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Factores imprevisibles que modifican las pautas del problema de la droga

In document Informe. sobre las Drogas (página 148-150)

Además de los factores generalmente previsibles examinados más arriba existen otros factores que, si bien suelen quedar fuera del alcance de las previsiones ordinarias, contribuyen a configurar el problema de la droga. Esos acontecimientos han demostrado ser altamente significativos, al menos en el pasado.

Acontecimientos

Muchos acontecimientos aparentemente no relacionados con el problema de la droga han tenido amplias, aunque imprevistas, repercusiones en situaciones relacionadas con el consumo de drogas. Un ejemplo de ello es la expansión del Imperio Británico hacia oriente en el siglo XVIII, que dio lugar a la producción de opio en gran escala en la India británica y la posterior exportación de ese opio a China. Estos acontecimientos solo llegaron a su fin un siglo después.

Otro ejemplo saliente es la guerra de Viet Nam durante el decenio de 1960. Esta guerra suscitó un fuerte movimiento opositor que contribuyó a la propagación del uso de drogas ilícitas (especialmente marihuana) como forma de rebelión contra los poderes establecidos. Si bien el movimiento de protesta luego desapareció al finalizar la guerra en 1975, el consumo de drogas ilícitas ya se había afianzado.

Las profundas transformaciones políticas y económicas emanadas del fin de la guerra fría en muchos de los antiguos países del bloque soviético también tuvieron como consecuencia un rápido aumento del consumo de

140 Strang y otros, “Drug policy and the public good: evidence for effective interventions”.

141 F. E. Thoumi, “What creates comparative advantage for drug production? Lessons from Colombia”, Policy, vol. 23, núm. 1

IN FORM E M U NDI AL S O BRE LA S DROGAS 2012

drogas ilícitas en lugares donde había sido insignificante. Los delincuentes “integraron” a esos países en las redes mundiales de drogas ilícitas y establecieron nuevas rutas de tráfico de drogas. En el caso de los opiáceos, esas rutas partían -y hasta hoy día parten- del Afganistán, pasando por diversos países del Asia central, para llegar a la Federación de Rusia y otros países. Al mismo tiempo, las drogas sintéticas, fabricadas en Europa occidental, hacían su camino hacia el este.

Un acontecimiento que supuso un cambio fundamental para África, y en particular para los países del África meridional, fue la abolición del apartheid en Sudáfrica en 1994. Tras décadas de aislamiento internacional, Sudáfrica se vio más expuesta al tráfico de drogas transnacional, lo que a su vez dio lugar a un aumento del consumo ilícito interno. Los traficantes también aprovecharon la buena infraestructura del país, que hizo de Sudáfrica un centro de tránsito de las remesas de cocaína procedentes de América del Sur con destino a Europa, así como de los envíos de heroína del Afganistán y el Pakistán al continente europeo.

Los ataques perpetrados por Al-Qaida el 11 de septiembre de 2001 también cambiaron la situación de las drogas en el mundo. La posterior intervención armada contra el régimen talibán en el Afganistán, que había apoyado a Al-Qaida, de hecho puso fin a la prohibición de consumo de opio proclamada en julio de 2000 (y provocó una aguda reducción de la producción de opio en 2001). La producción de opio en gran escala en el Afganistán se reanudó, fomentada por los depuestos talibanes, los cuales comenzaron nuevamente a imponer gravámenes fiscales al comercio de opio. Paralelamente, la atención internacional se desvió hasta cierto punto de la fiscalización de drogas para concentrarse en la lucha contra el terrorismo en la región. Modas y tendencias

Como ocurre con muchos otros productos mayormente recreativos, en algunos de los cambios que han afectado a las preferencias con respecto a las drogas ilícitas y las modalidades de consumo han influido las fluctuaciones bastante impredecibles de la moda. Por ejemplo, el LSD y otras sustancias alucinógenas tuvieron gran popularidad en los años sesenta y formaron parte de una cultura psicodélica mucho más amplia. Si bien el consumo de sustancias alucinógenas no ha desaparecido, actualmente está mucho menos generalizado.

El consumo recreativo de cocaína estuvo de moda en América del Norte durante el decenio de 1970. Sin embargo, con la aparición de la cocaína “crack” en los años ochenta, cambió la imagen que se tenía de la cocaína en esa región. El consumo de cocaína dejó de considerarse una actividad relativamente benigna y pasó a ser algo que podría tener graves consecuencias para la familia y la comunidad. Es posible que esa nueva percepción haya contribuido a la pronunciada disminución del consumo de cocaína observada en América del Norte desde mediados de los años ochenta.

La metacualona, un sedante hipnótico y depresor del sistema nervioso central, fue popular en la década de 1970 en los Estados Unidos y en décadas posteriores en Sudáfrica, donde se conoce como Mandrax. Si bien el consumo de Mandrax sigue siendo bastante extendido en Sudáfrica, la apertura de las fronteras de ese país a raíz de la transición democrática en 1994 dio lugar a la aparición de nuevas modas y tendencias también allí. A partir de ese momento disminuyó la popularidad del Mandrax.

El consumo de “éxtasis” se ha vinculado, desde finales de los años ochenta, a cierto tipo de eventos bailables, en particular a las fiestas “rave”. La creciente popularidad de tales eventos dio lugar asimismo a un mayor consumo de “éxtasis”. Al parecer, ese tipo de fiestas ha llegado al límite de su popularidad y hay algunos indicios de que el consumo de “éxtasis” se ha reducido en los últimos años.

La popularidad de la heroína ha disminuido en varios países de Europa occidental en la última década a medida que su imagen se ha ido modificando. La heroína ya no está de moda y se considera la droga de un grupo de usuarios en vías de envejecimiento, enfermos y necesitados de atención médica. Pese a la reactivación de la fabricación de heroína en el Afganistán y a cosechas sin precedentes hasta 2007, el consumo de heroína por la generación más joven no ha aumentado en Europa occidental en años recientes.

Efectos no intencionales de las intervenciones de fiscalización de drogas

La puesta en marcha de un sistema de fiscalización de drogas parece haber surtido el efecto deseado a largo plazo de contener la expansión del problema de la droga y limitar la propagación del consumo y la dependencia de drogas ilícitas. Al mismo tiempo, sin embargo, ello ha tenido cierto número de consecuencias no intencionales.

Entre esos efectos secundarios no intencionales cabe mencionar la aparición de mercados negros y las oportunidades que estos proporcionan a la delincuencia organizada. Por supuesto, los mercados negros no se limitan a las sustancias psicoactivas sujetas a fiscalización, sino que afectan a una amplia gama de bienes y servicios controlados o prohibidos.

Las medidas eficaces de fiscalización de drogas parecen haber dado lugar a otra importante categoría de repercusiones no intencionales en los mercados de drogas ilícitas. Se trata de diversos efectos de sustitución o desplazamiento que suelen denominarse genéricamente como “efecto de hongo”. Los siguientes ejemplos ilustran la incidencia de esos efectos:

x Tras su interrupción en la República Islámica del Irán en 1979, la producción de opio se desplazó

primero al Pakistán y luego al Afganistán. La producción de opio disminuyó a partir de los años sesenta en Tailandia pero aumentó en Birmania (posteriormente Myanmar) hasta principios de los noventa (para luego descender a partir de 1996). La decreciente fabricación de estimulantes de tipo anfetamínico en Tailandia durante el decenio de 2000 redundó en aumentos en Myanmar, uno de los países vecinos.

x Paralelamente a la reducción de la producción de hoja de coca en Bolivia y el Perú en la década

de 1990 se observó un aumento de dicha producción en Colombia; de modo similar, la decreciente producción de hoja de coca en Colombia durante el decenio de 2000 estuvo acompañada de aumentos en Bolivia y el Perú.

x Otro caso de desplazamiento se relaciona con las llamadas nuevas sustancias psicoactivas, algunas de las cuales aparecieron a raíz de los esfuerzos de fiscalización de los precursores realizados en muchos países. Por ejemplo, la fiscalización eficaz de la 3,4-MDP-2-P en Europa dio lugar a un descenso de la producción de “éxtasis” y a la aparición de nuevas sustancias psicoactivas como la mefedrona.

Los resultados netos de esos efectos de desplazamiento varían, pero desde una perspectiva global siempre tienen como consecuencia una reducción del impacto deseado de las intervenciones.

Sin embargo, el efecto de hongo no solo afecta a la oferta. Por ejemplo, en el Reino Unido, las intervenciones en materia de política parecen haber contribuido a reducir masivamente el consumo ilícito de anfetaminas. La prevalencia anual del consumo de anfetaminas disminuyó en dos tercios entre 1996 y 2010/2011 en Inglaterra y Gales. Pese a que esa reducción se vio contrarrestada en parte por aumentos considerables del consumo de cocaína, se obtuvo una disminución neta del consumo de estimulantes de

aproximadamente el 20% en esas regiones142. En Australia, la escasez de heroína de 2001 redujo la

prevalencia del consumo de esa droga de un 0,8% a un 0,2% en ese año. El consumo de heroína siguió siendo bajo hasta 2010. Sin embargo, el uso indebido de opioides sintéticos registró un aumento respecto de su bajo nivel anterior143.Aunque se observó una reducción neta del consumo general de esas sustancias, es posible que algunos consumidores de heroína se hayan desplazado al consumo de otros opioides.

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