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Los visitantes de los museos de Internet

2. Las prácticas de los usuarios

2.1. Frecuencia de acceso

Del análisis de los datos relacionados con el acceso a la página del museo es posible observar que la mayoría de los usuarios del Museo Mart consulta el sitio web irregularmente (de una a 3 veces al mes). Sin embargo, teniendo en cuenta que ningún usuario ha visitado la página solamente una vez (Figura 22, Anexo 1) y que la mayoría de ellos accede más veces por mes resulta claro que los visitantes suscritos en al menos una de las aplicaciones participativas del museo corresponden a individuos con tendencia a repetir la experiencia con cierta regularidad.

Además, los usuarios que declaran acceder irregularmente visitan el espacio al menos una vez al mes dejando pie a la suposición que su visita virtual no coincida con la preparación de una visita física al museo o al menos no siempre. De hecho, teniendo en cuenta que las exposiciones temporales se renuevan aproximadamente cada 3 o 4 meses es evidente que los usuarios en ese caso acceden al espacio por razones diferentes, sobre todo los más asiduos.

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Figura 23 - Frecuencia de acceso a la página y a las redes sociales de los usuarios del Museo Mart.

Además, si comparamos la frecuencia de acceso a la página web con la frecuencia de acceso a las aplicaciones participativas vemos que, aunque existe un considerable número de usuarios que no ha contestado a la pregunta, es mayor el número de visitantes diarios a las redes sociales que a la página web. Esto puede significar que el uso de aplicaciones como Facebook o Twitter, por ejemplo, hace la relación con el museo más cotidiana, rápida y fácil de ‘consumir’ aunque tenemos que recordar que los datos obtenidos se basan en las declaraciones personales de los usuarios y por lo tanto reflejan más bien las percepciones que ellos tienen respecto a sus prácticas.

A pesar de esto consideramos que aunque los datos analizados describan sólo las percepciones del público, nos proporcionan igualmente información valiosa sobre la frecuencia con la que estos acuden a los recursos.

Comparando la frecuencia de uso de las aplicaciones participativas con la edad de los usuarios del Museo Mart se observa que los más jóvenes (entre 16 y 24 años) y los más mayores (de 55 años y más) son los menos numerosos y tienen una tendencia opuesta en términos de prácticas en el espacio online (Figura 24, Anexo 1). De hecho, si bien los usuarios más jóvenes utilizan el espacio raramente, los mayores de 55 tienden a acceder a éste con más frecuencia.

Podríamos decir, por lo tanto, que aunque para las personas en edad avanzada, existen barreras que restringen el acceso a los espacios virtuales del museo, éstos, una vez superadas tales barreras, se convierten a menudo en usuarios constantes y fieles. En el

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caso de las personas más jóvenes, en cambio, el acceso no representaría un problema ya que estos están habitualmente más familiarizados con la tecnología y, en general, disponen de la infraestructura necesaria para navegar en la red. En este caso pues la barrera sería más bien de tipo cultural, o sea, vinculada al interés en el patrimonio y en los espacios virtuales dedicados a él, a los cuales, como podemos ver, si se accede, se hace sólo de manera esporádica.

Asimismo, en el Museo Thyssen, no existen jóvenes entre 16 y 24 años que acudan frecuentemente al espacio, siguiendo una tendencia inversa respecto a los usuarios mayores de 55, mientras que los demás se concentran en un uso ocasional de los recursos (Figura 25, Anexo 1). Precisamos que por el reducido número de usuarios de la muestra en el caso del Thyssen, del V&A y del IMA hemos repartido los visitantes solo en 3 categorías: frecuentes (una o más veces al día), ocasionales (de algunas veces por semana a una vez al mes) y esporádicos (menos de una vez por mes).

Así pues en el V&A y en el IMA, mientras se confirma el uso regular del segmento de mayor edad, también destaca una mayor asistencia de los usuarios más jóvenes (Figura 26 y 27, Anexo 1) llevándonos a suponer que exista un enfoque relativamente diferente hacia el consumo cultural de los jóvenes en las cuatro realidades consideradas que, a su vez, podrían dividirse en dos bloques: los países mediterráneos y los países anglosajones.

El acceso de los más jóvenes al espacio virtual del museo, además, parece estar bastante vinculado a la utilización de aplicaciones como Facebook y Twitter. De hecho, muchos de ellos afirman haber conocido el museo online gracias a estas aplicaciones y a su uso para intercambiar información con los amigos. Así pues, teniendo en cuenta los hábitos de este segmento de público podemos deducir que el uso estratégico de las redes sociales, podría estimular más a los jóvenes a acercarse a los contenidos culturales. Para las franjas de edad entre 25 y 64 años, en cambio, la utilización del espacio parece orientarse hacia un consumo ocasional (de una a tres veces por mes), tanto en el museo Mart (Figura 24) como en el Museo Thyssen, en el V&A y en el IMA (Figura 25, 26, 27).

De los datos recogidos sobre el Museo Mart, además, hemos podido detectar que las mujeres utilizan con mayor frecuencia el espacio a diario mientras que los hombres hacen de él un uso principalmente ocasional (Figura 28).

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Frecuencia de uso por género (Mart)

0 5 10 15 20 25 30 35 40

Diario Frecuente Ocasional Raro

mujeres hombres

Figura 28 - Porcentaje de la frecuencia de uso de los usuarios del Museo Mart por género.

Los datos relativos al Museo Thyssen, al Victoria & Albert y al IMA confirmarían los resultados obtenidos en el Museo Mart (véase la Figura 29, 30, 31, Anexo 1), aunque la escasez de la muestra, en estos tres casos, resulta ser poco representativa.

La variable relativa al género, por lo tanto, parece afectar, al menos en parte, a la frecuencia de uso del espacio participativo de las instituciones culturales.

Al contrario, no se detecta ninguna relación significativa entre la frecuencia de acceso y la titulación académica de los visitantes (Figura 32, Anexo 1).

Respecto a la ocupación hemos podido detectar mediante las entrevistas que la influencia de la familiarización con la tecnología es determinante en la frecuencia de uso del espacio. En el caso de los artesanos y artistas, por ejemplo, solo una minoría accede a diario a las aplicaciones, mientras que la mayor parte de ‘Diseñadores, gráficos, publicitarios y creativos’ usa a diario el espacio. La familiaridad con las tecnologías y la accesibilidad a la red condicionarían pues la frecuencia de uso de las aplicaciones del museo. En este caso no hemos elaborado un porcentaje porque las categorías relativas a la ocupación son especialmente numerosas y resulta imposible agruparlas como hemos podido hacer, por ejemplo, con las edades.

Finalmente los datos analizados han destacado que la mayoría de los usuarios que utilizan las redes sociales del museo de manera asidua procede de una zona próxima a él. En este sentido, mirando el gráfico (Figura 33) donde consideramos sólo las respuestas de los residentes en Italia, podemos ver que las personas que viven en el norte del país utilizan el espacio con más frecuencia que el resto del público virtual. La curva de la frecuencia de uso, de hecho, baja a medida que nos alejamos de la zona en la

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que se encuentra la institución. Al contrario, en el caso de usuarios esporádicos, el número se eleva gradualmente a medida que nos alejamos de la región del museo, describiendo una curva inversa respecto a aquella de los usuarios frecuentes.

Figura 33 – Porcentaje de la frecuencia de uso de los usuarios del Museo Mart por lugares de conexión.

Véamos ahora lo que ocurre en el caso del Museo Thyssen.

Si analizamos la frecuencia de acceso a la página y la procedencia de los usuarios y elaboramos un porcentaje, obtenemos los mismos resultados que en el Museo Mart. Los usuarios procedentes de la comunidad autónoma de Madrid, de hecho, representan el 24% del total, una cifra muy alta comparada con el número de habitantes de otras regiones. Además, los usuarios de Madrid y de otras regiones españolas acceden al espacio más a menudo comparado con las personas que residen en otros países (Figura 34, Anexo 1).

En cambio, los datos recogidos en relación al V&A (Figura 35, Anexo 1) destacan que en este caso no existe una relación entre cercanía al museo y frecuencia de acceso a las instituciones. De hecho, los usuarios que se describen como más asiduos no proceden necesariamente de un área adyacente al museo recalcando quizás la influencia del auge turístico en la frecuencia de acceso de usuarios que viven en áreas alejadas de la institución. En el caso de museos ubicados en ciudades consideradas como destino turístico, de hecho, es más probable que aquellos que han visitado físicamente el museo

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mantengan con él una relación posterior, hecho que no se produce en el caso de museos de difícil acceso y fuera del circuito turístico.

En cuanto al IMA, en cambio, no se registra ninguna evidencia significativa (Figura 36, Anexo 1) aunque destaca que la mayoría de los usuarios que proceden de otros países no han realizado nunca una visita física al museo. Sin embargo, si se analiza con mayor detalle sus respuestas mediante las entrevistas, es posible observar que estos usuarios coinciden en gran parte con artistas especialmente interesados en el contenido del museo o en búsqueda de autopromoción. Esto podría tal vez estar relacionado con la atención que el museo ha reservado hasta la fecha a la comunidad de artistas emergentes con iniciativas como la relativa al Art & Nature Park96.

Además, el IMA, sobre todo recientemente, ha buscado activamente obras de nuevos autores con el objetivo de ampliar la colección permanente, alimentando aun más en la comunidad artística, la idea que el contacto directo con la institución pueda ofrecer oportunidades interesantes.

Estos resultados, por lo tanto, revelan un nuevo factor capaz de determinar antes la presencia y luego la frecuencia de acceso a las redes.

Sin embargo, hay que recordar que en el caso del Museo Thyssen, del V&A y del IMA los factores detectados tal vez podrían describir de manera imperfecta la realidad ya que las preguntas al cuestionario eran abiertas y sus respuestas han sido objeto de un trabajo de reinterpretación. No obstante, su evidencia nos ayuda a observar las tendencias principales del fenómeno entre las cuales resalta que la web 2.0 no consigue romper realmente las barreras de espacio sino que en la mayoría de los casos acaba más bien por reforzarlas.

Esto se evidencia también por el hecho que los usuarios que llegan al espacio virtual del museo mediante la búsqueda de palabras clave en lugar de por el nombre del museo pueden considerarse principalmente usuarios ocasionales ya que suelen abandonar el espacio una vez consumida la información.

Estaba buscando materiales sobre el arte pop por un trabajo que nos pidieron en la universidad y así me puse a buscar en Internet. Me encontré artículos pero también museos que me daban la posibilidad de echar un vistazo a las imágenes de las obras (…). Así pues encontré el Mumok de Viena, el Guggenheim donde se encuentran imágenes de Roy Lichtenstein y Warhol y el IMA de Indianapolis donde también hay cosas de Warhol

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además de la escultura Love de Robert Indiana que estuvo expuesta allí durante un tiempo. (…) de este modo me fue posible recoger la información que me servía gracias a Internet. Sigo conectado con estos museos ya que en su momento me subscribí a la cuenta de Facebook de algunos de ellos y de youtube y de Flickr en otros pero ahora a pesar que me haya gustado su estilo y sus colecciones no voy a visitarlos.

(Usuario del IMA)

Estoy conectado con el IMA porque encontré una sección de su blog sobre los parcos naturales y de arte del museo. Yo soy un artista y estaba buscando lugares para organizar una performance. (…) en realidad vivo muy lejos del museo pero me pareció interesante ver que allí quizás sería posible abordar alguna colaboración o tener un pequeño espacio para realizar una jornada dedicada por ejemplo al teatro, que es lo que me interesaba en su momento. (…) ahora prácticamente no utilizo la página web del IMA. Es sin duda interesante pero de momento estoy intentando promocionar mi arte a través de otros canales. Igual en futuro volveré a interesarme por el Museo si necesitaré organizar una performance o simplemente dar un paseo por sus parques.

(Usuario del IMA)

En cambio, los que utilizan el espacio virtual con una cierta frecuencia, en la mayoría de los casos, ya conocen a la institución porque a) viven cerca de ella, b) la visitaron como parte de un itinerario turístico, c) le fue recomendada por amigos y conocidos o por otras fuentes informativas de confianza como veremos también más adelante.

Conozco el museo desde hace tiempo. Fuimos a Madrid por un viaje y lo visitamos. En realidad estuvimos en Madrid solo un fin de semana así que el Thyssen fue el único museo de la ciudad que visité. En casa más tarde me conecté a la página web y me puse a mirar los cuadros que había admirado dentro del museo, especialmente me gustaron las vanguardias y me quedé un buen rato leyendo las explicaciones que encontré en el sitio. (…) Al final me subscribí a la cuenta de Facebook del Museo y por esta recibo regularmente información que a veces leo y otras no, según el tiempo que tenga. Supongo que este contacto constante que finalmente mantengo con el museo se deba al hecho que no suelo interesarme en la cultura ni visitar exposiciones aunque me guste la belleza y el arte. Así pues visitando un lugar como el Thyssen no podía no dejarme enganchar por la preciosidad de su colección.

(Usuario del Museo Thyssen)

He visitado el museo algunas veces porque allí cerca vive la familia de mi marido. Mi cuñada va a menudo y me ha llevado consigo para ver dos exposiciones que realmente me gustaron. Luego me subscribí a la community y al twitter a través del cual estoy al tanto

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sobre lo que hay de interesante por allí. La verdad es que aunque el arte no sea precisamente uno de mis intereses allí he visto que se tratan temas artísticos de una forma trasversal y eso me ha enganchado. La exposición sobre el jazz por ejemplo la vi tanto físicamente como virtualmente ya que me metí varias veces en la página también para enseñarla a dos amigas que viven cerca de mi casa en Milán.

(Usuario del Museo Mart)