• No se han encontrado resultados

Creciente competencia y consolidación en la industria puede afectar adversamente nuestra operación

La industria chilena de servicios financieros es altamente competitiva. A nivel de competencia bancaria enfrentamos a otros bancos locales y extranjeros, así como al Banco del Estado, un banco de propiedad del Estado de Chile. Sin embargo, también enfrentamos competencia no bancaria en algunos de nuestros productos crediticios, desde grandes tiendas por departamento, que otorgan préstamos de consumo a parte importante de la población, especialmente a segmentos de ingresos bajos y medios; con cajas de compensación y asignación familiar; y con cooperativas de ahorro y crédito. La competencia no bancaria se concentra especialmente en el mercado de personas de ingresos medios y bajos.

De forma similar, enfrentamos competencia de otro tipo de actores, tales como empresas dedicadas a leasing financiero, factoring y financiamiento para adquisición de vehículos en los productos relacionados a préstamos de consumo, así como fondos mutuos, fondos de pensiones y compañías de seguro, en productos de ahorro y préstamos hipotecarios para la vivienda. Si bien los bancos continúan siendo los principales proveedores de este tipo de productos, estos negocios han experimentado un importante crecimiento y la irrupción de nuevos actores. El mercado minorista (que incluye personas y pequeñas y medianas empresas) se ha convertido en el foco de crecimiento de muchos bancos. Asimismo, el crecimiento de la competencia en años recientes ha llevado, entre otras cosas, a que la industria se consolide. Esperamos que ambas tendencias continúen en el futuro, lo que podría afectarnos negativamente, dado que podrían aumentar las tasas de interés que pagamos para atraer depositantes y disminuir las tasas de interés que cobramos a nuestros clientes por préstamos, lo que podría resultar en una disminución de los márgenes que somos capaces de generar.

Riesgo de inflación, tasas de interés y monedas en Banco de Chile

Los resultados dependen en gran medida de nuestros ingresos netos por intereses y reajustes, que representan más de un 70% de nuestros ingresos operacionales de forma recurrente. Estos ingresos se derivan en buena parte de diversos y variados tipos de préstamos otorgados por el Banco, tanto a largo plazo (tales como préstamos hipotecarios para vivienda y de fines generales, así como préstamos comerciales) y a corto o mediano plazo (tales como préstamos de consumo, capital de trabajo, líneas de crédito y otros préstamos comerciales). Dichos préstamos pueden otorgarse a tasas de interés fijas o variables y pueden estar denominados en distintas monedas.

Por otro lado, los pasivos de Banco de Chile también poseen distintas características, pudiendo ser a largo, mediano o corto plazo, a tasas de interés fijas o variables y en distintas monedas. Además, parte importante de nuestros pasivos, principalmente aquellos generados por captación directa desde clientes, son exigibles a la vista. Banco de Chile posee una política de administración de riesgos que le permite mantener posiciones de tasa de interés y de monedas. Existe un área de administración de riesgos de mercado, la cual fija políticas y existe otra área de control que monitorea permanentemente la evolución de estas posiciones y las utilidades/pérdidas que éstas generan. La política antes mencionada establece límites en los distintos factores de mercado, los cuales al menos deben ser iguales a los establecidos por la normativa bancaria definida tanto por la SBIF como por el Banco Central de Chile.

Sin embargo, cambios en inflación y tasas de interés nominales pueden afectar las tasas de interés que percibimos por nuestros activos que generan intereses de una forma distinta a las tasas de interés de nuestros pasivos que devengan intereses, resultando en una menor utilidad neta. Por otro lado, la inflación, tasas de interés y tipos de cambio de monedas son altamente sensibles a diversos factores que están fuera de nuestro control, incluyendo la política monetaria del Banco Central, la desregulación del sistema financiero chileno, condiciones económicas locales o internacionales, condiciones políticas y otros factores.

Adicionalmente, es importante señalar que pese a que nos beneficiamos de una tasa de inflación superior a la esperada en Chile, debido a nuestra estructura de activos y pasivos (tenemos una importante posición activa neta indexada a inflación), cambios significativos en inflación con respecto a sus niveles de mediano plazo, podrían afectar adversamente nuestros resultados de operación. De la misma forma, cualquier volatilidad no esperada o distinta a la esperada en los factores de mercado podría tener un efecto material adverso en nuestra operación, incluyendo nuestra condición financiera y resultados.

El riesgo de liquidez podría afectar la habilidad del Banco de Chile de financiar sus operaciones y afectar negativamente su condición financiera

El acceso inmediato a diversas fuentes de financiamiento es esencial en el negocio bancario, incluyendo a Banco de Chile. En este sentido, el normal funcionamiento de cualquier Banco depende del acceso continuo a los mercados financieros, con el objetivo de obtener financiamiento de corto y largo plazo, en calidad y oportunidad. De esta forma, la incapacidad de acceder oportunamente a los fondos requeridos para el normal funcionamiento de la institución pone en riesgo de incumplimiento de sus obligaciones a la institución.

El acceso a los mercados de capitales forma parte integral de la estrategia de liquidez del Banco. La industria bancaria en Chile debe cumplir con una regulación respecto del nivel de liquidez que cada institución mantiene. La habilidad del Banco de Chile de acceder a fondos podría ser afectada por factores que no sean específicos a sus operaciones, como condiciones generales de mercado, interrupciones drásticas en los mercados financieros, o impactos financieros adversos a nivel global y local.

Dependencia tecnológica y de sistemas

El negocio del Banco de Chile es altamente dependiente de sistemas de información para procesar adecuada, confiable y oportunamente un gran número de transacciones en los diversos mercados y productos. El buen funcionamiento de diversos aspectos, tales como el control de gestión, administración de riesgos, contabilidad, servicio al cliente u otros procesos y sistemas son críticos para el negocio del Banco. Banco de Chile cuenta con sistemas de respaldo de sus principales sistemas, que podrían ser utilizados en caso de un evento catastrófico o fallas en los sistemas primarios. Asimismo, se han establecido redes de comunicación alternativas. Sin embargo, el Banco no opera todos los sistemas de manera simultánea en tiempo real y las actividades de negocios podrían ser interrumpidas en caso de fallas de los sistemas primarios o redes de comunicación. La habilidad del Banco para mantener su competitividad y lograr mayores crecimientos depende de forma importante de una constante actualización en tecnologías y sistemas de información.

Eventos de seguridad cibernética podrían afectar negativamente nuestra reputación o resultados de operación, pudiendo dar lugar a litigios

Como toda institución bancaria, tenemos acceso a una gran cantidad de información financiera confidencial y administramos activos financieros pertenecientes a nuestros clientes, así como propios. Además, proporcionamos acceso remoto continuo a nuestros clientes a sus cuentas, a través de diversos canales. Asimismo, permitimos la transferencia de activos financieros sustanciales por medios electrónicos de forma regular. De esta manera, la seguridad cibernética es un riesgo significativo para nosotros.

En efecto, dependemos del procesamiento de datos, comunicaciones e intercambio de información en base a una variedad de plataformas y redes basadas en internet. Por lo tanto, no podemos asegurar que nuestros sistemas estén totalmente libres de vulnerabilidades. Además, contratamos a terceros que proveen servicios de negocios, gestión de datos y comunicación. Luego, si la seguridad de la información es violada, o si uno de nuestros empleados transgrede los procedimientos de cumplimiento de las normas, podría significar una pérdida o sustracción de información, que afectaría nuestros resultados, dañar a otros o dar lugar a potenciales litigios.

Incidentes de seguridad cibernética, como robos de equipos, phishing, robo de identidad y otras interrupciones podrían afectar negativamente la seguridad de la información almacenada y/o transmitida a través de nuestros sistemas, así como la infraestructura de red, lo que puede dar lugar a responsabilidad legal de nuestra parte, que podría superar la cobertura de seguros que contratamos para tales efectos, pudiendo traducirse en que clientes actuales y/o potenciales puedan evitar hacer negocios con nosotros. Aunque con la ayuda de los proveedores de servicios y recursos humanos propios, pretendemos seguir implementando medidas de seguridad tecnológica y establecer procedimientos operacionales para prevenir los daños asociados, no podemos asegurar que estas medidas serán exitosas.

Cambios o modificaciones de la normativa que regula a la banca pueden restringir nuestras operaciones y por lo tanto afectar negativamente nuestra condición financiera y resultados de operación

Estamos sujetos a la fiscalización de la SBIF (Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras de Chile), que —a través de la Ley General de Bancos (LGB)— define los lineamientos de la actividad bancaria, en cuanto a su participación en ciertos negocios no bancarios, dependiendo del riesgo de la actividad y la fortaleza del banco, así como de adecuación de capital emitidos por el Comité de Basilea de Regulación Bancaria y Prácticas de Supervisión (Basilea). Adicionalmente, estamos sujetos a la regulación del Banco Central de Chile en relación con ciertas materias, incluyendo liquidez, tasas de interés y operaciones de cambios internacionales.

En los últimos años, el Gobierno de Chile y los reguladores han dictado diversas normas tendientes a reforzar la protección al consumidor que afectan el cobro de comisiones y limitan las tasas de interés máximas a cobrar en operaciones financieras. De la misma manera, la SBIF ha publicado para consulta un nuevo reglamento asociado a estándares mínimos de tiempo de operación para cajeros automáticos, lo que se une a requerimientos de la autoridad central, relacionados con medidas de seguridad que deben cumplir los bancos para la instalación de estos dispositivos.

En materia de solvencia y liquidez, la SBIF ha sugerido la posibilidad de implementar Basilea III en Chile en el futuro, lo que podría imponer nuevos requisitos para los bancos locales. Asimismo, el Banco Central de Chile ha propuesto una nueva normativa que aborda el desarrollo de nuevos estándares de liquidez para la industria local. Dado que la SBIF no ha proporcionado indicaciones precisas respecto de cuándo y cómo estas directrices se aplicarán, no esperamos que afecten nuestra rentabilidad o resultados en el corto plazo. Sin embargo, no podemos asegurar que estas directrices no afectarán nuestro desempeño financiero en el futuro, en caso de ser aprobadas.

En relación con la administración de riesgo de crédito, la SBIF ha efectuado recientemente modificaciones a la normativa de provisiones, la cual entre sus elementos más relevantes, establece la implementación de modelos estándar para cálculo de provisiones por riesgo de crédito para créditos hipotecarios (el cual será aplicable a partir de 2016) y ha indicado que efectuará cambios en la norma de créditos de consumo y comerciales. Con la información disponible a la fecha, es posible proyectar que la aplicación de modelos estándar requerirá la constitución de mayores provisiones en la cartera hipotecaria a nivel de la industria. Cabe mencionar que existiría la posibilidad de que la SBIF apruebe la utilización de modelos internos, en la medida en que estos cumplan con requerimientos mínimos a ser definidos por el organismo regulador.

No existe garantía que en el futuro los reguladores no impondrán limitaciones más restrictivas en las actividades de los bancos, las cuales podrían tener un efecto adverso en nuestros resultados de operación, que no podemos determinar de antemano. De la misma manera, no podemos asegurar que reformas significativas en los planos económico y social que pudiesen ser eventualmente propiciadas por las autoridades de gobierno, no tendrán impacto en la actividad económica y —como consecuencia— en nuestros resultados de operación y condición financiera.

BANCO DE CHILE

BANCO DE CHILE

PROPÓSITO, VISIÓN