II. L A PAREJA Y LA EXPERIENCIA DE CRIANZA : LA CONFIGURACIÓN DIRECTA DE LA EXPERIENCIA DE MATERNIDAD
2.3. Familiares, nanas y empleadas en la crianza; nuevas formas de concebirla
observa que, tanto cuando se presenta el abandono de la pareja a en el proceso de
crianza -con la ruptura o continuidad de la unión conyugal- como cuando la relación de
pareja es satisfactoria para ambas partes, el apoyo de otros actores sociales como
redes familiares y personas que trabajan en servicio doméstico desempeña un papel
fundamental. Cabe recoger algunos fragmentos ya presentados y agregar otros para
ilustrar lo anterior:
Luisa
, 36 años
40 La fa ilia ha te ido e las uje es su p i ipal apo o, e los i o siglos de su histo i
a en Colombia, la jefatura
fe e i a ha sido pe siste te, ta to así ue pod ía o side á sele o o u o de sus o po e tes fo ativos
…obviamente, tenemos nana, no sería posible sin tener una persona que nos ayudara con
las osas de la asa o el uidado de los iños… e ealidad el t a ajo de la asa o es ta to, si o el uidado de los iños es i p io idad…
Andrea,
35 años… o te go una familia con un grupo de apoyo que cualquier cosa que necesitara, ahí
esta os… a después ua do los iños o e due e todo el día, a te ía u a u ha ha…Te go is dos hijos, te go u a iñe a ue e a uda e las osas de la asa,
yo me encargo de hablar con ella y que todo esté bien en la casa, yo no tengo
p o le as…
Rocío,
46 añosNo al a zo a esta e la asa ua do i hijo llega del olegio. Mi he a a e lo e i e,
hacen tareas y hacia las ocho, ocho y media yo llego, revisamos las tareas y hacia las
ueve o diez sali os pa a la asa
Sandra,
53 años…ge e al e te o sie p e tuve e pleada ue e a uda a, lógi a e te ua do ella o está, o lo hago, pe o o al e te te go e pleada … eal e te o ue tuve la sue te
de que mi mamá me ayudó a criar a los niños, porque realmente uno está en el trabajo, y es en la época en que está uno más activo, la crianza realmente yo diría que casi uno la
delega e la a á, afo tu ada e te tuve esa opo tu idad… ellos se a ostu a o
que tenían su mamá que trabaja a, o ha ía p o le a
Consuelo
, 63 años“ie p e tuve el apo o de e pleadas do ésti as de o fia za… o fue e esa io ue o lo hi ie a, i i esposo… Mi ad e se asó a u a edad ava zada… o e a u a a uela
joven... yo le llevaba mis hijos pero cuando lo ha ía los deja a o todo iñe a
El que las mujeres dediquen más de su tiempo a actividades como trabajo y educación
superior y que los hombres también tengan extendidas jornadas de trabajo, o que por
lo general no se apropien de la responsabilidad de la crianza, exige que actores
diferentes del padre y la madre pasen a asumir parte importante de las actividades
cotidianas de la crianza (Viveros, 1995; p 138).
Esos actores en ocasiones hacen parte de las redes de parentesco y en otros casos son
personas contratadas para desempeñar oficios domésticos y de cuidados. Cuando
proviene de la familia, generalmente son los padres de la mujer, especialmente la
madre, quienes proveen el apoyo para el cuidado cotidiano de los hijos. En cualquiera
de los dos casos - como se encuentra también en otras investigaciones-, el cuidado
sigue siendo femenino, lo cual sigue situando a la mujer en el centro de la crianza a la
hora de pensar sobre la maternidad (Mejía, 2011).
Lo anterior deja ver una forma diferente de asumir la crianza entre las mujeres
entrevistadas, principalmente entre quienes crecen hacia el final del siglo, pues esta ya
no es el principal referente de la vida de la mujer
41. Coordinar y supervisar las
actividades de crianza que asumen otros actores, sin embargo, generalmente sigue
dependiendo principalmente de la mujer
42demandándole negociar, más que al
hombre, la crianza con las responsabilidades adquiridas en otros espacios sociales
43.
A esto se su a el su gi ie to de u a p eo upa ió a o po la alidad de la ia za
de acuerdo con las exigencias de una sociedad que demanda mano de obra más
calificada y confiere una la alta valoración al desarrollo otras habilidades de los niños
(Flórez, 2000). Como consecuencia, se incrementan las exigencias económicas y la
dedicación de tiempo asociadas esa nueva forma de concebir la crianza.
En sectores sociales medios ha sido especialmente significativa importancia otorgada a
la crianza de mayor calidad y en consecuencia, las preocupaciones por las posibilidades
materiales de realizarlo. Según Yolanda Puyana (1985), esa es una razón por la que
entre 1964 y 1976, el comportamiento reproductivo en sectores medios evolucionó
41
Este punto se desarrolla con mayor profundidad en el capítulo tercero 42 Los t a ajos do ésti os
disminuyeron, pero los hijos –su salud sus estudios, sus distracciones- los reemplazaron. A tal punto que lo doméstico sigue teniendo el mismo peso en la ocupación del tiempo femenino sin que los
ho es i te ve ga u ho ás. (Perrot, 1995; p 148)
43 Pa a los ho es se pla tea e os este tipo de p o le as; i depe die te e te de la ho a a la ual eg ese a sus hogares, la calidad de la vida cotidiana y de las relaciones familiares siguen desarrollándose a su propio ritmo, sin constituirse casi nunca e otivo de p eo upa ió … (Viveros, 1995; p 144).
d ásti a e te de u o de tipo e te sivo a u o de tipo i te sivo
44. Para ella, esto
además se relaciona con que ha sido un sector social altamente receptivo a los
étodos
ode os de pla ifi a ió fa ilia , p o a le e te po el te o ue
implican los esfuerzos necesarios para la crianza y educación de los hijos (Flórez, 2000).
De ese modo, pensar la crianza asociada a una educación de mejor calidad, a la
generalización de la anticoncepción, el incremento en las opciones y expectativas para
el desempeño social de la mujer y la ausencia de la participación masculina, configura
un escenario donde tener menos hijos es un escenario más favorable.
Los relatos de las mujeres entrevistadas
–principalmente de la segunda y tercera
generación- dan cuenta precisamente de cómo la necesidad de dedicar grandes
e u sos a la
ia za ade uada , así o o la alta valoración que dan las mujeres a
otros aspectos de su vida profesional y personal, son las principales razones aducidas
para que ellas consideren que tienen el número de hijos suficientes.
Luisa
, 36 añosPa a osot os es súpe la o ue los hijos ú icos no, me parece que parte de aprender a convivir, una cantidad de cosas bonitas, se aprende teniendo hermanos... yo sabía que quería
dos, él ue ía t es… pa a í e a o ego ia le, o le dije, o te go dos o ás, si uie es u
tercero mira a ver cómo te las arreglas, pero yo solamente tengo dos... pero más de dos me parece difícil en términos de la carga de trabajo que le toca a uno como papá, difícil en
té i os e o ó i os, desgasta te, e to es, dos e pa e e ue es el ú e o pe fe to .
Sandra
, 53 años.Inicialmente, él sí quería como seis, yo dije dos o tres, yo tengo solamente una hermana... Queríamos esperar que no vaya a haber mucha diferencia entre los dos para que se puedan acompañar … o eas ue a esa pa te de la ia za todo, él a empezó a ver que no es lo mismo tener solamente dos hijos a tener seis; y no creas, que siempre al principio, toda la atención y todo eso la tienen en ese momento los hijos, uno como pareja como que retrocede un poquito, y ahí decidió que ya no más
44
El primero se da cuando la industria se abastece de mano de obra no calificada, y allí se presenta con frecuencia el trabajo infantil y el femenino, el ciclo de vida es corto y la nupcialidad temprana. El segundo tipo, se presenta cuando la tecnificación de la industria requiere una mano de obra más calificada, menos extensiva, que sustituye el trabajo infantil y el femenino. Se pospone la edad del matrimonio y las tasas de fecundidad y mortalidad tienden a disminuir . (Puyana, 1985; `182)