CAPÍTULO 2. EL ARTE, SU POLIFUNCIONALIDAD Y LA RECEPCIÓN
2.2 EL SISTEMA POLIFUNCIONAL DEL ARTE
2.2.5 LA FUNCIÓN COGNOSCITIVA
Esta función no es nueva, sino que Marx y Engels ya habían hablado al respecto. No obstante, los primeros atisbos están, una vez más, en la antigüedad griega, en pensadores como Heráclito y Demócrito. Muy importante es que no está desligada de la función ideológica, sino que ambas se integran. Para A.S.V. el plano cognoscitivo del arte se acerca a la realidad, capta sus rasos esenciales, la refleja, pero, y muy importante, dicho reflejo no es disociado. Este concepto tiene sus características: El reflejo, o “la verdad artística, no se da por la correspondencia plena entre arte e ideología, pero tampoco –y en eso se diferencia del conocimiento científico- por su plena concordancia con la realidad objetiva tal como existe fuera e independientemente del hombre.”104 Por tanto, no tenemos que pedir que tal o más cual objeto entre en la obra de arte tal y como es este en la realidad. Cualquier objeto real entra en la obra de arte previamente humanizado a través de la recepción que de él haga el artista. Por eso, cuando A.S.V. habla de reflejo, alerta que este concepto no debe pasarse de un plano filosófico a uno artístico, ya que no tendría sentido. “Solo así, al cobrar una significación peculiar, puede hablare del arte como forma de conocimiento.”105
Aunque la concepción del arte como forma de conocimiento no es nueva, A.S.V. precisa algunas de sus manifestaciones en pos de aclarar cuál es esa relación, de manera que no se confunda por estudiosos dogmáticos, tanto del marxismo como de la Estética occidental. Sánchez Vázquez parte de las viejas disputas y concepciones para exponer sus ideas al respecto. Se sabe que el arte, concebido como forma de conocimiento, se caracterizó como
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. Ob. cit., p.28 105
una forma que permitía el conocimiento de la realidad a través de imágenes: lo que la ciencia traducía en conceptos, el arte lo desarrollaba a través de imágenes artísticas. Esta precisión llega a nosotros gracias a Hegel, quien planteaba que el arte carecía de contenido propio, por lo que su objeto era el mismo de la religión y la filosofía. En el arte, continúa, lo espiritual está unido a lo sensible, como manifestación sensible de la idea. Es en la filosofía donde la idea aparece como concepto por tanto, la diferencia entre arte y filosofía está dada porque el Espíritu se manifiesta y alcanza su verdad en el reconocimiento conceptual.
A.S.V., no conforme con la idea de que el arte sea una forma de conocer la realidad, se pregunta cuál es verdaderamente el objeto del conocimiento artístico, pues no tendría sentido conocer en imágenes lo que ya sabemos en conceptos. La respuesta la tiene él mismo. El arte, dice, no pretende rivalizar con la ciencia, ni enriquece sobremanera el conocimiento que esta nos da. El arte se encarga pues de otro objeto a la hora de mostrar su función cognoscitiva: este objeto es el hombre. Aclara que siempre es el hombre, aunque no la figura humana representada en la obra de arte. Aun cuando este no aparezca, los objetos representados tienen alguna relación con el hombre, es decir nos muestran lo que son para el hombre. De esta manera, A.S.V. define que “el arte […] puede mostrarnos un trozo de lo real –no en su esencia objetiva, tarea específica de la ciencia- sino en su relación con la esencia humana.”106 Sin embargo, no llega solamente el problema hasta aquí, sino que va más allá. Rápidamente plantea que aun cuando el objeto de conocimiento del arte sea el propio hombre, tampoco compite con las demás ciencias. Una vez más, nos dice, arte
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no ve las relaciones humanas en generalidad, a la manera de las ciencias, sino en lo que de individual hay en él. “El arte va de lo concreto real a lo concreto artístico.”107Para A.S.V. todo conocimiento pasa por el prisma de la creación e interpretación de la realidad a través de un hombre. Es, justamente, el resultado de la creación y no de la imitación.
Por otro lado, no es menos cierto que el arte nos permite conocer la realidad exterior e interior del hombre y que un tipo de arte es más propicio para conocer determinadas aristas de esta. Finalmente, y puesto que las categorías son solo para poder definir un tipo de arte con características similares, concluimos que, dada la polifuncionalidad del arte, un determinado tipo de arte, delimitado conceptualmente, tiene una función más accesible a la hora de comprender la realidad. Pensamos, ciertamente, que como el arte solamente es de un tipo o de otro (arte realista, arte naturalista, arte sueco, arte latinoamericano, etc.) salvo en conceptos, sino que el arte es Arte, la definición de qué es y no es, frente a una cantidad de objetos, recae en la polifuncionalidad; es decir, como plantea A.S.V., el arte nos permite conocer la realidad a través del hombre, y su sentido último es socializar la creación, o sea, la experiencia de lo artístico a los demás hombres en pos de la construcción de una nueva sociedad, más justa, más equitativa; queda pues, que el verdadero arte está definido de acuerdo al grado en que la realidad haya penetrado en él y sea capaz, a su vez, de reflejarlo, pero a diferencia de Lukács, cuyo pensamiento es muy parecido, en este reflejo tiene que quedar bien marcado lo esencial humano, es decir, debemos, de alguna manera, habernos objetivado en la obra. Por ejemplo, creaciones tan disímiles como una pintura paisajística y una cubista, serán arte en la medida que reflejen la realidad fuera del
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individuo, así como también en la medida en que nuestro trabajo como seres humanos haya penetrado en esa nueva realidad, en la medida en que nuestras fuerzas se hayan objetivado en la obra de arte. Así también la función cognoscitiva en uno y otro es diferente; si bien el primero nos permite conocer determinado paisaje real, fuera del hombre, que una vez existió, el segundo, por su parte, nos ayuda a comprender mejor lo esencial humano, el espíritu de una época, de un sentir, de un latir social determinado.
En conclusión, la concepción de arte está muy ligada a la polifuncionalidad del mismo y, de acuerdo al mayor y mejor logrado reflejo que haga de la realidad, así como su capacidad de comunicar y de hacernos comprender, de permitirnos el conocimiento de una realidad específica, de objetivarnos, son las que determinan la definición de arte. Sin embargo, y no se nos puede perder de vista la concepción de A.S.V. de que el arte cumple varias funciones, pero todas se integran y tributan a lo artístico en sí; es decir, “los problemas ideológicos que el artista se plantee tienen que ser resueltos artísticamente.”108
La función cognoscitiva del arte consiste en reflejar la realidad, no imitativamente, sino humanizándola; por otro lado tenemos que el objeto del arte es el hombre en relación con los demás objetos de la realidad. Pretende conocer de dos maneras el arte: la realidad que el hombre ha humanizado, así como la humanización misma, sin considerarla como ciencia aparte.
El resto de las funciones propuestas e identificadas por Sánchez Vázquez no gozan de la misma tradición que las anteriores. En el análisis acerca de la obra de arte, cita otras
funciones, que auque no tan frecuentes como las otras, tienen su lugar marcado. Podemos citar tres más fuera de las intrínsecas al arte; se trata de: la función religiosa, la función antropológica y la función crítica. Comentemos pues, algo sobre ellas. Sánchez Vázquez encuentra que las primeras manifestaciones de la función religiosa del arte aparecen en los inicios de la Edad Media, aunque reconoce en este punto dichas funciones del mismo han cambiado desde lo que fueron tiempo atrás. En esta época, existe un nuevo cliente, que no es, fundamentalmente, el Estado, sino la Iglesia, como lo era en la Antigüedad. La función política del arte deja paso a su función religiosa como medio de fomento y difusión del culto. Aunque al comienzo de la Edad Media, el arte era proscrito por acentuar el culto a las imágenes que anunciaba el paganismo, con el tiempo, la Iglesia trata de promover la producción de las pinturas, de manera que lograba fortalecer así su contenido religioso. Esto lo conseguía con el objetivo que tenía, que era educar al pueblo. Algo que contribuyó a expandir este tipo de arte marcado por su función religiosa fue la presencia de iletrados que solo se acercaban a la Iglesia por las presencia de imágenes que una vez detestaron. “El arte no tiene de por sí un carácter sagrado, pero sirve como un instrumento eficaz para suplir la ignorancia de las masas a la vez que deleita a quienes tienes una sensibilidad y cultura privilegiadas.”109Sin embargo, el arte no está completamente expresado por lo más profundo del artista, sino por lo temas que manda la Iglesia. De esta manera el arte siempre se refiere a otra realidad, diferente a la interior, propia del artista mismo. El trabajo del artista es productivo solo en el sentido religioso del mismo, no materialmente, como obra en sí misma. 108 . Ob. cit., pp.42-43 109 . Ob. cit., p.207
La función cognoscitiva del arte, alerta A.S.V., no es ni puede ser lo fundamental. Lo es también la de objetivación humana, no solamente de reflejo. El arte hace presente al hombre y lo inmortaliza, no individualmente sino como especie, como Hombre. En eso principalmente, radica su función antropológica.
Puesto que para A.S.V. el arte es creación humana, lo humano, el hombre, está siempre en él. Dice que la deshumanización no existe en el arte, de lo contrario sería negar el arte mismo. Aunque lo figurativo humano no esté presente, no se puede hablar de deshumanización, pues siempre es “una forma del trabajo creador.”110 Esta idea le llega de Marx, pues fue quien primeramente vio la relación ente arte y trabajo creador.
La concepción de arte Sánchez Vázquez como creación humana, como trabajo creador, no es más que un 'entronque' con la realidad de lo esencial humano. El hombre se eleva cuando transforma la realidad; el arte pues, satisface con sus productos dicha necesidad de humanización. El arte protege al hombre de la deshumanización.
Para A.S.V. la función crítica es muy importante, especialmente en la sociedad capitalista, donde se nos pretende hacer ver que existe un arte de 'minorías egregias' y otro banal y despersonalizado. Por eso, el arte también cumple una función crítica, pues pretende (el arte verdadero) eliminar cualquier manifestación dudosa de creación artística. Aunque haya medios más poderosos como la publicidad, que contribuyen a fomentar un arte sin ningún contenido, el verdadero arte contribuye en la eliminación de la enajenación y cosificación a
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la que están sometidas las grandes mayorías. El arte, dice A.S.V., trata de formar un público a su medida, provocando un cambio de sensibilidad en el espectador, y esto lo logra en detrimento e las relaciones sociales capitalistas que imperan. Por eso, el arte critica la sociedad, descubre sus fórmulas para enajenar al trabajador y trata de cambiar tales presupuestos en pos de una mejora en todos los ámbitos posibles. Con esta función, A.S.V. concluye que el arte fácilmente su mensaje, adaptando al público a una sensibilidad estética vacía, simple, en contraposición a una verdadera que promueve la reflexión, es estudio, el enriquecimiento de los medios de expresión, etc.