4. MARCO TÉORICO
4.8. Generalidades de la argumentación: ¿Qué es?
4.9.4. Falacias argumentativas
En varias oportunidades, al argumentar se cometen fallos lógicos conocidos como falacias que invalidan la argumentación, estas pueden ser de manera voluntaria o involuntaria; en cualquier caso, así las mismas en apariencia sean un argumento válido el trasgredir las reglas de lógica compromete la veracidad de la argumentación. Ante la voluntariedad o involuntariedad, se abre todo un núcleo problémico alrededor de la ética de la argumentación y la comunicación misma; por ejemplo, si quien argumenta: “¿está convencido él mismo de lo que piensa o busca convencer a ese otro para lograr determinados fines? (…) ¿es la argumentación un medio para construir conocimiento o sólo para desestabilizarlo?” (Padilla y López, 2011, p. 20). Este núcleo, indudablemente merece una reflexión más amplia que la que aquí se expone, pero un primer momento que ayudará a una posterior comprensión es señalar estas falacias, pues como se verá en el desarrollo de la experiencia (Anexo 10) cada falacia además de ser una ruptura a los principios de la lógica es una violación a las reglas de la discusión crítica sobre las que se sitúa la pragmadialéctica.
Esta falacia busca persuadir a través de elementos coercitivos que cohíben de actuar con libertad al contrario, el temor de la consecuencia que puede ejercer una fuerza superior limita al interlocutor. Su estructura lógica es:
A afirma P
A tiene más fuerza o poder sobre B Por tanto, P.
Por ejemplo:
No desobedezca mis órdenes, recuerde que donde manda capitán no manda marinero. Senador, recuerde que mi empresa financió su campaña.
Ad misericordiam (apelación a la piedad)
Esta falacia ocurre cuando un argumentador en vez de tratar el objeto de discusión, hace un llamado a la piedad del contrario manipulando sus emociones de compasión.
A afirma P
A pide compasión por circunstancia C Se otorga P
Por ejemplo:
Profesor, colabóreme si pierdo esta materia me echan de la casa. Ad hominem (personal directo):
Ocurre cuando en lugar de atacar los argumentos del oponente se ataca al oponente mismo, desacreditando su experiencia, personalidad, inteligencia, nacionalidad, etc. Su estructura es la siguiente:
A afirma B
A no tiene crédito Por lo tanto, A es falso
Por ejemplo:
Usted calificó mal mi trabajo Pero usted es mal profesor
Por lo tanto, usted no puede calificar mal mi trabajo Ad hominem (variante circunstancial):
Esta variante del ad hominem, busca desacreditar las motivaciones del interlocutor a partir de un hecho particular. Por ejemplo: No podemos confiar en el personero del colegio porque es amigo de los profesores.
Ad hominem tu quoque:
Mostrar que el contrario no tiene credibilidad ante un hecho, pues él también ha cometido un acto similar. Por ejemplo: No quieres que sea mamá a una edad temprana pero tú me tuviste a los 17.
En las variedades del ad hominem, se encuentra la culpabilidad por asociación, que intenta desacreditar al contrario por relacionarlo falsamente con un determinado grupo que causa desaprobación por parte de la audiencia, por ejemplo: tus propuestas son las ideas originales del comunismo, chavismo, etc. Otra variante, es la falacia ad lazarum, que consiste en atribuir un valor de verdad porque quien lo afirma se encuentra en condición de pobreza; mientras que, lo que afirma un rico es falso, por ejemplo: Mark Zuckerberg, ofertó a través de Facebook, cursos gratuitos para todo el mundo, pero debe ser una estrategia para ganar más usuarios. En el sentido contrario, la
falacia ad crumenam, señala que lo que dice un rico es verdadero; mientras que, lo que dice alguien pobre es falso. Finalmente, también se encuentra la falacia del provincialismo, la cual pone de manifiesto un argumento irracional que se concluye con poca o nada evidencia, pues el argumentador se identifica con un grupo sociocultural específico: género, raza, religión, nacionalidad, etc.
Ad ignorantiam:
Busca desplazar el peso de la prueba del contrario exigiéndole que demuestra que quien argumenta no tiene la razón, se estructura lógicamente de la siguiente forma:
A afirma P
P no se puede refutar Por tanto, P es verdadero
Igualmente puede ser expresado: A no se puede demostrar
Por lo tanto, A es falso
Por ejemplo: Dios existe si no es así demuéstreme lo contrario. Hombre de paja o espantapájaros (Ridiculizar):
Esta falacia distorsiona el punto de vista del contrario con el fin de descalificar su posición original, de modo que, la posición del contrario se tergiversa a tal punto de perder la noción real de lo que este dijo, esta falacia se estructura de la siguiente forma:
A afirma P
B crítica a A por afirmar Q (habiendo A afirmado P y no Q) Por lo tanto, P es falso.
Por ejemplo:
A: A partir de mañana todo el mundo debe llegar a las seis en punto.
B: Lo que en realidad quiere es que nos enfermemos por salir temprano de la casa. Ignoratio elenchi:
Esta falacia presenta un argumento que no guarda relación con el objeto de discusión, por ejemplo:
A: ¿Justifique por qué la empresa debería pagarle más? B: Porque soy un buen papá y un excelente hijo.
Plurium interrogationum (Pregunta compleja):
La falacia de la pregunta compleja parte de un “supuesto común” que aún no ha sido probado y descalifica al contrario, por ejemplo: En una entrevista a un candidato presidencial ¿si usted hace una oferta de compra a una persona privada y no le aceptan la oferta cómo haría una expropiación en contra de la constitución?, ¿por qué un hombre de izquierda usa Ferragamo pero amenaza con expropiar las tierras del Valle del Cauca?
Petito proncipii (petición de pregunta o argumentación circular):
En esta falacia, la demostración se demuestra a sí misma, es decir que, la conclusión se incluye en las premisas de quien argumenta, la estructura es:
A es A porque A lo afirma.
Por ejemplo: ¿Esta seguro que el libro que leyó es cierto? –Sí, porque el libro lo dice. Ad populum (populismo):
La falacia Ad populum se caracteriza por presentar un argumento como si este fuera correcto, por el solo hecho de que la mayoría así lo considera, desde la lógica se representa así:
A presenta P
P es agradable para el auditorio Por lo tanto, P.
Por ejemplo:
Yo me pase el semáforo en rojo porque todo el mundo lo estaba haciendo.
Si todo el mundo vota por X, debe ser el mejor candidato. Ad verecundiam o falso uso de la autoridad:
Esta falacia se caracteriza por presentar una postura como correcta porque esta es respaldada por una “autoridad” con prestigio, se estructura:
A afirma P
A es una autoridad Por lo tanto P
Si bien puede confundirse con un argumento de autoridad, este se convierte en una invocación inapropiada a la misma, cuando la autoridad a la que se refiere no es experta en el campo específico al que se refiere, por ejemplo: El profesor de español afirmó que todas las panaderías deberían bajar sus precios, por tanto debemos promover un ajuste económico en todas las panaderías del sector; si bien el profesor es una autoridad en pedagogía y uso de la lengua, no es la persona más apropiada para referirse a la economía de las panaderías locales. De la misma manera, el argumento de autoridad se convierte en ad verecundiam cuando la autoridad no es reconocida por su comunidad
y cuando la autoridad posee un conflicto de intereses que no le permite sentar una posición sin sesgo.
Secundum quid (generalización apresurada):
Esta falacia consiste en llegar a una conclusión a partir de observaciones que no son representativas y resultan insuficientes, su estructura es:
A es P B es P
Por tanto, C, D y E son P Por ejemplo,
Daniela no hizo la tarea. Cristian no hizo la tarea,
Por tanto, nadie en el salón hizo la tarea.
Post hoc ergo proter hoc (causa falsa):
Esta falacia se presenta cuando el argumento de nexo causal no es comprendido en su totalidad y se tiene la falsa creencia que un evento se debe a otro, aun si no hay relación lógica entre ambos. La estructura lógica es:
A sucedió primero que B Por tanto, B se debe a A Por ejemplo,
Los gallos cantan antes de que salga el sol Por tanto, el sol sale porque los gallos cantan.
Esta falacia confunde hechos medibles con juicios de valor al intentar demostrar un nexo causal, donde en realidad la causa o la consecuencia es simplemente el punto de vista de quien evalúa los hechos. Su estructura lógica es:
A afirma P
P tiene como consecuencia C (algo negativo o positivo en un juicio de valor) Por lo tanto, P es falso (o verdadero. Depende del juicio de valor).
Por ejemplo:
María Fernanda no se copió en el examen
Si se hubiese copiado le habrían anulado el mismo Por lo tanto, María Fernanda no se copió en el examen.
Pendiente resbaladiza (efecto domino o bola de nieve):
La pendiente resbaladiza es una forma de causa falsa donde se encadenan argumentos que no guardan relación, conllevando a un estado de deterioro sobre algo. Su estructura lógica obedece al de un efecto domino:
Si A, entonces B, si B entonces C, si C entonces D… Por tanto A conlleva a Z.
Por ejemplo:
Si salgo sin paraguas puedo mojarme, si me mojo puedo enfermarme, si me enfermo… Por tanto si salgo sin paraguas puedo morirme.
Arrenque Rojo:
Este tipo de falacia se caracteriza por desviar el objeto de discusión pasando de un tema a otro así estos dos no guarden relación lógica. Por ejemplo:
A: ¿Usted quiere ser presidente cuatro años más? B: Siguiente pregunta.
O por ejemplo:
A: ¿Si lo elegimos presidente podrá reducir nuestra huella ambiental? B: Estoy comprometido con reducir los índices de desempleo.
Afirmar el consecuente:
Esta falacia considera que si se afirma el antecedente por consecuencia lógica se puede afirmar el consecuente. Su restructura lógica es:
Si A entonces P Se da P Por lo tanto, se da A. Por ejemplo: Si me mojo me enfermo Me enferme
Por lo tanto, me mojé.
Negar el antecedente:
La negación del antecedente ocurre cuando se supone que por negar el antecedente lógicamente se puede negar el consecuente. La estructura lógica de la negación del antecedente es:
Si A entonces P No A
Por lo tanto, no P
Si me mojo me enfermo No me mojo
Por lo tanto no me enfermo
5. MARCO METODOLÓGICO