Para que las bacterias puedan desarrollar su acción patógena es necesario que:
• Lleguen a la superficie del huésped por una puerta adecuada, colonicen el epitelio y resistan la acción de los sistemas fagocitarios
• Penetren el epitelio para llegar a los tejidos internos.
• Se multipliquen en los tejidos del huésped
• Produzcan alteraciones o lesiones en las células o tejidos del huésped.
COLONIZACIÓN
La vía de colonización de los microorganismos exógenos es generalmente la piel o, con mayor frecuencia, las mucosas de las vías gastrointestinal, genitourinaria o respira-
104
toria. En el caso de muchas infecciones oportunistas, la fuente de los microorganismos es la propia flora normal.
En el caso de infecciones de origen exógeno, las bacterias deben resistir los sistemas de defensa de las mucosas y de la acción de ciertos tipos de anticuerpos. Muchos pató- genos desarrollan sistemas de defensa o de competencia con las bacterias de la micro- biota normal para asegurar esta fase de colonización.
Otro factor de gran relevancia es la adhesión a la superficie de los epitelios que logra por medio de moléculas de la superficie celular (fimbrias, etc.) que actúan como vías de anclaje.
La adhesión por medio de adhesinas y de fimbrias es un fenómeno específico en el que estas moléculas de la superficie bacteriana interaccionan de forma específica con componentes de la superficie de algunos tipos de células del huésped. Esta especificidad del tipo de célula al que una bacteria es capaz de adherirse es la base molecular del tro- pismo de ciertas células por diferentes tejidos u órganos.
En el caso de la flora normal, la adherencia es también la responsable de su localiza- ción específica en el cuerpo y facilita su multiplicación por la formación de microcolo- nias y de biopelículas.
Así mismo, en el caso de las infecciones patógenas, la presencia de adhesinas facilita el establecimiento del patógeno y la colonización del tejido. Esta adhesión puede produ- cirse también a materiales inertes que actúan como soporte para la colonización (por ejemplo, prótesis de cadera o cardiacas).
La adhesión puede prevenirse mediante inhibidores de la adherencia que son aná- logos de bajo peso molecular de las moléculas que reconocen los sistemas de adherencia y también con antibióticos que inhiben la producción de adhesinas.
Las bacterias de la flora normal compiten con las patógenas por los sitios de adhesión en los nichos que colonizan.
PENETRACIÓN
Algunas bacterias son capaces de realizar su actividad patógena sin atravesar el epi- telio (en general las bacterias toxigénicas como C. diphteriae, V. cholerae o Bordetella pertusis).
Un segundo grupo penetra de una forma pasiva bien mediante la acción de vectores tales como mosquitos, pulgas, etc, o cuando se produce una alteración funcional o física del epitelio (bacterias que penetran por heridas, por ejemplo.)
Por último, hay bacterias con sistemas activos de penetración mediante un sistema de endocitosis inducida (Salmonella, por ejemplo).
105
Las bacterias que son capaces de penetrar pueden multiplicarse destruyendo el epite- lio sin penetrar al tejido submucoso (por ejemplo, Shigella, E. coli enteroinvasivo), o pueden penetrar hasta tejidos más internos (Staph. aureus, S. typhi).
MULTIPLICACIÓN
Una vez que el patógeno ha penetrado el interior del tejido, debe multplicarse para alcanzar un número crítico que le permita iniciar la infección, invadir el organismo y desarrollar su acción patógena. Para ello deben obtener del huésped los nutrientes mien- tras evitan la acción de los sistemas de defensa.
Para el establecimiento de la enfermedad infecciosa no solo es necesaria la multipli- cación sino que también es importante la velocidad de crecimiento ya que este factor condiciona el tiempo requerido para que el patógeno colonice el huésped.
INVASIÓN
En el curso de la infección, las bacterias producen como consecuencia de su metabo- lismo diversas substancias que dificultan o impiden la acción de los sistemas de defensa del huésped. Entre estos factores hay que considerar las alteraciones en la pared celular que hacen a las bacterias resistentes a la lisozima y a otros factores del sistema de de-
fensas humorales, la presencia de cápsulas que impiden la fagocitosis (neumococo), la
liberación de toxinas antifagocíticas y la producción de enzimas como la coagulasa que permiten a la bacteria (Staph. aureus) formar una cubierta protectora. Por último, hay bacterias capaces de inhibir su digestión dentro de los fagocitos.
Las bacterias utilizan diferentes vías para lograr la invasión del cuerpo. Las principa- les son las siguientes:
• Contigüidad. La difusión por contigüidad es especialmente frecuente en los epite-
lios y mucosas. Esta vía de difusión está favorecida cuando los patógenos producen sistemas enzimáticos que destruyan el tejido subepitelial. Por esta vía pueden dise- minarse infecciones en las vías respiratorias que pueden llegar hasta el oído medio (otitis) o a los senos frontales (sinusitis).
• Vía linfática. Las bacterias alcanzan el sistema linfático y llegan hasta los ganglios
donde, si son capaces de resistir el ataque de los elevados números de fagocitos allí presentes pueden colonizarlos, quedarse en los ganglios linfáticos (peste) o utilizar los fagocitos como sistemas de transporte hacia otros lugares del cuerpo.
• Vía sanguínea El sistema circulatorio es generalmente de difícil acceso para los
microorganismos. Sin embargo, pueden llegar a la sangre a través de heridas, picadu- ras o catéteres. Al sistema sanguíneo también puede llegarse a través del sistema lin- fático; pero es una vía más larga. La vía sanguínea es muy rápida para la difusión del patógeno y este puede alcanzar todo tipo de órganos donde los microorganismos pue- den establecerse y desarrollar su acción patógena.
La bacteremia es un paso ocasional o fugaz de bacterias a través de la sangre. Se puede producir como consecuencia de extracciones, de la masticación o del cepillado de dientes. Es producida normalmente por bacterias de la microbiota normal que son rápidamente eliminadas por el sistema de fagocitos. Sin embargo cuando existe una
106
disminución general de los sistemas de defensa inespecíficos, las bacteremias pueden permitir a las bacterias localizarse e iniciar procesos patógenos (endocarditis).
La septicemia o sepsis es un paso masivo de bacterias a la sangre a partir de un foco séptico. Generalmente se produce fiebre y están asociadas con un cuadro clínico grave. Para que se produzca una septicemia es necesario un foco de infección cons- tante de tipo tromboflebítico o por una puerta de entrada gastrointestinal.
• Vía nerviosa. No es frecuente en el caso de las bacterias aunque sí en el de los vi-
rus. Es también una vía de difusión importante de ciertas toxinas como la tetánica.