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1.3 La trayectoria ideológica y cultura de Hora Zero

1.3.2 El habitus de Hora Zero

1.3.2.4 La formación ideológica

La formación de las ideas, es por supuesto, otra de las columnas vertebrales que se evidenciarán en las obras artísticas de cualquier escritor. En este caso, señalaremos a los autores que nuestros jóvenes poetas leían, ya de manera sistematizada, ya de manera informal. Siguiendo a Bourdieu, diremos que la matriz en la formación de la trayectoria del hombre es su educación política y su ubicación en el campo del poder depende en gran medida de su postura ideológica.

Jorge Pimentel en la entrevista concedida al peruanista inglés Luchting señala, en el pla o ideológi o, a sus auto es de a e e a: Ta ié e e e i o side a ió los manifiestos y documentos del comandante Ernesto Che Guevara, El capital de Marx, el Libro rojo de Mao, el Manual del guerrillero urbano de Carlos Mariguela, […] Lu hti g, , p. . E to es, dedu i os ue e el pla o políti o- ideológico el autor de Kenacort y Valium 10 se nutre del marxismo puro y ortodoxo. Aunque, claro, su simple lectura no convierte automáticamente al poeta en militante marxista o comunista. Porque, en la entrevista concedida a Torres e Yrigoyen, Pimentel despotrica contra los militantes marxistas, comunistas o socialistas. Y sustenta la hipótesis de que la ideología de Hora Zero es solamente la poesía.

La ideología de Hora Zero fue siempre la poesía. Las dos únicas condiciones para entrar a Hora Zero eran realizar un acto contundente y escribir bien. Pero nunca pedimos que todos escribieran igual. Los de Estación Reunida fueron más marxistas, ellos pertenecían al frente revolucionario nosequé, nosotros le dábamos más importancia a la poesía en sí. La poesía era secundaria para ellos. Incluso nos acusaron de ser agentes de la CIA cuando salimos en Caretas, porque

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atacábamos a su admirado poeta [Alejandro] Romualdo, que era miembro del Partido Comunista, Nos denunciaron en Oiga, diciendo que lo nuestro era una maniobra del imperialismo yanqui. Estábamos trayendo abajo a todas sus estrellas. Y les respondimos que todos esos poetas social realistas eran una sarta de inútiles (Torres e Yrigoyen, 2010, p. 102).

En efecto, estas afirmaciones de Pimentel nos permiten indicar que su postura ideológica, anunciada en la entrevista a Luchting era más bien un simple discurso de moda. Donde la mayoría de jóvenes se presentaban como militantes marxistas o cercanos a esta militancia. En esta perspectiva, la postura ideológica vacua de Pimentel se complementa con su postura formativa de lectura cultural que se evidencia apenas en contados nombres.

El Palermo era nuestra universidad y nuestra casa. En lugar de ir a la universidad te levantabas de la cama, tomabas tu desayuno y te ibas al Palermo a hablar de poesía todo el día. Era como mi oficina, ahí caía todo el mundo a distintas horas. […] Ese e a uest o it o de todos los días: poesía a hito, a hito poesía. Nosot os i ía os e Li a po ue todos los a es ueda a ahí. […] Está a os jugando cachito y hablando de Eliot, de Eliot, imagínate, en un bar de Lima bien con su rockola y su aserrín (Torres e Yrigoyrn, 2010, pp. 110-111).

En suma, la formación ideológica, así como su educación cultural, es producto de las numerosas reuniones de la bohemia limeña. En todo este recorrido, más que una formación sistematizada en la trayectoria del poeta; resalta su apego al estilo de vida del hippismo que, también, estaba de moda en los años 60 y 70. Y esta propuesta hippista fue practicada por Hora Zero, quienes vivieron una temporada con la práctica comunitaria en una casa ubicada en el jirón Huancavelica, en el centro de Lima.

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Juan Ramírez Ruiz se caracterizó por su parquedad en las entrevistas, en ese sentido, en la entrevista que concedió a Luchting apenas señala su identificación con las postu as a istas. Cada clase reinante, dice Marx, que haya tomado el poder de sus precedentes, está obligada, para lograr sus fines, a representar sus intereses o o el i te és o ú de todos los ie os Lu hti g, , pp. -296). Entonces, si bien nos contamos con más pruebas para ubicar al autor de Las armas molidas como un militante marxista; más bien, inferimos a partir de su poesía y de sus manifiestos como un hombre que planteó la necesidad de cambios profundos en la sociedad peruana, a nivel de todos los planos. También, es necesario indicar que Ramírez Ruiz fue militante hasta el fin de sus días de la bohemia. Muchas veces vivió en el ideal de la vida sosegada y ermitaña del ideal comunitario del hippismo.

Enrique Verástegui ya nos ha revelado en su formación de artista su devoción por la lectura. En esa perspectiva, ha leído a Marx, pero, principalmente se identifica con las posturas neomarxistas de Teodhor Adorno y Herbert Marcuse. Ahora, en Verástegui no hallaremos una posición sólida y única en el plano de las ideas. Más bien, se mueve con el afán de nutrirse de todos los conocimientos posibles que se puede ad ui i o la a u da te le tu a. Así, sostie e: is pala as –como mis pensamientos- son tremendamente contradictorios porque allí reside precisamente su pe a e ia O iedo, , p. . E to es, pode os soste e ue la trayectoria ideológica del autor de Monte de goce es culturalista, esto es, aspira a alcanzar el logos de la alta cultura. En ese camino ha leído a Noam Chomsky, Federich Nietzsche, Foucault, entre otros grandes pensadores del siglo XX (Luchting, 1977, p. 338). En resumen, la trayectoria de la formación de las ideas en Verástegui es mayor, tanto cuantitativa como cualitativamente en comparación con sus compañeros de grupo.

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En esta perspectiva, la crítica a la falta de claridad en la postura ideológica de Hora Zero motivará opiniones aniquiladoras como las de Enrique Sánchez Hernani. Quien en su balance de los primeros diez años de aparición de Hora Zero sostiene:

Así Hora Zero se declara abiertamente marxista, leninista; pero más por sentimiento generoso que por convicción cognoscente. Su poética era confusa y no partía de consideración marxista alguna, aunque contenía indudables elementos democráticos y progresistas como su visión positiva frente a las cosas, contraria a la corrosión pesimista de la burguesía (Sánchez Hernani, 1981, p. 3).

En efecto, en las posturas de las ideas no hallaremos una militancia única en ninguno de los integrantes de Hora Zero. Tal vez porque ya no creían en los grandes relatos políticos del cambio por medio de una revolución encabezada por el proletariado. O tal vez, por sus orígenes de pequeños burgueses no se atrevieron a integrarse en la militancia partidaria marxista. En fin, son muchas las posibilidades que impidieron su activismo político-partidario. Al final, en el plano de las ideas, Hora Zero se ubica en el pensamiento ideológico posmodernista donde prima el desencantamiento por una única verdad. Donde la teoría y la praxis aconsejan la militancia relativista.

En conclusión, Hora Zero es un grupo que vive los grandes cambios que se suscitan en el mundo en la década del sesenta. Y de estos sucesos se nutre, se ilusiona, se contradice; entonces, es válida la militancia real o emocional que un joven de los sesenta pueda practicar.

Me arriesgo a hacer una lista tentativa de los acontecimientos político-culturales que en mi opinión operan como el factor desencadenante de su activismo literario y como líneas maestras de su fisonomía generacional: la muerte del Che Guevara en Bolivia (octubre del 67); los acontecimientos de París en mayo del ; el ´ aso Padilla e Cu a a il del o su te pestuosa se uela de

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polémicas, escisiones intelectuales y reajustes en la organización cultural cubana; la Primavera de Praga, iniciada y sofocada en el mismo 68, nueva frente de discusiones y replanteos teóricos a uno y otro lado del Atlántico; los últimos coletazos de la Revolución Cultural China (1966-69) que culmina con el fortalecimiento de Mao en el poder; la aparición de Marcuse como el nuevo profeta e ideólogo de la juventud en permanente y universal estado de revuelta, cuyas múltiples banderas flamean en un aire de tintes generalmente anarquistas; el auge del estructuralismo, ese nuevo horizonte científico del ho e, sus ue as le tu as de Ma […] O iedo, , pp. -11).

En definitiva, este mapeo de acontecimientos históricos que se desarrollan en el mundo, entre las décadas 60 y 70, que muy bien resume Oviedo, es el contexto cultural e ideológico en la cual se mueven los jóvenes poetas de Hora Zero. Asimismo, habría que señalar que en el caso peruano la revuelta revolucionario filo socialista del general Juan Velazco Alvarado, también, supuso una toma de posición a favor o en contra. En este caso, en un inicio los integrantes de Hora Zero se identifican con el proyecto revolucionario, sin embargo, en los años siguientes se desencantarán del militarismo revolucionario. Entonces, estos jóvenes poetas viven una época dorada de sucesos que aparecen, fluyen y desaparecen para deleite o desconcierto de cada quien. Es, pues, este contexto especial y notorio que les tocó vivir a los integrantes de Hora Zero.