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i Filosofia y psicologia

2. Filosofia y verdad

[Conversacion con Alain Badiou, Georges Canguilhem , Dina Dreyfus, Jean Hyppolite y Paul Ricoeur, marzo de 1965.]

PRIMERA PARTE (j. HYPPOLITE Y G. CANGUILHEM)

J. Hyppolite: No hay contradiction entre las proposicio-

nes “no hay error en filosofia” y “la Ulrica verdad es la verdad cien- tffica”. Tal vez antano se podia hablar de verdad en filosofia y de verdad en las ciencias, en la medida en que habfa ciencias. Pero hoy -y esto es irreversible- solo hay realmente verdades -en plu­ ral- donde hay ciencia, donde la ciencia las establece.

G. Canguilhem: Ademas, me parece que, al decir que no hay ver­

dad filosofica, yo no querfa decir:

- que un filosofo jamas dene que preocuparse por saber si dice o no la verdad, y

- que la filosofia es ajena a una investigation concernien- te a la naturaleza, el sentido o la esencia de la verdad.

J Hyppolite: Justamente, hay que hacer una diferencia entre la ver­

dad y la esencia de la verdad. As! como se ha dicho que la esen­ cia de la tecnica no es tecnica, la esencia de la verdad no es una verdad. Es una problematica, pero una problematica autentica en comparacion con las verdades especializadas de las ciencias actuales.

Acerca de la relevancia de este debate y su relation con las posicio- nes de Michel Foucault, vease la introduction de este volumen.

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G. Canguilhem: La relation de la filosoffa con esas verdades suce-

sivamente definidas por las ciencias es objeto de una m editation, una investigation de la que no puede decirse que sea verdadera o falsa, en el sentido en que se habla de verdadero o falso en las ciencias.

/. Hyppolite: Ademas, en tu conversation con Badiou dijiste que las ciencias no incumbian a un objeto total que se llame naturaleza, universo o mundo. Ese objeto total esta dislocado en las ciencias. Hoy, las verdades cientificas son esencialmente culturales, ya no tienen nada de cosmologico. Es lo que Bachelard advierte con cla- ridad cuando utiliza la palabra “cosmico” solo para la poesia, lo imaginario, y nunca para lo racional. Pero en el filosofo persiste un sentido de la totalidad que no podemos suprimir de nuestra vida.

G. Canguilhem: Es la definition misma de la filosoffa.

/. Hyppolite: Hay en ello una base, un terreno que pertenece a la filosoffa, aunque en el no puedan discernirse verdades o una ver- dad. Y lo que ahora esta en cuestion es la exploration de ese terre­ no, y el nom bre que vamos a darle... la exploration de un terreno a partir del cual las ciencias se desarrollan, rompiendo con el, y al que sin duda es preciso devolverlas cuando se quiere evaluar la diversidad de las ciencias con respecto a la existencia humana.

G. Canguilhem: Esa es, en elec to, la tarea propia de la filosoffa. Y

esto quiere decir que la filosoffa debe enfrentar ciertos lenguajes especiales, ciertos codigos, con lo que sigue siendo basica y fun- dam entalmente ingenuo en la experiencia vivida. La filosoffa no se dirige especialmente a nadie, sino universalmente a todos. Y la relation entre el pensamiento filosofico y el pensamiento de las dislintas disciplinas cientificas es una relation concreta y de nin- guna m anera abstracta o especial. En esa rnedida -y esto es lo que yo querfa decir-, el valor propio de verdad no es el que conviene a la filosoffa. Y si me pregun tan por lo que llarno “valor filosofico”, respondere que no veo que otro nombre darle, salvo precisamen- te el de “valor filosofico”.

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J. Hyppolite: Una explicacion cientifica no quita nada a la expe-

riencia vivida de los hombres: cuanto mas cultural sea la ciencia, menos cosmica y total sera y mas necesidad habra de filosofia para reunir a los hombres. La filosofia sera tanto mas indispensable cuanto mas verdadera, mas rigurosa, mas tecnica sea la ciencia en un dominio especial...

G. Canguilhem: Cuanto menos se parecen las ciencias a la filosofta,

mas se deja ver, justamente, la necesidad intelectual de la filosofta.

SEGUNDA PARTE (M. FOUCAULT Y P. RICfEUR)

M. Foucault: En su programa, usted dijo que el fin de la filosofia, la

meta que esta debia proponerse, era una especie de clarificacion del lenguaje y el establecimiento de una coherencia. Y hablo del polisemismo fundamental del lenguaje. £No hay en ello una suer- te de oposicion que coincidiria con la que se creyo advertir entre Hyppolite y Canguilhem, el primero al decir que no hay error en filosofia y el segundo al decir que la unica verdad es la verdad cientifica? ,jNo podriamos decir que la ciencia estaria entonces

del lado de la coherencia, y la filosofia, del lado de la polisemia?

P. Ricceur: Creo que esa oposicion debe introducirse y mantener-

se dentro del propio trabajo filosofico. La coherencia no es una meta sino el medio obligado, el pasaje impuesto a la filosofia y lo que la separa por completo de la poesia, de la literatura. Pero esa coherencia jamas podra ser mas que un ideal formal para la filo­ sofia, porque esta debe considerarse como el coto cerrado donde se enfrentan la riqueza del lenguaje, que entrana el peligro del equivoco, y la ley de coherencia, que es la regia de comunicacion; como el lugar de enfrentamiento entre una tarea formal de cohe­ rencia y el esfuerzo por recuperar, a traves de la multiplicidad de los sentidos, aquello de lo que a fin de cuentas se trata en filosofia: decir lo que es.

5 6 iQ U E ES USTED, PROFESOR FOUCAULT?

M. Foucault: Vale decir que el polisemantismo se situarfa sea del

lado de la ontologfa, sea del lado de los contenidos culturales re- velados y transmitidos por la historia, y la coherencia estarfa del lado de la forma misma del discurso.

F. Ricceur: jSf! En mi programa hablaba de comunicacion: esa

comunicacion con uno mismo y con el otro constituye el piano formal del discurso. Pero no creo que la filosoffa pueda definirse por su propia formalidad. Me parece que la filosoffa nos devuelve a una pregunta mucho mas primitiva, la pregunta, en suma, pri­ mordial, la pregunta de Aristoteles: ‘VQue es lo que es?”

M. Foucault: Pero entonces, dfgame, ;cl polisemantismo es solo

una propiedad formal del lenguaje?

I\ Ricceur: Como la lengua filosofica es la lengua de los filosofos,

la lengua de su propia historia, solo puede dejar sobrevenir el sentido mismo de su discurso a traves de un debate constante con los sentidos heredados.

En consecuencia, un filosofo solo puede promover una nueva problematica en debate con las viejas problematical, y esta misma situacion es una situacion equfvoca. Y es por lo tanto a traves de esta que tambien el debe ir a la caza de la polisemia.

TERCERA PARTE (j. HYPPOLITE, G. CANGUILHEM, P. RICCEUR, M. FOUCAULT Y D. DREYFUS)

D. Dreyfus: Supongo que ya han hablado entre ustedes del tema. A

mi entender, en el problema que hoy nos ocupa hay tres cuestio- nes ligadas entre sf:

- la primera cuestion, el primer punto, es la contradic­ tion aparente -y digo bien, “aparente”- entre la pro­ position de Hyppolite, “no hay error en filosoffa”, y la proposition de Canguilhem, “no hay verdad filosofica”.

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Por lo demas, algFinos interpretan asf la proposicion de Hyppolite: “el filosofo nunca se equivoca”. Creo que no es exactamente eso lo que el ha querido decir;

- la segunda cuestion es la dilucidacion de la concepcion de Canguilhem;

- para terminar, la tercera cuestion, que, a mi modo de ver, subyace a las demas, que constituye el sentido de las demas, es la cuestion de la signification de la empresa filosofica. ;()uc signiftca “filosofar”?

Estos tres puntos estan vinculados y creo que hay que considerar- los en conjunto.

J. Hyppolite: Por mi parte, opino que la contradiction es, en efecto,

puramente aparente. Lo que dijo Canguilhem me parece comple- mentario de lo que yo decia.

G. Canguilhem: En mi opinion, tampoco hay sin duda desacuerdo

alguno. De todas maneras, me sorprende un poco que me hayan entendido mal.

Dije: “No hay verdad filosofica”.

No quise decir: “No hay verdad en una ftlosofia”. Puesto que un filosofo puede equivocarse si incurre en paralogismos.

Simplemente quise decir esto: el discurso filosofico sobre lo que las ciencias entienden por “verdad” no puede calificarse a su vez de verdadero. No hay verdad de la verdad.

/. Hyppolite: La cosa va mas lejos. Creo que podriamos decir que, asf como la esencia de la tecnica no es tecnica, la esencia de la verdad no es una verdad.

Mientras que para Kant, por ejemplo, la analitica trascendental representaba un tipo de verdad, esto ya no es cierto para nosotros hoy en clia.

Estamos en una antropologia, que se supera; nunca estamos en un trascendental.

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M. Foucault: Sf, pero aun lo antropologico sobre lo cual, por des-

dicha, reflexionamos demasiado a m enudo, es precisamente un trascendental que querrfa ser verdadero en el nivel natural.

J. Hyppolile: Pero no puede serlo.

M. Foucault: No puede serlo: pero apenas intentamos definir una

esencia del hombre que pueda enunciarse a partir de sf misma y sea a la vez el fundam ento de todo conocimiento posible y de todo lfmite posible del conocimiento, estamos en pleno paralogismo.

1). Dreyfus: En defmitiva, ^admiten ustedes, sf o no, que hay una

verdad del discurso filosofico como tal, es decir, que pueda califi- carselo de verdadero o falso? ;() que pueda decirse que un siste- ma filosofico es verdadero o falso?

(!. Canguilhem: Personalmente, no lo admito. No veo cual es el

criterio al que pueda referirse un sistema filosofico para decir de el que es verdadero o falso.

M. Foucault: Yo tampoco lo admito. Hay una voluntad de ver­

dad ...

I). Dreyfus: Si se apunta a la verdad, aun cuando no se la alcance,

lo que esta en cuestion sigue siendo la norm a de verdad. Ahora bien, sin duda se trata de eso: ,;conviene la norm a de verdad a la filosoffa?

G. Canguilhem: Yo no admito que la norma de verdad convenga a

la filosoffa. Lo que le conviene es otro tipo de valor.

P. Ricceur: Sf, £pero no es porque usted empezo por pensar el

problema de la verdad en terminos de norm a y criterio? Me pre- gunto si la cuestion de la verdad no es la ultima que podamos plantearnos, y no la cuestion previa. El problem a de la verdad no se puede plantear a partir de un modelo epistemologico, sino de otra cuestion. Me parece que la cuestion fundam ental de la filo-

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Sofia es lo que es. Entonces, si la prim era pregunta es “ique es lo que es?” -pregunta de Aristoteles-, la teoria del conocimiento es secundaria con respecto a la teoria del ser, y la ciencia misma es secundaria con respecto al conocimiento. De m anera que lo que usted llama “valor”, <mo debemos llamarlo “verdad”, si definimos a esta como la recuperacion mas completa posible del discurso y de lo que es?

Si usted coincide en que hay un problema de valor para la filo- sofia, el campo en el cual se integran el valor cientifico y los otros valores es justam ente un campo donde viene a manifestarse lo que hace un momento yo llamaba “verdad”, a saber, la recupera­ cion del Ser por su discurso.

Entonces, nunca tenemos otra cosa que una forma, no dirfa desposeida, dado que es una forma privilegiada, pero si una for­ ma derivada de la verdad cientifica.

G. Canguilhem: En cierta manera, podria responder a su pregunta rechazandola; es decir, podria rechazar su definicion de la verdad como la recuperacion del discurso y de lo que es. Para la ciencia, precisamente, lo que es es lo que ella define de manera gradual como lo verdadero, con prescindencia de toda relation con un ser supuesto como termino de referencia.

En la medida en que algunas filosofias mantuvieron una suerte de definicion realista de la verdad, por esa confrontation del dis­ curso y el Ser, puede admitirse que, a partir de lo que hoy se en- tiende por verdad en la ciencia, es posible sacar la conclusion de que la filosofia, sin dejar de ser fiel a su proyecto fundamental, es capaz de definir o al menos entrever su propio valor, su propia au- tenticidad, sin reivindicar para si el concepto de verdad del que, desde luego, tiene que ocuparse en cuanto ella es el lugar donde la verdad de la ciencia se confronta con otros valores, como los esteticos o los eticos.

/. Hyppolite: Canguilhem ha dicho que, para la ciencia, ya no ha- bia objeto total, ni naturaleza, ni cosmos, ni universo, y que en la bora actual ya no habia mas ciencia sino ciencias, esto es, aspectos c'specializados en extremo y que establecen tecnicamente su ver-

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dad. Pero somos, existimos y estamos inmersos en esa totalidad suprimida por las ciencias.

P. Ricceur: Sin embargo, esa relacion con la totalidad es la cuestion

de la verdad. Acepto que, historicamente, las filosoffas son con- temporaneas de ciertas formas de ciencia y que, en consecuencia, tambien los enunciados filosoficos son vfctimas del envejecimien- to, en cuanto son correlativos de un estado de las ciencias. Pero la cuestion misma, a saber, el hecho de que soy en lo que es y vivencio a la vez mi situacion, tengo en ella proyectos y, en esa relacion de situacion con proyecto, despliego cierta luz en la cual es posible un discurso, es la cuestion de la verdad; porque si no la llamamos verdad sino valor, la relacion entre los diferentes va- lores en juego en nuestra existencia va a quedar completamente separada de la cuestion de la totalidad. En otras palabras, la idea de totalidad es la manera como yo recupero racionalmente la re­ lacion de mi ser con el Ser.

CUARTA PARTE (|. HYPPOLITE, G. CANGUILHEM,