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En la conferencia sobre “Hölderlin y la esencia de la poesía”, Heidegger afirma que la poesía es

la fundación del ser por el habla. Sin embargo, el decir poético es fundación en la medida que tiene su base en el Dasein. Si esto es así, tenemos que reconocer también, en este mismo contexto, que la poesía es fundación de la historia. Por esta razón, el filósofo alemán sostiene que es la palabra poética la que nombra a los entes y así los trae a la comparecencia. En este sentido, podemos afirmar que la palabra poética funda mundo, en tanto abre a la presencia todo lo ente. Para penetrar el misterio de esta fundación de mundo, echemos una mirada al Ser y tiempo, donde el lenguaje aparece como modalidad existencial del ser-ahí en tanto el ser –en-el-mundo.

20 Esto es para el hombre la posibilidad de estar en la apertura del ser (Dasein). Por eso, nuestro autor en su meditación sobre Hölderlin escribe: sólo donde hay lenguaje, hay un mundo12.

Ahora bien, si estamos hablando de fundación de un mundo, podríamos plantear la siguiente

pregunta: ¿qué se mienta aquí con la palabra “mundo”? Según Heidegger, el mundo para el hombre no es más ni menos que “el círculo continuamente cambiante de decisión, de acción y de

responsabilidad, así como también de arbitrariedad y tumulto, de fracaso y extravío. Por eso, donde se da un mundo, se da una historia” (Kelkel, 1975: 247). De este modo podemos

comprender ahora que el camino que Heidegger quería tomar instituye el mundo, o mejor dicho

instaura el mundo, y por decirlo concretamente en sus propias palabras: “el hombre en tanto que

existe se funda a sí mismo en el Ser” (cfr. Sadzik, 1971: 157). En este sentido, si aceptamos con

Heidegger que allí “donde hay un mundo, hay una historia”, y en la medida en que la Poesía es el

fundamento que soporta la historia, aquella no es una simple manifestación cultural. Por consiguiente, toda fundación es siempre un libre don:

La poesía, en el sentido de Dichtung, es decir, de instauración de la verdad, constituye una donación. (…) La visión de la verdad de una obra constituye la apertura de aquello hacia lo cuál ya dirigido el Dasein es el ser. El Dasein, en su estar-dirigido hacia el Ser, se dirige hacia la Tierra, en cuanto lo que es fundado encerrado en sí mismo. Pero aquello hacia lo cual se dirige al Dasein es también el mundo, su mundo propio, nacido de la relación del Dasein con el no- descubrimiento del Ser, y operando por mediación de ella. (Sadzik, 1971: 163).

La poesía está considerada como experiencia fundadora, porque no se limita a designar con palabras los entes pre-existentes al lenguaje. Es decir, no otorga nombres a lo ya presente. Por el

contrario, trae los entes a la presencia a través de su “palabra”. Heidegger enfatiza el carácter

ontológico de la voz poética, acudiendo a los versos de poemas reconocidos de Hölderlin, Stefan George y Georg Trakl.36

En la conferencia de 1936 se enfatiza, además de la simultánea inocencia y peligrosidad de la poesía y de la necesidad de habitar poéticamente la tierra, el concepto de fundación y apertura característica de ella. Para nuestro filósofo, el poeta pone los fundamentos de lo permanente, esto

12 En Sein und Zeit

mundo, discurso, palabra y lenguaje se juntan y constituyen una triada indisoluble indican como una dependencia del Dasein frente al Mundo. Es en este sentido como el comentario de Holderlin retoma sin un cambio los resultados del análisis es existencial según el cual el lenguaje ofrece al ser-ahí la posibilidad de estar con la apertura del “Etant”. Cf…

21 es, funda lo que perdura sobre la tierra y lo hace en la forma de una donación que supera la

entificación del ser, sostenida a lo largo de la tradición metafísica13.

Cuando echamos una mirada sobre el papel que juega el lenguaje en la fundación del mundo, pretendemos a veces que el lenguaje pueda separar el hombre del mundo real, del mundo y de las cosas en sí, interponiéndose como un espejo entre él y la realidad que se da como inaccesible, y al mismo tiempo buscando unir al mundo que hace existir para él como “Mundo”. Dentro de las consideraciones heideggerianas sobre el lenguaje, el mundo se revela como una “totalidad incondicionada” que la mirada del ser humano discierne en todas las determinaciones de su

alrededor, y se abre a su espacio puro. Para elucidar lo que es el mundo en este ámbito, podemos decir que las palabras o el lenguaje en sí engendran un mundo, puesto que las cosas nombradas en cuanto cosas reúnen alrededor de ellas, o de él, el cielo, la tierra, los mortales y los inmortales.

Este “Cuadratura” (Geviert) Heidegger la llama mundo. En este contexto, el mundo tal cual se define en el pensamiento trans-metafísico del filósofo alemán se abre en el futuro de la verdad, dando un espacio donde todas las cosas –hasta los dioses mismos- tienen su lugar. Por eso, él filosofo declara en Untervegs zur Sprache que desde ahí el mundo no se puede tomar en el sentido metafísico, sino más bien el mundo es lo no-objetivo (Ungegenstandliche) por excelencia, en el cual el hombre está sometido en cuanto está en el camino que lleva al nacimiento y a la muerte. En resumen, podemos señalar que la fundación de mundo acaecida en el decir poético se mueve en el espacio abierto de la aclaración del ser, es decir, en la Lichtung. Después de esta reflexión sobre el mundo y su fundación desde el Ser y tiempo, Heidegger da un paso más adelante, que permite mostrar la clara fundación de mundo acontecida en y a través del decir. Pues, podemos hablar de una mutación en el pensamiento del autor al respecto del

13 Aquí tomando las palabras de Joseph Sadzik, queremos aclarar la manera como se entiende poesía como fundación. Él dice lo siguiente: Toda creación consiste, ante todo, en extraer de la Tierra. La obra de arte constituye, esencialmente, una encarnación. Heidegger dice que alles schaften ist schopten. Conviene advertir que el verbo alemán schopfen, extraer, tiene la misma raíz que el substantivo der Schopfer, el creador. Lo cual indica que el término creación no puede entenderse como la acción arbitraria de un sujeto soberano. La instauración de la verdad constituye una fundación; esto quiere decir que la creación es siempre un operar en la Tierra. -(Deshalb muss alles dem Menschen Mitgegebene im Enwurf aus dem verschlossenen Grund heraufgeholt und eigens auf diesen gesetzt werden. So wird er als der tragende Grund Ers. Gegrundet. M. Heidegger, der Ursprund des Kunstwerkes. P. 62-63). Por eso, todo lo que ha sido dado al hombre ha de ser sacado, a la luz, fuera del reservado fondo, y debe fundarse expresamente en él. Únicamente así resulta

fundado él mismo como fondo que todo lo sostiene”. – la actividad poética en la Tierra significa el descubrimiento de la Tierra (la verdad concerniente a la Tierra), y, por ende, la fundación de la Tierra en cuanto tal. (cfr. Joseph Sadzik, 1971, p. 163-164).

22 concepto mundo. Porque en Ser y tiempo busca dar una explicación fenomenológica del concepto mundo para criticar el concepto metafísico del mundo. Y por esto, Heidegger trata de dar aquí una explicación ontológico-historial y poética del lenguaje. En este contexto, afirmamos que el mundo es el espacio historial de la luminidad.

La noción del lenguaje parece ser clave en este apartado para la fundación del mundo en el sentido heideggeriano. En su ensayo de 1929 (Vom Wesen des Grundes), nuestro filósofo señala que no se puede entender el mundo a la manera como son los objetos del mundo, pues se despliega su ser-mundo (weltet) en la trascendencia del Dasein que es ya proyecto del mundo (Weltentwurf). En este proyecto el hombre en tanto existe se funde en el “ser” e instituye el

mundo. El poeta nos hace recordar que así como vivimos experimentamos a cada instante nuestra inserción y responsabilidad en el Mundo abierto y revelado a través de las diversas perspectivas que nos descubre nuestro lenguaje, pues toda palabra esencial tiene por efecto crear un mundo nuevo, es decir, abrir una nueva dimensión del mundo. En este sentido, podemos indicar ahora que desde que aconteció el ser de la palabra bajo la forma del diálogo, vinieron a la Palabra los dioses y apareció así el mundo, pues sólo hay mundo allí donde existe la palabra, donde hay una historia. Es decir, hay mundo cuando palabra e historia se hermanan.

Si sólo donde rige el mundo hay una historia, el habla parece ser entonces lo más originario. Esta concepción del habla quiere garantizar que, en este contexto, el hombre puede ser plenamente histórico, esto es, que siendo finito existe como proyecto. En un bello verso, Hölderlin expresa la esencia misma del habla diciendo:

Mucho ha experimentado el hombre A los celestiales, a muchos ha nombrado, Desde que somos habla

Y podemos oír uno a otros (Como en un día de fiesta).

En estos versos Hölderlin quiere mostrar que el ser del hombre se funda en el lenguaje, pero esto sólo acontece en el habla o en el diálogo. Según Heidegger en Hölderlin y la esencia de la poesía, la poesía es fundación del ser por el habla. Según esto, el decir del poeta es fundación, porque asegura sobre la base del Dasein del hombre:

Al ser nombrados los dioses originalmente y llegar a la palabra la esencia de las cosas, para que por primera vez brillen, al acontecer esto, la existencia del hombre adquiere una relación firme y se establece en una razón de ser. Lo que dicen los poetas es instauración, no sólo en sentido de donación libre, sino a la

23 vez en el sentido de fundamentación de la existencia humana en su razón de ser

(Interpretaciones a la poesía de Hölderlin, 1983: 115).

Sin duda, el poeta es quien logra nombrar los dioses y, con ello, nombra todas las cosas en cuanto son. De esta manera el decir del poeta consiste en sorprender los signos de los dioses, para dar en seguida una señal a su pueblo. En este sentido, podríamos añadir que la fundación del ser está siempre ligada con los signos de los dioses, y que, al mismo tiempo, la palabra poética no es más que la interpretación de la voz del pueblo.

La fundación poética no puede querer significar una creación del ser de todo “serex nihilo, que iguala el poeta al creador de todas las cosas por ser mediador entre los dioses y los humanos. Aunque nuestro filósofo afirma que la “Stiftung” y la libre donación son lo propio del decir

poético, hay que tener presente también que el decir poético no es sólo este acto gratuito de libre donación del ser de las cosas, sino que es, más bien, la fundación del sentido propio de la palabra, en la cual acontece el acto mismo que asegura al ser-ahí humano en los fundamentos de su existencia. En este contexto, podemos decir que lo que funda en la fundación acontece en un doble sentido: en primer lugar, el fundamento funda, es decir, se esencia como fundamento; y, en segundo lugar, este fundamento fundante es alcanzado como tal y asumido (Sondeo o Er- gründung) (cfr. Aportes a la filosofía,§ 187; 250; 307). Este fundar del fundamento es “sondeo”

en la medida en que deja ser a este fundamento en la subsistencia del ser-ahí. Por que el fundar originario del fundamento es el esenciarse de la verdad del ser, la verdad es entonces fundamento en el sentido originario. Fundar al ser-ahí significa dar lugar a la fundación de la verdad del ser. En este sentido, la fundación es la donación propia que abre un espacio-tiempo para que se dé el evento apropiador. Esta manera de ver la fundación nos muestra que el ser-ahí es cuidador en su sentido esencial, es decir, buscador del ser. Este espacio-tiempo de la fundación es el abismo (el lugar de la decisión y de la diferencia que en cuanto tal es la unidad originario de espacio y tiempo). Es decir, este espacio-tiempo abierto es un sitio instantáneo entre el ser y el ente. Y, con ello, es también el lugar del ser-ahí, de la fundación en tanto que estar-ausente del fundamento. Una vez hemos comprendido de manera adecuado lo que acabamos de mencionar, podemos

bosquejar la siguiente hipótesis de trabajo: si “Stiften” es una de los modos de fundación, la

fundación instauradora goza de una cierta preponderancia, no porque los otros modos del fundar (fundarse y legitimar) procedan directamente de ella, sino porque es, en cuanto proyecto de

24 fundación del mundo, fundadora del ser del Dasein14. Si consideramos la poesía como un arte

auténtico en el que obra la fundación del ser de todo “Ser”, es porque en su decir se proyecta el “dict” del mundo y de la tierra.

Hay algo que vale la pena mencionar aquí en este apartado en el que se aborda la instauración y fundación de un nuevo tiempo. Detengámonos en esta forma peculiar de temporización propia de la poesía. En Hölderlin y la esencia de la poesía, el tiempo pertenece a un tiempo determinado. Sin embargo, la novedad en esto consiste en que el tiempo ya no se considera como algo existente independiente de la fundación acaecida como poesía. Por eso, en la nueva instauración de un mundo, el poeta busca determinar este tiempo y hacerlo algo existente:

Cuando Hölderlin instaura de nuevo la esencia de la poesía, determina por primera vez un tiempo nuevo. Es el tiempo de los dioses que han huido y del dios que vendrá. Es el tiempo de indigencia porque está en una doble carencia y negación. En el ya no más los dioses que han huido, y en el todavía no del que viene (Interpretaciones a la poesía de Hölderlin, 1983: 57).

Esta cita nos pone ante el fundamento de este tiempo15. Si nos devolvemos hasta el mundo griego, es menester constatar que este tiempo que parece como un tiempo de tránsito remite verdaderamente al mundo griego y a su concepción de la tragedia, y también a su relación peculiar con los dioses. De esta manera, el tiempo funda la relación del hombre con el mundo, pero también el proyecto de un cambio histórico.

En este giro hacia el mundo griego el poeta no busca un nuevo retorno nostálgico al presente sido de los dioses griegos, sino que, más bien, en su manera como concibe el tiempo se señala que se puede crear un nuevo mundo o un nuevo tiempo a partir de este viraje al mundo griego, pues este nuevo mundo es un tiempo ya sin dioses, sin destino. En este tiempo el hombre se

afirma como “subjetividad”. Lo bello en este retorno hacia Grecia consiste en señalar que

14Los dos otros modos de fundación son: Celle qui institue un monde et celle par quoi l‟etre-la se fondea u

milieu de l‟étant. (Arion L. Kelkel,1980: 570).

15 El tiempo es un concepto fundamental de la tragedia en Hölderlin, porque no sólo hilvana los diferentes momentos de la presentación trágica, sino que, además, determina el tránsito que conduce de lo griego a lo hespérico, proyectado en ella. En el tiempo de tránsito intervienen y se conjugan pasado, presente y futuro, lo cual no quiere decir que el tiempo mismo se reduzca a estas dimensiones temporales, pues el tránsito pertenece

a la temporalidad del tiempo representado por el “oro influyente” (…) concerniente a Zeus, en la que se lleva a

cabo una transformación del tiempo, de acuerdo con la cual el pasado no ha pasado simplemente, el presente no se reduce a la actualidad de una época y el futuro no es mera expectación. Pensar el tiempo del tránsito es

entonces pensar la relación entre tiempo de los “rayos solares” y el tiempo epocal, entre la tragedia e la historia (cfr. Másmela, 2005: 205).

25 mientras lo que le interesaba al hombre griego era la naturaleza, el fuego celeste, a los hespéricos lo que realmente les importa es la naturaleza del mundo de la finitud.

En este mismo ámbito, este deseo de construir una nueva vida, un nuevo comienzo, expresa los tres tiempos a la vez, a saber el pasado, el presente y el devenir (el futuro). Pero en la medida de una actualidad dada fácticamente, hay siempre una primacía del futuro. Esta primacía se explica en el advenir de una nueva época. También este advenir de esta nueva época se encuentra en el presente histérico. Esto da lugar a un giro revolucionario en el cual acontece el tránsito epocal del mundo. Lo más importante para tener en cuenta es que eso no puede ocurrir sin el proceso

histórico. Por eso, Heidegger tiene razón cuando afirma “sólo donde hay mundo, hay una

historia”.

Para la fundación de este nuevo mundo, lo que busca el poeta es alcanzar la unidad de las épocas en todo tiempo o en una infinitud atemporal del ser, es decir, el mundo no debe presentarse como algo particular, como un mundo fragmentario, sino en toda su dimensión histórica acaecida. Lo que hace el presente histérico es expresar la presentificación que rompe de esta forma en el tránsito y que aparece en el mundo de todos los mundos. Después de mostrar cómo se funda un mundo en este orden poético y espacio-tiempo, en este mismo contexto, nuestro filósofo interpretará luego el mundo como cuadratura del poema. Para dar este paso, se requiere entonces examinar la noción hölderliana de cuadratura.

1.4.- Hölderlin y la cuadratura del poema

Durante más de treinta cuatro años de la meditación de los poemas de Hölderlin, nuestro filósofo alemán revela la figura de lo Geviert (Cuaternidad) del poema del poeta, que está formada por: el cielo, la tierra, los mortales y los inmortales. Es a partir de esto que Heidegger muestra el fundamento del ser en cuanto decir del ser, es decir, entender la historia del acontecimiento de la oposición fundamental entre las siguientes parejas: los hombres y dioses; la tierra y el cielo. Estas parejas no son más que la piedra angular sobre la que reposa todo decir del poema. Aunque no vamos a hacer aquí una exégesis de los poemas de nuestro poeta alemán, sin embargo es importante mencionar que de su adecuada escucha, Heidegger distribuye el poema de Hölderlin

26 en un conjunto de cinco partes, probablemente para resaltar la unidad de la cuaternidad del poema.16

Es necesario, en este punto, tener presente que Heidegger no busca descubrir un concepto universal de la poesía. La esencia de la poesía, la que él medita, va más allá de la abstracción de la poesía en general. Para alcanzar su objetivo, Heidegger basa su dilucidación en los Himnos, Elegías y en los últimos trabajos del poeta. En particular, estos últimos trabajos están dotados de una dinámica que permite al filósofo alemán dar un nuevo rumbo a su propia filosofía. En el

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