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Se puede plantear la cuestión de la conservación de la naturaleza con base en la revisión de las ideas que subyacen a la actitud humana frente al mundo natural. Para ello se han examinado las ideas religiosas que animan a los seres humanos en su interacción con los entornos naturales y la paulatina influencia del pensamiento científico sobre la percepción pública del mundo natural. Así, se perfila la visión científica del mundo como la alternativa a los sistemas religiosos

Conservación de la naturaleza 131 para explicar al mundo y establecer una relación adecuada con la naturaleza. Por ejemplo, Campbell (1985:275) lo expresa así:

La religión de un pueblo, su conjunto de creencias, refleja, y en gran medida determina, su actitud frente al mundo natural. Continuamente actuamos basados en nuestras razones: el concepto judeocristiano de la conquista de la naturaleza ha tenido un efecto devastador sobre nuestro planeta. Es evidente que es de absoluta urgencia que sustituyamos esta creencia por otra mucho más sutil, que refleje la verdad de la difícil situación por la que estamos pasando, y que a la larga será mucho más remuneradora para la humanidad en su conjunto. Tenemos que llegar al convencimiento de que somos lo que realmente somos: parte de la estructura intrincada y equilibrada del mundo natural, y no un conquistador que somete la naturaleza a su antojo y explota su riqueza.

Como ha sido manifestado por Campbell en el párrafo anterior, y por otros autores ya presentados, se espera que el progreso científico asegure el progreso de la humanidad, al mejorar el conocimiento humano sobre la naturaleza. Y más específicamente, el conocimiento científico del mundo natural. Al iniciar la revisión de este supuesto debo colocar en un primer momento lo que se entiende ordinariamente por naturaleza hoy en día. Más allá de las preconcepciones religiosas, en la percepción contemporánea de la naturaleza podemos encontrar presupuestos filosóficos y científicos que rara vez se discuten cuando se plantea la conservación de la naturaleza.

De manera general, se entiende que la naturaleza es el conjunto de las cosas naturales; o desde la perspectiva de la investigación y la academia, se refiere al ámbito de estudio de diversas disciplinas científicas (Física, Química y Biología principalmente) que toman como sujeto de estudio ―lo natural‖ o a la naturaleza. Sin duda, esta dilucidación no es suficiente para el propósito de esta tesis por lo que intentaré aclarar estas nociones básicas a lo largo de esta sección.

El primer concepto con relación a la naturaleza, hace referencia a las cosas naturales y que predomina en el habla común. Nos remite al cosmos, al planeta Tierra, a los bosques, a las plantas o a los animales y a muchos otros elementos constitutivos de lo que se entiende comúnmente por naturaleza, sin mediar una discusión científica ni filosófica. A estos elementos se les asocian diversos conjuntos de atributos que van desde la belleza, pureza, situación originaria hasta la utilidad, pero principalmente se le reconoce una atribución fundamental, su

naturalidad. La naturalidad en contraste con lo humano, con lo hecho por la

humanidad. Sin embargo, es evidente que a estas cosas del mundo natural (mesocosmos) se les estima comúnmente con base en una escala de valores antropocéntrica. Este concepto general tiene una larga historia en el pensamiento occidental, cuyo origen se podría fijar en la Antigüedad52.

El segundo concepto nos remite a un dominio cognitivo que avanza sobre el mundo natural conforme las ciencias naturales extienden sus explicaciones. Por lo tanto, se trata de una construcción en curso, y que en cada momento sucesivo se presenta como la visión científica del mundo. En esta aproximación macrohistórica estoy fijando un periodo de 500 años53, conforme la estimación más aceptada por

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Según Fara (2010:33), entre los sabios de la antigua Grecia, sólo Aristóteles se interesó significativamente en lo que sería el dominio de las ciencias naturales y de ahí partiría una tradición en el entendimiento del mundo natural. Tal afirmación, en el presente, me parece temeraria, dado nuestro inevitable desconocimiento histórico de esa época pasada.

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Coincidentemente, citando a Arnold (2000:15), "Muchos de los casos transcendentales (y ciertamente muchos de los mejor documentados) de cambio ambiental han ocurrido durante los últimos cinco siglos, o bien repiten (quizás a mayor escala) episodios de tiempos anteriores. La mitad de un milenio es tiempo suficiente para llegar a percibir el cambio ambiental y su significación e interpretación históricas. Más concretamente, el período que se extiende desde el siglo XIV a los comienzos del siglo XX fue una época de predominio europeo creciente en lo económico, lo político y lo ambiental, en detrimento del resto del mundo, y esto corrió a la par del crecimiento de las ideas occidentales sobre los diferentes ambientes y la gente que los habitaba".

Conservación de la naturaleza 133 los historiadores de la ciencia54, en el que esta visión científica del mundo ha cambiado a través de "revoluciones científicas" (usando la concepción de Kuhn).

Planteado así (en términos muy generales), en el pensamiento contemporáneo encontraríamos la confluencia de estas dos conceptualizaciones de la naturaleza, una común y otra especializada. Con base en este razonamiento, puedo hacer el siguiente planteamiento: en las sociedades contemporáneas, aunque es imposible un alto grado de generalización (tomando en cuenta las diferencias históricas y educativas entre los países del mundo), los procesos educativos están fuertemente influidos por esta visión científica del mundo y, por tanto, la percepción de la naturaleza se construye a partir de las explicaciones científicas que se difunden y divulgan, desde las comunidades científicas hacia los distintos sectores de las sociedades en el mundo (tal como será discutido en el capítulo III).

Siguiendo este razonamiento, entenderíamos que conforme avanza la explicación científica del mundo nuestro conocimiento y reconocimiento de las cosas naturales del mundo estará cambiando. Esto es, estoy asumiendo que la idea de naturaleza es una construcción social y que cada cultura a partir de su propio concepto de naturaleza articula su relación con los entornos naturales55. A continuación revisaremos con mayor profundidad la construcción de la idea de naturaleza a partir de la filosofía y de la ciencia, en el marco de los últimos 500 años y dentro de la tradición del pensamiento occidental.

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Fara (2010:6) nos recuerda que la Ciencia no tiene un principio, más bien, los historiadores deben elegir su punto de partida para elaborar sus narrativas. No hay un punto de partida ideal para todos.

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Al respecto, coloco la siguiente nota de Arnold (2000:16): "Si bien el término <ambiente> o <medio> tal como lo usamos hoy es relativamente reciente, no hay nada nuevo en la idea de que el destino de los seres humanos está ligado íntimamente al mundo natural". A lo que sigue la siguiente declaración con relación a la naturaleza como idea: "es necesario al principio ver "la naturaleza" no simplemente como algo que existe ahí afuera, sino también dentro de nuestros mundos mentales y nuestro conocimiento histórico".