3. ANÁLISIS SEMIÓTICO DE CAMPAÑAS
3.1 Formas De Lectura De La Imagen Según Su Taxonomía
La imagen, como cualquier otra forma de comunicación, necesita de un sistema para ser leída, para ser comprendida. Dada su subjetividad, tiene la mayor capacidad para generar confusión en los espectadores. Muchas veces debe ser explicada o se debe sugerir algo que haga que las personas que la intentan interpretar comiencen su trayecto hacia su entendimiento adecuado.
Sin embargo, aunque la imagen sea esa forma de comunicación que más referentes necesita para su compresión, hay ciertos conceptos que facilitan poder entender el contenido. Utilizado primero una aproximación a la lectura apropiada para el lenguaje verbal y textual, se ha descubierto que no importa el medio visual, estas categorías también aplican. El blog de Internet de diseño www.analisisgrafico.org los llama “los tres niveles del análisis gráfico”, y tienen su base en el análisis semántico. Los niveles son:
3.1.1. Pragmático:
En este nivel se busca entender las causas detrás de la imagen. Las razones y el porqué de su creación y que lo llevó a desencadenar las ideas de tal manera que concluyan con esa imagen específica. Se busca el entendimiento detrás de las cosas, poder recrear su inicio y que fue lo que despertó la inclinación que produjo a esa imagen en particular. Es, adicionalmente la forma como la cultura asimila e internaliza el signo y lo trae a colación en determinado momento. Esa es una de las rezones por las cuales el signo varía su grado de significación dependiendo de la cultura.
La pragmática busca ayudar a la comprensión del significado de, en este caso, la imagen desde el contexto. Además de las ideas que conlleven los elementos de la imagen, estas
cosas que se encuentran presentes en ella transmiten más información por su relación, por su posición dentro del encuadre. Incluso el mismo modo como se encuentra el encuadre, dice del punto de vista cultural.
Así como en lenguaje aplicado, tanto hablado como escrito, existen ambigüedades que impiden el claro entendimiento de algunas frases que dejan vacíos a la interpretación; en las imágenes esta situación se repite con bastante frecuencia. Entender la oración depende del conocimiento previo de la intención del hablante o el emisor; lo mismo sucede con el lenguaje visual. Divorciar a un enunciado de su porqué crea la posibilidad de tergiversar el mensaje. Si esto ocurre en el lenguaje aplicado que es mucho más claro y rotundo, las posibilidades de confusión que existen al no tener una razón se incrementan con la subjetividad del lenguaje visual. En términos generales, desde el punto de vista de la pragmática visual, es indispensable considerar por lo menos dos ejes de aplicación de la lectura semiótica. Uno de ellos se refiere al modo como se crea esta imagen, es decir, la sumatoria de tensiones que trasciende su representación y la otra, las representación en sí
misma. A la primera la llamaremos intensión y a la segunda intención.
Gran parte de la intensión de la pragmática es conocer la tensión del emisor sin enfocarse
tanto en como produce y emite esta imagen. Por otro lado, también toma en cuenta el contexto y la influencia que ese contexto tiene en el mensaje de la imagen. Para poder saber esto, hay que conocer quien es el fabricante de la idea, de dónde viene y para dónde va. Y además, busca los elementos que se implican en la imagen, lo que se puede ver aunque no esté expresamente explícito.
Hay varias preguntas que se podrían relacionar con esta categoría y todas se pueden reducir al PORQUÉ
¿Por qué me mostrarían cierta cosa?
¿Por qué lo habrán hecho?
3.1.2. Semántico:
En este aspecto se pretende encontrar el significado, el asunto como tal al que se refiere. Busca la respuesta en la imagen como tal, que es lo que quiere comunicar y de que está hablando específicamente.
Así como la pragmática se ocupa de los objetos que componen la imagen, la semántica también encuentra la importancia en esos detalles, pero más allá de verlos como un punto de partida los ve como un destino. Se trata de entender qué quieren decir esos signos visuales que ahora componen un todo y cómo las relaciones entre ellos producen nuevos significados y en algunas ocasiones alteran el significado personal del signo cuando está aislado.
Este nivel se cruza con los otros niveles, aunque logra dar interpretaciones propias e individuales, y es precisamente por eso que no debe separarse del pragmático, ya que requiere de un punto de partida.
Probablemente se deba a que el significado no es algo constante y tampoco definido. La posibilidad de alteración existe, ya que está sujeta a la subjetividad de sus decodificadores y estos a su entorno. Entonces el significado es variable, ya que la cultura es variable y así los significados semánticos se ven alterados y su inestabilidad se reitera.
Para poder llegar a una conclusión sobre un ¿qué? o sobre un significado absoluto como tal, o al menos parcial, habría que saber en donde están situados los referentes y así poder comprender enteramente el significado semántico.
Las preguntas que surgen en este nivel son todas sobre el contenido:
¿Qué?
¿Qué comunica?
¿De qué habla?
¿Cuál es el tema?
3.1.3. Sintáctico:
El nivel sintáctico analiza el cómo. Se preocupa de las formas, de las reglas, de las relaciones que tienen los elementos que integran la imagen y cómo estas se pueden percibir visualmente, cómo se complementan las unas a las otras. Habla al mismo tiempo de la destreza en la que se deben combinar las formas y las corrientes que componen un elemento de la comunicación visual, y de los mensajes connotados de este.
Es probablemente el más subjetivo de todos los niveles, pues las reglas de la composición artística, dejaron de ser reglas inviolables, para convertirse en simples normas o sugerencias, y por ende están simplemente sujetas a la apreciación estética del compositor y su concepto de belleza y de lo que considera agradable a la vista: están sujetas a su subjetividad. Y por eso mismo dependen de la subjetividad del intérprete, permitiendo juicios de carácter y emoción. El nivel sintáctico es el más personal de todos, tanto para el emisor como para el receptor, y conlleva el rasgo patémico.
Este es el nivel en el que los artistas, siempre preocupados por lo bello de la composición, toman mayor énfasis. Acá caben todas las teorías de la construcción de la imagen, del lenguaje visual. La teoría del color, de la distribución de espacios y del arte en general entra en práctica para crear arte y al mismo tiempo comunicación.
La percepción visual es parte del mensaje más directo y entonces acá todos sus elementos tienen importancia y se relacionan, así como en las otras categorías, los unos con los otros, cada detalle dando más cualidades modificadoras a la otra, en una especie de simbiosis estética.
Las preguntas que se generan en este nivel respectan, sobre todo, al Cómo:
¿Cómo es la estética?
¿Cómo es la relación de los elementos de la imagen?
¿Cuáles son las formas, colores y cómo se relacionan?
¿Qué connota?
Todos los niveles son inseparables y dependen el uno del otro para crear una buena interpretación. Así mismo, su interdisciplinariedad es útil para los análisis de cualquiera de las categorías, pues se alimentan mutuamente, y producen herramientas que ayudan en el desarrollo de una categoría específica.
Estas imágenes, que se han convertido en los signos de Benetton, no son cosas sino que son procesos. Estos procesos, y la dinámica entre ellos y con los espectadores es todo parte de un proceso comunicativo. Para entender ese proceso hay que tener en cuenta que las relaciones de la imagen, con ella misma, con sus creadores y con su público, son variadas, variables y relacionadas unas con las otras. Estas relaciones se pueden empezar a entender por medio de los niveles del análisis gráfico.
Desde un punto de vista publicitario, las campañas de Benetton han sido uno de los mejores ejemplos de cómo hacer conocer una marca. Su estrategia es sinónimo de éxito. Su forma de crear, o mejor dicho recrear, la imagen, para vender, al mismo tiempo que para comunicar, fenómenos, tragedias, cotidianidades culturales y humanas por medio de una elaborada fotografía, les ha traído ventas y expansiones internacionales. Pero estas fotografías han creado también una filosofía de lo que podrían ser realidades sociales. Sus fotografías muestran una ideología o un mensaje que se expresa plenamente del modo visual y no necesita del texto para su explicación.
Umberto Eco presenta tres modelos, el visual, el verbal y el escrito y da a los tres la misma importancia, defendiendo la posición de la imagen, que tiende a quedar relegada detrás de las otras, pues muchas veces, debido a la interpretación personal que se le puede dar, resulta vacía para algunos espectadores. Aquí, lo visual resalta y Benetton se convierte en el ejemplo perfecto pues, según Eco, sus fotografías logran comunicar más que las palabras mismas.