CARTAS DE DOBLE DORSO
FORZAJE CON UNA CARTA DE DOBLE DORSO
Necesitas dos barajas, una de dorso rojo y otra de dorso azul, además de una carta de doble dorso con un lado rojo y el otro azul. Toma de la baraja roja una carta cualquiera y colócala cara arriba en el tercer lugar desde abajo en la baraja azul. Bajo ella irá la carta que deseas forzar, cara abajo, y debajo de ésta, una carta cualquiera. Tienes, pues, la carta que deseas forzar en segundo lugar desde abajo.
Deja la carta de doble dorso sobre la baraja roja, con el dorso rojo hacia arriba.
Para realizar el forzaje, toma la baraja azul, mézclala por hojeo con cuidado de no alterar el orden de las tres cartas inferiores, sosténla cara arriba y hojea uno de sus extremos hasta que un espectador te detenga. Toma la carta de doble dorso de la baraja roja con cuidado de que no se vea el otro lado e introdúcela por la separación de la baraja azul. Cuadra, corta vanas veces y, a continuación, haz un abanico cara abajo. El único dorso rojo visible será el de la carta que introdujiste tú invertida antes de empezar. Extiende bien las cartas para comprobar que es la única carta roja de la baraja y pide al espectador que tome la carta que queda bajo ella. El espectador tiene ya la carta que querías forzarle. Retira con toda claridad la carta roja y devuélvela a su baraja, enseñando que se trata de una carta normal. En cuanto a la carta de doble dorso, déjala en la baraja para usarla en el siguiente juego o bien retírala en secreto.
INVERSION
Normalmente, la aparición de una carta elegida dada la vuelta en una baraja se realiza en sesiones de magia de cerca. La versi6n que aquí ofrecemos también es apta para salón o escenario.
Necesitas una baraja compuesta por cincuenta y una cartas de doble dorso y una carta ordinaria, que colocarás en la parte inferior. Las cincuenta y una cartas tendrán oscurecido el filo de uno de los extremos. Durante el juego, dirige el extremo oscurecido siempre hacia ti.
Comienza el juego con una baraja corriente, con el mismo dorso que las de doble dorso. Pide a tres espectadores que elijan una carta cada uno y, para que el público pueda seguir el juego, indícales que las muestren mientras tú te vuelves de espaldas. Aprovecha este momento para guardar esa baraja en un bolsillo y sacar la trucada, todo ello con los codos pegados al cuerpo para que no te delaten los movimientos de los brazos.
Pide a los espectadores que introduzcan sus cartas respectivas en distintos lugares de la baraja y que cuadren bien si lo desean. Haz una mezcla falsa (es conveniente que las tres cartas queden separadas), vuelve al escenario sujetando la baraja en alto y bien a la vista. En la mesa tendrás un atril con una base lo suficientemente ancha - como para sostener una baraja completa. Mientras te diriges hacia él, deja caer, sin hacer ruido, la carta inferior de la baraja en la palma de la mano izquierda y voltea sobre ella el resto de las cartas; de este modo, la baraja parecerá no haber cambiado, pero ahora las tres cartas están “cara arriba” y si se extendiera en la mesa aparecerían así entre los dorsos.
Coloca la baraja en el atril con el extremo oscurecido hacia arriba y la cara de la carta inferior contra él. La baraja tiene ahora cincuenta y cinco cartas, pero puedes contarlas de forma que parezca que sólo hay cincuenta y dos. Sitúate detrás del atril y ve contando las cartas mientras las vas empujando hacia la derecha, sin contar las cartas cara arriba. Esto será fácil porque los filos blancos de las cartas elegidas resaltarán entre los oscuros y cuando veas que llega una, empuja dos cartas juntas de forma que al final parecerá que has contado cincuenta y dos cartas cara abajo. Tras ordenar a las tres cartas elegidas que se den la vuelta, ve empujando las cartas de la baraja una a una hacia adelante y las tres irán apareciendo una tras otra cara arriba. Cuando hayas contado cincuenta y dos cartas, toma las cuatro que quedan como si fuesen una. Cuando aparezca cada una de las cartas, pide al público que la identifique. También puedes pedir al principio a los espectadores que firmen sus cartas y luego comprueben las firmas.
Es conveniente que la base del atril esté un poco inclinada hacia arriba, pues las cartas quedarán ligerísimamente escalonadas, lo que ayuda mucho a pasarlas.
LOS DORSOS CAMALEONICOS por Vernon
Para realizar este ingenioso juego necesitas dos barajas de dorso azul y rojo respectivamente y una carta de doble dorso roja por un lado y azul por el otro. Coloca el doble dorso, con el lado azul hacia arriba sobre la baraja azul. Si lo deseas, puedes entregar las dos barajas al público para que las mezcle. Toma la baraja roja y saca una carta negra cualquiera y colócala en la mesa sin mostrarla. Haz un abanico con la baraja azul y corta llevándote el doble dorso arriba. A continuación, sostén las cartas en la mano izquierda, saca una carta roja (de corazones o diamantes) y sujétala en la mano derecha.
Toma con la mano derecha la carta de dorso rojo de la mesa, sostén las dos cartas cara abajo entre el pulgar y los demás dedos. Muestra los dorsos: uno rojo y otro azul. Dales la vuelta al tiempo que las abres bien y muestra las caras: una negra y otra roja. En apariencia, la carta negra tiene el dorso azul y la roja dorso rojo, cuando en realidad ocurre lo contrario. Muéstralas por delante y por detrás, repitiendo el gesto de separarlas para que el público no sospeche. Seguidamente, cuando las dos cartas estén cara arriba, deja caer la carta negra cara arriba en el suelo, pidiendo al público que recuerde bien que se trata de la carta de dorsos azul. Deja la carta roja (de corazones o diamantes) cara arriba sobre la baraja de dorso azul, es decir, sobre la carta de doble dorso. Con un doble volteo enseña el dorso rojo, ‘demostrando’ que la carta roja tiene, efectivamente, el dorso rojo. Voltea de nuevo las dos cartas, toma la carta roja y déjala caer en el suelo. Ordena que se produzca el increíble cambio de color. A continuación, se recogen las cartas del suelo y se ve que sus dorsos han cambiado y ahora la carta roja tiene el dorso azul y la negra, el dorso rojo.