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Función de asesoramiento y acompañamiento

1.6. OBJETIVOS

2.1.4. Función de asesoramiento y acompañamiento

La labor de asesoramiento se crea fundamentalmente a partir de prácticas como la formación permanente, la innovación educativa, la administración y la orientación, configurándose su identidad a medida que se va diferenciando de dichos quehaceres. Pero a veces, resulta extraño y difícil establecer diferencias entre ellos y sobre todo entre asesoramiento y formación del profesorado, fundamentalmente cuando se trabaja con modelos de formación orientados hacia el desarrollo profesional.

“El concepto de desarrollo profesional presupone un enfoque en la formación del profesorado que valora su carácter contextual, organizativo y orientado al cambio, así como que tiene una connotación de evolución y continuidad que parece superar la tradicional entre la formación inicial y el perfeccionamiento de los profesores.”. (KISNERMAN, 2007, pág. 19).

El desarrollo profesional entendido como un proceso de aprendizaje mediante el cual alguien ha de aprender algo por sí mismo o apoyado en otros, dentro de un contexto concreto, implica un proceso de diseño, desarrollo y evaluación. Pero se trata de procesos que no se dan en el vacío que requieren una estructura que facilite recursos materiales y humanos que coordinen los diferentes momentos del proceso. Requieren en definitiva, la existencia de servicios de apoyo que colaboren con el profesorado en la iniciación, desarrollo y evaluación del proyecto.

En ese sentido, el proceso de asesoramiento está directamente influido por la política educativa, por las características del sistema educativo, por

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la autonomía de los centros y por el grado de profesionalidad de los profesores.

En vista de que a la educación le corresponde hoy en día una tarea compleja, debiendo asegurar la formación de ciudadanos competentes para el trabajo y para la vida social, lo que implica el desarrollo de un proceso de formación integral a través de la experiencia del trabajo orientado a la adquisición de conocimientos científicos y técnicos, de humanidades y ciencias sociales, en un contexto de respeto a la diversidad que no debe implicar aumento de la desigualdad.

La educación debe formar en las competencias requeridas para la tarea colectiva de la construcción social. Y a todo esto no puede ser ajeno el proceso de asesoramiento, sea del tipo que sea. Por lo que hoy la educación debe asistir a una serie de cambios radicales y la tarea socializadora de la educación no puede ser cumplida sin una renovación permanente de sus contenidos y sus métodos

Los cambios pedagógicos contemporáneos apuntan a la formación no sólo de competencias científicas y técnicas sino también de las competencias sociales requeridas para asumir cambios materiales y culturales radicales. Ello exige del docente una gran responsabilidad y una gran flexibilidad, su compromiso con el proceso continuo, en donde la escuela no es sólo un espacio de adquisición de conocimientos, es un espacio de formación de competencias que se requieren para la vida personal y colectiva.

Desde este punto de vista la función asesoramiento, tiene como finalidad apoyar a todos los miembros de la comunidad educativa, y de manera especial, al profesorado. El servicio de administración debe realizar tareas de ayuda y asesoramiento a cuantas personas estén implicadas en el proceso educativo, con la finalidad, en todos los casos, de mejorar la

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calidad de la educación, así lo recoge una de las leyes básicas de la educación.

Por otra parte, esta nueva función es consecuencia de las anteriores; si en el ejercicio de la función de control o de evaluación se han detectado aspectos que necesitan mejorar, la función administradora no puede quedar limitada a su descripción; habrá de implicarse, igualmente, en la puesta en marcha de las medidas correctoras necesarias a través del oportuno asesoramiento a los responsables de la dirección del Centro Educativo, a unos profesores en concreto, a padres y madres o a los propios alumnos, si así fuera necesario.

Desde esta perspectiva, y al igual que sucedía con las otras funciones de control y administración, es necesario reformular el contenido de la función de asesoramiento por parte de la administración.

Si, hasta una época reciente, el asesoramiento que se demanda a la administración es sobre todo asesoramiento. El asesoramiento y apoyo debe enfocarse en otros aspectos como los relacionados con el desarrollo curricular, el trabajo a través de proyectos, la propia formación el profesorado y todo lo relacionado con la evaluación formativa que se asesoramiento es una de las funciones elementales que corresponden a la administración.

La administración, conforme a esta caracterización del asesoramiento, no podría llevar a cabo adecuadamente esta función ya que incumple, entre otras, la condición relativa a la igualdad de estatus; la posición de la administración está por encima de la del profesorado, el poder de los administradores es superior al de los profesores y de ahí que aquellos puedan pedir cuentas y controlar al profesorado.

“Sin duda, la tarea de control llevada a cabo por la administración es una tarea fundamental para la mejora

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del servicio educativo, pero resulta incompatible con la función de asesoramiento.”.(Warren, 2009, pág. 25).

Al igual que sucedía con el control o la evaluación, el asesoramiento no es una función exclusiva de la administración. Las dos primeras han sido socializadas, extendiendo su competencia a toda la comunidad educativa y reinterpretándolas en cuanto a su contenido para adaptarlas a esta nueva situación. Algo semejante hay que hacer con la función de asesoramiento, reformularla en relación con los nuevos perfiles asesores y en cuanto al contenido de la propia función.

“El asesoramiento puede incrementar o disminuir el poder de los asesorados; se trata de un servicio a la comunidad educativa que repercute en el poder que tienen los grupos que participan en este proceso.”. (TROGLIERO, 2006, pág. 32).

El asesoramiento en la enseñanza es una práctica que necesita ser construida de modo compartido, porque su identidad específica surge de la interacción entre estructuras de apoyo, asesores y centros educativos y profesorado.Por esta razón, es una práctica compartida que exige una toma de posición consciente de cada una de las partes. Esta postura sólo puede alcanzarse a través de la participación responsable en procesos de asesoramiento, de modo que éstos deben ser vistos como una oportunidad para aprender a tratar los asuntos más conflictivos a través de la comprensión, capacitación, y el control.

2.1.4.1. Seguimiento y monitoreo

El seguimiento es una labor que se desarrolla durante todo el período lectivo, a fin de efectuar nuevas planificaciones cuando sean necesarias; esto en vista de los datos recogidos y evaluados durante el desarrollo de actividades escolares. El seguimiento procura asegurar la unidad y

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continuidad de las actividades, le incumbe observar el desempeño de maestros, orientar y coordinar la labor de los alumnos. En resumen el seguimiento procura hacer que todos los planes se ejecuten con eficiencia.

El administrador debe convertirse en un buen observador y facilitador en la ejecución de los planes de acción que se planifiquen como resultado de la retroalimentación realizada en forma conjunta, tratando de evitar que estos se conviertan en una rutina.

En cuanto al monitoreo podemos indicar que es el proceso de recolección de información y de análisis, para el seguimiento.

Relación aprendizaje vs metas, estándares y objetivos. Evaluar el progreso considerando en esta evaluación parámetros como las variaciones grupales, a partir del desarrollo moral, espiritual, emocional, social y cultural y en el ámbito de potencialidades, habilidades y competencias.

La efectividad de la enseñanza y el aprendizaje. Evaluar la efectividad y pertinencia de los recursos utilizados y las estrategias de enseñanza en el contexto de la planeación realizada teniendo como base a las necesidades de los alumnos.

Adecuación de la educación a las necesidades, intereses, aspiraciones y potencialidades de los educandos, favoreciendo el bienestar, el desarrollo personal, moral, social, cultural y espiritual.

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El liderazgo y la gestión que asegura la calidad de la enseñanza, el cuidado y el bienestar de los estudiantes.

Efectivamente en la selección docente, en la provisión de recursos didácticos y en la infraestructura. Optimización de la autoevaluación y metas como retos que permitan alcanzar los estándares fijados.

a forma de monitorear y evaluar el plan de mejoramiento, tiene como finalidad que el Centro Educativo gradualmente apropiándose de esta competencia que le permita de una manera ágil y sistemática, obtener información actualizada de los procesos de mejoramiento que intentan ser instalados y consolidados en el establecimiento educacional.

La forma de monitorear y evaluar , se compone de objetivos e indicadores los cuales deben ser seleccionados en caso de los objetivos y construidos en caso de los indicadores por la escuela, tanto para el mejoramiento de los aprendizajes como para el mejoramiento institucional vinculado a las áreas de la gestión escolar (liderazgo, currículum, convivencia, recursos).

Finalmente el seguimiento permite conocer la pertinencia de las estrategias implementadas, ejecutar acciones oportunas que permitan anticiparse a los problemas, garantizar la sostenibilidad de los proyectos y retroalimentar los procesos de toma de decisiones en el marco de la planeación a mediano y largo plazo.

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