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2. VISIÓN GENERAL DEL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO,

2.2. PRINCIPALES ACTORES ARMADOS EN EL CONTEXTO

2.2.1. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito Popular

En 1964, se arremete contra regiones rurales en donde se habían asentado los movimientos campesinos supérstites de la violencia partidista, se inicia una gigantesca operación contra Marquetalia, río Chiquito, el Pato, Guayabero, los cuales son bombardeados por el hecho de constituir especies de repúblicas independientes. Tales movimientos campesinos sobrevivientes del Frente nacional, responden con una especie de acción de autodefensa, donde el partido comunista les presta un amplio apoyo60. Es así como nacen las primeras organizaciones guerrilleras en Colombia de tinte izquierdistas, dentro de las cuales encontramos principalmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), constituidas en sus inicios por autodefensas campesinas influenciadas por el Partido Comunista61. Al respecto de lo anterior Germán Guzmán afirma lo siguiente:

60 Lo irónico de la situación es que siendo el comunismo una tesis para la defensa del movimiento obrero, terminó siendo la bandera de campesinos sin tierra, perseguidos por latifundistas y terratenientes

61 Para algunos autores fué el Partido Comunista el que dió origen directamente a las FARC y el ELN, y no por el contrario fueron estos grupos los que con posterioridad a su origen se plegaron a su contenido ideológico.

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“En 1966 nacen las FARC, brazo armado del partido comunista prosoviético. El 25 de mayo de 1966, con un centenar de delegados de las agrupaciones en armas y por determinación unánime de los asistentes, se resolvió crear las FARC, con el fin de integrar en agrupaciones guerrilleras de tipo moderno a los combatientes de Marquetalia, oriente del Huila, Caquetá, Río Chiquito, 26 de Septiembre, Guayabero, y zona del sur occidental del Tolima (…)”62.

Dentro de los argumentos invocados por las FARC-EP para justificar su existencia desde sus orígenes, y tal vez marcada por estos mismos, como bandera esencial de su lucha, se encontraba la realización de una reforma agraria confiscatoria de los latifundios, redistribuyéndolos a favor de los campesinos sin tierra, respetando la media propiedad e insistiendo que el Estado debía suministrar medios crediticios y técnicos para el campo, visión que aparece consagrada desde el primer manifiesto de Marquetalia de 196463.

Pero a la par de este surgimiento insurgente, la semilla del narcotráfico empezaría a germinar con la acumulación de los primeros capitales del narcotráfico, que prestaría sus beneficios a los grupos insurgentes, generando un nuevo mercado de la tierra, con la oferta de fincas ganaderas de los amenazados por la guerrilla y la

62 GUZMÁN, Germán. La Violencia en Colombia. Primera Edición. Cali: Ediciones Progreso. 1968. Pág. 471.

63 Pero ha estas reivindicaciones, se le aunaron otras de tipo económico, social y político, algunas como la reforma urbana, proveedora de vivienda a destechados a precios de producción; control de precios de las mercancías de amplio consumo popular; derogación del IVA; nacionalización del sistema financiero, el transporte, la federación de cafeteros y las compañías extranjeras; rebaja de las tarifas de los servicios públicos en un 40 % u otras. RAMÍREZ TOBON, William. Estado, Violencia y Democracia. Ensayos. Primera Edición. Bogotá D.C.: Univ. Nacional, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales. Tercer Mundo Editores. 1990. Pág. 242.

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demanda creciente de los narcotraficantes para ir extendiendo sus cultivos, ante la indiferencia del Estado que no tomaba cartas en el asunto.

En relación con las negociaciones o acercamientos que se hayan efectuado hasta la fecha, entre el gobierno nacional y esta organización insurgente, podemos mencionar que en el período de Belisario Betancur, se acordó un cese al fuego el 28 de Mayo de 1984, donde todos los jefes de los 27 frentes existentes y con la consigna de “reformar las costumbres políticas del país” aceptaron la propuesta de Betancur64, y Manuel Marulanda declaró que disputaría una curul en el Congreso de la Republica, para lo cuál las FARC-EP, fundaron la Unión Patriótica (UP)65 en marzo de 1985. Sin embargo, esta tregua, empezaría a deteriorarse en 1987 por los ataques repentinos y esporádicos de ambos lados, como la guerra sucia librada en contra de los integrantes de la Unión Patriótica (UP), dando la terminación definitiva de la misma en el gobierno del doctor Virgilio Barco, ante las persistentes acciones protagonizadas por este grupo66.

64 El acuerdo con las FARC estipulaba un plan hacia la desmovilización de la organización guerrillera y la reincorporación a la vida civil de sus integrantes, el gobierno a su vez se comprometía a otorgar garantías para su acción política, como a presentar reformas que significaran apertura política y cambios sociales.

65 Esta tregua se convirtió en una táctica de doble juego de las FARC-EP, para fortalecerse financieramente y poder expandirse hacia las zonas de bonanza cocalera. Los guerrilleros, paralelamente al desarrollo del proceso de paz y tregua, diseñaron un ambicioso plan de fortalecimiento de sus finanzas, buscando ampliar sus fuentes tradicionales de financiación (secuestro y extorsión), que se encontraban comprometidos por los acuerdos de paz suscritos, por esto tendrían que acudir a otras fuentes, para lo cuál empezaron a cobrarles impuestos a los cultivadores de hoja de coca y a los diversos insumos para su elaboración; lo que en opinión de muchos, constituyó un motor fundamental para el crecimiento de los frentes guerrilleros.

66 En el gobierno de Gaviria se intento de nuevo establecer diálogos con las FARC-EP, pero las gestiones se vieron afectadas por el ataque del ejército a la Uribe, donde se encontraba el campamento de la sede central de la organización insurgente. Luego de este acontecimiento, el gobierno trató de propiciar el diálogo, buscando para el efecto varios encuentros, como el de Caracas en Junio de 1991 y en Tlaxcala México, que resultaron infructuosos.

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El gobierno del presidente Andrés Pastrana generó expectativas, dejando ver que se entendía que el conflicto colombiano, se encontraba ligado a una profunda crisis social. Para el efecto, se estableció una negociación con las FARC-EP y el gobierno nacional, donde se despejaron amplias zonas de la geografía nacional, específicamente en los departamentos del Meta y Caquetá67. Pero, el proceso de negociación entre las partes, discurrió entre discusiones que no conducían a ningún lado, como que no arrojaban ningún tipo de resultados favorables, por el contrario la organización insurgente no sólo adquirió más poder territorial, económico y militar, sino que utilizó la zona en despeje para controlar y desarrollar por sí misma actividades relacionadas con el narcotráfico, secuestro, boleteo u otros. El gobierno del presidente Pastrana no sólo fué excesivamente laxo en la prestación de concesiones al grupo insurgente, sino que el gobierno peca al perdonar y aguantar en pro de la paz, al no exigirle más de una vez compromisos a la organización, que hacia promesas que luego incumplía y hacia caso omiso de las peticiones del gobierno. Sin embargo, no todo el legado de la presidencia precedente a la actual es de carácter negativo, por el contrario, contamos, según el doctor Román D Ortiz, con “dos activos estratégicos críticos que probablemente son las mejores bazas de Uribe para afrontar la difícil situación de seguridad”68. Por un lado, puso en práctica un programa de

67 Se estructuraron mesas de diálogo, con la participación de los gremios, y varios sectores de la vida nacional, se establecieron temas de discusión sobre la realidad nacional, pero durante el transcurso de las negociaciones no existió una voluntad sólida de la guerrilla, para producir resultados concretos en los diálogos efectuados, no hubo un cronograma claro que condujera al desescalamiento de la guerra o a un cese al fuego.

68 ORTIZ, Román D. La Estrategia contrainsurgente del Presidente Álvaro Uribe: ¿Fórmula para la victoria o receta para una crisis?. Investigación del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado: Madrid. Febrero 3 de 2003. Pág. 4.

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modernización de la fuerza pública integrado por las Fuerzas Militares y de Policía, adquiriendo para ello grandes cantidades de equipo bélico y emprendiendo un programa de profesionalización militar, en donde Estados Unidos se hizo parte. Adicional a lo anterior, el esfuerzo y énfasis de su gobierno por encontrar una salida negociada al conflicto con los grupos armados mejoró la imagen internacional de Colombia y evidenció, una vez más, que el país se enfrenta a un grupo de naturaleza terrorista más interesado a imponerse por la fuerza de las armas, que en encontrar una vía para desmovilizarse.

Finalmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, han representado hasta el día de hoy, la organización guerrillera con más poder económico69 y militar en la historia de nuestro país, como que ha demostrado al pueblo colombiano a través de atroces e infames actos de violencia, en contra de los órganos del Estado, como de la misma población civil, el triste resultado de los fracasos de las consecutivas políticas de paz realizadas por múltiples gobiernos, que sólo han servido para ampliar las bases de sustentación local de las diferentes organizaciones.

69 La guerrilla de las FARC-EP se han enriquecido, acumulando miles de millones en cuentas, cifras aumentadas a través del tiempo, por el hoy incrementado boleteo, secuestro, extorsión y el desarrollo de actividades como producción y comercialización de droga, que han llenado sus arcas y la han convertido en un gran complejo económico. Para ejemplificar esto citaremos lo mencionado por la politóloga de la universidad de los Andes, Natalia Springer, quien en su libro, de las formas de lucha y el juego político, incluye las siguientes cifras: “ (…) en 1998 las FARC- EP, obtuvieron como ingresos 541.760 millones de pesos, y solo como egresos 76. 400 millones”.

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