II. L A PAREJA Y LA EXPERIENCIA DE CRIANZA : LA CONFIGURACIÓN DIRECTA DE LA EXPERIENCIA DE MATERNIDAD
2.2. La separación y el abandono en la crianza
Precisamente, para Ana Rico de Alonso, el argumento que establece que el número de
hijos de una mujer es un limitante para la participación de esta en el mercado laboral,
sólo se da en las mujeres unidas o casadas (1995; 56).
En casi todos los casos de separaciones que se presentaron en las mujeres
entrevistadas de las tres generaciones, se encontró que en algún momento de la
crianza la mujer fue la única en asumir las responsabilidades económicas de ese
proceso, situación que exige mayor intensidad en sus actividades laborales.
Ya se presentó el caso de una mujer de la generación mayor que al separarse de su
esposo éste deja de pasarle dinero para sus hijos a modo de represalia. Cabe retomar
un fragmento y añadir otro más:
Consuelo
, 63 años, generación 1… ua do e sepa é i esposo o e pasa a di e o… au ua do él te ía asta te holgu a… u a le e igí ue lo hi ie a (que la apoyara económicamente) porque quería salir de él lo más rápido posible...Aho a e a epie to u po o de o ha e le e igido…
pero que de todas formas pude darles a mis hijos lo que necesitaban y hacer que salieran
adela te… .
Otra mujer, de la segunda generación, expresa una situación similar:
María Elena
, 56 años, generación 2…
yo entro a trabajar en la Universidad de Los Andes, necesitaba trabajar, todavía tenía mis hijas en la casa, él no me pasaba, me tocó entrar a trabajar en la universidad,e to es… te ía la e p esa, pe o la e t egué pa a ue la a eja a u ad i ist ado , po ue o e esita a i g esos…
Lo anterior evidencia que en los casos de divorcios hay por lo menos un momento en
el que la mujer se convierte en la principal proveedora y cuidadora de los hijos.
A esos fragmentos, cabe añadir la experiencia de Paola, una mujer perteneciente a la
generación más joven (43 años). A pesar de que la pareja de esta mujer no abandona
la crianza cuando se divorcia, es claro que es ella la principal responsable del cuidado
del hijo. Cabe señalar que este hecho coexiste con una posición frente al matrimonio
diferente de la idea tradi io al de la u ió pa a toda la vida , pues esta uje
o side a ue los at i o ios de e ía se
contratos renovables a siete años
.
Siempre estuvo clarísimo que era yo quien me quedaba con el niño. Ni siquiera se me pasó por la cabeza que pudiera se de ot a fo a… u a fue u a posi ilidad ue i esposo se ueda a o él… o eo ue eso fue u po o po ue o ha ía sido ás o o el
oto … ha ía estado o o ás al f e te de las osas de la asa del iño