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son fundamentales los balances efectuados por el P Manuel de Castro y Castro para clarisas y

concepcionistas, también citados.

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En esta línea, algunos trabajos ya clásicos como los de Marie Humbert VICAIRE, “Le dévelopement de la Province Dominicaine de Provence (1215-1295)”, Annales 28 (1973) 1033-1034; MARTIN, op. cit.

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Situación en abierto contraste con la época moderna, mucho mejor documentada. Baudilio BARREIRO MALLÓN, “El monacato femenino en la Edad Moderna. Demografía y estructura social”, en Monacato, t. I, 57-74.

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de vista del acceso y distribución de bienes, para las mujeres que se involucraron en ellos; desenmarañar su posición en las estructuras sociales de transmisión patrimonial intentando delimitar intereses de género y posibles políticas femeninas es otro de los objetivos. Por su parte, el capítulo X se dedica a las estructuras patrimoniales intentando establecer valoraciones según la problemática andaluza y el XI a la gestión económica – considerando que los sistemas de organización patrimonial y hacendística femenina son muy poco conocidos en sus fisonomías bajomedievales- y la participación de las religiosas en actividades laborales y productivas. Abordar estas cuestiones implica plantear el papel representado por las religiosas en los circuitos económicos al triple nivel de la transmisión de propiedad, del trabajo y de la explotación en el contexto del feudalismo avanzado y de los procesos de cambio hacia la modernidad195.

El libro II, Políticas femeninas y estructuras socio-religiosas, traslada la atención de los espacios de vida a su contexto, los intereses que les dieron vida y los sustentaron y las redes relacionales tejidas en torno suyo. El planteamiento sigue una clave dialéctica pues pretende someter a estudio los intereses, acciones y relaciones de las mujeres, condensados en el concepto “políticas femeninas”, en su posible contraposición o, en todo caso, tensión, con las estructuras establecidas y los intereses del poder en los ámbitos eclesiástico y civil. Esta cuestión ha sido desglosada en dos grandes temas. La cuarta parte, titulada Procesos y políticas de creación de los espacios religiosos de mujeres, se consagra a determinar los rasgos sexuados de la implantación religiosa femenina, cronológica y geográfica, y sus factores explicativos en conexión con los intereses de creación y fundacionales de mujeres y hombres. Se trata de temáticas muy ricas. Una de las vías más fructíferas para reelaborar cronologías partiendo de la experiencia de las mujeres radica en el estudio de su dedicación a la vida religiosa; además, este análisis es necesario para determinar los tiempos de la espiritualidad femenina y revisar las periodizaciones tradicionales sin olvidar que en el ámbito hispano está pendiente la cuestión del origen y desarrollo de los movimientos en los decisivos contextos del Bajo Medievo y la Prerreforma, fundamentos de la edad de oro de la espiritualidad hispánica196. Respecto a la dimensión geográfica, el conocimiento del entramado religioso-geográfico del obispado, el mapa religioso, se erige en herramienta analítica de principal interés al ofrecer pistas insustituibles sobre las sociedades pasadas, en especial los procesos de cambio, las capacidades femeninas de hacer mundo, crear civilización o gozar de una existencia libre, pero también las relaciones de género-poder que dinamizaron los complejos procesos de interacción socio-

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Miguel Ángel LADERO QUESADA, Andalucía a fines de la Edad Media. Estructuras, valores, sucesos, Cádiz, 1999, 106; Bartolomé YUN CASALILLA, Crisis de subsistencias y conflictividad social en Córdoba a principios del siglo XVI. Una ciudad andaluza en los comienzos de la modernidad, Córdoba, 1980.

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Melquíades ANDRÉS et al., Historia de la teología española, t. I, Desde sus orígenes hasta fines del siglo XVI, Madrid, 1983, 647. Pese a la fecha de esta publicación, el interrogante sigue abierto.

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religiosa entre los sexos. Estas cuestiones alcanzan significación especial a la luz del fenómeno de autoría manifestado en la creación de espacios religiosos. Considerando el marco socio-político y económico, trazaré el contexto religioso-devocional de las fundaciones, el sentir espiritual de sus impulsoras/es y las necesidades y objetivos a que obedecieron, aspectos sociológicos básicos del hecho religioso en su evolución histórica en los que, hasta el momento, apenas se ha tenido en cuenta la diferencia femenina197.

La quinta parte, Género, poder y autoridad, plantea el estudio de la inserción de los espacios femeninos en las estructuras institucionales y las relaciones de poder establecidas en torno suyo, pero también las prácticas de poder y autoridad de las religiosas, así como sus vínculos relacionales y posibles formas de agrupación femenina. Aparte de intentar desvelar “la delicada articulación” de los poderes y contrapoderes198 y su evolución en el tiempo, busca posibles planteamientos en un régimen alternativo a lo social. Para analizar los efectos de los poderes establecidos sobre las religiosas, su condición, subordinada o no, respecto a los mismos, o bien elusiones femeninas durante los siglos de este estudio, el capítulo XIV se centra en determinar su imbricación en las estructuras de parentesco, real y artificial, así como en el poder político y eclesial. Es importante tener en cuenta que algunas de estas formas femeninas se han caracterizado como muestras de rechazo a los sistemas de parentesco, en concreto la heterosexualidad obligatoria199. Son, todas ellas, cuestiones en buena medida pendientes y poco estudiadas para el contexto andaluz pese a que, en lo relativo concretamente a la nobleza, hace ya muchos años que se señaló la necesidad de estudiar la relación entablada con las monjas, en concreto las clarisas200. Estas dimensiones se completan con el estudio del ejercicio del poder sobre las religiosas, sus manifestaciones y consecuencias, con un apartado especial para los conflictos en que se vieron inmersas y las posturas de resistencia o transgresión que pudieron protagonizar. El último capítulo sirve de contrapunto. Trata, primero, de los vínculos entre las religiosas y el ámbito del siglo intentando determinar formas sexuadas del juego social

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Dichos aspectos sociológicos, en: Alphonse DUPRONT, "La religión. Antropología religiosa", en Jacques LE GOFF y Philippe NORA (eds.), Hacer la historia, t. II, Barcelona, 1979, 111-141.

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Que constituiría la trama secreta del tejido social. Arlette FARGE, “La historia de las mujeres. Cultura y poder de las mujeres: ensayo de historiografía”, en Historia de las mujeres, historia del género, dossier de Historia social 9 (1991) 96.

199

RIVERA, “Parentesco y espiritualidad”, 32 y ss.

200

En 1979 señalaba Miguel Ángel Ladero la necesidad de estudios sobre los conventos femeninos andaluces: “¿Fueron, como se ha sugerido, una reserva en ocasiones de mujeres destinadas a diversas tareas de apoyo a su linaje de origen?, ¿qué relación mantienen las claustrales con el medio social del que proceden y que financia en parte o enteramente las necesidades conventuales, o la misma dote de las profesas? Una investigación sobre los conventos de clarisas, por ejemplo, podría arrojar mucha luz al respecto”. Miguel Ángel LADERO QUESADA, “Ensayo sobre la historia social de Andalucía en la Baja Edad Media y los motivos del predominio aristocrático”, en I ColHA, Andalucía Medieval, Córdoba, 1982, 234.

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femenino; y lo hace analizando su ejercicio del poder y la autoridad, así como su irradiación social, económica y carismática201. Igualmente, enfoca los lazos de los distintos espacios religiosos entre sí y con las mujeres no religiosas intentando dibujar sus redes relacionales y romper el cliché de una “anarquía” femenina desarraigada. En segundo lugar, este último capítulo consagra un apartado al estudio de la experiencia espiritual de las religiosas otorgando amplio espacio al fenómeno místico; se trata de una temática que ofrece claves decisivas para rematar la cronología espiritual femenina, pero también para entender mejor las cuestiones del poder, la autoridad y libertad de las mujeres, que, como se verá, fueron especialmente candentes en este ámbito. Fruto de este análisis combinado, será posible determinar si en Córdoba se dieron los mismos procesos hacia la constricción femenina en el paso a la modernidad detectados en otros ámbitos occidentales y cuáles fueron sus principales formas de plasmación y jalones evolutivos, así como las posibles reacciones y respuestas femeninas. En relación con los procesos fundacionales, será posible aquilatar los contenidos de las políticas de las mujeres religiosas en las dimensiones apuntadas en la hipótesis de trabajo.

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Queda precisar las fuentes empleadas. Los 3.000 documentos que sustentan el grueso de este trabajo proceden de 26 archivos y bibliotecas cuyo elenco dejo para el siguiente capítulo dedicado a Fuentes y bibliografía limitándome a señalar aquí la tipología informativa, sus características generales y las ventajas y dificultades que plantea. La complejidad de la vida religiosa femenina bajomedieval requiere estudios fundados en acopios documentales lo más exhaustivos posible. Sin embargo, la información obtenida es bastante desigual en cuanto a espacios –espirituales y geográficos-, cronologías y temas. Los mejor documentados son los monasterios de la ciudad de Córdoba seguidos por los espacios laicales de la misma y especialmente durante el siglo XV, si bien el acervo recabado es suficiente, a mi juicio, para caracterizar adecuadamente las líneas fundamentales de este estudio.

La base informativa la constituyen las siguientes tipologías por orden de importancia cuantitativa. Primero, los documentos generados por los distintos espacios de vida espiritual o las mujeres que los poblaron, custodiados en su mayor parte en archivos locales. Se trata sobre todo de documentos de aplicación del derecho, especialmente económicos, de los que es posible extraer datos sociológicos, topográficos y otros indicios indirectos. Destacan los archivos monásticos, de muy difícil acceso, así como la documentación que, procedente de sus fondos, se custodia en

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No se trata de trasladar modelos masculinos al ámbito femenino, porque preguntarse cuándo han sido las mujeres poderosas y cómo es buscar una nueva comprensión de la vida de las mujeres y de su trabajo. ERLER-KOWALESKI, 11 y 13.

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el Archivo Histórico Provincial de Córdoba y, en menor medida, en el Archivo de la Catedral y archivos nobiliarios; la información de unos y otro ha sido recogida de forma exhaustiva y constituye una importante serie documental para conocer en profundidad la evolución monástica en estos siglos, si bien es preciso señalar la merma de documentos monásticos producida por desastres y robos202. Mucho más difícil resulta documentar los espacios laicales al haber determinado su carácter predominantemente espontáneo y no institucional un uso escaso de la herramienta escrita: además de los datos obtenidos de los monasterios nacidos de previas comunidades beatas, ha sido decisiva la consulta del rico archivo de protocolos cordobés203, con información en incremento continuo desde mediados del siglo XV. En este caso, la consulta de los protocolos del XV ha sido exhaustiva, pero la ingente masa documental conservada para el XVI ha hecho forzosa una selección: he consultado los protocolos fechados en años terminados en cero; las posibles lagunas provocadas por esta elección quedan disminuidas porque en algún caso he efectuado búsquedas en otras fechas sobre las que tenía información de interés y porque los archivos monásticos conservan referencias suficientes para la primera mitad del Quinientos, de manera que es posible seguir la secuencia histórica de aquellos años. Este acervo documental sobrepasa ampliamente las recopilaciones de documentación religiosa cordobesa efectuadas en el siglo XVIII y custodiadas en la Real Academia de la Historia y la Biblioteca Nacional204.

Destacan en segundo lugar las fuentes emanadas de distintos agentes sociales e institucionales relacionados con las religiosas. Se trata de una heterogénea masa documental especialmente cifrada en la rica serie de testamentos contenida en el Archivo de Protocolos y, en menor medida, en los archivos nobiliarios y catedralicio. También los propios fondos institucionales catedralicios y los libros de protocolo de los conventos masculinos, custodiados en dicho archivo, han sido empleados para valorar las relaciones entre estas instituciones y las religiosas; en esta tarea ha sido fundamental la consulta de los regestos contenidos en el Corpus Mediaevale Cordubense de Manuel Nieto Cumplido, así como los catálogos del Archivo Catedral. Respecto al decisivo componente relacional entre la nobleza y las religiosas, queda la insatisfacción de haber

202

Sobre el tráfico documental: Mª TeresaGONZÁLEZ BALASCH, “Notas sobre el convento de Santa María de Gracia de Córdoba”, en II CHA, Andalucía Moderna, t. II, Córdoba, 1995, 537-545; la terrible incidencia de la Guerra Civil en los archivos monásticos femeninos, en: Carlos G. VILLACAMPA, "Los Duques de Béjar y el convento de clarisas de Belalcázar", AIA 14 (1920)236-250.

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En Córdoba se conserva una de las series más antiguas y completas de este tipo documental. Vicente FLÓREZ DE QUIÑONES Y TOMÉ, "El Archivo de Protocolos de Córdoba. Notas, índices y documentos", Anales de la Academia Matritense del Notariado 4 (1948) 695-904.

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La comisión que se organizó en el siglo XVIII para recopilar las noticias más importantes sobre las instituciones religiosas de Córdoba llevó a cabo una labor de gran interés, pero incompleta y desigual: la información se concentra en los espacios religiosos de la gran ciudad de Córdoba, pero no en todos ni de forma equiparable.

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podido acceder sólo a un número muy limitado de archivos nobiliarios pese a la riqueza de estos fondos en Córdoba205 dadas las fuertes trabas impuestas por su mayoritario carácter privado; con todo, he utilizado algunos de los fondos más importantes, en concreto el Archivo Ducal de Medinaceli y el Archivo Histórico Nacional, sección Nobleza, así como el Archivo del Palacio de Viana, aunque éste sólo a título parcial al no poder consultar más que su catálogo, al parecer incompleto. En cualquier caso, estas carencias han podido subsanarse mediante la rica serie de testamentos nobiliarios recopilada en la Colección Salazar y Castro que custodia la Real Academia de la Historia. Su consulta ha permitido la reconstrucción de numerosos árboles genealógicos y la recopilación de noticias de sumo interés para este trabajo, información completada con las referencias contenidas en las historias de la nobleza local. Todas estas fuentes han resultado imprescindibles a la hora de efectuar caracterizaciones sociológicas y de analizar la imbricación de los espacios religiosos en las estructuras de linaje; pero se trata de un acervo informativo muy amplio y disperso que no siempre brinda los resultados apetecidos por carecer la nobleza cordobesa de estudios prosopográficos completos y actualizados. También, en lo relativo a los vínculos sociales, si bien habitualmente para fechas posteriores a 1500, han sido de gran utilidad los fondos de pleitos custodiados en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. Desde la perspectiva del poder, la ineludible revisión de los fondos del Archivo General de Simancas, en especial el Registro General del Sello.

En tercer lugar, un grupo de fuentes específicamente referidas a los aspectos religiosos y disciplinares de estos ámbitos espirituales y que rebasan la colección documental propiamente dicha. Primero, las reglas y constituciones que definieron y rigieron los espacios monásticos y un sector de los laicales: he sometido a análisis todas las normativas de las religiosas, tanto las generales como las específicamente cordobesas. Segundo, la documentación hagiográfica, los registros o “vitae” de santas religiosas, que ofrecen información de primera mano sobre las experiencias espirituales y las formas organizativas internas, si bien presentan el inconveniente de su carácter en exceso selectivo por ceñirse sobre todo a las monjas, en concreto a las clarisas, y a una cronología muy reducida, finales del siglo XV y primera mitad del XVI; se trata de unas fuentes muy valiosas para la historia de las mujeres y que requieren tratamiento específico206. Tercero, la documentación relacionada con procesos inquisitoriales,

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Una primera aproximación a esta riqueza archivística, en Ana VERDÚ PERAL, Archivos privados y semipúblicos de Córdoba capital, Córdoba, 1992.

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Entre la selva bibliográfica sobre esta cuestión: Jacques BERLIOZ, “’Exempla’: A Discussion and a Case Study. I. ‘Exempla as a Source for the History of Women”, en ROSENTHAL (ed.), 37-50; Jane T. SCHULENBURG, Saints´ Lives as a Source for the History of Women, 500-1100”, en ROSENTHAL (ed.), 285; esta autora destaca su riquísimo potencial para la historia de las mujeres y la historia social. En concreto, las manejadas en este trabajo se beneficiaron del progresivo aumento del interés científico en la recopilación de datos –en buena parte provocado por las decisivas disposiciones sobre los santos

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únicamente disponible para la monja Magdalena de la Cruz. Y, cuarto, los sínodos diocesanos207. Tanto estos datos como los anteriores se han completado mediante la consulta de crónicas monásticas y locales.

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Como historiadora que vive en un mundo en pleno proceso de transformación acelerada de los contenidos básicos de "lo femenino" que han conformado nuestra cultura, en un proceso de cuestionamiento profundo de lo que la propia cultura es y representa, he deseado afrontar la temática de este estudio porque la comprensión de las inquietudes, necesidades o proyectos de vida de las mujeres son aspectos que considero integrantes de mi propia vivencia y porque con esto no hago más que seguir -esta vez con plena conciencia- el impulso que, desde niña, me ha llevado a buscar en la historia mucho más que simple conocimiento erudito. Me interesa sobre todo hacerlos significativos para mí y, por eso, estas páginas constituyen la obra que yo hubiera deseado leer. Pero también desearía hacerlos significativos para otras personas que se interesen por ellos.