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Facundo Bindi y Violeta Rosemberg

En las elecciones generales para Presidente de la Nación realizadas el 27 de abril de 2003, la fórmula Menem - Romero se impuso con un 24,45% sobre la de Kirchner - Scioli que obtuvo el 22,24%. La ley contemplaba la realización de un balotaje al que Menem decidió no presentarse y convertir automáticamente a Néstor Carlos Kirchner en el Presidente de la Nación. La crítica situación económica y social fue el marco de su asunción.

Reunirse y conformar un numeroso grupo de gente en la Plaza de Mayo para mostrar el rechazo a una línea política venía siendo, desde el comienzo del siglo XXI en nuestro país, una práctica recurrente, sobre todo en los espacios públicos, desde la vuelta de la democra- cia, pero con más fuerza desde 2001 los distintos sectores sociales se conglomeraban para manifestarse, en la mayoría de los casos para protestar o rechazar ciertas políticas propuestas por los gobiernos. La idea del NO se había generalizado y la práctica de manifestarlo también. Si las políticas públicas de la década del ‘90 habían invitado a no participar de la vida en común el 25 de mayo de 2003 marcó un cierre a esa forma de desarrollo social, aunque aún no se supiera muy bien de qué se trataba.

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Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, era el Presidente inte- rino desde el 2 de enero de 2002 había sido electo por el Congreso de la Nación y su mandato debía culminar el 10 de diciembre de 2003. El Congreso había votado: Duhalde consiguió 262 votos a favor, 21 en contra y 18 abstenciones. Las elecciones presidenciales se anticiparon y la primera vuelta se celebró el domingo 27 de abril de 2003. Néstor Carlos Kirchner, por entonces era un candidato poco conocido para la gran mayoría de la sociedad civil, obtuvo un 22,24% de los votos vá- lidos emitidos, quedando en segundo lugar a poco más de dos puntos de Carlos Menem que había obtenido un 24,45% por lo que debían participar de una segunda vuelta electoral. Fuera de esta quedaron Ricardo López Murphy (16,37%), Adolfo Rodríguez Saá (14,11%) y Elisa Carrió (14,05%), entre otros. El candidato de la Unión Cívica Radical, Leopoldo Moreau, ocupó el sexto puesto con un 2,3% en la peor elección presidencial de la historia de su partido. El balotaje de- bía celebrarse el domingo 18 de mayo pero Menem, ante una segunda derrota, retiró su candidatura y Kirchner accedió a la presidencia au- tomáticamente siendo el Presidente electo con el porcentaje más bajo de votos válidos emitidos de la historia argentina. Tenía por delante un período de cuatro años y seis meses de gobierno ya que hasta el 10 de diciembre del 2003 completó el mandato de Duhalde, en cum- plimiento de la llamada Ley de Acefalía Presidencial, y a partir de allí debería asumir el nuevo ganador para cumplir el mandato constitu- cional correspondiente hasta diciembre del año 2007.

En declaraciones a la prensa días antes de su asunción, Kirchner manifestó su deseo de que la gente estuviera en la calle. Ese frío 25 de mayo debía ocupar el Poder Ejecutivo y tomarles juramento a los nuevos ministros. Néstor Kirchner pidió convocar a la gente a que se acerque. Según cifras de la Policía Federal Argentina (PFA) hubo 15.000 personas. La convocatoria fue, primero, en la Plaza del Con- greso y luego en caravana hasta la Plaza de Mayo. El Presidente se trasladó con su familia y unos pocos amigos en un auto escoltado por el regimiento de granaderos a caballo. Si bien eran pocos, algunos

peronistas entusiasmados con la idea de un Presidente del sur se aba- lanzaban al auto para saludarlo.

La Plaza de Mayo estaba llena hasta la mitad, había sido vallada conteniendo a la gente dentro de ella. No se podía cruzar desde la pla- za por Hipólito Yrigoyen y tampoco desde Rivadavia, ni por Balcarce. La caravana fue desde Avenida de Mayo para entrar por Hipólito Yri- goyen hasta llegar a Balcarce. Al bajarse del auto Néstor Kirchner vio a la gente en la plaza intentando saludarlo pero era notable la lejanía. Es allí cuando decidió cruzar Balcarce, entrar a la plaza y acercarse a las vallas para saludar a los manifestantes que estaban dentro de la plaza. En esa acción se amontonaron rápidamente varios periodistas (también del otro lado de las vallas) y Néstor Kirchner en un intento de esquivarlos, para saludar a lo que él denominaba “el pueblo”, reci- bió el golpe de un flash que le pegó en la frente y lo cortó, producién- dole un tajo. En su primer acto como Presidente, la relación con el periodismo comenzaba de modo amenazante. Según declaraciones posteriores del mismo Kirchner: “Quería ser abrazado por la gente que había venido a saludarme, más allá del protocolo y la seguridad”.

Hubo un enorme operativo de seguridad. En sintonía con la Ar- gentina post 2001 que Kirchner intentaría superar. ¿Sería esta la últi- ma plaza con tanto operativo de seguridad?

Entre los civiles que habitaban la plaza pública, la mayoría eran organizaciones del Partido Justicialista, fundamentalmente del co- nurbano zona sur. Había algunas banderas blanca y celestes, como por ejemplo una muy grande de La Matanza que pedía “Alberto Ba- lestrini conducción, Rubén Ledesma conducción”. Los enviados por el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini, habían madrugado para asegurarse un lugar preferencial para sus carteles, sobre el valla- do frente a la entrada principal del Congreso. La bandera más grande era la de UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Esti- badores) conducidos por el “Momo” Gerónimo Venegas, Secretario General del gremio, y que en ese mismo año fue elegido como el su- cesor de Lorenzo Miguel al frente de las 62 Organizaciones Gremia-

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les Peronistas. Estos actores eran casi los mismos que los que habían estado en la plaza de Duhalde del año 2002.

Hubo distintas banderas de agrupaciones de corte peronista, mu- chas otras no tenían inscripciones y eran solamente banderas blan- cas y celestes. Hubo algunas que pedían por ciertos referentes: “Luis Ilarregui conducción”, hombre de Ayacucho, Provincia de Buenos Aires o de la Corriente Peronista Federal. Sin embargo había una que resaltaba del resto, que podría ser la que marcaría el rumbo que tomaría el gobierno kirchnerista: “Kirchner, Chávez y Fidel, por la unidad latinoamericana”, firmada por el Frente para la Victoria. En el marco del acto de posesión en la Cámara de Diputados de la Nación, ellos tres junto al Presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, habían sido los que más llamaron la atención del público, de hecho Fidel recibió un aplauso cerrado de los propios legisladores al ingresar.

A su vez, en las paredes de la Ciudad de Buenos Aires, aparecieron miles de carteles con la foto de Fidel y Chávez que llevaba la leyenda “Bienvenidos”. También, durante la concentración en las plazas y en la Avenida de Mayo, muchos manifestantes mostraron pancartas con expresiones alusivas a los célebres mandatarios latinoamericanos.

Fidel Castro no pisaba la Ciudad de Buenos Aires desde 1959 y estuvo 48 horas compartiendo agenda junto a Lula da Silva y Hugo Chávez, incluso viajaron juntos en el mismo micro para trasladarse hasta la asunción presidencial. El corolario de la visita del Coman- dante cubano fue el discurso, al día siguiente, ante alrededor de 30 mil personas, según la policía federal. Las más de dos horas y media de oratoria en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la Univer- sidad de Buenos Aires marcaron un momento histórico en la relación del líder cubano con el pueblo argentino. Fidel había comenzado su discurso con las siguientes palabras: “Queridos hermanos estudian- tes, trabajadores y, estoy por decir, compatriotas argentinos” y había hecho referencia a la importancia de la unión del pueblo latinoame- ricano. Al día siguiente el Presidente de la República Bolivariana de

Venezuela, Hugo Chavez, expresó que aquella jornada del día 25 im- plicaba “Un momento crucial para toda América Latina”. El propio Néstor Kirchner declaró “Somos hombres comunes con responsabi- lidades importantes que tenemos que estar a la altura de la historia y el tiempo” junto a “nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de justicia social”.

Luego del traslado desde el Congreso hasta la Casa Rosada Néstor Kirchner salió al balcón y las pocas personas allí presentes cantaron “Argentina, Argentina” y “Olé olé, Lupo, Lupo”, quienes proponían este canto lo conocían de modo bastante cercano.

Ese 25 de mayo de 2003 se cumplían 30 años de aquel otro 25 de mayo, donde el peronismo festejaba la llegada de Héctor Cámpora a la presidencia después de 18 años de proscripción. En aquel aconte- cimiento los jóvenes habían tomado la plaza y hasta la Casa Rosada (según cuenta el propio Néstor Kirchner él había estado allí celebran- do). 30 años después el peronismo se reinventaba y volvía a ocupar el espacio público más importante de la Nación.

11 DE MARZO Y 17 DE JULIO DE 2008