B. Desigualdad distributiva
2. Factores relacionados con los cambios distributivos
La disminución de la desigualdad en la región a lo largo de varios años ofrece un escenario propicio, inédito en las décadas recientes, para explorar los factores a los que obedece esa tendencia. Los estudios sobre el tema, que han seguido distintas metodologías, tienden a coincidir en al menos dos aspectos. Uno es que la parte más importante de la disminución de la desigualdad se origina en el mercado laboral, básicamente a través de una distribución más equitativa de los ingresos del trabajo por ocupado. Para explicar este resultado se mencionan la progresiva mejora en la distribución de la educación y la reducción de brechas salariales entre los trabajadores más y menos calificados. El segundo aspecto destacado es que las transferencias públicas en efectivo representaron una fuente de ingresos que ha contribuido a desconcentrar la distribución del ingreso per cápita (Lustig, López-Calva y Ortiz-Juarez, 2011).
En efecto, en la Argentina la disminución de la desigualdad entre 2002 y 2009 se explica principalmente por una menor disparidad del ingreso laboral (debido a factores como la desvalorización del “premio” a la educación y la caída del desempleo, y el alza del ingreso mínimo, entre otros), seguida por el aumento de los ingresos no laborales en los hogares más pobres (básicamente por lo que respecta a un mayor acceso a beneficios jubilatorios, el aumento de las pensiones de jubilación mínimas y la extensión de los programas sociales) (Gasparini y Cruces, 2010).
En el Brasil, la reducción de la desigualdad entre 2003 y 2007 se deriva de una mejor distribución de los ingresos laborales de los ocupados y de los ingresos no laborales. Dependiendo del indicador de desigualdad utilizado, los ingresos laborales explican un 52% de la disminución de la desigualdad, medida con el índice de Gini, o un 41%, si se utiliza la razón entre quintiles extremos. A su vez, la mitad de la mejora distributiva de los ingresos laborales por ocupado se debe a la interacción de la menor desigualdad educacional y el acercamiento de las remuneraciones a trabajadores con distintos niveles educativos. La reducción de diversas formas de discriminación salarial (por raza y género) y de las diferencias salariales entre áreas geográficas y sectores de actividad son también factores relevantes para explicar la disminución de la desigualdad (Barros y otros, 2010a). Entre las transferencias públicas que más aportaron a la mejora distributiva se encuentran los beneficios de la seguridad social (30% de la reducción total) y las transferencias no contributivas, como el
beneficio de prestación continuada y Bolsa Família, cada
una de las cuales contribuyó en alrededor de un 10% a la reducción de la desigualdad (Barros y otros, 2010b).
En el caso de México, la reducción en la concentración de los ingresos laborales por ocupado fue el factor predominante en la reducción de la desigualdad en términos globales, llegando a representar un 66% de la variación del coeficiente de Gini en el período 2000-2006. Al igual que en los casos mencionados previamente, esta mejora
se asocia a una reducción de la brecha salarial entre trabajadores más y menos calificados. Por su parte, los ingresos no laborales explican un 15% de la reducción del coeficiente de Gini entre 2000 y 2006 (Esquivel, Lustig y Scott, 2010).
CEDLAS (2009) presenta un análisis de descomposición relativo a ocho países de la región. De acuerdo con los resultados, la generalidad de los cambios se origina en modificaciones en la distribución del ingreso por adulto, más que en cambios demográficos (número de adultos por hogar). A su vez, la distribución del ingreso por adulto está determinada principalmente por las variaciones en la distribución de las remuneraciones. Además de los países ya mencionados, esto se verifica en Bolivia (Estado Plurinacional de) y Chile, que mejoraron su situación distributiva entre inicios y mediados de la década de 2000.
En esta sección se ilustran algunos de los elementos identificados en la literatura a partir de la evidencia disponible para los países de América Latina en la década de 2000. Los períodos analizados son aquellos
en que la distribución del ingreso mejoró de manera más significativa en 15 países de la región. El análisis se concentra en la comparación de las brechas entre el primer y quinto quintil con relación a un grupo de variables, particularmente distintas corrientes de ingreso
e indicadores del mercado laboral5.
El procedimiento adoptado consiste en descomponer el ingreso en función de distintos pares de factores, para luego simular qué hubiera sucedido con la desigualdad si uno de los elementos no se hubiera modificado durante el período analizado. Los factores considerados en la descomposición son los siguientes: el ingreso per cápita del hogar se descompone como la multiplicación de la proporción de adultos en el hogar por el ingreso percibido
por cada adulto6; el ingreso por adulto se desagrega como
la suma del ingreso laboral (por adulto) y el ingreso no laboral (por adulto) del hogar; finalmente, el ingreso laboral por adulto corresponde al producto de la remuneración por ocupado y la tasa de ocupación (cociente entre el número de ocupados y el número de adultos) (véase el recuadro I.6).
5 Con el fin de simplificar, para calcular la brecha de ingresos se
suma primero el monto total de ingresos de cada quintil y se divide entre el número de personas del quintil, en lugar del método más habitual, que consiste en promediar los ingresos per cápita de las personas del quintil.
6 Se asimila los adultos a las personas en edad de trabajar, es decir,
aquellas de 15 años en adelante.
Recuadro I.6
METODOLOGÍAS DE DESCOMPOSICIÓN
5 Con el fin de simplificar, para calcular la brecha de ingresos se
suma primero el monto total de ingresos de cada quintil y se divide entre el número de personas del quintil, en lugar del método más habitual, que consiste en promediar los ingresos per cápita de las personas del quintil.
6 Se asimila los adultos a las personas en edad de trabajar, es decir,
aquellas de 15 años en adelante.
Descomposición de las variaciones de la desigualdad
De acuerdo con Barros y otros (2006), el ingreso per cápita del hogar puede expresarse en función de sus determinantes inmediatos de la siguiente manera:
Ingreso per cápita del hogar (y) = Proporción de adultos en el hogar (a) * Ingreso por adulto en el hogar (r) (1)
Ingreso por adulto en el hogar (r) = Ingreso laboral (o) + Ingreso no laboral (t) (2)
Ingreso laboral (t) = Remuneración por trabajador (w) * Proporción de personas ocupadas (u) (3)
El análisis de simulación se centra en qué sucedería con la distribución de la variable situada en el lado izquierdo de la ecuación si una de las variables del lado derecho no se hubiera modificado durante el período analizado. Para ello, se calcula cada una de las variables descritas a nivel agregado para
cada quintil en dos momentos distintos, t0 y
t1. Luego se calcula la variable dependiente
de una ecuación combinando una variable
independiente observada en el período t1
con una variable independiente observada
en el periodo t0, para cada quintil.
Por ejemplo, para simular el ingreso
per cápita en el período t1, asumiendo que
el ingreso por adulto del hogar se mantuvo
constante, se calcula y’1 = a1 * r0, para los
quintiles primero y quinto. La diferencia entre la brecha entre quintiles resultante de esta variable simulada y la observada
efectivamente corresponde al aporte a la desigualdad de la proporción de adultos del hogar.
Descomposición del coeficiente de Gini por fuentes
Lerman y Yitzhaki (1985) proponen descomponer el índice de Gini como la suma de distintas fuentes de ingreso (k)
del producto de tres factores, =∑
,
donde:
=
∑
es la participación de la fuente de ingreso k en el total;
=,(),() es el coeficiente de correlación de Gini entre la fuente de ingreso k y el ingreso total, y
es el coeficiente de Gini de la fuente de ingreso k, medida para el conjunto de los hogares y no solo para los perceptores
de la fuente.
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Ricardo Barros y otros, “Uma análise das principais causas de queda recente na desigualdade de renda brasileira”, Econômica, vol. 8, N° 1, junio de 2006; Fernado Medina y Marco Galvan, “Descomposición del coeficiente de Gini por fuentes de ingreso: Evidencia empírica para América Latina 1999-2005”, serie Estudios estadísticos y prospectivos, Nº 63 (LC/L.2911/E), Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2008. Publicación de las Naciones Unidas, Nº de venta: S.08.II.G.45.
Los resultados de la simulación se muestran en el cuadro I.3. Para cada una de las variables de ingreso que se deben descomponer se indica la variación anual
observada en la brecha entre quintiles extremos, entre el año inicial y el año final, así como el porcentaje de dicha variación atribuible a cada factor analizado.
Cuadro I.3
AMÉRICA LATINA (15 PAÍSES): VARIACIÓN ANUAL OBSERVADA Y SIMULADA DE LA BRECHA DE INGRESOS ENTRE QUINTILES, SEGÚN DETERMINANTES DEL INGRESO
(En porcentajes)
País Período
Variación
anual Porcentaje atribuible Variación anual Porcentaje atribuible Variación anual Porcentaje atribuible
Brecha del ingreso per cápita Cambio en el ingreso por adulto Cambio en el porcentaje de adultos Brecha del ingreso por adulto Cambio en los ingresos laborales Cambio en los ingresos no laborales Brecha del ingreso laboral por adulto Cambio en el ingreso por ocupado Cambio en la tasa de ocupación Argentina a 2002-2009 -4,4 82 18 -3,6 55 45 -2,5 150 -50 Brasil 2001-2009 -4,9 93 7 -4,5 58 42 -3,0 120 -20 Chile 2000-2006 -4,2 87 13 -3,6 45 55 -2,4 134 -34 Colombia 2002-2005 -5,2 114 -14 -5,9 95 5 -6,7 79 21 Costa Rica 2002-2005 -4,7 113 -13 -5,3 93 7 -6,2 66 34 Ecuador a 2005-2010 -3,6 98 2 -3,5 61 39 -2,6 107 -7 El Salvador 2001-2010 -5,8 97 3 -5,6 86 14 -6,3 103 -3 México 2000-2010 -3,1 93 7 -2,9 74 26 -3,0 120 -20 Nicaragua 2001-2005 -7,2 90 10 -6,5 146 -46 -10,7 72 28 Panamá 2002-2009 -5,0 109 -9 -5,4 76 24 -5,4 101 -1 Perú 2001-2010 -4,4 85 15 -3,8 70 30 -4,1 88 12 Paraguay 2001-2009 -2,7 52 48 -1,4 -27 127 0,8 42 58 República Dominicana 2004-2007 -2,1 119 -19 -2,5 -58 158 1,6 -71 171 Uruguay a 2004-2010 -3,6 101 -1 -3,6 24 76 -1,3 119 -19 Venezuela (República Bolivariana de) 2002-2010 -7,8 104 -4 -8,1 88 12 -8,8 97 3
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a Áreas urbanas.
La primera descomposición, para la que se considera el ingreso per cápita del hogar como el producto de la proporción de adultos en el hogar y el ingreso percibido por cada adulto, permite evaluar en qué medida las modificaciones en la distribución del ingreso per cápita provienen de cambios distributivos en el monto de ingresos percibido o de alteraciones en la estructura demográfica de los hogares.
Los resultados indican que, aunque el factor demográfico contribuyó a una reducción de las brechas entre quintiles, particularmente en los países con más mejoras distributivas, su efecto fue leve. El Paraguay fue el único país en que la variación en el porcentaje de adultos por hogar contribuyó en casi un 50% a la disminución de la brecha del ingreso per cápita. En los demás países la contribución de este factor no excedió el 20%, y en algunos incluso repercutió en un deterioro distributivo.
Este resultado puede resultar llamativo, por cuanto se ha destacado al factor demográfico como uno de los que más han contribuido a las mejoras en la situación de pobreza experimentadas por la región desde los años noventa (CEPAL, 2008). En efecto, en los países y períodos analizados, el porcentaje de adultos por hogar se ha incrementado alrededor de tres puntos porcentuales en promedio. Este aumento, equivalente a una disminución
de la tasa de dependencia demográfica, se traduce en un incremento del ingreso per cápita de los hogares que, efectivamente, ha contribuido a reducir la pobreza. Ahora bien, este cambio en las estructuras familiares se ha producido de manera relativamente homogénea en todos los grupos de ingreso, lo que explica su escaso efecto en la reducción de la brecha entre quintiles extremos.
En concordancia con los hallazgos registrados en la literatura citada, el ingreso por adulto aparece como el principal factor impulsor de la mejora distributiva del ingreso per cápita. Esta variable corresponde a la suma del ingreso laboral (por adulto) y el ingreso no laboral (por adulto) del hogar. En diez países el ingreso laboral tuvo un papel preponderante en la reducción de la desigualdad. En Colombia, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua y Venezuela (República Bolivariana de), la variación de los ingresos laborales explica el 90% o más de la del ingreso total por adulto.
Por su parte, el cambio distributivo de los ingresos no laborales contribuyó en un 50% o más a la reducción de la desigualdad de los ingresos por adulto en Chile, el Ecuador, el Paraguay, la República Dominicana y el Uruguay, mientras que en la Argentina y el Brasil su contribución superó el 40%. Los ingresos no laborales proceden de fuentes de diversa índole e incluyen las transferencias públicas (jubilaciones y pensiones, subsidios y programas
de reducción de la pobreza, entre otros) y privadas (como transferencias de otros hogares y remesas), los ingresos de capital (rentas de la propiedad e intereses recibidos, por ejemplo) y el alquiler imputado. Los países en que estos ingresos jugaron un papel redistributivo más destacado comparten como característica que este se origina en las transferencias públicas, es decir, en la acción específica de los gobiernos a través de la política social. En el caso de la Argentina, la mejora distributiva de los ingresos no laborales se debe, casi exclusivamente, a una extensión de la cobertura y a un aumento del monto de las jubilaciones no contributivas. En el Brasil, la mayor parte del cambio proviene de las transferencias monetarias a los hogares en
el marco del programa Bolsa Família, en línea con lo que
se ha constatado en otros estudios. En Chile, la mejora distributiva proviene tanto de las jubilaciones y pensiones como de los subsidios entregados por el Gobierno. En el Ecuador, toda la mejora distributiva proviene del Bono de Desarrollo Humano, mientras que en Panamá proviene de las jubilaciones y los subsidios públicos.
El ingreso laboral por adulto puede expresarse como el producto de la remuneración por ocupado y la tasa
Gráfico I.12
AMÉRICA LATINA (15 PAÍSES): VARIACIÓN DE LA TASA DE OCUPACIÓN Y LA BRECHA ENTRE QUINTILES
DEL INGRESO LABORAL POR ADULTO a
(En porcentajes) AR BR CL CO CR EC SV MX NI PA PY PE DO UY VE -1,8 -1,3 -0,8 -0,3 0,2 0,7 1,2 1,7 2,2 -11 -10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 Cambio en la ta sa de ocupació n
Cambio en la brecha de ingresos laborales
AR BR CL CO CR EC SV MX NI PA PY PE DO UY VE -2,5 -1,5 -0,5 0,5 1,5 2,5 -11 -10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 Cambio en la ta sa de ocupació n quintil 1
Cambio en la brecha de ingresos laborales Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a Los períodos y las coberturas geográficas de cada país corresponden a los detallados en el cuadro I.3.
de ocupación (cociente entre el número de ocupados y el de personas adultas). La reducción de desigualdad observada en el ingreso laboral por adulto proviene casi exclusivamente del primero de ambos factores. De hecho, la brecha en la tasa de ocupación entre quintiles no solo se mantuvo prácticamente constante en varios países, sino que en algunos incluso aumentó.
Durante los períodos de reducción de la desigualdad, la tasa de ocupación promedio aumentó en prácticamente todos los países, con las excepciones del Ecuador y México. Si bien no se observa una relación directa entre la magnitud de la disminución de las brechas en el ingreso laboral por ocupado y el aumento del empleo promedio, se registran mayores reducciones de la desigualdad precisamente en los países con incrementos superiores de la tasa de ocupación en el primer quintil. Por tanto, aun cuando el factor remuneración haya predominado en las mejoras distributivas observadas en el período reciente, se pone de manifiesto que la generación de empleo en los estratos más pobres ha tenido un beneficio directo en la reducción de la desigualdad (véase el gráfico I.12).
La mejora distributiva del ingreso de los ocupados tiene su origen en factores de distinto tipo. En varios trabajos recientes se han puesto de relieve la reducción de la desigualdad educativa y de la brecha de remuneraciones entre niveles educativos. Efectivamente, el diferencial de ingresos laborales atribuible a un año adicional de estudio se ha ido reduciendo de manera sistemática en la región. Asimismo, en los períodos analizados se constató en la mayoría de los países una disminución del coeficiente de Gini de los años de estudio en un 1,2% de promedio. Si
bien este proceso no se registró exclusivamente durante el período de mejoramiento distributivo, sino que viene operando de manera sostenida desde hace más tiempo, se ha argumentado que, al menos en ciertos países, la oferta relativa de trabajo calificado se habría acelerado desde el inicio del siglo (López-Calva y Lustig, 2010). De cualquier manera, los períodos de mayor reducción de la desigualdad no necesariamente coinciden con aquellos en que la dispersión en los años de estudio se redujo más rápidamente (véase el gráfico I.13).
Gráfico I.13
AMÉRICA LATINA (15 PAÍSES): CAMBIO ANUAL EN EL ÍNDICE DE GINI DE LOS AÑOS DE ESTUDIO Y EN LA BRECHA
DE INGRESOS LABORALES POR NIVEL EDUCATIVO a
-4 -3 -2 -1 0 1 2 A rge nt in a Brasil Chil e C olombia Co st a Rica Ec uado r El Salv ador Mé xi co Ni ca ragu a Pana má Pe rú Pa ragu ay Rep. Dominicana Ur ugu ay Venezuel a (Rep . Bo l. de ) A rge nt in a Brasil Chil e C olombia Co st a Rica Ec uado r El Salv ador Mé xi co Ni ca ragu a Pana má Pe rú Rep. Dominicana Ur ugu ay Venezuel a (Rep . Bo l. de )
Década de 1990 Períodos seleccionados de la década de 2000
-10 -8 -6 -4 -2 0 2 4
A. Índice de Gini B. Brecha de ingresos laborales entre la educación
superior y la educación primaria
(en porcentajes)
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países. a Los períodos y las coberturas geográficas de cada país corresponden a los detallados en el cuadro I.3.
En algunos países también se han desplegado políticas relacionadas con los salarios que pueden haber contribuido a la disminución de la desigualdad de los ingresos laborales de los ocupados. En el Brasil se incrementaron de manera significativa los salarios mínimos, lo cual habría tendido a mejorar en mayor medida las remuneraciones de los trabajadores más desfavorecidos por la distribución. En la
Argentina se verificó un proceso similar, aun cuando las políticas de determinación directa del salario al inicio de la fase de mejora y la intensificación de las negociaciones colectivas podrían haber jugado un papel más importante. En el caso de Venezuela (República Bolivariana de) se destaca la inclusión de transferencias públicas como parte del salario.