setiembre, que determina las de las restantes calles, no es sino la prolongación en línea recta del puente que la conecta con el área cen- tral, corroborada por la existencia previa de un vado y de un camino de carretas que comunicaba a la “ciudad vieja” con la Chacra de la Merced. Esta explicación tiene asidero, por otra parte, en la curva que describe la avenida Olmos unos 100 metros antes de llegar al río, para atacar el cru- ce en ángulo recto, sin que sea imputable de este cambio de dirección el ferrocarril, puesto que la continuidad de las vías hacia el Norte del país (que daría lugar al ya referido “puente Negro”) es varios años posterior a la confección del plano.
Pero lo inesperado, si cabe, de este primer quiebre del damero no termina allí, ya que al Sur de la calle Rosario de Santa Fe y al Este de Bahía Blanca, la trama vuelve a rotar, esta vez hacia el Nornoreste pero con continuidad entre todas las calzadas situadas a ambos costados de las antes nombradas. Como consecuencia de ello, las manzanas del sec- tor hoy conocido como “Juniors”, son en su mayoría rectangulares, pues la línea oblicua de esta cuadrícula (casi una diagonal), producida por su intersección con Rosario de Santa Fe, tiene que ser igual a una cuadra del damero regido por 24 de Setiembre a fin de permitir la referida con- tinuidad, y por tanto, determina la dimensión de todas las caras orienta- das al Norte y al Sur, que son menores a las caras orientadas al Este y al Oeste. En cambio, como la calle Bahía Blanca se alinea con la traza de “Juniors”, son las manzanas situadas al Oeste de esa vía las que adoptan formas irregulares. Cronológicamente, el sector meridional de General Paz constituye el tercer ángulo de ordenación espacial planificada de la ciudad de Córdoba.
Hay manifiesta influencia haussmanniana en el plano: debe notarse que a la amplia franja que bordea al río se la denomina “Gran Boule- vard”, amén de dos bulevares interiores que corren de Este a Oeste, la avenida 24 de Setiembre (“Unión”, en el documento de Saint-Rémy Urban) y la calle Oncativo (bautizada en el plano como Libertad, que es el nombre que hoy detenta la vía inmediatamente paralela, hacia el Norte). Por ende, a más del vocablo francés instituido por el reordena- miento parisino, es dable imaginar que su autor intentó evitar las pers- pectivas interminables y monótonas (y por otra parte, la confrontación axial rectilínea, sin solución de continuidad, de dos paisajes, el urbano y
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el rural) y lograr que ambos dameros se neutralizaran visualmente uno a otro, operando Rosario de Santa Fe y Bahía Blanca como pivotes y la primera línea de manzanas triangulares y trapezoidales de “Juniors” como los clásicos islotes residuales que dejó en París la intervención del barón alcalde 90. Más tarde, cuando la urbanización alcanzó las ba- rrancas escarpadas que la unen a la avenida Patria y al barrio Yapeyú, al Estenordeste, se producirían otros islotes y calles irregulares, forzados esta vez por la topografía. La ocupación ulterior de las restantes ba- rrancas (al Noroeste y al Nordeste), de pendientes pronunciadas pero transitables, permitió la continuidad de la trama.
Los límites de la naturaleza y de la antropización.
Es de recordar que al Este y al Norte 91, la traza del nuevo pueblo des- aparecía entre y frente a las barrancas donde hoy se encuentran Yapeyú, el llamado “barrio Patria” y el conjunto del Hospital Tránsito Cáceres de Allende y la Morgue Judicial (hoy, en barrio Pueyrredón). El río la rodea- ba al Oeste y al Sur. La franja meridional de tierras inundables conocida como “Juniors”, fue ocupada por quintas que, según lo expresan antiguos residentes, eran de notable fertilidad y abastecían a los vecinos del ba- rrio y de San Vicente. General Paz no es el único caso en que la topo- grafía y las inundaciones dejaron enclaves vacantes en el proceso de la primera expansión de la ciudad, que luego serían ocupados por familias de clases relativamente más acomodadas por medio de urbanizaciones y construcciones más costosas que las que las precedían. Además de “Pa- tria” y de “Juniors” (que son las expansiones propias de General Paz 92), el
90 En realidad, la intervención de Haussmann, dejando de lado los motivos subyacentes, consistió en el trazado de ejes que vinculaban entre sí monumentos y edificios significati- vos. La corporeización de esos ejes se logró a expensas de grandes demoliciones y de la mutilación de los islotes afectados por aquéllos (es el caso de la avenida Argentina, hoy Hipólito Irigoyen, y de Ambrosio Olmos-Leopoldo Lugones, en Nueva Córdoba, cuyas manzanas adyacentes conforman un variado repertorio de trapecios y triángulos). Como se ve, consistió en la superposición compulsiva de una traza sobre otra. En el caso de General Paz, no sólo se partía del vacío, sino que los “ejes” se repetían en paralelo cada 100 m, por lo que, hipotéticamente, el cambio de dirección o la interrupción de la visual (a falta de monumentos) tuvo que ser arbitrario. De este modo se adaptaba el ordena- miento en damero al ordenamiento parisiense.
91 En adelante y para simplificar el texto, se considerará la acera de numeración impar de 24 de Setiembre como Norte y el resto del damero se acomodará a esa orientación aproximada.
92 Al Sur del Hospital Italiano, entre las calles Roma y General Deheza, la trama se ve interrumpida por dos pasajes de una cuadra de extensión y en uno de ellos se distingue un letrero que reza “Barrio Soria” (éste es el nombre de uno de los pasajes). El mentado