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Percepciones sobre el funcionamiento de las instituciones laborales

In document PANORAMA SOCIAL DE AMÉRICA LATINA 2011 (página 67-70)

C. Percepciones sobre el funcionamiento del mercado de trabajo y las instituciones laborales

2. Percepciones sobre el funcionamiento de las instituciones laborales

instituciones laborales

Cuadro I.5

AMÉRICA LATINA (10 PAÍSES) Y PAÍSES DESARROLLADOS: INDICADORES DE SINDICALIZACIÓN DE LOS ASALARIADOS

Países Densidad sindical

a Tamaño medio de los sindicatos b

Año En porcentajes Año En porcentajes Años Promedio

América Latina

Argentina ... ... 2006 37,6 ... ...

Bolivia

(Estado Plurinacional de) c ... ... 2006 26,6 ... ...

Brasil 1988 27,7 2007 20,9 1988 y 1992 1 677 Chile d 1990 13,4 2008 11,9 1991-2008 81 Colombia 1997 28,7 ... ... 1984-1997 187 El Salvador 1992 21,7 2008 11,9 ... ... Guatemala 1991 10,4 e 2006 12,9 1980-1992 98 México ... ... 2008 17,0 ... ... Nicaragua 2006 4,1 ... ... Uruguay ... ... 2006 19,0 ... ... Países desarrollados Dinamarca 1994 93,6 2008 99,2 1987-2004 18 942 Finlandia 1990 88,1 2006 68,0 1989-2004 21 473 Suecia 1991 97,6 2007 73,6 1989-2005 59 149 Noruega 1996 73,3 2006 52,9 ... ... Alemania 1991 34,8 2007 19,9 ... ... España ... ... 2007 14,5 ... ... Estados Unidos 1990 16,1 2007 11,4 ... ... Reino Unido f 1992 36,2 2007 28,0 1980-1998 31 927 Nueva Zelandia 1992 28,8 2008 20,8 1985-2004 3 390 República de Corea 1990 18,4 2006 10,0 1980-2008 273 Japón 1990 25,2 2007 18,0 1980-2008 170

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de Organización Internacional del Trabajo (OIT), Negociación colectiva: la negociación por la justicia social. Reunión tripartita de alto nivel sobre la negociación colectiva, Ginebra, 19-20 de noviembre de 2009, Ginebra, 2010 y la base de datos Dialogue Data [en línea] http://www.ilo.org/public/english/dialogue/ ifpdial/info/dialdata.htm.

a Porcentaje de la población asalariada. b Promedio interanual.

c Porcentaje del empleo total.

d Porcentaje de los asalariados en el sector privado.

e Porcentaje de la población asalariada, estimación de la CEPAL, a partir de información de la base de datos Dialogue Data [en línea] http://www.ilo.org/public/english/dialogue/ ifpdial/info/dialdata.htm.

Dentro de la región, la Argentina y el Brasil son excepciones, dado que tienen mayores niveles de densidad sindical y negociación colectiva (CEPAL, 2011b). También se debe mencionar a Bolivia (Estado Plurinacional de), que es el segundo país con mayor densidad sindical de la región. La otra cara de la moneda

es Chile, que fue pionero en las reformas laborales11 y

que, a fines de la década pasada, presentaba el índice de afiliación sindical más bajo (junto a El Salvador) y el tamaño medio de sus sindicatos era el menor de América Latina. En todos los países, los trabajadores del sector público disfrutan de una mejor situación de sindicalización y negociación colectiva que el resto de la fuerza laboral (CEPAL, 2011b).

A la baja densidad sindical, el reducido tamaño de los sindicatos y la escasa incidencia de la negociación colectiva se suma que la experiencia de sindicalización es más frecuente entre los ocupados con mayor nivel educativo y entre los asalariados de empresas públicas (véase el gráfico I.22). Así, las personas que más requieren de la afiliación a sindicatos como un mecanismo para incrementar su poder de negociación y acceder a protección y derechos son quienes menos han tenido la experiencia de sindicalización. No obstante, el indicador que se presenta no es una medida de la afiliación presente a sindicatos, sino que ilustra la dificultad que enfrenta la organización sindical de los trabajadores menos escolarizados y que se insertan en empresas privadas. Al respecto, Katzman (2010) plantea que las brechas de sindicalización asociadas con los niveles de calificación expresan los procesos de segmentación de los mercados de trabajo, que amplifican las diferencias en las opciones de construcción de capital

social colectivo12.

11 En Chile, las reformas laborales se implementaron entre 1978 y 1981.

En ellas se reconocía el derecho de organización sindical en el marco único de la empresa y se promovía la voluntariedad de la afiliación y el pluralismo sindical, fomentando la creación de sindicatos dentro de las empresas. También se excluyó del campo de competencia de la negociación colectiva las materias que limitaban la facultad del empleador para dirigir y administrar su empresa, y se limitó el derecho de huelga a 60 días; después de ese período, se aplicaban las propuestas del empleador. En algunos sectores de actividad, como la salud, la seguridad nacional y otras, quedaba prohibido recurrir a huelga.

12 Dado que la calificación se asocia positivamente con la capacidad

para articular demandas colectivas, una mayor diversidad de las calificaciones en un mismo lugar de trabajo incrementaría las oportunidades para los no calificados de participar en organizaciones que les permitieran defender sus intereses y derechos. Por el contrario, ocuparse en empleos donde los pares tengan niveles de capital educativo homogéneamente bajos disminuirá las oportunidades de contar con respaldos organizacionales para acceder a protecciones y derechos (Kaztman, 2010).

Gráfico I.22

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): EXPERIENCIA DE PARTICIPACIÓN EN SINDICATOS O GREMIOS POR NIVEL EDUCATIVO

E INSERCIÓN OCUPACIONAL, 2007 a (En porcentajes) 15 17 17 20 19 27 27 27 25 32 35 45 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 Pr imar ia in co m pleta Pr imar ia co m pleta Secundaria in co mpleta Secundaria co mpleta Super ior inc omple ta Super ior co m pleta Pr imar ia inc omple ta Pr imar ia co m pleta Secundaria in co mpleta Secundaria co m pleta Super ior inc omple ta Super ior co mpleta

Asalariados de empresas privadas Asalariados de empresas públicas Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base

de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 2007. a El valor registrado corresponde a la suma de los porcentajes de personas que declaran

participar activamente en sindicatos, que declaran estar afiliados pero no participar activamente y que declaran haber participado alguna vez.

Un factor adicional es la desconfianza en las organizaciones sindicales, que se ha mantenido en un nivel muy alto durante los últimos 15 años en América Latina (en 1996, el porcentaje de personas que declaraba tener poca o ninguna confianza en los sindicatos llegaba al 70%, mientras que en 2009 este valor alcanzó el

67%). La desconfianza en los sindicatos13 no solo

puede desincentivar la afiliación entre los trabajadores, sino también llevar a un clima negativo la formación de estas organizaciones en las empresas. En el gráfico I.23 se aprecia que los altos ejecutivos (gerentes o directores) son el grupo ocupacional que manifiesta una mayor desconfianza en los sindicatos y que percibe un mayor conflicto entre empresarios y trabajadores. En la práctica, constituiría una seria dificultad para el diálogo social, puesto que la predisposición de la patronal y de la gerencia ante los sindicatos es clave para que estos puedan constituirse y mantenerse. De cualquier modo, esos datos deben ser interpretados con precaución, tanto por las restricciones en los tamaños de muestra del grupo de altos ejecutivos, como porque se agrega información de varios años, lo cual puede ocultar la existencia de cambios en el período en estudio.

Gráfico I.23

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES a): DESCONFIANZA EN LOS

SINDICATOS b Y PERCEPCIÓN DE CONFLICTO ENTRE

EMPRESARIOS Y TRABAJADORES c, POR

TIPO DE OCUPACIÓN, 1996-2009 d (En porcentajes) Altos ejecutivos Ejecutivos de rango medio Profesionales Empleados Dueños de negocios Trabajadores por cuenta propia Agricultores y pescadores 66 68 70 72 74 76 78 80 66 68 70 72 74 76 78 80 Co nf lict o entr e empresar io s y trabajadores

Desconfianza en los sindicatos

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 1996-2009. a Los datos sobre la República Dominicana están disponibles a partir de 2004. b Pregunta usada en la encuesta Latinobarómetro: “¿Me podría decir cuánta confianza

tiene usted en los sindicatos: mucha, algo, poca o ninguna confianza?”. Los valores registrados corresponden al porcentaje que declaró confiar poco o no tener ninguna confianza en los sindicatos.

c Pregunta usada en la encuesta Latinobarómetro: “En todos los países hay diferencias o incluso conflictos entre diferentes grupos sociales. En su opinión, ¿cuán fuerte es el conflicto entre empresarios y trabajadores?: ¿es muy fuerte, fuerte, débil o no existe conflicto?”. Los valores registrados corresponden al porcentaje que afirmó la existencia de conflicto muy fuerte o fuerte.

d En cuanto a la pregunta sobre la confianza en los sindicatos, los datos registrados se obtuvieron agregando las observaciones disponibles para 1996, 2003, 2004, 2005, 2008 y 2009. Para la pregunta sobre el conflicto entre empresarios y trabajadores, los datos registrados se obtuvieron agregando la información sobre 2007 y 2008.

En este escenario, no es extraño que las percepciones sobre el cumplimiento de la ley laboral (entre otras, las normas relativas a la firma de contratos de trabajo, a despido e indemnización, a duración de la jornada laboral, al pago de horas extraordinarias y al salario mínimo) sean más negativas entre quienes residen en países con heterogeneidad estructural severa y entre los desempleados y los trabajadores por cuenta propia. En cambio, las percepciones son más positivas entre quienes viven en países con heterogeneidad estructural moderada e intermedia y entre los asalariados. En todo caso, la similitud de los valores para los asalariados de los sectores público y privado contrasta con la mayor incidencia de la sindicalización y la negociación colectiva en el sector público, lo que debería expresarse en un mayor cumplimiento de la ley laboral en este sector. Quizás lo que nivela las percepciones es que los estándares utilizados para evaluar el cumplimiento de las leyes laborales por los asalariados en empresas públicas sean más exigentes que las que se aplican en el caso de los asalariados del sector privado.

Gráfico I.24

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DE CUMPLIMIENTO DE LA LEY LABORAL, SEGÚN LA INSERCIÓN OCUPACIONAL

DE LOS ENTREVISTADOS Y LA HETEROGENEIDAD

ESTRUCTURAL DEL PAÍSa, 2006

(En promedios simples, escala de 1 a 10, donde 1 = total incumplimiento de la ley laboral y 10 = total

cumplimiento de la ley laboralb)

4,7 5,1 5,0 4,7 4,8 5,1 5,0 4,5 3,6 4,1 3,9 3,2 3,0 3,5 4,0 4,5 5,0 5,5

Independiente Empresa pública Empresa privada Desempleado Heterogeneidad moderada

Heterogeneidad intermedia Heterogeneidad severa

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 2006 y CEPAL, “Empleo y protección social. Borrador para comentarios”, 2011, inédito. a Los países fueron clasificados por CEPAL (2011a) sobre la base de criterios como

las brechas de productividad entre los sectores de actividad, los porcentajes de ocupación en estos, el aporte relativo de los sectores al PIB y algunos indicadores de desempeño (ingreso por habitante, empleo, desigualdad y pobreza) relacionados con la estructura del mercado de trabajo. Este ejercicio dio lugar a los siguientes grupos: heterogeneidad estructural moderada: la Argentina, Chile, Costa Rica, México y el Uruguay, heterogeneidad estructural intermedia: el Brasil, Colombia, Panamá y Venezuela (República Bolivariana de), y heterogeneidad estructural severa: Bolivia (Estado Plurinacional de), el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, el Paraguay, el Perú y la República Dominicana.

b Escala sumatoria no ponderada construida sobre la base de cuatro preguntas relativas al cumplimiento de la ley en: 1) la firma de un contrato de trabajo; 2) despido e indemnización; 3) jornada laboral y horas extraordinarias; 4) pago de salario mínimo. La consistencia interna de la escala alcanza 0,89 (coeficiente alfa); la escala es unidimensional; las preguntas se correlacionan en un factor que explica el 76% de la variabilidad.

A su vez, un elemento recurrente en las evaluaciones objetivas de la protección social contributiva, en contextos marcados por la heterogeneidad estructural, ha sido la constatación de una generalizada falta de acceso a la seguridad social (CEPAL, 2006, 2010). De hecho, a 2009 solo un 46% de los ocupados latinoamericanos estaba afiliado a la seguridad social, siendo más bajas las tasas en los países que presentan una heterogeneidad estructural severa (CEPAL, 2011b). Al respecto, en el gráfico I.25 se muestra una convergencia entre el diagnóstico basado en datos “objetivos” y el obtenido por las percepciones: las calificaciones negativas de la seguridad social son más frecuentes en la población de los países con heterogeneidad estructural severa, y menos en los países con heterogeneidad moderada e intermedia. Se debe notar también el incremento de las percepciones negativas en los grupos de mayor edad, situación más pronunciada en los países con heterogeneidad estructural severa.

Gráfico I.25

AMÉRICA LATINA (18 PAÍSES): PERCEPCIÓN DE QUE NO HAY

GARANTÍAS DE SEGURIDAD SOCIALa POR GRUPOS DE EDAD Y

HETEROGENEIDAD ESTRUCTURAL DE PAÍSb, 2007, 2008 Y 2009

(En porcentaje de población que opina que no hay garantías de seguridad social en el país)

27 33 31 30 25 28 29 29 39 44 45 46 29 30 31 31 33 36 36 37 35 37 41 43 25 28 28 30 27 27 27 30 34 36 38 38 20 25 30 35 40 45 50 15 a 29

años 30 a 45años 46 a 59años 60 añosy más 15 a 29años 30 a 45años 46 a 59años 60 añosy más 15 a 29años 30 a 45años 46 a 59años 60 añosy más Heterogeneidad

moderada Heterogeneidadintermedia Heterogeneidadsevera

2007 2008 2009

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de la base de datos de Latinobarómetro, 2007, 2008 y 2009; y CEPAL, “Empleo y protección social. Borrador para comentarios”, 2011, inédito.

a El porcentaje incluye a las personas que eligieron la alternativa “nada garantizadas” ante la pregunta: “¿Hasta qué punto están garantizadas en su país las oportunidades de conseguir empleo?”. Las alternativas restantes de respuesta son: totalmente, algo o poco garantizadas.

b Grupos de países: heterogeneidad estructural moderada: la Argentina, Chile, Costa Rica, México y el Uruguay; heterogeneidad estructural intermedia: el Brasil, Colombia, Panamá y Venezuela (República Bolivariana de), y heterogeneidad estructural severa: Bolivia (Estado Plurinacional de), el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, el Paraguay, el Perú y la República Dominicana.

Aunque las diferencias por edades no son tan importantes en los países con niveles de heterogeneidad más bajos, existe la posibilidad de plantear algunas conjeturas que pueden servir para posteriores estudios y que tienen implicaciones de política. La mayor incidencia

de las calificaciones negativas de la seguridad social en la población de más edad no parece difícil de explicar, ya que esta población tiene que lidiar directamente con las dificultades de vida asociadas a no tener una pensión, o a contar con una jubilación insuficiente para satisfacer necesidades básicas o sostener el estándar de vida previo

al retiro14. En cambio, para los más jóvenes los problemas

relacionados con la seguridad social podrían no parecer tan relevantes, porque se encuentran en una etapa de la vida muy lejana a la jubilación, y también porque podrían subestimar las consecuencias futuras de no contar con un ingreso en el momento de dejar la fuerza de trabajo.

En suma, los problemas de funcionamiento de las instituciones del mercado de trabajo (que se manifiestan en bajos niveles de sindicalización, negociación colectiva y acceso a la seguridad social) tienen su correlato subjetivo en altas percepciones de conflicto entre empresarios y trabajadores, en la desconfianza en las organizaciones sindicales (particularmente por parte de los altos ejecutivos y gerentes), en la percepción de bajos niveles de cumplimiento de la ley laboral y en la creencia de que faltan garantías de seguridad social (principalmente entre quienes residen en los países con mayor heterogeneidad estructural). Estos datos contrastan con los avances en la ratificación de convenios internacionales de trabajo decente que muestran los países

de la región15, lo que pone de relieve una brecha entre

la situación de jure y la de facto, y con ello la necesidad

de acciones que mejoren la institucionalidad laboral y la organización, el poder de negociación y el acceso a derechos de la fuerza laboral, con objeto de avanzar hacia un diálogo social efectivo entre empresarios y trabajadores.

14 La intensificación de la percepción de falta de garantías de seguridad

social en los adultos mayores no es una dificultad menor, puesto que en esta etapa del ciclo vital se erosiona la capacidad de organización, movilización y negociación (no se está hablando aquí de la “elite” de adultos mayores).

15 Si se toma como parámetro la noción de trabajo decente, la región

muestra niveles muy avanzados de ratificación de convenios internacionales, así como tendencias recientes positivas. En 2010, los países latinoamericanos habían avanzado en este campo, al aumentar de un 93% a un 97% las ratificaciones de los ocho convenios fundamentales (CEPAL, 2011).

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