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FERMENTACIÓN RUMINAL

In document Materia de Bovinotecnia (página 40-42)

4 DIGESTIÓN DE LOS RUMIANTES

4.2 FERMENTACIÓN RUMINAL

La digestión de los rumiantes está dada fundamentalmente por la flora microbiana del rumen. Una vaca a la cual se ha anulado estos microorganismos (antibióticos), podrá tener sensación de hambre pero no comerá. Si a esta flora bacteriana le falta alguna especie o está en cantidad insuficiente para desdoblar la celulosa, la vaca estará sin rumiar. Si la alimentación es exclusivamente de concentrado, tampoco hay rumia.

La fibra es el mayor componente de la estructura o pared de la célula vegetal y está formada esta fibra por carbohidratos complejos:

4.2.1 CLASIFICACIÓN DE LOS CARBOHIDRATOS:

Extracto -Monosacárido: (glucosa, fructosa, galactosa, manosa) no -Disacáridos: (Sucrosa, lactosa y maltosa)

nitrogenado -Polisacáridos: (Almidón) Carbohidratos

Fibra -Polisacáridos insolubles: (celulosa y hemicelulosa) bruta -Lignina

- El rumiante como el monogástrico pueden degradar el almidón, ya que ambos poseen la enzima amilasa, pero carecen de la enzima celulasa. A cambio de esto, los rumiantes tienen un rumen, donde se digiere la celulasa por acción microbiana.

- Los carbohidratos, sobre todo la celulosa y el almidón constituyen el mayor porcentaje de casi todas las raciones del bovino, por lo tanto, celulosa y almidón son la mayor fuente de energía del rumiante.

- La celulosa y el almidón están hechos del mismo “material”, del monosacárido glucosa, y en lo único que se diferencian es en la forma como están enlazados entre sí las moléculas de glucosa para dar uno u otro polisacárido.

- Todos los animales tienen amilasa, que hidroliza o separa las moléculas de glucosa de os almidones y esta glucosa resultante es utilizada como fuente de energía. Esto no sucede con la glucosa de la celulosa (por parte del animal mismo), pero la celulosa si puede ser hidrolizada por la celulasa microbiana del rumen y del ciego. Por lo tanto, los rumiantes utilizan la celulosa y compuestos similares como fuente de energía después de la fermentación microbiana.

- Los microorganismos del rumen no solo fermentan las paredes vegetales de los tejidos celulares, sino que también fermentan las proteínas verdaderas (ejm. soya), como las no

verdaderas (NNP). Los minerales no sufren transformaciones. Los ácidos grasos de cadena larga apenas sufren transformación si son insaturados; y las vitaminas son parcialmente utilizadas por los microorganismos, pero muchas pasan intactas al cuajar e intestino delgado.

- Los dos sustratos principales de las bacterias son los carbohidratos y las proteínas.

- Los carbohidratos son convertidos en ácidos grasos volátiles (AGV), principalmente acetato (2 carbonos), propionato (3 carbonos) y butirato (4 carbonos). También se produce cantidades mínimas de ácido fórmico y valérico. Por su parte, las proteínas del alimento son convertidas en proteína bacterial que, a su vez, constituyen la principal fuente de AA para el animal una vez que las bacterias son digeridas en el cuajar e ID.

- Los AGV son absorbidos por las paredes del rumen y retículo y representan hasta el 80 % de la fuente de energía del animal. Es decir que los AGV son el resultado (desecho) del proceso de fermentación, o las excretas de los microorganismos, que se convierte en energía para el animal. - Los microorganismos también fermentan o destruyen las proteínas, producto de lo cual se libera NH3, que es atrapado por los microorganismos para sintetizar proteína celular microbiana. El excedente de NH3 que no es atrapado, se absorbe por las paredes del rumen a la sangre, por donde llega al hígado, y la mayor parte es convertido en urea y eliminado por vía renal.

- La lignina y sílice son indigeribles incluso por los microorganismos ruminales, y su porcentaje aumenta considerablemente a medida que el pasto madura (tamos).

- Las proporciones de AGV en el rumen de un animal alimentado solo con forrajes (pastos) son: butirato (8 %), acetato (70 %) propionato (20 %), otros (2 %).

- El suministro de concentrado, disminuyen las cantidades de acetato e incrementan el propionato, lo que produce disminución de grasa en la leche. Si esta alimentación se prolonga, se registra el incremento de peso corporal como resultado de la acumulación de grasa en el animal. Esto es conveniente para engorde pero no para vacas lecheras.

- El propionato puede ser utilizado como la materia prima más importante en la producción de glucosa (gluconeogénesis). Esta función del propionato es de extrema importancia en cuanto al balance de nutrientes del tejido animal, toda vez que el rumiante, como cualquier otro mamífero, tiene un requerimiento mínimo de glucosa. La glucosa presente en el rumen es convertida en piruvato y este en AGV. Esto quiere decir que toda la glucosa que llega o es producida en el rumen desaparece del mismo y, por tanto, poco o ninguna cantidad de este azúcar alcanza a llegar al ID del animal. Al no llegar glucosa al animal, no habrá glucosa para absorber. Siendo así, ¿entonces cómo se prevé el animal rumiante de la tan necesaria glucosa?. Para ello el rumiante recurre a la gluconeogénesis, proceso metabólico mediante el cual el hígado forma glucosa a partir de precursores, el principal, cuantitativamente es el propionato, especialmente para el rumiante alimentado con solo pasto. Por lo tanto, la función más importante del propionato es servir metabólicamente de precursor para la producción de glucosa. Por ello, al propionato se lo considera como una AGV glucogénico.

- Por consiguiente, los 3 AGV ruminales participan como sustrato para la producción de energía, pero dos de ellos (acetato y butirato), pueden servir además, como precursores de la síntesis de grasa y el otro, el propionato es el único glucogénico.

- Cuando se consume raciones ricas en concentrado, se producen grandes cantidades de ácido láctico y el pH del rumen desciende. Si el pH del rumen disminuye demasiado, el animal deja de comer, lo cual es síntoma de problemas digestivos agudos. La cadena normal de sucesos perjudiciales por un pH bajo son en este orden: menos grasa en la leche, menos producción, pared ruminal dañada, desarrollo de una severa acidosis, laminitas y finalmente la muerte del animal.

- Vacas con aspecto normal, sin fiebre, con defecación corriente, etc., de la noche a la mañana pierden el apetito y se quedan con dos o tres litros de leche. Un cambio brusco de los alimentos ha sido suficiente para provocar una mala digestión, una atonía de la panza, etc., con todas sus consecuencias. El suministro de microflora específica y un buen forraje son suficientes muchas veces para corregir la anomalía.

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