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Percepciones sobre el desempleo y el empleo

In document PANORAMA SOCIAL DE AMÉRICA LATINA 2011 (página 64-67)

C. Percepciones sobre el funcionamiento del mercado de trabajo y las instituciones laborales

1. Percepciones sobre el desempleo y el empleo

Desde el punto de vista de la evolución económica, el período 1996-2009 puede dividirse en tres etapas: una de turbulencias (1996-2002), otra de crecimiento sostenido (2003-2008) y una, más reciente, en que se experimentaron los efectos de la crisis financiera global desencadenada a mediados de 2008. Dentro de la primera fase, el crecimiento se desaceleró en 1998, a lo que siguió un estancamiento en 1999 y una recuperación en 2000. Tras una expansión del 0,4% en 2001, el PIB descendió un 0,6% en 2002. Por otra parte, entre 2003 y 2008 se registró un período inédito en la historia regional, definido por seis años consecutivos de crecimiento económico sostenido. Este período llegó a su fin en 2009, en que, en el contexto de la crisis internacional, la región experimentó una caída del 3% del PIB por habitante.

En general, la evolución de las tasas de desempleo y de ocupación en la región ha seguido el comportamiento del ciclo económico. El desempleo aumentó entre 1998 y 2002, para decrecer sistemáticamente entre 2003 y 2008 (en este último año se verificó la tasa de desempleo más baja de todo el período objeto de estudio) y aumentar nuevamente

en 2009, aunque el impacto de la crisis internacional en el mercado laboral fue menor de lo que se había previsto inicialmente. Otros aspectos que se deben tener en cuenta son las mayores tasas de desempleo que afectan a las mujeres y a los jóvenes más pobres, ya que esas brechas se han mantenido e, incluso, profundizado en los últimos años (véase el capítulo III en este mismo documento).

Uno de los pocos indicadores subjetivos para el que existe información en casi todos los años del período 1996-2009 es la percepción del desempleo como principal problema

del país8. En el gráfico I.18 se aprecia que esa percepción

varió más o menos en línea con el desempleo real regional (correlación simple de 0,67), con la excepción del período

8 Con la formulación de una pregunta abierta sobre el problema principal

del país se pone menos de relieve (se dificulta o se hace más lenta la recuperación de información) por parte de los entrevistados de los problemas del mercado de trabajo distintos al desempleo (bajos salarios, inestabilidad en el empleo) que si se usa una pregunta cerrada que incluya estos últimos aspectos. Por ejemplo, entre 1996 y 2003, el 9% de los entrevistados por Latinobarómetro mencionó

2002-2005, en que la percepción del desempleo como problema principal aumentó del 25,3% al 29,9%, mientras que el desempleo real disminuyó del 11,5% al 9,7%. A su vez, en el tramo de años inmediatamente posterior (de 2005 a 2008), la percepción del desempleo como problema principal se redujo más rápidamente que el desempleo real. Así, la recuperación que siguió a la crisis de 2001 y 2002 tuvo lugar inicialmente en un contexto de deterioro de las expectativas de la población sobre la capacidad de generación de empleos, y luego en un escenario de “ajuste acelerado” de las percepciones sobre el comportamiento del desempleo.

Gráfico I.18

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DEL DESEMPLEO

COMO PROBLEMA PRINCIPAL DEL PAÍS a b Y TASA MEDIA

DE DESEMPLEO c, 1996-2009 (En porcentajes) 21 19 20 22 23 25 29 29 30 24 18 15 21 10 9,5 9,5 10,2 10,9 11,511,3 10,4 9,7 8,9 7,9 7,5 8,7 0 2 4 6 8 10 12 14 0 5 10 15 20 25 30 35 1996 1997 1998 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009

Percepción del desempleo Desempleo real

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de datos de Latinobarómetro, 1996- 2009 y la base de datos CEPALSTAT [en línea] http://websie.eclac.cl/infest/ajax/cepalstat. asp?carpeta=estadisticas.

a Entre 1996 y 2003, los entrevistados debían seleccionar el problema principal a partir de un listado de preguntas predefinidas. De 2004 en adelante se comenzó a usar una pregunta abierta.

b Los datos sobre República Dominicana están disponibles desde 2004. c Promedio simple para 18 países de América Latina.

En contraste con el panorama que ofrecen las cifras objetivas de desempleo, la percepción de la falta de trabajo como problema principal no fue significativamente mayor entre las mujeres y los jóvenes más pobres que en el conjunto de la población. En efecto, entre 1996 y 2006, la percepción promedio del desempleo como principal problema del país llegó al 25,3% entre las mujeres con dos o tres necesidades básicas insatisfechas (NBI), y al 24,7%

entre los individuos de 15 a 29 años con dos o tres NBI9,

los bajos salarios como el principal problema del país, mientras que entre 2004 y 2009 (años de pregunta abierta), este promedio fue solo de un 1,4%. Ocurre lo mismo con la inestabilidad del empleo (valores de 5,5% y 0,7% respectivamente). En cambio, las menciones al desempleo como problema principal no varían sustancialmente ante la modificación de la pregunta (22,7% y 23,1% en 1996-2003 y 2004-2009, respectivamente).

9 Las NBI son: nivel de escolarización inferior a la educación primaria

y carencia de alcantarillado y de agua potable.

valores muy cercanos al 24,2% apreciado para toda la muestra de Latinobarómetro. En cambio, sí hay diferencias según la situación ocupacional: entre 1996 y 2009, los desempleados mencionaron más que todos los otros grupos el desempleo como principal problema del país, seguidos por los trabajadores por cuenta propia. Por el contrario, el grupo compuesto por ejecutivos de rango medio y alto y profesionales tendió a identificar el desempleo como problema principal del país en menor proporción que el resto de los grupos (véase el gráfico I.19).

Gráfico I.19

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DEL DESEMPLEO COMO PRINCIPAL PROBLEMA DEL PAÍS SEGÚN LA SITUACIÓN

OCUPACIONAL DE LOS ENTREVISTADOS a, 1996-2009

(En porcentajes de población)

18 17 19 17 21 24 24 24 23 16 14 12 16 24 23 25 25 23 25 30 31 33 27 20 17 24 29 23 32 26 29 32 38 40 41 32 23 26 29 10 15 20 25 30 35 40 45 1996 1997 1998 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Ejecutivos y profesionales b Trabajadores por cuenta propia Empleados de menor rango

Agricultores y pescadores Dueños de negocios Desempleados c

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 1996-2009. a Entre 1996 y 2003, los entrevistados debían seleccionar el problema principal de un

listado de preguntas predefinidas. Desde 2004 se usa una pregunta abierta. Los datos sobre la República Dominicana están disponibles desde 2004.

b Incluye altos ejecutivos, ejecutivos de rango medio y profesionales independientes y dependientes.

c Incluye a las personas que declararon no tener temporalmente trabajo en el momento de la realización de la entrevista.

Otro indicador es el de las percepciones de la población sobre las oportunidades para conseguir empleo en el país. Al ejecutar regresiones para los años 2007, 2008 y 2009, y considerando como predictores de la percepción de oportunidades de empleo el sexo, la edad, la situación socioeconómica, la escolarización y la situación ocupacional, se obtiene que la percepción de oportunidades laborales decae en la medida en que disminuye la tenencia de bienes en el hogar (véase el gráfico I.20). También se aprecia una reducción de la percepción de oportunidades de empleo entre los desempleados y, en menor medida, entre los ocupados por cuenta propia. Por otra parte, la percepción de oportunidades de empleo se incrementa entre los jóvenes de 15 a 29 años y también entre quienes tienen entre 30 y 45 años, en contraste con las personas de 46 años o más. No se aprecian diferencias estadísticas significativas por sexo.

Gráfico I.20

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DE LA FALTA DE OPORTUNIDADES PARA CONSEGUIR EMPLEO EN EL PAÍS a, POR EDAD Y TENENCIA DE BIENES b, 2007, 2008 Y 2009

(En porcentajes de población que opinan que no hay garantías para conseguir empleo)

43 51 53 41 44 45 33 37 39 26 27 31 41 43 48 40 42 45 34 31 33 27 35 33 47 44 47 39 43 42 32 34 37 26 27 29 0 10 20 30 40 50 60 15 a 29

años 30 a 45 años 46 añoso más 15 a 29 años 30 a 45 años 46 añoso más 15 a 29 años 30 a 45 años 46 añoso más 15 a 29 años 30 a 45 años 46 añoso más 1 bien o ninguno 2 a 4 bienes 5 a 6 bienes 7 a 8 bienes

2007 2008 2009

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 2007, 2008 y 2009. a El porcentaje incluye a las personas que eligieron la alternativa “nada garantizadas” ante la pregunta: “¿Hasta qué punto están garantizadas en su país las oportunidades de conseguir

empleo? Las alternativas restantes de respuesta son: totalmente, algo o poco garantizadas”.

b En el indicador de tenencia de bienes y acceso a servicios básicos en el hogar se incluye la posesión de: 1) heladera/refrigerador, 2) lavarropas, 3) teléfono de red fija, 4) computador, 5) agua caliente de cañería, 6) auto, 7) alcantarillado y 8) teléfono celular.

Así, la situación socioeconómica del hogar y la inserción ocupacional se asocian con las percepciones sobre las oportunidades laborales y con la relevancia que se atribuye al desempleo como problema del país. Llama la atención que no parece haber diferencia entre sexos en las percepciones sobre las oportunidades laborales y la gravedad del problema del desempleo, lo que sugiere que, para una proporción importante de mujeres, los problemas del mercado de trabajo no serían todo lo acuciantes que sugieren los “datos duros”, lo que podría explicarse por la persistencia de creencias

y estereotipos de roles de género tradicionales10.

A su vez, el mayor pesimismo de las personas de 46 años o más con respecto a las oportunidades de empleo puede explicarse porque, a igualdad de calificaciones, tendrían más dificultades a la hora de postular y conseguir empleo, por los límites de edad que usualmente se establecen en los requisitos de postulación a trabajos. La misma explicación puede servir para dar cuenta del mayor optimismo de los jóvenes (véase el gráfico I.21).

10 En los modelos de roles de género tradicionales, el hombre

es quien debe ser el proveedor principal (si no exclusivo) del hogar, y por tanto, para este será más imperiosa la necesidad de obtener empleo.

Gráfico I.21

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DE LA PROBABILIDAD DE ACEPTACIÓN Y PROMOCIÓN EN UN TRABAJO DE UN MENOR DE 30 AÑOS EN COMPARACIÓN

CON UN MAYOR DE 30 AÑOS a, POR TIPO DE OCUPACIÓN, 2008

(En porcentajes de población)

32 37 38 40 49 25 26 22 24 21 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Ejecutivos de rango medio a alto, profesionales Empleados Dueños de

negocio Trabajadores porcuenta propia Agricultores,pescadores

Más probable Igual Menos probable

44

37 40 36 30

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 2008. a La pregunta usada en Latinobarómetro 2008 es la siguiente: “¿Diría usted que, ante iguales calificaciones o títulos, es más probable, igual de probable o menos probable que sea promovida o aceptada en un trabajo “ una persona menor de 30 comparada con una mayor de 30?”.

Las percepciones sobre la calidad del funcionamiento de las instituciones laborales deben analizarse considerando no solo las inserciones y trayectorias ocupacionales que definen las experiencias de los sujetos en el mercado de trabajo, sino también algunos elementos contextuales relevantes para los países de la región, como la institucionalidad laboral y la heterogeneidad de la estructura productiva en los países de América Latina (para obtener información más detallada sobre este último tema, véase el capítulo III).

La heterogeneidad de la estructura productiva incide en el funcionamiento de las instituciones laborales. La segmentación se expresa en brechas de productividad y salariales entre los sectores integrados a la economía internacional y los orientados al mercado interno. En el primer sector se evidencian mayores niveles de formalización y acceso a la seguridad social, mientras que el segundo presenta la situación opuesta. Por su parte, las reformas a la institucionalidad laboral, implementadas mayoritariamente durante la década de 1990, fomentaron la desregulación y flexibilización de los mercados laborales con objeto de incrementar los niveles de eficiencia y creación de

empleo (Weller, 2009), y se vincularon con una tendencia hacia la precarización de las ocupaciones y del acceso a la protección social. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que algunos países que impulsaron inicialmente reformas las revirtieron posteriormente.

Una consecuencia de las reformas debería ser la erosión del poder de negociación de los asalariados, expresada en una menor densidad sindical y en una menor capacidad de negociación colectiva, pero la información disponible no permite emitir un juicio concluyente. Lo más que se puede decir sobre América Latina es que una minoría de asalariados está sindicalizada, que la densidad sindical es más baja que la de los países desarrollados con Estados de bienestar de inspiración socialdemócrata, y que el tamaño de los sindicatos es mucho más reducido que en los países desarrollados (exceptuando el Japón y la República de Corea), lo cual sugiere una considerable fragmentación sindical (véase el cuadro I.5). Además, en la mayoría de los países de la región, la negociación colectiva solo cubre entre el 8% y el 10% de los asalariados (CEPAL, 2011b).

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