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La Formula Orante

La Fórmula Orante es un método para efectuar una proyección de poder sobre una persona, sustancia, u objeto. La Fórmula Orante es un desarrollo de la Segunda Fórmula de la Clavis Rei Primae, pero su nombre orante deriva del Gesto principal a ella asociado. El Gesto Orante se hace así: los brazos se levantan hacia adelante, con los codos doblados; los brazos vienen a detenerse en una posición en que el brazo mismo queda horizontal, y el antebrazo forma un ángulo de 45o con este; las manos terminan en una posición vertical natural de forma que las palmas miran hacia delante y hacia el objeto o persona que va a recibir la proyección; los dedos no se separan.

Habiendo asumido el Gesto Orante, la proyección puede hacerse desde esta posición si se estima conveniente o también puede hacerse una adaptación de la postura que lleve a las palmas a una relación más efectiva con el objeto de la proyección. Cuando por ejemplo, un materium que va a recibir la proyección está sobre el Bomos, las manos pueden bajarse y acercarse entre si, de forma que las palmas se situan justo encima de dicho materium. No hay, en este sentido, una regla fija que haya que seguirse con rigidez, pero lo que si es esencial es la simetría: ambas palmas deben enfocarse sobre el objeto. En cualquier caso, siempre se puede también inclinar el cuerpo, o adelantar uno de los pies, si el estudiante lo estima correcto. Pero cualquiera qué sea la modificación adoptada para la proyección, el Gesto Orante debe adoptarse primero, y después, mediante un movimiento elegante se adopta la modificación.

Finalizada la proyección, y sean cuales sean las variaciones adoptadas, la postura de la proyección se abandona siempre cruzando las muñecas sobre el pecho, con las yemas de los dedos tocando las clavículas. La muñeca izquierda queda por fuera de la derecha, para sellar la corriente saliente y para simbolizar el final de la acción. La cabeza no se inclina como en el Calyx. Si se recuerda que el brazo y la mano derechos son considerados activos, el brazo y la mano izquierdos como pasivos, será fácil acordarse de cual es el brazo que queda por fuera. LA FÓRMULA ORANTE

1. Asumir la Postura de la Vara.

2. Visualizar la Corona Flamae como una intensa esfera pulsante de blanca brillantez. 3. Inhalar. Mientras que el aire es introducido, un rayo de brillantez desciende de la Corona Flamae a Orbis Solis en dónde se expande en una esfera de luz amarillo dorada.

4. Exhalar. Al soltar el aliento, el rayo de brillantez desciende desde el pecho hacia los pies dónde se expande en una esfera de blancura.

5. Inhalar. Al introducir el aire, una carga de intensa llama rosáceo-dorada sube de la Instita Splendens y pasa al Orbis Solis.

7. La secuencia 3 a 6 se repite cinco o seis veces, como en la Segunda Fórmula de la Clavis Rei Primae.

8. Manteniendo la conciencia de los tres Centros, los brazos se suben a la Posición Orante (y si hace falta, esta postura se modifica a continuación), y en una expiración se siente como la energía del Orbis Solis es impelida por los brazos y sale por el centro de las palmas hacia el objeto de la proyección; los ojos se enfocan igualmente sobre el objeto. Se debe visualizar que rayos de una clara luz amarillo-dorada parten de las palmas de las manos y convergen sobre el objeto.

9. Se abandona la postura de la proyección.

10. Se reasume la Postura de la Vara, y se repiten consciente y deliberadamente los pasos 2 a 7.

11. La Fórmula concluye con la radiación de luz desde el núcleo solar central, como en el paso 8 de la Segunda Fórmula de la Clavis Rei Primae.

Notas:

El único uso de la Fórmula de Orante es para efectuar una concentración o proyección de poder sobre una persona, objeto o sustancia.

La Fórmula es un catalizador, y después de que la sustancia ha recibido la proyección se precisa de un período de latencia antes que los resultados se manifiesten. La duración de esta "fermentación" depende tanto de la naturaleza del materium como del tipo de operación. La proyección por la Fórmula Orante es formidablemente poderosa, y la transmisión de energía sólo necesita ser mantenida por solo una expiración.

Cualesquiera que sean la dedicación y propósito de un rito que haga uso de esta Fórmula, en el momento concreto de la proyección del materium debe cargarse pura y simplemente con una irradiación de luz amarillo-dorada y con nada más. Para entender esta cuestión es necesario comprender que hay dos tipos de proyección de poder, las cuales difirieren considerablemente en método, aunque no en su principio fundamental. Nosotros las llamamos "proyección alquímica" y "proyección mágica". La proyección alquímica emplea un concepto interno poderosamente concentrado, ya sea éste de integración perfecta o de una fuerza natural específica. Con el acto de proyección este concepto interno se imprime espontáneamente sobre el materium. Tal tipo de proyección no se limita al trabajo alquímico propiamente dicho, sino que se da frecuentemente en magia(k) folklórica y en otros tipos menos formales de magia(k), incluso también en Alta Magia(k) (la cual puede ser de hecho muy informal.) La proyección mágica se realiza de una modo diferente. El acto de proyección tiene lugar sólo después de que la sustancia astral del materium ha sido condicionada por el rito: la proyección en este caso es de una fuerza dinámica no condicionada por ningún concepto del efecto específico a producir. La Fórmula de Orante pertenece a este último tipo de proyección. Es de notar que esta fórmula ha sido usada con mucho éxito cuando se ha combinado con Reiki y prácticas similares.

En un rito de transubstanciación la proyección sobre cada elemento debe hacerse por separado. Después de proyectar sobre el primer elemento, se abandona la postura de proyección como se ha enseñado antes, y se asume la Postura de la Vara. Se repite el paso 8 de la Fórmula Orante, proyectando sobre el segundo elemento. Se abandona la postura de proyección y se continúa en el orden normal a través de 10 y 11.

Capítulo XVII

Proscripción e Invocación