V. PAISAJES AGRARIOS COMENTADOS
18. Frutales: vista del paraje La Llacuna (Torres de Segre, Lérida)
Frutales en regadío. Latitud: 41,541229; Longitud: 0,563824; Altitud: 160 m. Imagen realizada por Rafael de Miguel González
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL PAISAJE
Se observa un relieve esencialmente llano en donde se produce un cultivo de frutales en regadío que invaden toda la superficie. Allí donde el relieve genera pendientes, se abandona el aprovechamiento agrario dando lugar a un paisaje de erial y monte bajo. El paisaje comentado pertenece a la localidad de Torres de Segre (Lérida) y está situado en la zona de terrazas fluviales del Segre. De hecho, este paraje se encuentra a menos de dos kilómetros del cauce del río y muy próximo al Canal de Serós que sirve como principal aporte hídrico para la actividad agrícola. La presencia de agua se incrementa con el afloramiento del nivel freático en las inmediaciones del paisaje, como consecuencia de la actividad de áridos en las proximidades, pero también por la presencia del pantano de Utxesa, alimentado por el propio Canal de Serós, lo que ha originado un humedal en el que habitan aves migratorias, de tal manera a esta zona se la ha considerado como Reserva Natural de Fauna Salvaje de Utxesa. La fotografía está tomada en el paraje natural de la Llacuna (la laguna, en catalán) cuya toponimia denota que se trataba de una zona ligeramente húmeda hundida, con el citado afloramiento del freático, posteriormente colmatada con materiales sedimentarios y suelos muy fértiles. No obstante, esta zona constituye el límite del paisaje llano de regadío, ya que se encuentra en las proximidades de pequeñas sierras y valles que conforman la zona de contacto entre la Depresión Central Catalana y las alineaciones prelitorales de la Cordillera Costero-Catalana.
UNIDADES DE PAISAJE
En la imagen podemos diferenciar varias unidades de paisaje: 1. Frutales de regadío
2. Frutales de regadío tapados 3. Monte bajo
1. Frutales de regadío
En un primer plano, nos encontramos con una enorme superficie de árboles frutales dispuestos en hilera, con una precisa organización ortogonal para optimizar las tareas agrícolas, y en especial, la distribución de los sistemas de irrigación y de recolección de la fruta. Las parcelas de cultivo son de un tamaño medio-grande para ser cultivos intensivos. Esta tipología de cultivos provoca una gran cantidad de contrastes paisajísticos y cromáticos estacionales, especialmente en primavera con los árboles en flor. La fotografía está tomada a inicios del verano, por lo que pueden verse las hojas de los árboles en todo su esplendor, mientras que los frutos están en pleno proceso de crecimiento. En todo caso, se trata de una unidad de paisaje completamente antropizada, en la que la presencia vegetal ni es autóctona ni es silvestre, sino que es producto de una acción humana y de la aplicación de la ingeniería agronómica a la transformación del espacio rural.
2. Frutales de regadío tapados
Esta unidad de paisaje es una variedad de la anterior, que se diferencia por la construcción de estructuras metálicas que soportan unas lonas que sirven para cubrir los frutales en época invernal. El clima mediterráneo continentalizado es considerado muy adecuado para las especies frutales producidas en la zona. En el valle del Segre se cuenta con la ventaja de la irrigación artificial, pero existe el único inconveniente atmosférico de las nieblas y heladas que pueden afectar al desarrollo vegetativo de la floración y, en consecuencia, a la producción agraria.
3. Monte bajo
El paisaje frondoso, ordenado y denso de vegetación y color verde choca con la unidad de paisaje que se divisa en el horizonte de la imagen, mucho más seco y austero de presencia vegetal, carente de producción agraria y identificado con la maquia y la garriga y la presencia de tossals (cerros) que rompen con la horizontalidad del terreno. De hecho, esta imagen está localizada en las proximidades de la comarca catalana de Les Garrigues.
La imagen corresponde a una imagen típica de agricultura mediterránea intensiva de regadío, en este caso de árboles frutales, en la que se aplican técnicas de cultivo que permiten obtener elevados rendimientos por hectárea. Este tipo de paisajes es posible gracias a modernas técnicas de irrigación y responden a una agricultura de mercado de productos de ámbito nacional. De hecho Lérida, con más de 30.000 hectáreas de superficie agrícola destinada a frutales no cítricos, es la principal provincia española. A ello contribuye la amplia zona llana de los cursos bajos de los afluentes y subafluentes de la margen izquierda del Ebro (Segre, Cinca, Noguera Ribagorzana), pero también la compleja red capilar de canales, acequias, pantanos y balsas (algunos de ellos de elevado valor patrimonial, natural y cultural) que permiten regar el conjunto del ámbito.
No obstante, la imagen está ubicada en un espacio de transición, de manera que su entorno más inmediato se caracteriza por una enorme diversidad y contrastes paisajísticos: en unos pocos kilómetros cuadrados conviven los humedales citados y el vergel de la imagen con otro paisaje de frutales de secano, pero también con el paisaje
mediterráneo característico de olivos y cereales. Y en las áreas de pendiente y abandono de las tareas agrícolas, el paisaje semi-estepario (representativo del clima del centro de la Depresión del Ebro) da lugar a zonas de garriga con especies tan características como la coscoja, el espino negro, el tomillo o el espartal.
Los paisajes que muestran están sometidos a un enorme dinamismo, en función de la demanda del mercado, así como de otros factores externos a la propia producción agraria. De hecho, los históricos regadíos de esta zona y otras colindantes (esencialmente en las actuales comarcas de Segriá, Plana de Urgell) no tuvieron como principal plantación los frutales, sino a cultivos forrajeros para granjas lecheras. La colonización de los árboles frutales se produjo a partir de los años cincuenta del siglo pasado. De igual modo, la coyuntura económica actual está provocando una ligera reducción de la superficie de frutales por cultivos herbáceos más rentables económicamente, como maíz y alfalfa, pero también de otros como la colza para la obtención de biodiesel. Por otra parte, la puesta en marcha de nuevas infraestructuras hidráulicas, como el canal Segarra-Garrigues están garantizando los aportes de agua para el regadío en un medio plazo.
CUESTIONES CLAVE A INVESTIGAR
No olvides buscar en el diccionario aquellas palabras que no entiendas del texto explicativo a este paisaje y después responde:
1. ¿De dónde se obtiene el agua para el regadío?
2. ¿Cuáles son las principales variedades de frutas producidas en la zona? 3. ¿Qué tareas pueden estar mecanizadas en la explotación de este paisaje? 4. ¿Cómo afecta el tiempo atmosférico a este tipo de cultivo?
DOCUMENTACIÓN
Páginas web con más información:
- Fruticultura: http://www.fruticultura.udl.es/ Libros o artículos relacionados:
- García Manrique, E. 1971. La evolución de los regadíos leridanos hacia los cultivos de frutales. Papeles de Geografía, 3: 1-134
- Nogué, J; Sala, P.; Departamento de Política Territorial y Obras Públicas (eds.) 2010. Catàleg de paisatge. Les Terres de Lleida. Barcelona: Generalitat de Cataluña. Departamento de Política Territorial y Obras Públicas.
http://www.catpaisatge.net/esp/documentacio_coedi_1.php Palabras clave: frutales, agricultura intensiva y regadío
AUTOR: Rafael de Miguel González [email protected]