Asociada a la perspectiva o enfoque del estudio histórico se encuentra la cuestión de las fuentes requeridas para el estudio del pasado. Para que un vestigio del pasado pueda constituirse en una fuente, el investigador debe trabajar en ella. De acuerdo con Kragh (2007:163) las fuentes no serán de una vez por todas, sino que se originan en el proceso dialéctico entre los vestigios del pasado y las interpretaciones del presente. Existen distintas formas de clasificar a las fuentes del estudio histórico, pero la clasificación más usada es la que distingue entre fuentes primarias y secundarias.
Por fuente primaria se entiende la que procede de la época sobre la cual revela información y, como tal, tiene una relación directa con la realidad histórica (en sentido cronológico, sin que ello tenga nada que ver con su fiabilidad). Una fuente secundaria procede de un periodo posterior a aquél al que se refiere la fuente, y se basa en fuentes primarias anteriores. La distinción entre fuentes primarias y secundarias sólo tiene sentido referida a las fuentes simbólicas. Es más, la distinción no es muy precisa. Como una fuente sólo es tal en un contexto histórico específico, el mismo objeto-fuente puede constituir una fuente primaria o secundaria según se utilice y para qué.
Kragh (2007:76), en defensa de los métodos y alcances de la historia de la ciencia, argumenta que:
[…] el conocimiento científico también es incompleto, en el sentido de que consiste en una serie de verdades parciales. No hay por ello motivo para atribuir una naturaleza especialmente subjetiva a la historia debido a su naturaleza selectiva e incompleta. Tampoco el hecho de que el conocimiento histórico se base en unas fuentes cuya autenticidad no puede probarse con todo rigor es un motivo para dudar de la bondad de ese conocimiento. Las condiciones no son
esencialmente distintas en el caso de las ciencias empíricas, edificadas sobre unas observaciones que, en principio, siempre pueden ser discutidas.
Aquí es pertinente exponer el punto de vista de Losee (1989:26 -27) sobre los materiales históricos y su interpretación:
crear historia de la ciencia no es recolectar y ordenar documentos o artefactos. El historiador de la ciencia debe, más bien, establecer qué son hechos a partir de los documentos y artefactos de que dispone […]. Esto se debe a que el objeto de estudio de la narración histórica está constituido por descripciones de acciones humanas. Describir una acción humana no es simplemente describir un evento que ocurre en un tiempo y lugar específicos. Hay que evaluar el significado del evento situándolo en un contexto de eventos previos y posteriores. Sólo entonces la descripción lo es de una acción. El propio Kuhn lo ha subrayado. Sin embargo, si las descripciones de acciones humanas son los hechos históricos y, por analogía, las piezas del rompecabezas, entonces la yuxtaposición requerida para crear una narración histórica es de una variedad extraña.
Con relación al trabajo historiográfico desarrollado en esta tesis, debo distinguir dos clases de materiales históricos usando el subrayado convencional estipulado para este ejercicio. Una, con el que he trabajado el capítulo I (El estudio de la idea de naturaleza), el capítulo II (La naturaleza en el pensamiento occidental) y el III (La naturaleza como percepción humana), que constituye una mezcla de fuentes primarias y secundarias, cuya información he organizado para crear los marcos correspondientes con: a) el enfoque aplicado para discutir la estrategia contemporánea para la conservación de la naturaleza; b) los contextos históricos en que se analizan las ideas de naturaleza y especie; y, c) el fenómeno de la percepción humana y "la visión científica del mundo".
Conservación de la naturaleza 71 científicos, documentos institucionales de la Unión, la serie Primate
Conservation (revista del PSG), la serie Neotropical Primates (revista del
PSG/sección Neotropical), entre otras publicaciones especializadas.
Finalmente, con relación a la diferencia entre los métodos utilizados en la investigación historiográfica y los aplicados en las ciencias naturales, y la alegada insuficiencia metodológica de los estudios historiográficos, Kragh (2007: 80) arguye que:
[…] el hecho de que las ciencias de la naturaleza se consideren generalmente objetivas se halla en relación con el alto grado de consenso y disciplina que predominan en las comunidades científicas. En contraste con esto, el ruedo historiográfico se halla claramente dominado por discusiones acerca de sus fundamentos y por serios desacuerdos sin posibilidad de evaluación neutral alguna. Por lo menos, tal es el cuadro popular de ciencia e historia, respectivamente. Si admitimos este cuadro de una ciencia libre de conflictos y objetiva, la investigación histórica aparecerá, por contraste, como algo subjetivo.
Frente a esta crítica a la metodología historiográfica, se han venido desarrollando procedimientos analíticos más rigurosos. Un ejemplo en este sentido, dentro del campo disciplinario de la biología, lo representa Writing
Biology: Texts in the Social Construction of Scientific Knowledge de Greg Myers
(1990). El propósito central de esta obra es brindar claves de interpretación para los textos científicos en sus contextos sociales, que permitan comprender la producción de conocimiento científico y la reproducción de la autoridad cultural de ese conocimiento. De aquí he tomado algunos comentarios de relevancia para este ejercicio:
-Los discursos científicos crean el consenso de la comunidad científica; revierten tensiones, retos y amargas controversias, convirtiéndolos en recursos que fortalecen y aseguran la continuidad de la investigación. Así, los textos
científicos ayudan a crear la selectividad, sentido de comunidad y de acumulabilidad que, tanto los científicos como los no científicos, atribuyen al pensamiento científico.
-La narrativa, dentro de las disciplinas científicas y mediante sus textos, hace posible la interpretación de las masas de datos que genera la investigación factual y permiten su articulación en marcos de explicación. Estas narrativas utilizan recursos retóricos.
-La narrativa consiste en la selección y secuenciación de eventos en relación a un tema, formando un todo coherente con un principio y un final, y que conlleva un significado mediante su secuencia como un todo.
-Comúnmente se considera que los artículos científicos y los textos para el gran público son radicalmente diferentes, considerando a estos últimos como formas distorsionadas del conocimiento científico. Sin embargo, no todos los analistas de textos científicos opinan igual.
-La opinión alterna reconoce la complementariedad de ambos tipos de textos, los cuales fortalecen la autoridad cultural de la ciencia.
-Es claro el uso de la retórica en la escritura de los textos científicos, tanto en los altamente especializados como en aquellos orientados a los no especialistas. Por ello, es importante el reconocimiento de estos recursos literarios en la expresión de las ideas científicas.
Concluiré esta sección citando a Losee (1989:30):
Está fuera de duda que los historiadores discrepan acerca de la reconstrucción del pasado. En algunos casos, las interpretaciones divergentes son lecturas distintas una secuencia de eventos sobre la que si
Conservación de la naturaleza 73
eventos, y esa valoración parece depender de las predisposiciones, sensibilidades y creencias de los historiadores.
No obstante, considero que la propia delimitación conceptual del objeto de estudio puede ser origen de controversia, como es el caso de la idea de naturaleza y de especie.