en el Patrimonio Construido.
2.2 La fundación de la Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa
La Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa es el templo más antiguo que posee la ciudad de Trinidad, el cual inicialmente se encontraba bajo la advocación de la Caridad. La Candelaria la relaciona con la ermita de igual nombre situada en el cerro de la Popa, de Cartagena de Indias, en Colombia (García, 2008). Cartagena, ciudad que muy pocos años después de su fundación se convirtió, en el siglo XVI, en punto de encuentro de los navíos que se concentraban en su bahía procedentes de Centroamérica hacia La Habana, el puerto de Casilda en Trinidad y Santiago de Cuba (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, SF).
Se cuenta que los marinos dirigían su mirada hacia la elevación de la ciudad de Trinidad y pedían protección a la virgen, y ésta fue la causa principal de la construcción del templo. Muchos milagros han trascendido el tiempo y quedado en la historia como leyendas de protección a marineros y pescadores que hubieron de travesar peligros en los mares que avista la Popa.
31 En cuanto a su datación , el licenciado Carlos Venegas asegura: "La primera, levantada hacia 1716, fue dedicada a la virgen de la Popa, Nuestra Señora de la Candelaria, tomada del templo de igual nombre de la ciudad de Cartagena de Indias, muy vinculada a Trinidad por el comercio" (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, SF). Ciertamente la ermita ejerció su culto desde los primeros años del siglo XVIII. El historiador de la ciudad Marín Villafuerte, en su libro
Historia de Trinidad, describe como luego de haber ofrecido varios milagros a los marineros se edificó el templo actual.
“Después fue construida la ermita que se puso bajo la advocación de nuestra señora de la Candelaria construyéndose de 20 varas de largo, por 10 de ancho y cinco de alto, levantada a sus expensas, por el Presbítero Don José Jacinto de Villalobos, en el primer cuarto del siglo XVIII, con sacristía y una torrecilla o espadaña donde fueron colocadas las tres campanas. Coadyuvaron a esta obra el Alguacil Mayor, Capitán Don Carlos Polo y el presbítero Don Julián Castellanos que fue su primer capellán” (Villafuerte, 1945 p.143).
La ermita se encuentra ubicada en el barrio llamado de la Popa, al pie de la loma de la Vigía, en el extremo norte de la ciudad. Este barrio surge a partir del templo, antes alejado, y como consecuencia de la ampliación de la ciudad hacia sus bordes. Se considera que, desde la ciudad, ningún otro edificio de mayor suntuosidad habría encajado tan perfectamente en la cima de la loma que corona a Trinidad. Su único acceso lo constituía la calle llamada Desengaño, conocida hoy oficialmente como Simón Bolívar. Este acceso tuvo un desarrollo escalonado a Fig. 7 La ciudad a principios del siglo XX, se observa la Parroquial
Mayor y al fondo la Ermita de la Popa. Fuente: Multimedia Trinidad de Cuba Patrimonio de todos.
Fig. 6 Pintura de Laplante fechado 1852 donde se observa el fondo de la Ermita. Fuente: (Rigol, 2003).
32 mediados del siglo XIX. A su lado, el Hospital San Juan de Dios prestaba servicios para hombres pobres, pero funcionó con muchas privaciones durante casi toda su existencia por falta de fondos. En el siglo XIX fue ampliado y mejorado. En 1860 se utilizó como hospital militar. Luego de la guerra del 95 las fuerzas norteamericanas establecieron su cuartel en este edificio (García, 2004). Al quedar abandonado luego de esto, se transformó en una ruina, hasta la actualidad, en que está siendo intervenido para formar parte de un Hotel Encanto.
La Ermita es un templo modesto uninave, de gruesos muros de ladrillo de 80cm de espesor en sus fachadas. Acorde a la descripción dada por la filóloga e historiadora de la ciudad de Trinidad Alicia García Santana, posee “campanario a modo de espadaña, rematada en perfiles ondulados y prismas, a relacionar con las formas de un barroco popular de corte andaluz introducidas a principios del siglo XIX por el alarife Cristóbal Troyano” (García, 2008 p.199).
2.2.1 Crecimiento y desarrollo
La adoración a la Virgen de la Candelaria por los trinitarios fue, desde los primeros
momentos, bastante
extendida. En disposición testamentaria de Don José Carvaxal del 28 de enero de 1741 se coloca a la ermita junto a la de Santa Ana para disponer de dos pesos en su favor (Don Carvaxal, 1741). Otras muestras de reconocimiento al valor del templo se llevaron a cabo en los años siguientes. Marín Villafuerte, en 1945, describe las ofrendas que exhibía el edificio en aquel entonces, que incluye un cuadro alegórico a la Virgen fechado en 1766:
“Ahí están, además del cuadrito citado, las campanas que todavía llaman con sus sonoridades de bronces campesinos: campanitas que tanto han hablado al pueblo trinitario y que fueron otras ofrendas, como consta en sus inscripciones. Una de ellas tiene esta inscripción: A CE † 1774 = Soy IE mi Sa. DE la PoPa.
Fig. 8 Vista general a principios de 1900. Fuente: Multimedia Trinidad de Cuba.
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La otra campana tiene unos letreros ininteligibles, pues el grabado fue superpuesto y se han desprendido algunos caracteres, quedando visible una cruz. La otra campanita proviene - según la inscripción que se nota- de la población de Casilda, con seguridad, alguna ofrenda de gente de mar o de sus familiares del vecino puerto. Fue hecha dicha campana en esta ciudad por Don José Giroud en el año 1843 (...)” (Villafuerte, 1945 p.141).
Un ciclón que afectó Trinidad en 1812 causó daños importantes en la iglesia, que tuvo que someterse a arreglos vitales. Al parecer adquiere a partir de este momento, en el siglo XIX, la fisonomía que ha llegado hasta hoy, que incluye la espadaña en su fachada principal (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, SF). El periódico
Actualidad (Manatiguaurahuana, 1812) recogió en uno de sus artículos los grandes daños sufridos el 14 de octubre de 1812. La ciudad sufrió en total la pérdida de 122 casas de mampostería y tejas y 407 casas de guano, caídas totalmente. Dejó sin albergue a miles de trinitarios.
Sobre esto Marín Villafuerte escribió:
“La ermita quedó casi en ruinas a consecuencia de la tormenta de 1812 ; pero, prontamente su entonces capellán José M. Silverio con la ayuda del pueblo, la reedificó notablemente colocando allí el Santísimo Sacramento por intercesión del Gobernador de esta ciudad Don Nicolás Pablos Vélez Padrón (...) y la obra de reconstrucción fue dirigida por Don Juan Cadalso Piedra” (1945 p.143).
El estudio Construcciones Religiosas en Trinidad (Caballero and Fleitas, 1991) refiere que luego de este evento trágico, se atribuye la reconstrucción del inmueble a Don Juan Cadalso y la construcción de la calzada de acceso, que ya estaba destruida, se llevó a cabo por suscripción popular.
El 26 de octubre de 1837 un huracán nuevamente dañó la ermita. En El Correo de Trinidad el sábado 4 de noviembre 1837 se publica un resumen de los daños y expresa textualmente: "En el santuario de la Popa vino a tierra el campanario quedando el templo en un estado deplorable" (El Correo de Trinidad, 1837). La iglesia fue reconstruida (García, 2004).
El 13 de octubre de 1910 (evidentemente octubre fue un mes de relevancia para los fenómenos naturales en Trinidad) una “tromba de aire” afecta la ciudad severamente. El Periódico La Correspondencia fecha jueves el 20 de octubre de 1910 en su número 244 publicó los daños reportando 200 casas destruidas, 100 familias sin albergue, dos
34 muertos, nueve heridos graves, 100 lesionados. Con respecto a la Iglesia de la Popa, expresa textualmente que “ha sufrido daños de consideración” (de Pazos, 1910). El libro Historia de Trinidad (Villafuerte, 1945) refleja el estado de la iglesia en los años de 1925 a 1945. Ya la decadencia se hacía evidente. Cita textualmente:
“Las ferias de la Popa vinieron a menos y actualmente solo se celebran modestas fiestas religiosas a Na. Sra. de la Candelaria y a San Blas, cuidando con verdadero celo y piadosa constancia de la ermita, de las imágenes y objetos antiguos que aún se conservan, Doña Hermosa Gutiérrez (1929), y Doña América Cadalso que coopera con ella”
(Villafuerte, 1945 p.144)
A lo largo de su existencia el inmueble sufrió dos transformaciones sustanciales, pero ninguna agredió la lectura original del inmueble. La ya mencionada en el mismo siglo XVIII que le añadió la espadaña que hoy representa al templo y, posteriormente en la primera mitad del siglo XX se agrega la nueva sacristía adherida a uno de los muros de cierre. Gracias a esto la lectura de la nave original nunca fue agredida.
En 1984- 1985 se cierran las puertas del templo dado su alto grado de deterioro. El siglo XX marcó el final del esplendor de la ermita. Se albergaron, tanto en el templo como en el hospital, unas 12 familias.